En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la consultora Larissa Chase para abordar el fascinante mundo de las ciencias demoscópicas. La experta reflexiona sobre los nuevos desafíos que imponen los particularismos de la cultura digital, que ha creado nuevas subjetividades, y herramientas que podrían revolucionar el campo como la inteligencia artificial.
- Fotos: Emilio Bazán
–Tu historia con la tarea que hacés no es difícil de encontrar, pero sería mucho más sensible que lo cuentes vos. ¿Cómo empezó?
–Bueno, el ICA (Consultoría Estratégica) empezó en los años 70, fue pionero en investigación social y de mercado acá en Paraguay. Anteriormente, tenía una fundación que trabajaba con fondos americanos. Capacitaron a todo un equipo liderado por mi abuelo en todo lo que era investigación, grupos focales principalmente en lo cualitativo, encuestas. Tenemos nosotros en nuestra biblioteca reportes de ese año hechos a mano, con máquina de escribir, donde los gráficos eran hechos con regla a mano.
–¿Cuándo fue que dijiste “este es mi camino”?
–Realmente tuve mucho interés por los números y también por la ciencia desde adolescente. Yo siempre fui muy cercana a mis abuelos y ambos eran personas muy leídas, muy instruidas, que además estaban en contacto con una serie de actores claves. Luego, cuando cumplí 18, 19 años, decidieron que podían enviarme a estudiar a Estados Unidos y ahí seguí la carrera de economía. Siempre me gustó mucho también el acercamiento, desde el punto de vista económico y desde el punto de vista financiero, y en este mundo de incentivos, recompensas y castigos, y cómo podemos entender el comportamiento humano a partir de esta ciencia.
–Vuestra tarea de ubicarnos en los diferentes nichos de pensamiento es una tarea sin la cual no se podría hacer una serie de cosas, desde el comercio hasta las ciencias políticas, ¿no?
–Totalmente, la estadística y la ciencia social son la base de un montón de decisiones que van desde la salud, transporte, el comercio, el retail, servicios financieros. Es transversal a un montón de industrias. En mercados más desarrollados los investigadores sociales se van especializando por distintas áreas. En mercados más chicos como el nuestro toca hacer una especie de camaleón y tener estas habilidades tipo t, como se dicen, manejar varios temas con un set de herramientas metodológicas que te permite tener esa profundidad que va desde lo político hasta lo comercial.
–¿Cuál es el proceso de formación de una persona que vaya a dedicarse a este tema?
–Esto en Paraguay está todavía en desarrollo. Nosotros notamos acá que cuando hacemos selección de personal, para no decir 100 %, el 99 % no tuvo experiencia previa ni formación específica. Entonces, a nosotros nos toca hacer como un semillero. Sabemos que aportamos mucho valor de mercado a las personas que trabajan con nosotros para siguientes trabajos, siguientes posiciones. Sabemos que tiene un incremento, inclusive, en sus honorarios luego de aprender este tipo de skills, de habilidades que tienen que ver con formular hipótesis, entender el proceso de investigación, plantear diseño de herramientas, cómo tomar muestras, cómo validar hipótesis, cuáles son los tipos de sesgos en los que uno puede incurrir y cómo, finalmente, después bajar en las acciones.
TOMA DE DECISIONES
–Si tuvieras que definir qué es hacer mediciones, encuestas, sondeos, en términos de su relación con otras disciplinas como la política, la gestión pública, la empresa, ¿cuál es el rol que cumplen?
–Nuestro principal rol es reducir el riesgo en la toma de decisiones. Entonces, nosotros lo que hacemos es acortamos la curva de aprendizaje de personas que están queriendo iniciar un proyecto, explorar un mercado, elaborar un producto, y ese producto puede ser un producto político o puede ser un producto de mercado. Entonces, básicamente damos la base para el desarrollo de propuestas y esas propuestas pueden ser de distintos tipos. Y es eso, darle más seguridad al que tiene que tomar la decisión, por un lado, y también poder validar. Desde lo exploratorio y luego para validar también.
–¿Y ya hay un hábito en el empresariado de recurrir a vuestros servicios?
–Antiguamente, estaba mucho más impulsado por las multinacionales y por el sector de la cooperación internacional. Vimos también, con el crecimiento de las empresas, Paraguay es un país que tiene muy pocas empresas, más todavía empresas grandes. Entonces, ahí también hay mucho espacio todavía, que esperamos que en estos años que se vienen, que parecen serán mejores, también se vaya desarrollando más y las empresas puedan tener dentro de sus equipos personas especializadas en research, que es algo que nosotros vemos muy normalmente en otros países, donde hay una contraparte más formada, con quienes también nosotros podemos elevar la innovación y elevar la calidad del trabajo que se hace.
–A un empresario que hace 20 años conoce su mercado, tiene una mirada global sobre lo que tienen, ¿cuáles son las especificidades que ustedes ofrecen?
–No hay que dar de menos al conocimiento y a la información que las personas ya manejan por la experiencia, hay que trabajar con eso. Lo importante es poder validar a través de métodos que nos den datos con márgenes de error. No es lo mismo decir “yo creo que este producto va a ser un éxito porque le conozco al consumidor”, etc. Hay que tener un número exacto y poder definir con mayor especificidad cantidad, margen de error, grupos específicos, puntos de venta donde va a tener mayor alcance. Entonces, tiene que ver con una planificación más organizada. Si bien puede cambiar, porque toda planificación siempre sabemos que es una hoja de ruta sujeta a cambios, nos permite medir mejor y también fijar tareas y responsabilidades más acordes.
–Ustedes plantean es el arte de la segmentación, ¿verdad? ¿Qué es lo que se segmenta?
–Al segmentar, nosotros podemos entender mejor la personalización, las necesidades y las demandas específicas de cada grupo. Nosotros vivimos también en un mundo cada vez más personalizado, que viene de la mano del cambio tecnológico. Todo este cambio tecnológico que estamos viviendo es inmenso. Entonces, el hecho que todo el mundo hoy tenga un celular donde se informa, compra, se relaciona, conecta, ya es un mensaje y ya es algo totalmente uno a uno. Dentro de ese uno a uno evidentemente hay puntos donde uno puede juntar y decir este grupo tiene estas características similares en cuanto a actitudes, a hábitos, a relacionamientos. Entonces, ahí creamos lo que se dicen las tribus también. Entonces, nuestro diseño muestral siempre parte de un diseño que es por estratos.
SEGMENTACIÓN
–¿Cómo son los niveles socioeconómicos, los etarios? ¿Cómo más se segmenta?
–Los estratos son grupos que tienen características similares. Entonces, un estrato típico para una encuesta de opinión pública nacional, representativa nacional, por ejemplo, debe ser edad, sexo y localidad. Eso como mínimo. Cada una de esas combinaciones de distintos grupos nos da un estrato distinto. Que es parecido, tendría que tener ciertas condiciones similares, pero sabemos nosotros que la combinación de esas tres variables no es suficiente. Ahí, en la medida que nosotros vamos agregando más matices, encontramos el target.
–¿Ves muchas diferencias en las opiniones, en la mirada de la gente?
–Sí, de hecho que sí. Nosotros siempre hacemos ese análisis de cruce, producto entregable, que viene con una presentación de resultados, las tablas cruzadas, que es el análisis de diferencia, se llama en estadística, que es entender cómo se comparan hombres y mujeres, cómo se comparan los centennials, los millennials, la generación Z y los de arriba. Cómo se comparan las personas de nivel socioeconómico bajo, medio, alto y superalto. Cómo se comparan por niveles educativos también las personas, por grupo económico, cómo piensan los empresarios versus los que trabajan en el campo, versus los asalariados.
–¿Cuáles son las diferencias más notables?
–Depende del tema. Justamente estábamos viendo con mi socio, con José Tomás, que hay una tendencia global que está medida también por otras organizaciones, como Gallup y Pew Research, donde ven que hay una divergencia importante entre orientación política de mujeres jóvenes y hombres jóvenes. Los hombres jóvenes son cada vez más conservadores y las mujeres jóvenes son cada vez más progresis
–A un empresario que hace 20 años conoce su mercado, tiene una mirada global sobre lo que tienen, ¿cuáles son las especificidades que ustedes ofrecen?
–No hay que dar de menos al conocimiento y a la información que las personas ya manejan por la experiencia, hay que trabajar con eso. Lo importante es poder validar a través de métodos que nos den datos con márgenes de error. No es lo mismo decir “yo creo que este producto va a ser un éxito porque le conozco al consumidor”, etc. Hay que tener un número exacto y poder definir con mayor especificidad cantidad, margen de error, grupos específicos, puntos de venta donde va a tener mayor alcance. Entonces, tiene que ver con una planificación más organizada. Si bien puede cambiar, porque toda planificación siempre sabemos que es una hoja de ruta sujeta a cambios, nos permite medir mejor y también fijar tareas y responsabilidades más acordes.
–Ustedes plantean es el arte de la segmentación, ¿verdad? ¿Qué es lo que se segmenta?
–Al segmentar, nosotros podemos entender mejor la personalización, las necesidades y las demandas específicas de cada grupo. Nosotros vivimos también en un mundo cada vez más personalizado, que viene de la mano del cambio tecnológico. Todo este cambio tecnológico que estamos viviendo es inmenso. Entonces, el hecho que todo el mundo hoy tenga un celular donde se informa, compra, se relaciona, conecta, ya es un mensaje y ya es algo totalmente uno a uno. Dentro de ese uno a uno evidentemente hay puntos donde uno puede juntar y decir este grupo tiene estas características similares en cuanto a actitudes, a hábitos, a relacionamientos. Entonces, ahí creamos lo que se dicen las tribus también. Entonces, nuestro diseño muestral siempre parte de un diseño que es por estratos.
SEGMENTACIÓN
–¿Cómo son los niveles socioeconómicos, los etarios? ¿Cómo más se segmenta?
–Los estratos son grupos que tienen características similares. Entonces, un estrato típico para una encuesta de opinión pública nacional, representativa nacional, por ejemplo, debe ser edad, sexo y localidad. Eso como mínimo. Cada una de esas combinaciones de distintos grupos nos da un estrato distinto. Que es parecido, tendría que tener ciertas condiciones similares, pero sabemos nosotros que la combinación de esas tres variables no es suficiente. Ahí, en la medida que nosotros vamos agregando más matices, encontramos el target.
–¿Ves muchas diferencias en las opiniones, en la mirada de la gente?
–Sí, de hecho que sí. Nosotros siempre hacemos ese análisis de cruce, producto entregable, que viene con una presentación de resultados, las tablas cruzadas, que es el análisis de diferencia, se llama en estadística, que es entender cómo se comparan hombres y mujeres, cómo se comparan los centennials, los millennials, la generación Z y los de arriba. Cómo se comparan las personas de nivel socioeconómico bajo, medio, alto y superalto. Cómo se comparan por niveles educativos también las personas, por grupo económico, cómo piensan los empresarios versus los que trabajan en el campo, versus los asalariados.
–¿Cuáles son las diferencias más notables?
–Depende del tema. Justamente estábamos viendo con mi socio, con José Tomás, que hay una tendencia global que está medida también por otras organizaciones, como Gallup y Pew Research, donde ven que hay una divergencia importante entre orientación política de mujeres jóvenes y hombres jóvenes. Los hombres jóvenes son cada vez más conservadores y las mujeres jóvenes son cada vez más progresistas. Nosotros vemos que las mujeres tienden a tener respuestas más sensibles, tener mayor sensibilidad en temas medioambientales también, por ejemplo.
–Debe ser toda una cruzada lograr la respuesta de la gente, ¿no?
–Hay diferencias también por nivel socioeconómico. Nosotros notamos que todavía hay costumbre en la encuesta presencial de estar en la calle, de estar sentado en la calle tomando tereré con los vecinos o en la familia, donde es fácil llegar a las personas y hay temas que interesan. Temas que tienen que ver, por ejemplo, con infraestructura pública o con elecciones o con algún acontecimiento reciente. Ahora, al segmento socioeconómico medio alto y alto es más difícil de llegar, aunque sí a través de mucha insistencia, mucha persuasión, muchos incentivos y mucha paciencia y con ayuda tecnológica.
CREDIBILIDAD DE LAS ENCUESTAS
–Tuvimos unos años emblemáticos en el mundo a partir de lo acontecido en Inglaterra, luego en Estados Unidos con la primera victoria de Trump. Hubo también un hecho emblemático en Colombia, con un referéndum. Las encuestas cayeron en una crisis de credibilidad, ¿no? ¿Cómo te parece que fue ese proceso de recuperación?
–No es lo mismo en distintos contextos, hay distintas problemáticas. El principal problema fueron los paneles online, que básicamente tenemos mucho satisfacing, que es el término que se utiliza para explicar cuando las personas responden sin prestar atención al formulario, hacen respuestas rápidas, mala calidad básicamente de los paneles online, que son encuestados profesionales. A raíz de eso surgieron un montón de procedimientos y certificaciones ISO, que están cada vez más en la lupa sobre la calidad de estos tipos de paneles. Acá en Paraguay no se utilizan tanto los paneles, se están empezando a usar. Los que yo conozco no tienen certificación, por lo cual no recomendamos y no utilizamos por una serie de problemas que tienen que ver con el nivel de alfabetización digital y el nivel de uso y de madurez de mercado.
–¿Cuáles son las opciones que tiene tu mundo para responder a un político, a un empresario que quiere saber cómo se mueve su universo?
–Nosotros recomendamos seguir un procedimiento mixto, donde podemos, primeramente, hacer acercamientos cualitativos, porque en lo cualitativo nosotros podemos testear esas hipótesis y entender realmente si lo que creemos que la gente está pensando, cómo se está comportando, lo vemos como indicio en lo cualitativo. Entonces, siempre que den los tiempos y el presupuesto, nosotros recomendamos hacer o entrevistas en profundidad o grupos focales. También están surgiendo globalmente mucho las netnografías y los diarios digitales, que son básicamente a través de un programa de incentivos y de recompensas se le pide a la persona que grabe ciertos espacios de su casa o ciertos momentos de interacción, y que anote en un diario cómo se comporta en ciertos momentos y tiene un moderador que le va acompañando.
–Finalmente, ¿cómo estás viendo el futuro de esta disciplina? ¿Ves con potencial importante?
–Sí, yo creo que tiene futuro, conversando también con líderes empresariales en distintos ámbitos. También noto que ellos siguen viendo la necesidad de tomar decisiones basados en información, es algo que viene creciendo y creo que se van combinando también con otros skills o con otros grupos. Por ejemplo, vemos que se está trabajando cada vez más con data scientist, también con gente que viene del área de la comunicación. Entonces, si bien cada uno tiene su especialidad o su fuerte, es importante poder trabajar en equipo e integrando metodología.

