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La delegación nacional sumó a 10 asistentes, entre artistas de 14 países.
La 43.ª Oficina de Música de Curitiba que se desarrolló del 7 al 18 de enero de 2026 en la capital del estado de Paraná, Brasil, contó con la participación de una decena de músicos paraguayos, en el marco de un récord de alumnos matriculados en la presente edición.
“Esta experiencia representó un crecimiento muy importante a nivel técnico y musical, especialmente en la interpretación, el sonido, el trabajo orquestal y la disciplina de estudio. También fue fundamental el intercambio con profesores y colegas de otros países, ya que permite ampliar la visión artística y adquirir nuevas herramientas que luego se reflejan en el trabajo profesional dentro de las orquestas del país”, comenta el violinista Carlos González, asistente al encuentro.
La cita contó con participantes provienen de 23 estados de Brasil y del Distrito Federal, y además de 54 estudiantes extranjeros, 10 de ellos paraguayos, y el resto de otros 13 países.
FORMACIÓN
“Este tipo de formación influye directamente en el desempeño técnico y artístico de los participantes. No solo debido a las horas en el aula con los profesores que, cabe recalcar, eran todos de primer nivel, sino que también gracias al roce constante con otros participantes de un muy buen nivel académico.
La formación de vínculos con profesores y alumnos constituye una parte importantísima de estos encuentros, ya que gracias a eso es posible que los mismos puedan venir en algún momento a impartir clases o dar conciertos en nuestro país”, explica el violoncelista paraguayo asistente al evento Matías Torres.
“La presencia de nuestros compatriotas en este tipo de encuentros es sumamente importante para la formación de más y mejores músicos, sin embargo, muchas veces no se dan las condiciones económicas necesarias. Es, en este sentido, que muchas veces necesitaríamos la ayuda de las entidades tanto públicas como privadas que estén interesadas en invertir en la cultura”, agrega.
PROGRAMA
La Oficina ofreció una amplia programación formativa que combinó cursos de música erudita, música antigua y música popular brasileña (MPB). La asistencia paraguaya se distribuyó en la siguiente manera: del programa erudito tomaron parte Matías Torres (violoncello), Carlos González (violín), Viviana Gaona (violín) y Lucia Lacarruba (violín); en el programa de Música Antigua asistieron Mariángel Collar (violoncello barroco) y Héctor Delgado (violín barroco); en el programa de música popular brasileña asistieron los pianistas Diego Maldonado, Magno Molina y Diego García.
Entretanto, en Dirección Orquestal se formó María de Paz Diez Pérez, en Opera la soprano lírica Gloria Piñánez, y en banda sinfónica el trompetista Juan Patiño. Todos seleccionados a partir de un grupo de postulantes.
“Yo formé parte del programa de música erudita, que consistió principalmente en masterclasses grupales dictadas por profesores de reconocidas orquestas de Brasil, con una sólida trayectoria artística y pedagógica.
Las clases se desarrollaban de manera abierta: un alumno interpretaba una obra, en mi caso, en el área de violín y el resto de los participantes asistía como oyente, aprendiendo a partir de las correcciones técnicas, musicales e interpretativas que realizaba el docente. El taller contó con la participación de estudiantes de distintos países, lo que generó un intercambio artístico y cultural muy enriquecedor”, comentó González.
MÁS ESPACIOS Y OPORTUNIDADES
Por su parte, la directora asistente de la Orquesta Sinfónica Nacional Pacita Díez Pérez estuvo entre los 15 seleccionados para la cátedra de dirección, y luego tuvo a su cargo, junto a otros 5 maestros, la batuta del primer concierto de alumnos en el marco del encuentro, con un programa dedicado a grandes obras sinfónicas inspiradas en la danza, de compositores brasileños y universales como Tchaikovsky y Arturo Márquez.
La oportunidad de formación internacional capitalizada por los músicos paraguayos en las últimas décadas comienza a dar frutos, tanto en los espacios eruditos como populares, y esto posiciona al país en un mejor lugar en términos comparativos con la región.
“Con respecto al nivel, aunque se sienta una diferencia, no estamos tan alejados del nivel estándar latinoamericano. Todos los paraguayos tenemos el nivel técnico y musical para desempeñarnos como cualquiera de los otros participantes de otros países.
Sin embargo, sí existe una gran diferencia en cuanto a los espacios y oportunidades a los que ellos tienen acceso y que nosotros aún no. Los músicos eruditos debemos de ocupar más los espacios culturales y visibilizarnos más para que el apoyo de las entidades y autoridades quieran invertir en nuestro trabajo”, expresa el violoncelista Matías Torres.