“No hay casi trabajo que la mujer no pueda hacer; en poco tiempo más se van a habituar a vernos a las mujeres al frente de los buses”, dice. En un alto en su redonda, habló con Nación Media y contó su experiencia al comando del nuevo servicio de transporte que espera “siga mejorando”.
- Por Jorge Zárate
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- Fotos : Gentileza
“El vehículo le gusta a la gente, es muy lindo”, comienza diciendo Idalina Peralta, la decana de las mujeres al volante de buses en el país. “Ya hace 9 años que estoy manejando diferentes colectivos, para mucha gente soy bastante conocida ya”, agrega.
“Hoy día nosotros estamos cubriendo solamente la avenida Eusebio Ayala, en el tramo Asunción-San Lorenzo, que hacemos ida y vuelta, pero se estima que para fines de este enero ya habrá otro ramal por la avenida Mariscal López”, anticipa.
Idalina manejó en la Línea 12, donde fue la primera mujer en conducir un bus eléctrico, así es que cuando tuvo el convite para formar parte de la flota de la empresa Arapoty, que es la concesionaria de estos nuevos buses, no tuvo dudas en sumarse al equipo.
“El colectivo es grande, pero si te gusta y te acostumbras, da gusto también, por ejemplo, con este bus te sentás en el volante y no se siente, es un placer conducirlo”, revela. “No percibís el tamaño que tiene por la comodidad. Los asientos son cómodos, los espejos son buenos, tiene cámaras que otros buses no tienen”, describe.
Recuerda que los colectivos tienen su punto ciego, una parte que no se ve en los espejos retrovisores y que suele acarrear problemas con ciclistas y motociclistas. “En este, cuando activás el señalero para doblar tiene una cámara que te muestra ya tu costado que es espectacular y ayuda a evitar accidentes”, cuenta.
“Es muy bueno el bus, aparte de que no contamina y ojalá que se vaya mejorando nuestro transporte porque es un trabajo por ejemplo que a mí me gusta, que me encanta, y obviamente quiero que sea mejor cada día más”, se esperanza.
MUJERES AL VOLANTE
“Es una buena cosa que se contrate a las mujeres para conducir”, destaca. “Hoy en día estamos entre 4 chicas que ya que sabemos manejar el bus eléctrico, ahora dos de ellas están con permisos, una por estudios, así es que en la calle estamos dos, Tania Galarza y yo, pero en poco tiempo más se van a habituar a vernos a las mujeres al frente de los buses”, señala.
La conductora cursó la capacitación “Conductor profesional de buses eléctricos para transporte de pasajeros”, impulsada por el Viceministerio de Transporte en cooperación con el Sistema Nacional de Promoción Profesional (SNPP).
Peralta cuenta que antes “era más difícil la tarea del chofer”, pero que siempre se llevó bastante bien con los pasajeros. “A mí no me cuesta, a lo mejor porque demasiado me gusta el trabajo o me gusta manejar, pero lo que más cuesta para mí es lidiar con la gente por cómo se maneja acá en Paraguay”.
Insiste en que se tiene pendiente la educación vial en el país y da sus razones: “Por ejemplo, la gente se cruza nomás, no usa su señalero, se mete delante de vos cualquier momento. Tenés que estar atenta en todo momento para evitar roces”, apunta. Otro tema difícil es el clima, las lluvias importantes que vienen cayendo en la temporada por ejemplo, que forman raudales difíciles de sortear.
“Cuando llegué a la empresa me entregaron el bus para manejar, entonces nosotros empezamos a conocer el vehículo, miramos su catálogo, su manual y de acuerdo a eso vimos que podíamos trabajar en condiciones de lluvia, que se puede sacar el vehículo con cuidado”, cuenta.
“Ahora, si se dan acumulaciones de agua, o sea que sube mucho, si se junta y llega a un nivel muy alto dice el manual que si se presenta esa situación es lo que se tiene que cuidar, pero después si llueve nomás, normal, si hay espejo de agua nomás, nosotros salimos igual y cuidamos el vehículo”, sigue relatando.
“Por suerte a mí no me llegó a tocar esa situación de raudal grande, aunque una vez manejando el bus de Línea 12 me detuve cerca de la Recoleta, había mucha agua. Cuando escurrió, seguimos”, cuenta.
TRATO ESPECIAL
Un reclamo general de los usuarios del transporte público tiene que ver con el trato poco adecuado que se suele dar a adultos mayores y niños en el servicio. “Sí, es cierto que se da eso. Que mayormente los conductores no quieren tratar con gente de la tercera edad, mujeres embarazadas o con criaturas y ahí es cuando la gente nota la diferencia con nosotras las conductoras porque nos esforzamos en brindar un trato especial”, dice Idalina.
La accesibilidad es un punto clave en el sistema de estas unidades eléctricas que permiten inclinar el bus para facilitar el ascenso de personas mayores o con movilidad reducida. “Si sube una persona de la tercera edad o con alguna dificultad para caminar, el colectivo se inclina para que el peldaño quede más bajo”, detalla, lo que refleja un diseño pensado para mejorar la experiencia de todos los usuarios.
“En mi caso, por ejemplo, trabajé casi 4 años en un itinerario y ahí ya me conocían todos. Había gente que a mí nomás me esperaba, sobre todo con criaturas, en horas pico, yo le alzaba”, recuerda. “Viste que nosotros estamos acostumbrados a viajar con mucha gente, pero igual siempre tengo paciencia, procuro para ubicarle y le llevo porque son de repente mamá que le lleva su criatura en su trabajo y tiene que llegar”, apunta.
UN SALUDITO ESPECIAL
Idalina tiene 48 años y es mamá de dos hijas que le dieron nietos. “El otro día me hicieron una nota en el canal GEN y mi nieto y mi hija que están en España después vieron el video y el nene que se llama Tobías y tiene 7 años estaba esperando que le envíe saludos había sido y yo con la emoción y todo eso me olvidé”, cuenta un poco afligida. Resulta que “él se quedó ahí, me dijo su mamá que se quedó prendido como esperando y después dijo: ‘Yo pensé que ella se iba a acordar de nosotros’ y ¡qué pelada, no hice!”, se lamenta. Así es que pide que “esta vez me permitan mandarle un saludito a Tobías y a toda mi familia”.