- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
La productora paraguaya Vicky Ramírez, actualmente residente en España, desarrolla una investigación sobre la identidad paraguaya desde la mirada del migrante con una serie de encuentros que serán sintetizados en una película documental. En esta charla con El Gran Domingo de La Nación, Ramírez reflexiona sobre la construcción identitaria de los paraguayos que viven afuera y de quienes, sin haber nacido en el Paraguay, también fueron profundamente marcados por el país a través de diversos vínculos.
María Victoria Ramírez Jou, productora con más de 30 años de trayectoria en televisión, cine y producción cultural en Paraguay y América Latina, plantea una nueva apuesta documental. Ahora desde su condición de migrante se plantea rescatar la mirada de los paraguayos radicados en España sobre la identidad del país.
Actualmente se encuentra en la etapa investigativa de un trabajo que intencionalmente se plantea embebido del techaga’u, pero con la claridad y conciencia que plantea el contraste. La identidad muchas veces solo es posible decirse ante lo otro y eso es lo que experimenta el migrante, que con mayor claridad puede verse como parte de una identidad compartida con los habitantes del suelo que dejó.
Ramírez se plantea una serie de actividades de encuentros de paraguayos en el país ibérico bajo el nombre de “El Paraguay que llevamos dentro”, durante los cuales el objetivo es rescatar personajes, historias y comprensiones respecto al presente de los compatriotas en España y, fundamentalmente, rescatar cómo se dice a “Paraguay” desde la distancia.
El techaga’u no es una palabra que se ajuste a un solo significado, puesto que combina distancia, memoria, pertenencia y afecto. Es una mirada que sale del alma.
–Venís trabajando hace años en producción. ¿Qué trabajos hiciste y cómo llegaste a ese lugar?
–Mi recorrido es el oficio. Empecé en televisión en los años noventa, trabajando en los principales canales y con figuras centrales del Paraguay. Luego fui productora ejecutiva y controller de producción en grandes formatos para Latinoamérica con FremantleMedia, lo que amplió mi mirada sobre el impacto real del audiovisual. En cine fui productora ejecutiva de “7 cajas”, la película más taquillera del Paraguay. Trabajar con Tana Schembori y Juan Carlos Maneglia y ser parte de un hito del cine nacional marcó un antes y un después en mi carrera. Más tarde llegaron otros largometrajes con HEi Films, que pusieron a prueba una industria audiovisual en Paraguay. Hicimos tres películas en tres años. Paralelamente, siempre trabajé en comunicación institucional y en proyectos culturales. También acompañé como productora ejecutiva un cortometraje documental español de la compatriota Cris Arana, que recorrió festivales internacionales. Por todo esto, este momento no es una búsqueda reciente: es una construcción sostenida en el tiempo, porque traigo todo lo que me dieron en este tiempo.
CONVERSACIÓN ÍNTIMA
–¿En qué consisten los eventos que organizás y en qué marco se desarrollan?
–Es un ciclo de encuentros presenciales en ciudades con fuerte presencia de migrantes paraguayos. Cada encuentro articuló conversación íntima, testimonio y reflexión colectiva. El marco es cultural y documental: no son actos protocolares, sino espacios de escucha. Funcionan como instancias autónomas, pero también como parte del proceso de investigación para un futuro documental. Quizás están pensados como casting abiertos en los que busco las respuestas a mis preguntas.
–¿Pero lo hacés en clave de migrante?
–La relación viva entre Paraguay y España está en el foco del proyecto. Una relación construida por personas, por historias compartidas, por afectos que atraviesan generaciones. De ese vínculo nace un puente vivo entre ambos países, sostenido por la memoria, el intercambio y la experiencia cotidiana de quienes nacimos en Paraguay y también de quienes se dejaron tocar profundamente por él sin ser su país de origen.
–¿Cuál es el cronograma previsto para los eventos y el documental?
–El ciclo se desarrolla por etapas a lo largo de 2026. Comenzamos en Madrid. El primer encuentro fue el 15 de enero en Casa de América. El cronograma continúa en Barcelona el lunes 16 de febrero en el Reial Cercle Artístic; luego volvemos a Madrid el 4 de marzo, nuevamente en Casa de América; en abril visitaremos Málaga, donde anunciaremos próximamente el lugar y la fecha; y cerramos esta etapa el 18 de junio, una vez más en Casa de América. Cada encuentro alimenta el desarrollo narrativo de esta búsqueda: dibujar Paraguay. El rodaje se plantea en paralelo, con una primera fase de registro durante los encuentros y una segunda de profundización en personajes y contextos.
EXPERIENCIA MIGRANTE
–¿Tu experiencia como migrante dialoga con este proyecto?
–Sí. Vivo en España desde hace dos años. Migrar después de una vida profesional consolidada en Paraguay te coloca en otro lugar: volver a empezar, observar, redefinir pertenencias. Esa experiencia atraviesa el proyecto, no como eje autobiográfico, sino como punto de escucha común con otros migrantes. Pero también ofrezco mi historia. Soy nieta de un migrante español. Mi abuelo Alfonso, catalán, llegó a Paraguay con su familia y nunca volvió a España. Ese cruce de historias también forma parte de este proyecto y es ahí donde comprendí algo que hoy guía este proyecto: un país no es solo un territorio. Un país vive en quienes lo llevan dentro.
–¿Qué hipótesis narrativas sostienen el proyecto de contar el Paraguay desde el techaga’u?
–Desde el techaga’u los protagonistas traerán sus historias y dibujarán el Paraguay desde múltiples miradas. Voces paraguayas y españolas que se dejaron tocar por nuestro país, con estos últimos haciendo un homenaje a mi abuelo, a quien me hubiera gustado preguntarle también. Lo que tengo son preguntas, respeto y curiosidad. Y con esos relatos vamos a dibujar un país con palabras, con experiencias y con emoción, dibujarlo para quienes aún no lo conocen y para nosotros volver a mirarlo. Que el techaga’u sea la puerta: esa palabra profundamente paraguaya, una palabra guaraní que nombra una nostalgia que conecta y permite mirar. Una nostalgia que no inmoviliza, sino que trae al Paraguay al presente, desde donde vive y se lo recuerda, desde el alma. La hipótesis es que el techaga’u sea una forma activa de vínculo con el país. Narrativamente, el desafío es escapar del lugar tradicional de presentación y trabajar desde la experiencia, lo testimonial y lo emocional. Hacer un poco lo que mi abuelo hizo conmigo, dibujó su país, sin necesidad de conocerlo territorialmente.
–¿La mirada de los migrantes es celebrativa, crítica, pesimista?
–Es compleja. Conviven orgullo, dolor, distancia, sentido crítico y afecto. El proyecto no busca una mirada única, sino registrar esa diversidad sin forzar conclusiones. Estoy muy abierta a que mis premisas se caigan y a construir nuevas hipótesis junto a los protagonistas.
IDENTIDAD EN DIÁLOGO
–Esa identidad “que llevamos dentro” ¿aflora de manera distinta en los migrantes?
–Sí. La identidad se vuelve más consciente fuera del territorio. Se activa en la lengua, en los vínculos, en las prácticas culturales y en la forma de mirar el país desde afuera. El migrante elabora su identidad en diálogo permanente con la ausencia. Pero no es solo eso lo que me mueve. Me impactó descubrir lo desconocido que es Paraguay para el mundo. Me preguntan constantemente ¿qué es Paraguay?, ¿dónde queda?, ¿cómo no lo conocimos antes? Muchas veces somos la única referencia y eso implica una gran responsabilidad. Augusto Roa Bastos lo decía con claridad: Paraguay es el gran desconocido, pareciera que casi es un país inventado por poetas y escritores. Y eso tiene causas profundas: las guerras, el bilingüismo, la condición mediterránea, el largo período dictatorial que afectó su visibilidad. Entonces, ¿cómo no contar qué es Paraguay? Y si nosotros no lo hacemos, ¿quién lo va a hacer?
–¿Qué estudio previo hiciste para elegir ciudades y formatos?
–El proyecto se trabajó desde el inicio con la Embajada de Paraguay en España, que lo abrazó y acompaña. Hace más de un año presenté esta idea, soñando con lo que hoy está ocurriendo. Elegimos Madrid por ser la capital y concentrar una gran parte de la comunidad paraguaya. Luego nos abrimos a Barcelona y Málaga, donde están los consulados generales, con los que trabajo estrechamente. Ellos tienen un contacto directo y profundo con la comunidad. Nos encontramos en una etapa de investigación y diálogo que aspira a crecer y transformarse en un proyecto audiovisual capaz de fijar en el tiempo aquello que hoy aparece en los encuentros, en mis entrevistas personales, en palabras y emociones. En este recorrido, el gran protagonista es uno solo: el Paraguay.
HISTORIAS PERSONALES
–¿Qué rol cumplen las organizaciones de la comunidad paraguaya?
–Las agrupaciones son fundamentales en toda comunidad. Funcionan como redes de contención, memoria y acción colectiva, y son interlocutoras del contenido. Sin embargo, en este proyecto busco especialmente el uno a uno: personas, historias, almas que se ofrecen a contar su recorrido. Lo que estoy encontrando es conmovedor.
Siento un enorme orgullo por mis compatriotas.
–¿Cómo será el rodaje del documental?
–El rodaje vendrá en la siguiente etapa, luego de esta investigación, aunque muchas veces se superpone. Combinará entrevistas en profundidad, escenas de la vida cotidiana y viñetas breves de paraguayos en su día a día. Algunos personajes ya están identificados; otros surgen del proceso. La investigación no se detiene. Conozco a una persona y salgo con cinco nombres más. Ellos mismos me señalan a otros paraguayos que debo conocer.
–¿Con qué equipo contás y qué apoyos lograste hasta ahora?
–Tengo que dar las gracias a la Embajada del Paraguay en España, al embajador Justo Apodaca y a su equipo, en especial a la ministra Doris Román, por el acompañamiento y la confianza desde el inicio. Y de los consulados generales de Barcelona y Málaga, que trabajan conmigo activamente. Casa de América es un aliado clave en esta etapa de encuentros y también será estratégico para el rodaje. Y se van sumando más instituciones españolas, como en Barcelona el Real Círculo de los Artistas. Como en todo proyecto documental independiente, la búsqueda de fondos es central. Agradezco a mi familia, que sostiene mis proyectos, incluso cuando no son fáciles, porque como productora yo siempre arriesgo primero. También a todo mi equipo y mis amigos.