La pianista paraguaya Chiara D’Odorico empezó este enero una gira que la llevará a recorrer los más importantes escenarios del mundo con un repertorio mixto que combina música paraguaya con lo más encumbrado del repertorio clásico universal. Bajo el lema de “Contrastes”, la artista compatriota desarrollará un programa que plantea un diálogo y complementariedad entre concepciones sonoras de los más diversos orígenes.

Consolidada en su trayectoria y objetivos, una vez más se anuncia un tour internacional de la pianista paraguaya Chiara D’Odorico por destacados escenarios internacionales. Este tour la lleva, en el marco del concepto “Contraste”, a presentar desde el piano un diálogo entre la música paraguaya y el repertorio pianístico universal.

Radicada en Argentina, Chiara planea para este año producir su cuarto disco y seguir abordando tanto su trabajo desde el piano como embajadora de la cultura paraguaya, rescatando obras del acervo histórico y de compositores contemporáneos, así como desde la docencia, que representa para ella una de sus pasiones.

Anoche arrancó la gira con su primera parada de este tour y antes del viaje la pianista habló con La Nación/Nación Media sobre este proyecto, sobre su trabajo y el próximo disco que espera producir este año.

–¿Cuál es la propuesta del tour con respecto al repertorio?

–La propuesta de este tour gira en torno a dos ideas complementarias. Por un lado, el programa “Contrastes”, que plantea un diálogo muy vivo entre la música europea y la sudamericana, con especial énfasis en nuestra música paraguaya. Ahí conviven obras de distintas épocas, desde el barroco hasta hoy en día, y también estrenos que se van a escuchar por primera vez tanto en Estados Unidos como en algunas ciudades de Europa. Por otro lado, en algunas ciudades presento un programa íntegramente dedicado a la música paraguaya, que permite profundizar mucho más en ese universo sonoro del Paraguay. Son dos formas distintas de contar una misma historia.

DIÁLOGO DE IGUAL A IGUAL

–¿Cómo se integran los dos enfoques?

–Los programas completamente paraguayos permiten profundizar y dar contexto y los programas mixtos permiten integrar, dialogar y romper esa idea de compartimientos estancos. Son dos enfoques distintos pero complementarios. La idea un poquito es que la música paraguaya tenga un valor propio, pero también pueda dialogar de igual a igual con cualquier otra tradición muy conocida como la europea.

–¿Podés ahondar un poco en qué es el concepto de contraste?

–Cuando hablo de contrastes, yo no pienso en oposiciones, sino más bien en diálogo. Me interesa mucho mostrar cómo músicas de contextos muy distintos pueden convivir, tensionarse, pero sobre todo también enriquecerse mutuamente.

–¿Por qué es relevante ese concepto para tu arte actual?

–Yo siento que mi trabajo pasa mucho por ahí, por tender puentes y por romper esas limitaciones estructuradas que nos ponemos, esos límites. El contraste revela afinidades inesperadas y hace que el oído se mantenga siempre activo y muy curioso.

–¿A qué nuevos países o escenarios vas a llevar tu trabajo ahora y cuál o cuáles conciertos te parecen un salto o algo de por sí relevante en tu carrera?

–Esta gira me lleva nuevamente a escenarios muy significativos de Estados Unidos y de Europa. En Estados Unidos voy a tocar en Miami, San Francisco y Nueva York, y en Europa estaré en Londres, Dublín, Roma, Barcelona, Palencia y en Utrecht, en salas que tienen una identidad muy fuerte cada concierto. Realmente va a ser muy importante, pero hay algunos que representan un salto simbólico, como tocar en iglesias históricas de Europa o en instituciones que por primera vez programan música paraguaya. Realmente eso marca un antes y un después no solo para mí, sino también para el repertorio que llevo. Así que por supuesto que estoy muy orgullosa y muy feliz de este desafío.

INTEGRACIÓN AL PAISAJE SONORO

–¿Cómo pensás que el piano y la música de Paraguay pueden incorporarse dentro de la sonoridad o el paisaje sonoro del mundo actual?

–La música del Paraguay se puede incorporar dentro de la sonoridad y el pasaje sonoro del mundo de manera realmente muy natural. Pienso que la música paraguaya tiene una identidad demasiado fuerte, pero al mismo tiempo es muy permeable y dialoga muy bien con otras tradiciones. No es una música encerrada en sí misma, todo lo contrario. Creo que el piano paraguayo puede integrarse al paisaje sonoro actual sin perder su esencia, aportando colores, ritmos y una sensibilidad muy particular que realmente pienso que hoy el mundo está dispuesto a escuchar y a conocer.

–¿Qué tipo de rescate de autores paraguayos del pasado y actuales forman parte de tu repertorio?

–Trabajo tanto con compositores históricos como también con creadores contemporáneos, y me interesa rescatar obras que no circulan, que muchas veces no están editadas, estoy trabajando con el manuscrito o casi no se han tocado, o no hay grabaciones.

También dar espacio a voces actuales que están escribiendo hoy en día. Eso también es muy importante, dar el espacio a los nuevos compositores, a los nuevos músicos, a las nuevas creaciones.

–¿Con qué criterio los elegís?

–El criterio para seleccionar y trabajar esas composiciones creo que siempre es artístico, que la obra tenga algo verdadero que decir, algo que contar, que transmitir. No se trata solo de rescatar una obra por el simple hecho de rescatar y hacer algo nuevo, sino más bien de integrar esas músicas a un discurso vivo y actual, que realmente ese esfuerzo valga la pena.

–¿Qué representa esta gira en tu carrera?

–Esta gira resume muy bien el momento que yo estoy viviendo como artista, es el resultado de muchos años de trabajo, de búsqueda, de convicción, en un proyecto que apuesta al diálogo, al cruce de culturas y a la circulación de la música paraguaya en el mundo, ya sea a través de programas íntegramente dedicados al repertorio paraguayo o integrándolo de manera natural con la gran tradición europea, con el gran repertorio pianístico, y la idea es siempre la misma, que la música se escuche sin fronteras, con curiosidad y con profundidad, y que se valore. Llevar estas obras a escenarios internacionales no es solo un acto artístico, sino más bien una forma de construir memoria, de generar redes y de afirmar que Paraguay tiene su propia voz musical viva y plenamente vigente en el panorama actual. Mi trabajo, como yo siempre digo, es tender puentes y dejar que la música paraguaya circule, viva y dialogue libremente por todo el mundo.

LA ACTIVIDAD DOCENTE

–¿Qué proyectos llevás adelante en la actualidad?

–Además de los conciertos y las giras, yo dirijo mi propio estudio de piano, mi propia academia, donde trabajo con alumnos de distintas edades y niveles. Esta academia tengo en conjunto con mi marido, que también es pianista, y es algo fundamental para mí la docencia, es algo muy importante en mi vida artística. Dedico la mitad del día a mi vida artística sobre los escenarios y la otra mitad a la pedagogía, y también por supuesto estoy trabajando nuevos proyectos discográficos que van a continuar profundizando el repertorio paraguayo para piano, así que tengo ahí ya un trabajo latente y estoy trabajando en eso.

–¿Qué planes te trazás para este año?

–Este año por supuesto va a seguir marcado por los conciertos y las giras internacionales, comenzando ahora por Estados Unidos, por Europa y luego una serie de conciertos para Latinoamérica, pero también con proyectos a largo plazo. Primero ampliar el repertorio, grabar nuevos discos y fortalecer mi trabajo pedagógico, que es algo que amo mucho hacer y que es parte de mi día a día. Pero la idea mía siempre es seguir construyendo con mucha coherencia, sin apuros, pero mucha convicción de mi trabajo y de lo que vengo haciendo ya desde hace muchos años. Y creo que con muchísimo trabajo y dedicación voy llevando siempre en alto lo que es nuestro país y dando a conocer a nivel mundial.

–¿Cómo trabajás el proyecto de un disco?, ¿lo producís vos?, ¿lo pensás desde los autores?, ¿desde el sonido?, ¿desde una sensibilidad del momento?

–Cada disco nace para mí como una necesidad artística muy concreta, casi como una continuación natural del trabajo que vengo haciendo en los escenarios en todo este tiempo. Yo no pienso en un concepto cerrado, sino más bien que el proyecto se va armando a partir del repertorio, de los compositores, de los autores y, sobre todo, de una sensibilidad muy particular del momento que yo estoy atravesando. El sonido, por supuesto, es algo fundamental en mi búsqueda y el concepto del disco que quiero transmitir con ello. Es un trabajo que lo vengo pensando hace mucho tiempo, muy cuidado, muy personal, y en el que estoy involucrada en todas las etapas, desde la selección de las obras, el repertorio, el concepto del disco, hasta la producción artística. Hasta ahora ha sido mayormente un camino autogestionado, pero siempre con el gran apoyo de los sellos discográficos que aceptaron estos proyectos, que lo tomaron como propios y me apoyaron al 100 % en crear mis tres discos anteriores y el que se viene.

DIFUSIÓN CULTURAL

–El trabajo de los artistas paraguayos en el mundo es frecuentemente el de difusión. ¿Cómo pensás que se podría articular esa labor que muchas veces se hace en solitario con enfoques no articulados o compartidos?

–Sí, es verdad que muchas veces los artistas paraguayos que trabajamos afuera del país funcionamos casi como embajadores culturales informales y eso suele hacerse en soledad desde esfuerzos muy personales. Creo que el desafío está en pasar de lo individual a lo colectivo y en generar redes reales de intercambio, compartir repertorios, contactos, experiencias, información, compartir con colegas. No por homogenizar discursos, sino más bien para potenciar lo que cada uno desde su lugar y de su creencia lo quiere transmitir. También es importantísimo que existan puentes con instituciones, tanto dentro como fuera del país, que nos acompañen, que den continuidad a ese trabajo. Cuando las acciones se piensan de manera articulada y sostenida, el impacto es mucho más profundo y duradero. Y yo creo que la difusión cultural no debería depender solo del esfuerzo individual de una persona, del artista, sino más bien de una construcción colectiva que se sostenga en el tiempo, que no dure un mes, un año, sino que sea a largo plazo para que tenga realmente su impacto.

–¿Te pasó alguna vez que otros pianistas o instrumentistas te pidieran que les compartas algo del repertorio de música paraguaya que defendés en los escenarios y que alguno lo haya incorporado en el suyo?

–Sí, por supuesto, muchísimas veces, y es una de las cosas más gratificantes de este trabajo. A menudo después de los conciertos o en contextos académicos, otros músicos, colegas, se acercan con una curiosidad muy genuina por el repertorio paraguayo. Ya sea que me piden las partituras, referencias, grabaciones, quieren saber más de la historia y en varios casos estos intercambios terminan en obras que empiezan a circular en otros programas y en otros escenarios. Eso realmente es un orgullo enorme y es mi verdadero objetivo. Como decía, para mí es clave porque significa que la música deja de estar asociada a una sola intérprete y empieza a tener realmente vida propia, que es lo que merece esta música. Cuando otro músico se apropia de ese repertorio y lo hace suyo, el trabajo de difusión se multiplica y realmente se vuelve duradero. La música paraguaya crece de verdad cuando empieza a circular libremente y eso es clave en todo este trabajo.

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