• Toni Roberto
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Toni nos trae como regalo de Reyes una imagen evocadora y nostálgica, poniendo el foco en unos arbustos de ybyrayús, guardianes de la memoria del barrio Manorá, donde se yerguen impertérritos en medio de cálido asfalto asunceno.

Una mirada a lo que fuera parte de una vieja quinta en el antiguo paraje Manorá de Asunción sirvió de postal inspiradora de este domingo como si fuera un regalo de Reyes.

El detalle, unos arbustos de ybyrayú, parte de la vegetación autóctona del Paraguay, que contra viento y marea van creciendo en los lugares más inesperados de la ciudad, hablándonos del pasado y del futuro. Una espesa sombra en los tórridos venideros veranos en el corazón del Sol de Asunción.

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En el silencio de un enero, con una ciudad vacía pareciera que aquellos retoños hijos de los árboles del pasado se convirtieran en las vedettes del presente.

En parte de ese espacio que de tiempos inmemoriales fuera de la familia Mernes y que en el año 1950 fuera adquirido por el ingeniero Casali y familia del Crédito Capitalizador de Ahorros, propiedad de los señores Kostianovsky y Blinder, una propiedad de 2,8 hectáreas, encierra recuerdos de otras épocas, hoy simbolizados por estos retoños.

OTROS ÁRBOLES

Así como también en España y Sacramento, un guayabo lucha por sobrevivir, en España y Nelson Mandela (ex Dr. Bestard) se presenta con su aspecto monumental un joven samu’ú y en otros puntos de la ciudad estos futuros árboles, que para muchos por desconocimiento le llaman yuyos, con toda resiliencia, en solitario, van ganando su espacio equipando a la ciudad de más oxígeno y sombras para cobijar a los habitantes que todavía tratamos de caminar por sus calles a pesar de la polución y el ruido de una ciudad que se resiste a perder el encanto de aldea de otras épocas.

MONUMENTOS NATURALES

¿Quién dijo que un monumento tiene que ser siempre de ladrillos? Todos aquellos árboles que nacieron y crecieron solos en cualquier rincón de la Asunción también lo son, y refuerza el camino de una identidad natural en la búsqueda de su propia historia, sin buscar parecer otra capital latinoamericana, que no somos.

Como dice Patricia Ygarza: “Asunción tiene su carácter, nacido de su propio clima: es una ciudad compuesta por edificaciones que surgen de la vegetación y el agua. Si comprendiéramos esa singularidad, no pretenderíamos que se parezca a otras capitales del mundo, porque dejaría de ser ella”.

Etiquetas: #barrios#verano

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