- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El próximo 6 de enero se celebra el Día de los Reyes Magos y los niños despertarán alegres y ansiosos por saber qué obsequio les trajeron los genios del Oriente. Si bien las prácticas tradicionales de dejar al lado de la cama un puñado de pasto y agua para alimentar a los camellos para que puedan continuar con la larga travesía, al tiempo que los aparatos digitales se han convertido en los regalos más deseados, aún persisten los juguetes de madera y los juegos didácticos, que son una opción muy atractiva para chicos y grandes
“Cuando tenía 7 a 8 años comencé a hacer mis primeros juguetes. Cuando eso cortaba el mango de madera de la escoba y hacía de eso para mis rueditas. Cada vez ‘imbykyve la mamá typycha ýva’, porque hacía de ese para mi ruedita”, refiere Miguel Ángel Amarilla Limousin, un artesano de Caaguazú que se destaca en el arte de reproducir miniaturas de vehículos tallados en madera con una sorprendente precisión. En el marco de la celebración del Día de los Reyes Magos, donde la herencia de la tradición católica e hispánica se conjugan, el regalo es algo infaltable y este es casi un sinónimo de juguete.
Al margen de los personajes u objetivos que atraen por marketing a los más pequeños y a los grandes que mantienen encendida la chispa del juego, el mercado local también ofrece opciones de alto nivel. Así, artesanos y productores crean diariamente juguetes que innovan en sus formas y sentidos, así como otros que recrean viejas formas lúdicas.
MÁS QUE UN HOBBY
Miguel encabeza un emprendimiento familiar denominado IgualitosPy, ubicado en el km 177 de la ruta PY02, en Caaguazú. Se trata de una iniciativa que hace ocho años dejó de ser un hobby y pasó a ser una salida laboral y hoy se convirtió en un pequeño emprendimiento enmarcado en el trabajo a mano. “Estoy trabajando netamente en esto desde hace 8 a 9 años. Cuando éramos chicos no teníamos juguetes. Entonces, yo fabricaba para mis juguetes, era amante de los camiones, siempre me gustaron los camiones”, explica. Sus trabajos destacan por su realismo, réplicas muy similares que, por sus costos y utilidades, podrían pensarse como objetos de colección de adultos, pero también entre los más pequeños se lucen los amantes de los rodados.
A PEDIDO
“Normalmente, lo que yo fabrico está hecho bajo pedido. Primero pido a mis clientes para que me pasen las fotos de los vehículos que quieren que les haga la réplica. Fotos desde distintos ángulos, también si tienen letras, calcomanía, también para identificar bien el color. Tratamos de hacer hasta el más mínimo detalle. Todo lo que se pueda hacer a mano”, explica.
“Después voy dibujando en la madera para sacar el molde. Esto te lleva un día, un día y medio, para sacar todos los moldes en la matriz. El más detallado lleva 10 días de trabajo y el más económico lleva dos días para terminar”, agregó. Los materiales que utiliza Miguel son la madera, símbolo que caracteriza a su ciudad, y en algunos casos caños de PVC.
COMPETENCIA
“Siempre me gustó crear cosas, ser creativo. Hoy en día hay mucha competencia y de lo que me doy cuenta es que hay que innovar, no tenés que copiarle a la gente lo que hace, vos tenés que crear para tu propio emprendimiento, de esto vivo”, comentó. Si bien en la actualidad no solo existen modelos industriales de juguetes o algunos impresos en 3D a partir de modelos descargados en la web, el proyecto IgualitosPy considera que el trabajo a mano es la característica fundamental valorada por sus clientes.
“Cada día tratamos de mejorar los productos, cada día tratamos de que queden más originales, invertimos un poco más, usamos un poco más de tiempo”, explicó. Los precios de los vehículos en miniatura son variables, desde G. 1.300.000, hasta los G. 2.500.000, dependiendo del modelo y de qué detalles pide el cliente. Además, cuenta con juguetes económicos desde G. 350.000.
“NACEMOS PARA CREAR CONCIENCIA AMBIENTAL EN LOS NIÑOS”
La creatividad, el juego y la transmisión de ideas son la materia prima junto con la madera. Así lo sostiene Moy Rondón, una artesana venezolana que lleva adelante el proyecto “Lúdicos ecológicos”, una iniciativa que apuesta por la creación artesanal y la transmisión de un mensaje.
“Nacemos para crear conciencia ambiental en los niños a través de la serie ‘Lúdicos ecológicos’ conformada por rompecabezas alusivos a la fauna local”, explica Moy. “De esta manera, los niños desde chiquitos pueden conocer su fauna y asumen la importancia de su conservación bajo el lema de que solo se ama lo que se conoce y solo se protege lo que se ama”, agrega.
STOCK
“Lúdicos ecológicos” se encuentra en Capiatá, donde todavía se exponen algunos de los 200 diseños de juegos y piezas artesanales producidos hasta el momento. “En Venezuela empezamos el emprendimiento para crear conciencia ambiental en la población”, refiere.
Moy realiza rompecabezas de animales forjados en madera. Piezas para armar y algunos elementos con formas de animales, que un adulto podría considerar decorativo, pero que en manos de los niños pueden ser la plataforma que les permita ingresar a un mundo de imaginación a través del juego. “Si bien utilizamos caladora de mesa para el corte, no se dirige solo, hay que hacerlo manualmente, igual que el lijado y la pintura, creación de diseño, prácticamente todo requiere nuestras manos”, explica la artesana. “Trabajamos por lotecitos variados, dibujamos 12 juguetes, cortamos, fijamos, pintamos y salimos a vender”, relató. “Lúdicos ecológicos” está presente en las redes sociales y hay stock disponible.
LOS SUPERHÉROES DE LA PELOTA
“Con la costura de pelotas, con la exhibición y la venta de estas, tanto en la vera del camino como los vendedores que recorren el país, las familias de Quiindy hacen que sus hijos terminen el colegio, que tengan una profesión, que se reciban de doctores, abogados, policías, docentes, enfermeras, distintas profesiones”, explica Mercedes Ruiz Díaz, presidenta de la Asociación de Fabricantes de Pelotas de Cuero y Afines de Quiindy.
“Fabricamos distintos tipos de pelota, la número 3, que es la más pequeña que se utiliza para souvenires, para sorpresa de cumpleaños y para los niños que recién están caminando y que ya están identificados con la pelota. Después tenemos la de futsal, la de handbol, la de vóley y distintas categorías de pelotas número 5, están las profesionales, las semiprofesionales y las pelotas amateurs”, explica.
Si el flujo de la asociación de ideas vincula al regalo con el juguete, a este dentro de la cultura popular se lo conecta casi directamente con la pelota de fútbol. En ese sentido, Quiindy es el centro de producción de pelotas artesanales desde hace varias décadas, aunque siempre permearon el mercado local producciones de otros orígenes.
El tramo de la ruta PY01 que cruza la ciudad es conocido por un escenario muy pintoresco: las personas disfrazadas con atuendos de superhéroes que ofrecen los productos a la vera del camino.
EL ADVERSARIO
Sin embargo, las pelotas fabricadas en serie y con tipografías digitalizadas que son importadas de China constituyen una verdadera competencia desleal por el irrisorio pago de impuestos.
“Tenemos un adversario muy fuerte, las pelotas chinas, que no hay una regulación al respecto. Entonces, entran las pelotas fabricadas en el extranjero por kilo y pagan una ínfima cantidad de impuestos, que sabemos que es del 10 % nomás. Eso atenta contra nuestra producción desde el punto de vista que utilizan mejor la serigrafía, pero son desechables”, apunta Mercedes.
“Esta producción cumple un rol social muy importante en Quiindy, porque da vida y trabajo a gran parte de la población y este es un medio de subsistencia. En Quiindy no tenemos ‘caballo loco’. Estamos tranquilos en el sentido de que no hay robos, no hay atracos, estamos en paz, estamos tranquilos. Con eso se demuestra que el problema de la inseguridad en el país por falta de fuentes de trabajo”, comentó.
Entre hoy, mañana y el martes, los fabricantes estarán llevando pelotas al Mercado 4, al Mercado de Abasto, supermercados, frente a los shoppings, entre otros puntos de la capital y cabeceras departamentales.
“También tenemos nuestra ventaja, que es que nuestros productos ya son bien conocidos en todo el país y ya fueron aprobados por su calidad, por la dureza del material. Y lo que más mezclamos es eso, la función social que desempeñan”, concluyó.

