• Emiliano Cáceres
  • Fotos: Gentileza

Hoy 14 de diciembre, nuestro país recuerda una de las peores tragedias fluviales de su historia. La lancha Don Luis transportaba a familiares de cadetes del Centro de Instrucción Militar y Formación de Oficiales de Reserva (Cimefor). Aquella reunión de cadetes con sus seres queridos se vio truncada cuando la embarcación naufragó en aguas del río Paraguay. El hundimiento se cobró la vida de 26 personas y la tragedia conmocionó al país. Por muchos años, el Don Luis fue visto como el Titanic paraguayo.

Corría el año 1952. En aquel entonces, el presidente de la República era Federico Chaves, el penúltimo antes de que comenzara la larga dictadura de Alfredo Stroessner. El país apenas se recuperaba de las secuelas de la guerra civil de 1947. Miles de familias paraguayas se preparaban para las fiestas de fin de año. En aquella época, la sede del Cimefor se encontraba en la ciudad de Villa Hayes, al otro lado del río Paraguay. Y, sobre todo, aún no existía el puente Remanso, de modo que quien quisiera cruzar de la capital o de cualquier ciudad de la región Oriental al otro lado del río debía hacerlo en una balsa o lancha.

LA NAVE INVOLUCRADA

Los cadetes del Cimefor esperaban con ansias reunirse con sus familiares, quienes llegarían en embarcaciones que partirían desde el puerto de Asunción hasta Villa Hayes. Había dos embarcaciones que llevarían a los pasajeros a la sede de Cimefor: el Kokito y el Don Luis. Esta última tenía capacidad para transportar hasta cinco toneladas de peso y estaba al mando de Manuel Fanego, de 28 años, con 10 años de experiencia al mando de embarcaciones.

Según reportes de la época, la lancha Don Luis ese día llevaba 59 personas a bordo. No obstante, el historiador Fabián Chamorro, en conversación con La Nación/Nación Media, afirma que, según registros de la Prefectura, ese día la embarcación transportaba 61 almas.

EL ACCIDENTE

La primera lancha en partir fue el Kokito y minutos después el Don Luis zarpó rumbo a Villa Hayes. La primera lancha era más pequeña y más lenta, así que la segunda, pese a haber salido después, pronto dejó atrás al Kokito.

Tras aproximadamente una hora de viaje, ocurrió lo impensado. A unos cien metros de la costa y unos trescientos metros aguas arriba del puerto Botánico, la lancha Don Luis chocó contra una formación rocosa. El impacto dañó el timón y rompió las hélices de la embarcación. Esto provocó que la lancha quedara completamente a la deriva y a merced de una fuerte correntada. El pánico comenzó a cundir entre los pasajeros y estos trataron de salvar sus vidas de cualquier manera, ya sea arrojándose al agua, nadando, sujetándose de algún bulto o madera mientras que otros simplemente no pudieron hacer nada para evitar su trágico destino. Según reportes de la época, el Don Luis se hundió en cuestión de minutos.

De las 59 personas a bordo, 26 perdieron la vida ese día, una de las cuales hasta el día de hoy se desconoce su identidad. Otros dos pasajeros fueron reportados como desaparecidos. Se sospecha que, debido a la formación rocosa, sus cuerpos no pudieron salir a flote.

En cuanto al Kokito, según reportes de la época, desembarcó a sus pasajeros y luego se dirigió a toda máquina a ayudar en el rescate de la lancha siniestrada. Algunas canoas que se encontraban en los alrededores del lugar de la tragedia también rápidamente se prestaron para socorrer a las personas que luchaban por sus vidas en las aguas del río Paraguay.

Entre quienes ayudaron, se destacan los nombres de Cristino Báez Monges, Carlos Reynal, Eulogio Ayala y Ramón Mendoza, quienes eran miembros del conjunto Parehara, quienes habían tenido una actuación en Villa Hayes. Mientras que entre los sobrevivientes se destacan los nombres del doctor Juan Max Boettner y su esposa Gilda de Boettner, quienes ayudaron a varios a llegar a la orilla.

Uno de los accidentados fue el doctor Juan Max Boettner, quien una vez ayudó a otras personas y dirigió las tareas de primeros auxilios

IMPACTO EN LA SOCIEDAD DE LA ÉPOCA

La tragedia de la lancha Don Luis conmocionó profundamente a la sociedad paraguaya de la época. “Naufragios en Paraguay importantes antes de lo ocurrido con el Don Luis no se habían registrado y la verdad es que conmocionó a la sociedad de aquella época, una muy pequeña, donde ese tipo de noticias, con la muerte de 26 personas, no se daba”, comentó Chamorro. Sin embargo, si hablamos de naufragios en tiempos de guerra, según menciona la misma fuente, “el 11 de junio 1865, en Riachuelo (Corrientes) hubo una gran batalla naval donde Paraguay perdió a más de 500 hombres”.

La tragedia del Don Luis también pudo haber contribuido a que la sede del Cimefor dejara de funcionar en Villa Hayes. Al respecto, Chamorro sostiene: “Creo que este hecho fue uno de los motivos por los cuales Cimefor dejó de funcionar en esa zona. Si bien continuó por unos meses en ese sitio, el efecto del accidente habría influido en la retirada de la base de ese lugar”. El hundimiento de la lancha Don Luis se mantuvo como el accidente fluvial más mortífero de la historia del Paraguay hasta el naufragio del Myriam Adela, ocurrido el 10 de febrero de 1978, que tuvo un saldo de 113 víctimas fatales.

El naufragio de la lancha Don Luis fue sin duda uno de los episodios más trágicos en la historia paraguaya. Ese día, muchos cimeforistas que esperaban reunirse con sus seres queridos perdieron inesperadamente a sus familiares.

Al día de hoy, con el puente Remanso y el puente Héroes del Chaco se puede llegar a ciudades de la región Occidental del país de manera más fácil, rápida y segura. Esto se debe, en parte, al triste legado de lo ocurrido con el Don Luis.

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