• Jimmi Peralta
  • Fotos: Gentileza

El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó esta semana en su lista al ñai’ũpo, una técnica cerámica tradicional. El objetivo es facilitar los medios necesarios para garantizar la supervivencia de este conocimiento ancestral que sobrevive gracias a un puñado de artesanas.

“Hoy para mí es un día histórico porque se reconoció el oficio que yo aprendí al lado de mi mamá. Tengo una gran esperanza en que desde hoy en adelante vamos a tener una propiedad a nombre de los artesanos iteños donde haya materia prima para la arcilla”, refiere la artesana Vicenta Rodríguez, de la Asociación de Mujeres Alfareras Kambuchi Apo, de la compañía Caaguazú de la ciudad de Itá.

Esto luego de que esta semana el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco incluyera en su lista al ñai’ũpo, una artesanía ancestral que se practica en Itá (Central), Yaguarón (Paraguarí) y Tobatí (Cordillera).

Se trata de una de las expresiones artesanales más significativas del país. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.

TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL

“Soy hija heredera de María Elida Rodríguez. Soy una artesana que aprendió al lado de su mamá, algo que viene de generación en generación. Ahora tengo 58 años, tengo cuatro hijos y nuestra mamá era una mamá soltera con tres hijos. Primero nosotros le ayudábamos al venir de la escuela, hacíamos el polvo de ladrillo, el bruñido, y después yo desde los 14 años empecé a moldear las piezas”, explica la artesana.

Nacida y crecida en la compañía Caaguazú, Vicenta es sociafundadora de la asociación, que en su local propio se transformó en el lugar de trabajo de ocho mujeres de la comunidad.

Esta declaración, que se dio el martes último en Nueva Delhi, India, marca un hito para el país, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.

KAMBUCHI’APO

“Mi abuela antes hacía siempre cántaro, cantarilla, cosa utilitaria que se usaba para la casa. Antes, todo el Paraguay tenía un cántaro en su casa para el agua. Entonces se compraba el cántaro, porque todos teníamos que tener”, comenta Vicenta.

La inclusión del ñai’ũpo en la lista de patrimonios con necesidades urgentes de salvaguardia pone al trabajo artesanal de Itá, Tobatí y Yaguarón en un punto de encuentro por compartir las mismas técnicas: arcilla de moldado manual, sin torno ni moldes, de carácter hereditario y trabajados con herramientas como cuchara sin mango, pedazos de tacuara y hojas de naranja, guayaba o pomelo.

“Para hacer un kambuchi tenemos tres etapas. Primero hacemos la base, ponemos en el sol, hay un punto cuero que nosotros tenemos que agregarle más a la arcilla, es tipo espiralero. Ahí toca hacer hasta la panza, esperar que se seque otra vez en un punto cuero y después ponerle su cuello al cántaro”, explica.

Los cántaros también tienen propuestas estéticas y llevan insertos rostros de mujeres con trenza, dibujos de flores tradicionales del Paraguay, animales silvestres y otros detalles.

ELEMENTOS DE LA NATURALEZA

Los elementos principales con los que trabajan son la tierra, el sol, el agua, el aire y el fuego.

En el caso de las artesanas de la asociación, ellas trabajan con un solo tipo de arcilla, mezclado con polvo de ladrillo, y cuentan para la cocción de sus piezas con un horno en el local.

“Nosotros tenemos que irnos al estero a extraer la arcilla. Nos bajamos al agua, la juntamos y traemos. Acá ahora tenemos una pileta, almacenamos la arcilla ahí. Después tenemos nuestro mortero para hacer el polvo de ladrillo, que vamos a mezclar con la arcilla con los pies y después recién nos sentamos a hacer las piezas”, describe.

RESISTENCIA AL FUEGO

El valor utilitario de los kambuchis se fue desplazando en los últimos años por su valor estético, ornamental o artístico. Las cantarillas también tuvieron tradicionalmente presencia en las chacras, pero hoy la tecnología dio otras opciones y la demanda mermó.

“Ahora ya no se usa más el cántaro para el agua. Entonces, a veces vendemos los cántaros porque viene la gente y dice ‘me acuerdo de mi abuela, ella tenía sus cántaros’ y entonces compran y llevan para tener ahí de adorno”, señala.

“Recuerdo que nuestra abuela hacía un plato grande al que ella le decía en guaraní ñai’ũpo.

Ese se ponía en el fuego directo y se tostaba maní, coco, maíz, chipa guasu, rora kyra. Ese plato se usaba en el fuego directo para cocer los alimentos”, agregó.

La potencialidad que tiene la cerámica de Itá de resistir al fuego directo abrió nuevas oportunidades.

“Así nació la idea del cántaro brasero. Yo estoy registrada como autora en la Dinapi (Dirección Nacional de Propiedad Intelectual) del cántaro bracero y el tatakua portátil.

Gracias al ñai’ũpyũ que antes hacía nuestra abuela, nosotros sabemos que nuestra materia prima sirve para poner en el fuego directo”, señaló Rodríguez.

UN OFICIO DIFÍCIL

La importancia que tiene el ñai’ũpo para las artesanas es transversal a sus vidas, porque se trata del oficio de las madres y abuelas solteras que les permitieron sostener un hogar, que les permitió a ella y a sus compañeras criar a sus familias dentro de su comunidad y con la presencia física.

“La preocupación de todas las ceramistas de Itá es que no tenemos la materia prima nuestra, estamos trayendo de una propiedad privada. No es nuestra nuestra materia prima, por eso fue que salió esta idea para que sea postulado el ñai’ũpo, para defender nuestra técnica, para que nuestra tradición siga viva, para que no se pierda, para que se transmita a las nuevas generaciones, para que yo el día que no esté más no termine nuestro oficio, el que nos dejaron nuestras mamás, nuestras abuelas gracias a su perseverancia y sacrificio”, comenta.

Sobre la clave del éxito en este oficio, expresó que “para ser un buen artesano, primero te tiene que gustar hacer y es necesario tener paciencia, porque este es un oficio muy sacrificado. Primero para extraer la materia prima, tenés que irte a bajar al charco, al agua, ya sea en el invierno o en pleno sol en el verano. Igual yo doy gracias a Dios por este oficio, porque gracias a este oficio que me dejó mi mamá yo pude criar a mis hijos, puedo estar a su lado y criar hoy a mis nietos”.

LISTA DE SALVAGUARDA

La Unesco elabora una lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia con el objeto de concitar atención y recabar apoyo internacional para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial, cuya viabilidad corre peligro pese al máximo empeño de las comunidades o Estados parte.

En esta lista se registran las medidas de salvaguardia elaboradas por los Estados parte con la mayor participación posible de las comunidades. Así, estas pueden beneficiarse de la ayuda financiera que ofrece el Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“Para mí este día es muy importante y vamos a procurar para que nuestras artesanas tengan la mejor calidad de vida para que los jóvenes puedan tener ese kyre’y para seguir nuestra tradición, porque ya van a ver que se valora nuestro trabajo porque mi abuela, mi mamá y eso se murieron sin ningún reconocimiento, sin conocer siquiera Asunción, mucho menos ir a la feria a vender a un precio justo”, señala Vicenta.

La iniciativa que procuró esta inclusión en la lista tiene por objetivo que la tradición de estas familias siga viva y que las nuevas generaciones aprendan para que esta tradición no se termine.

“Para nosotros es muy importante esta declaración, porque nosotros creemos que con esta declaración el Estado o la Municipalidad o el Instituto Paraguayo de Artesanía o la Secretaría de Cultura podrán preparar un proyecto para que nos beneficie a las artesanas iteñas, para que tengamos una propiedad de las artesanas iteñas y que se resguarde y se respete la materia prima de nuestro trabajo, que es la arcilla”, agregó.

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