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El próximo jueves 18 de diciembre, a las 19:30, en el local de Ojoavizor (25 de Mayo casi Radiooperadores del Chaco), el escritor, periodista y asesor político Augusto dos Santos presentará su último libro de ficción, titulado “El conjuro payaguá y otros relatos futboleros”, una compilación de hilarantes historias que tiene el fútbol como eje narrativo.

El libro reúne un total de 33 relatos, fundamentalmente en clave de humor, que abordan diferentes aspectos de los sueños, aspiraciones y frustraciones humanas que tienen el fútbol como metáfora y en algunos casos hasta como excusa para hablar de hondas cuestiones existenciales. Asimismo, también hay otras historias que no guardan relación con el deporte rey y que se incluyeron a raíz del particular afecto que el autor tiene por ellas.

Dos Santos explica que este libro surgió como un ejercicio de divertimento en sus redes, en las que recreaba historias de su Pilar natal mezcladas con vivencias de su niñez y casos que había escuchado de boca de sus amigos.

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Este ejercicio irregular se ganó una entusiasta cofradía, lo cual animó al autor a tomar más en serio la apuesta hasta llegar a este libro de más de 200 páginas con ilustraciones de los destacados dibujantes Nicodemus Espinosa y Melki Melgarejo. El diseño de tapa y diagramación está a cargo de Alejandro Espinosa, mientras que la corrección y edición fue realizada por el editor y periodista Paulo César López.

Las ilustraciones constituyen por sí solas un capítulo que merecería un comentario aparte. No obstante, lo que sí cabría afirmar a ciencia cierta es que estas manos maestras del humorismo gráfico paraguayo jerarquizan notablemente la publicación.

Asimismo, Dos Santos invitó a otros amigos con quienes comparte la pasión por el fútbol y el periodismo a compartir sus impresiones en las páginas de apertura. Así, se refieren a la obra el autor y publicista argentino Jorge Gorostiza, el periodista y realizador de contenidos Mike Silvero, y el guionista y cineasta Marcelo Tolces.

En esta charla con El Gran Domingo de La Nación, el propio Augusto nos habla de la génesis de esta obra y sobre las inmensas posibilidades que brinda el fútbol como objeto literario.

–¿Podés comentarnos un poco cómo surge la idea de este libro?

–Se puede decir que el libro nace de la frustración de no tener más tiempo disponible para escribir y generar pequeños aportes desde esta perspectiva. Quizás por ello, cada vez que me toca escribir un libro sobre comunicación o política, hago una especie de sándwich de queso, escribiendo posteriormente una obrita literaria, en este caso vinculada al humor y particularmente al humor en el fútbol. “Conjuro payaguá” representa la devoción que tenemos hacia ese deporte, que muchas veces miramos con una perspectiva grave, porque representa pasión y compromiso. Eso nos impide ver que en realidad también acudimos a las canchas o compartimos las charlas con los amigos buscando siempre la veta humorística. En concreto, el libro responde a que el fútbol tiene una enorme cuota de felicidad y de humor que merece ser descrita.

INFLUENCIAS

–¿Qué es lo que más placer te provocó de este proceso?

–Vengo de una región fronteriza con Argentina en el sur, donde desde nuestra niñez nos nutrimos de la literatura humorística del Río de la Plata, que a través de exponentes como Roberto Fontanarrosa, Pedro Saborido o más allá podemos citar al propio Eduardo Galeano han dedicado obras importantes al fútbol y su faceta de humor. Me puso bien durante este proceso reivindicar mis tiempos de juventud, leyendo la revista Humor o devorando las tiras cómicas argentinas en el tiempo en que el kiosco de revistas era un verdadero santuario.

–¿Qué nuevas posibilidades le puede otorgar el fútbol a nuestra literatura?

–Me reivindica el pensar que al mismo tiempo en que escribimos sobre temas que a veces son tan dolorosos, como la política, tenemos la libertad de huir para adelante, encontrando en lo pintoresco del fútbol una opción para la alegría de los lectores. Además de eso, me satisface hacer una pequeñísima contribución al acervo de la literatura en tono de humor en un país que muchas veces se resiste a ejercerlo en forma pública mientras paradójicamente la relación social y la relación de amigos está colmada química y físicamente de buen humor. También me satisface ser apenas un “contador público” de historias y cuentos que me relataron mis amigos del barrio General Díaz de Pilar, la meca mundial de las historias de barrio que tienen la genialidad de ir creciendo en volumen y dimensión en la medida en que pasan los años con una mezcla de mentira y creatividad.

DEFECTO PROFESIONAL

–Somos un pueblo eminentemente futbolero, pero tenemos poca literatura al respecto. ¿A qué te parece que se debe esta omisión?

–Creo que hay una especie de defecto profesional de creer que el producto de la escritura debe ser la seriedad. Pero también es probable que se deba a que el carril por donde se condujo el humor en Paraguay fue siempre esencialmente la tradición oral. Sin embargo, existen y existieron genios en las columnas de los diarios y en el humor gráfico de los medios, como Boti, Nico y Melki, estos dos últimos ilustradores de nuestro libro, si bien hay antecedentes de libros dedicados a este tenor, creo que debería ser mucho más frecuente porque tenemos todo. Tenemos fútbol y tenemos la liturgia de felicidad que gira alrededor.

–¿Qué expectativas tenés respecto al libro, sobre todo en cuanto a la recepción entre el público?

–Fundamentalmente que lo hagan escritores de mayor calidad y que se convierta en una corriente literaria, como existe en Argentina o en Uruguay, porque si escribimos sobre el amor, sobre la guerra, sobre el crimen, sobre las pasiones, por qué no habríamos de escribir sobre aquello que resume todos estos sentimientos. El amor a una camiseta, la pasión por un equipo, el crimen de errar un penal y la guerra de una final de campeonato. O sea, el fútbol

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