El artista visual Fidel Fernández concluyó recientemente su último proceso creativo y dio a conocer un tríptico de obras con mucho contenido simbólico y narrativo, como es característica de su creación pictórica.

  • Por Jimmi Peralta
  • Fotos: Archivo / Gentileza

Fernández aborda en su trabajo la proble­mática de la migra­ción forzada en el campo, una cuestión que no le es ajena desde su propia condición y se ve reflejada en su obra, tatuada de contenido social.

Como es propio de su trabajo, estas obras son impactantes, dolorosas, crudas, simpáticas y espesas.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Para saber algo más de ellas, el Gran Domingo de La Nación habló con Fidel Fernández, uno de los artistas visuales más destacados de la última década, versátil y rebelde, narrando un presente que pronto será fuente para la historia.

Fidel Fernández, pintor

–¿Cómo surge la idea de realizar estas obras de gran tamaño?

–Esta serie la tenía pensada hace un tiempo e iba madu­rando la idea. Un proceso muy habitual en mi universo creativo es no apurar. Es más, cuanto más lento, mejor. Hacer en gran formato es una de mis características, ya que traba­jar en grandes dimensiones te da la posibilidad de traba­jar mejor los detalles. Elegí un tríptico primero por la temá­tica, después hay una cons­trucción o estructura compo­sitiva basada en la disposición y tema de cada cuadro. El cua­dro “Escuela Ñakyrã”, que tiene como temática la edu­cación, tiene una estructura estática. La planta de mango es el centro de la escena. En cam­bio, en los otros dos cuadros los personajes están en movi­miento horizontal, en una pro­cesión hacia el centro. El árbol es el punto de encuentro.

PROCESO CREATIVO

–¿Cuánto tiempo te llevó el proceso entero?, ¿cuál fue la dinámica de produc­ción desde el boceto hasta el final de las obras?

–Hace un año exactamente empecé a desarrollar la idea. Cada obra me llevó como tres meses de realización (sus dimensiones son 170 cm x 215 cm). Primero hice una inves­tigación del tema. Trato de conocer bien la realidad de la situación, después voy como ficcionando, teatralizando a los personajes. Trabajo direc­tamente sobre el lienzo, sin bocetos previos. La composi­ción es lo que más tiempo me lleva. Ver el lienzo en blanco me genera mucha inseguridad y ansiedad.

–¿Cómo interactúan entre sí las obras? ¿Se podrá ver­las todas juntas en algún momento?

–La principal característica de interacción que tienen entre sí las obras son “el vacío del fondo” (el sojal como escenografía) y lo recargado del primer plano. El tríptico lo había preparado para una exposición en Curitiba para este año. Al final no se dio, pero difícilmente se pueda verlas todas juntas.

“El éxodo de la mandioca” y “La carpa rodante”

NARRATIVA

–¿En qué contexto crea­tivo te encontrabas al arrancar este trabajo que haya condicionado o ins­pirado la forma y el contenido de este proyecto?

–Toda mi producción artís­tica se basa en la coheren­cia con mi clase, soy con­ciente del escaso aporte estatal en el desarrollo crí­tico social. La narrativa de mi obra es una fotografía de mi entorno. Entonces, busco reflejar con sinceri­dad y sencillez mi interpre­tación sobre el tema. Con base en eso, trabajé este proyecto sobre la urbani­zación forzada y la pérdida de los espacios de la agri­cultura familiar, lo que está generando cambios en la alimentación.

–¿Qué conexiones, vín­culos o aspectos comu­nes tienen estos traba­jos con tus producciones anteriores?

–Tengo una línea de tra­bajo que he venido desarro­llando todos estos años. No soy pretencioso ni revolu­cionario, pero siempre traté de ser muy coherente en mi oficio como artista.

LENGUAJE EXPLÍCITO

–El paisajismo campesino normalmente celebra o romantiza una postal que en muchos casos ya no existe, pero en estas obras resulta claro el tono de denuncia… ¿Qué específicamente es lo que buscás denunciar?

–La verdad que nunca busco explicar la obra, ya que en sí es muy explícito lo que retrato. Específicamente estas obras buscan a partir de un problema relatar las consecuencias.

–¿Sentís que el arte local está un poco ajeno de la rea­lidad social?

–No creo eso. Cada artista desarrolla sus obras de acuerdo a su realidad. La bús­queda es muchas veces indi­vidual, el camino y el móvil pueden diferir, pero el destino es el mismo.

Déjanos tus comentarios en Voiz