En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a la psicóloga clínica Liz Aguiar para hablar de un tópico de apremiante actualidad: la salud mental. Esta es una cuestión que se hace más presente en esta época del año, en la que tienden a exacerbarse las crisis de ansiedad, el estrés y la depresión por las presiones de la sociedad de consumo, el vértigo del mayor movimiento en las calles y la pérdida de seres queridos. Aguiar hace un llamado a encontrarnos con nosotros mismos y disfrutar de las pequeñas cosas que nos gustan, ya que a fin de cuentas de eso se trata la felicidad.
- Fotos Mariana Díaz
–Un buen tema para hablar ahora que estamos parados sobre fin de año es que la gente siente más angustias en estos tiempos, ¿no?
–Así mismo. Pasa que cuando llegamos a fin de año es como que la gente está un poco más emotiva por montones de factores que hacen que de repente se sienta más alterada. Es un momento en el que cada uno se sienta y empieza a pensar cuáles son las metas que cumplí, cuáles fueron los objetivos que logré y a veces hay ciertos factores que uno no logra y eso genera una reacción emotiva y genera una angustia. Es una época en la que estamos muy sobrecargados por todo lo que son los eventos, despedida del año, graduación, viajes, los chicos que dejaron de ir al colegio, los regalos, las compras, cobraste tu aguinaldo y al final tu aguinaldo ya estaba todo destinado durante el año.
–Hay también otro asunto que es el tema de que las memorias se exacerban cuando hubo un hecho traumático, un fallecimiento por ejemplo.
–Las situaciones emocionales, ya sea la pérdida, la separación, el fallecimiento de algún familiar más todo lo que implica el cierre del año genera en la persona un nivel de estrés. ¿El estrés qué es lo que hace? Eleva el cortisol y al elevar el cortisol, que es una de las hormonas del estrés, entonces allí automáticamente afecta el lóbulo frontal y el lóbulo frontal es el encargado de la memoria, organización, el tema del equilibrio emocional. Con la negación uno no acepta el escenario y de repente cuando cae la ficha ahí es cuando la persona se desploma y llega a un punto en el que tiene que empezar a procesar esa información y empezar a trabajar por repuntar o por reponerse.
–Capaz que también la sociedad no admite tan fácilmente estar con un problema así de angustia o de estrés o una situación más rotunda como la depresión.
–Todo depende también del recurso de afrontamiento que cada persona desarrolla a lo largo de su vida. Por eso es muy importante que nosotros los adultos como padres, los que tenemos hijos, tratemos de darle esa oportunidad a los chicos de que se frustren, de que fracasen, de que les vaya mal y cuando eso pase dejar que el chico se desenvuelva y que haga su proceso, que ese chico aprenda la estrategia o cómo sobrellevar una situación. Porque si de chico no aprendemos, cuando llegamos a ser adultos no vamos a lograr un equilibrio.
APRENDER A LIDIAR CON LA FRUSTRACIÓN
–Hay una cantidad de historias de chicos que fueron primeros alumnos y que de pronto tuvieron dificultades con la vida. Esperabas que al encontrarle 10 años después sean astronautas, pero no.
–Yo tuve un caso así. Me dice la persona “yo no puedo entenderme, yo fui mejor alumna, soy medalla de oro, me voy a la universidad y me doy cuenta de que no era lo que yo quería”. Entonces, deja, se va a otro y como que va probando diferentes escenarios y se encuentra en una situación en la que ella ve que los compañeros o los de su promoción están en otra faceta y eso le crea una frustración y una dificultad a nivel emocional terrible y no puede sobrellevar. No tolera que algo le vaya mal. Entonces, ahí es donde yo les sugiero siempre a los padres de mis pacientes que procuren dar esas herramientas, que les dejen que lloren. Si hay algo que tienen que resolver, dejarles ser.
–¿La gente está acudiendo más al servicio o como en el pasado hay aún mucha resistencia?
–Después de la pandemia se incrementó muchísimo. La gente se encerró, se aisló, no tuvo contacto social afectivo, era todo a través de redes sociales. Nosotros somos seres sociales, ¿qué implica eso? Nosotros tenemos que funcionar en sociedad para que las cosas funcionen. Entonces, si vos te aislaste, ¿qué pasa? Genera síntomas que te llevan al cuadro de depresión.
–¿Las personas solitarias tienen más posibilidades de caer en un cuadro depresivo?
–La depresión es un tema bastante complejo, porque tenemos depresión endógena y la exógena. La endógena es la que uno hereda, trae en los genes, que significa que heredamos de algún miembro de la familia. Y está después la que el entorno social nos lleva, o sea, la situación nos puede llevar. Hoy en día los diagnósticos más comunes que estoy recibiendo son diagnósticos de depresión y ansiedad.
PROTOCOLO DE ATENCIÓN
–Cuán compleja es la depresión y cuán importante es un buen tratamiento, ¿no?
–Así mismo. Eso depende mucho de la primera consulta. En la primera consulta, normalmente cuando realizamos la anamnesis, que es la primera entrevista psicológica seria, ya vamos abordando el motivo de consulta. Una pregunta obligatoria que hago en la primera consulta es si alguna vez pensó o tuvo un pensamiento de atentar contra su vida. Entonces, si la respuesta es sí, ahí ya ataco.
–¿Y se sale con cuánta facilidad o dificultad de un cuadro así?
–Se sale. Si estás en un cuadro depresivo, hay un protocolo. El tipo de terapia cognitivo-conductual, que son sesiones específicas. En cada sesión se indica qué hacer y depende de la gravedad del caso solemos sugerir medicación, pero si no es tan grave sin medicación incluso el paciente puede salir.
–¿Qué le sugerirías a la gente que está estresada porque está permanentemente debatiendo en su cabeza las ecuaciones sobre si va a alcanzar o no el dinero para esto o aquello?
–Uno es que las expectativas o las necesidades sean reales y alcanzables. Si vos sabés que no puedes generar o no vas a tener para cubrir esa necesidad, la aceptación.
–Esto me lleva a otro tema parecido que es el tema de regalar mucho o no a los niños.
–Y es un tema que yo muchas veces también suelo trabajar con los padres, el hecho de que proveamos cosas que realmente necesiten y no sobrecargar, porque al sobrecargar ahí otra vez vamos con el tema de la crianza. De repente no va a tener capacidad de frustración. Ojalá nunca pase a ninguna familia, pero puede ocurrir una situación de crisis en que la familia de repente puede dejar de proveer y el chico se queda así colgado. Entonces, se debe trabajar para darle herramientas para tolerar la frustración.
ACTIVACIÓN
–Una de las cosas que más estoy encontrando en toda la literatura es el tema de combatir la fijación en un tema. ¿Cómo se despeja un problema de la cabeza de las personas?
–La rumiación es cuando tenemos un pensamiento muy repetitivo que está prolongándose en el tiempo. Entonces, cómo desactivar la rumiación es con activación. La forma en la que yo puedo modificar o sacar eso en mi cabeza es automáticamente hacer algo, hacer una acción, salir a caminar. No encerrarse. El peor lugar es tu cama o el sitio donde estás. Porque si vos te quedás quieto, la situación empeora. Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción genera una conducta, una acción. Si yo estoy rumiando o pensando un tema y encima el tema que estoy pensando es fatal, entonces ¿qué va a pasar? Automáticamente empieza a responder mi cuerpo de manera fisiológica, empieza a tener taquicardia, opresión en el pecho, angustia, llegamos a una crisis de trastorno generalizado que puede llegar a un pánico, por ejemplo.
–Hay un gran estigma en la relación social con una persona con problemas mentales, ¿no?
–Genera mucho estrés no solo en la persona, sino en el entorno también. Porque es como que la familia no sabe cómo hacer para manejar y pierde el control, se sienten atados. Pasa mucho también con las personas que están metidas por ejemplo en la drogadicción, que ya empiezan a tocar cosas de la familia, venden cosas y genera un desequilibrio no solo en el entorno, sino también en el contexto porque ya se volvió un riesgo también.
–Quiero hablar de otro tema que me parece fundamental. Todas estas políticas históricas al respecto de la reclusión de las personas cómo se administran en estos tiempos.
–Y realmente es el último recurso siempre. Es como que cuando ya perdiste todo, ya quemaste todas las etapas, probaste hablando, terapia, psiquiatra, viendo todos los recursos, cuando ya perdés el control es la internación. Internación y el tiempo depende mucho de la evolución del paciente. Eso la persona que le está conteniendo va a evaluar, depende de su evolución para su reinserción a la sociedad.
RESTABLECIMIENTO
–¿Hay procesos de restablecimiento que pueden ser demostrables?
–Hay muchísimos casos de personas que estuvieron en una situación que después son personas normales, sin problemas, con todo lo que implica ya la evolución de lo que vivió, pero sí se pueden restablecer. Todo depende del lugar dónde va. Lo ideal es siempre que haya un equipo multidisciplinario que esté conteniendo y trabajando por la recuperación de esa persona.
–¿Cómo hemos avanzado respecto de eso en nuestro país tanto en el nivel privado como en el público?
–Y estamos con un déficit. En el nivel público estamos con una carencia y a nivel privado el costo es bastante elevado que muchas veces también para muchas familias cuesta.
–¿Hay alguna recomendación que sirva para que las personas no lleguen a esa circunstancia?
–Lo ideal es siempre identificar a tiempo y atacar a tiempo. Y de repente el encierro en caso de los cuadros depresivos o en el caso del consumo de drogas, lo ideal es cuando arranca, porque si vos identificás a tiempo, podés cortar.
–¿Cómo está el asunto de las políticas públicas y a nivel privado en cuanto a la salud mental?
–Yo creo que estamos en crecimiento, estamos desarrollando, estamos trabajando en mejorar siempre. Cuesta abarcar porque la necesidad lamentablemente hoy en día es mucho más grande de la que podemos atender.
ASUMIR EL CICLO DE LA VIDA
–Quiero hacer una pregunta dura respecto a cómo tratar los cuadros terminales de salud, que la implicancia no solamente es el paciente, es en todo su entorno.
–Sí, genera mucho desgaste a nivel familiar. Es una situación que cuesta aceptar, pero todos en algún momento cumplimos un ciclo y tarde o temprano nos vamos. Entonces, tomarlo desde esa perspectiva. Es también entender que todos nos vamos. Así como tenemos un principio, tenemos un final.
–¿Qué consejos le darías a las personas en este sentido?
–Yo siempre le digo a la gente “viví tu presente, viví tu ahora”. O sea, ¿por qué tenés que esperar para mañana? Mañana voy a ser feliz porque quiero tal cosa, o mañana si logro esto voy a ser feliz y por qué no soy feliz en el proceso, ¿verdad? O sea, ¿por qué no vivís este momento?, el ahora, el aquí. A mí me llena de mucha energía porque es como que de alguna manera sé que estamos llegando a muchos hogares y que estamos dando muchas herramientas, insumos para que cada uno de repente pase una situación. Entonces cuesta cuando hay una persona enferma, no queremos aceptar, pero es algo que todos sabemos que en algún momento va a pasar, o sea, cualquiera de nosotros nos va a pasar, entonces aprender a vivir el momento es lo que yo recomendaría.
–¿Cómo se administra el tema de la felicidad?
–Yo siempre digo que la felicidad está en los pequeños momentos que a uno le toca vivir, de aprender a apreciar y vivir esos momentos. La felicidad es encontrar un equilibrio emocional. No todo es constante, hay momentos que yo me siento bajón y lloro y paso situaciones emocionales que me afectan, pero trato de vivir los instantes o los momentos de la mejor manera para que yo pueda también encontrar el estímulo para sentirme bien. Como trabajo todo el día, casi todas las mañanas voy a caminar a Ñu Guasu y es mi momento más feliz. Veo el amanecer, huelo las plantas. No se imaginan toda la activación que estoy haciendo por la cantidad de dopamina, serotonina, oxitocina que estoy inyectando y eso me lleva a un equilibrio.

