Toni nos transporta a las distinguidas bodas de los años 70 protagonizadas por familias de la alta sociedad asuncena y que eran todo un acontecimiento social público. Su relato evoca una escena nostálgica de aquellos suntuosos casamientos en el principal recinto sagrado de la capital, la Catedral Metropolitana, donde tuvo lugar la celebración matrimonial Scavone-Daud, cuyas imágenes y detalles nos comparte este domingo.

Eran mediados de los años 70, en la esquina de la Catedral Metro­politana de Asunción, China, Nimia Vera Fariña, de Cara­guatay, la eterna secretaria de mi abuela, me llevaba de la mano. Con la otra, soste­nía la silla plegadiza para presenciar un conspicuo casamiento de la época. En los otros asientos, muchos improvisados, el objetivo, no perderse ni un detalle de aquella fastuosa boda del siglo XX, el vestido de la novia con metros de cola de doña Nena de Sequera, los sombre­ros con la firma de Antonieta Ballario, los arreglos de doña Esperanza de Portaluppi. Las madrinas y las invitadas ves­tidas por Kikí Romero, Cha­fana, las hermanas Salerno o, de la última sobreviviente de esa generación, Palmira Yaluk.

LA EGREGIA JOVEN DE CUATRO APELLIDOS

En otros casos, como el de una egregia joven de cuatro ape­llidos de la sociedad de aque­lla misma época, con un traje importado, todo de Europa. La dama había viajado con su padre trayendo hasta su vestido de novia, del diseñador Pedro Rodríguez, uno de los “modis­tas” españoles más renombra­dos de la época. La comida de este encumbrado casamiento se realizó completamente en la casa, nada de servicios de catering, aunque en esa misma época se empezaban a poner de moda la de Velilla de Aquino, doña Chuta o, más adelante, la de Kerling o la de O’Hara.

Si usted estaba buscando pom­posas bodas de esas épocas en alguna playa esteña, lamento decirle que no existe ninguna posibilidad, todo se desarro­llaba ahí en el centro, cerca de la otrora distinguida calle Palma y en algunas parroquias de los alrededores.

Los novios con sus padrinos: Antonio Scavone Scavone y Ángela Oddone Sarubbi; Eduardo Daud y Sara Zacur. Asunción, 1971.

IDA DE LOS RÍOS Y LA CATEDRAL

Dice Ida de los Ríos de los casa­mientos de la antigua opulen­cia en la vieja Catedral de Asun­ción: “Nuestra modesta Madre de Ciudades tuvo sus tiem­pos de bodas suntuosas en la Catedral. Durante décadas se comentó la unión entre jóvenes de familias de fortuna, a princi­pios de siglo XX, donde, desde un palacete asunceno (hoy en estado ruinoso) se extendió una alfombra hasta la Catedral, para marcar el paso de la novia”.

LA PLATEA DE AYER Y DE HOY

Con el tiempo, la Catedral de Asunción dejó de ser escena­rio para las bodas de jerar­quía social, salvo casos aisla­dos. Fue cuando los mirones educados, entre los que me incluyo con mi recordada China, abandonamos la pla­tea y fuimos sustituidos por hordas de chespis o indigen­tes, alojados en carpas ins­taladas en reclamo de dife­rentes derechos o causas perdidas, parafraseando a la distinguida Ida.

De la manera que sea, hoy, estas instantáneas del casa­miento de María Julia Sca­vone Oddone con Carlos Daud Zacur, nos sirven de muestra de cómo eran aquellas fastuo­sas bodas de otras épocas en la Catedral Metropolitana de Asunción, que hoy ya son solo recuerdos de antiguas opulen­cias y de los mirones que tam­bién abundaron en la monu­mental boda de Punta del Este que ya forma parte del anec­dotario social asunceno del primer cuarto del nuevo siglo.

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