Este domingo, Toni Roberto relata cómo llegó a sus manos una obra invaluable del maestro Livio Abramo, su mentor, destacando la importancia de gestos intangibles como la confianza, los recuerdos y el legado cultural compartido.

Era un día cualquiera de 1979 en el preludio de la Navidad sobre la calle Caballero, en el centro de Asunción. Muchos chi­cos tenían enormes regalos debajo del arbolito, otros no. Desde aquella época empecé a entender que lo importante no era un regalo lujoso sino “el corazón del regalo”. Con los años, todos estos hechos me hicieron ver la vida de otra manera, lo que me llevó a encontrar otro tipo de obse­quios: gente distinta, como el maestro Livio Abramo, padre del grabado moderno latinoamericano, quien vivió en Asunción desde princi­pios de los años 60 hasta su final, en 1992. Pero todo esto me llevó a recordar también aquel día que recibí el lla­mado del nieto de mi oyente Reina de Jara Casco, que me decía: “La abuela pidió que se te entregue toda su colec­ción de Selecciones desde 1952, antes de su partida”. O a la señora que me regaló muchas guías telefónicas antiguas que sumó a la colec­ción y que hoy forman parte del futuro Museo de la Guía Telefónica del Paraguay, que tengo la obligación de dejarle a la ciudadanía antes de mi partida.

Pero, ¿por qué todo este preámbulo?

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Por dos motivos; el primero, el envío de la máquina de escri­bir del maestro Abramo que me hiciera llegar el excónsul de Brasil en Ciudad del Este. Lo segundo, la llamada del doctor Óscar Doldán Pérez que me cuenta que entre las cosas que encontraron en un viejo altillo del escritorio de su padre, el escribano Doldán, en la calle Presidente Franco y 15 de Agosto, rescataron un sobre de considerables medi­das. Al abrir se sorprendieron con nada más y nada menos que una matriz al linóleo, obra del maestro Livio Abramo, que el gran artista brasileño había dejado en depósito ahí, por su decisión de no reprodu­cirla, que habla de su honesti­dad y rectitud, y que rezaba:

“Autor: Livio Abramo. Avda. España 619. Realizado por encomienda de ‘MPM’. Propaganda de Río de Janeiro, Brasil, de acuerdo con el pedido del Sr. Antonio Carlos de Austregésilo de Athayde. Realizado, entregado y depo­sitado en Notario Público el 25/09/1980, en Asunción. Firmado por el autor: Livio Abramo”.

La obra, una matriz al linóleo, con el texto de puño y letra del maestro Lívio Abramo. Asunción, 1980

UN REGALO, LA CONFIANZA

Muchas veces, el regalo puede ser algo tan intangible como la confianza, en este caso, las palabras del doctor Doldán Pérez que me dijo: “Nos reu­nimos los seis hermanos para definir qué hacíamos con esta pieza histórica y después de una larga charla decidimos entregarte a vos para que veas qué hacer con ella, por­que tampoco nos pertenece a nosotros. Conociéndote y sabiendo que le ibas a dar un destino público”.

LA MÁQUINA DE ESCRIBIR, EL PT Y LA CALLE CABALLERO

En efecto, así como la máquina de escribir que el maestro uti­lizó en su época de periodista en São Paulo, como luchador social junto a su hermana Lélia, lo que después dio en la creación del PT (Partido de los Trabajadores), y que le hice entrega al exagregado cultural de la Embajada del Brasil, Ney Canani, el mismo destino ten­drá esa pieza: el museo Livio Abramo que se encuentra en la esquina de Perú y Maris­cal López, en la vieja casa que fuera de la familia de Anselma Heyn Denis.

Así, aquella historia que empezó con un pedido del legendario publicista carioca, dio origen a este artículo de domingo, en una época del año donde todos corremos “a ningún lugar”, y nos enseña que un regalo también puede ser la con­fianza depositada por una familia, en este caso los her­manos Doldán Pérez, más allá de aquellos lujosos regalos de esa antigua opulenta resi­dencia de la calle Caballero de Asunción, en el último año de la década de 1970.

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