Durante todo el mes de diciembre permanecerá abierta en el Archivo Nacional de Asunción (Mariscal Estigarribia e Iturbe) la muestra de los manuscritos de Hernandarias, que datan del siglo XVI y que fueron recuperados tras un intento de subasta en Nueva York. La encargada de la transcripción de estos documentos, la paleógrafa Liz Barriocanal Carísimo, cuenta del proceso e invita a todos los ciudadanos a visitar la muestra.
- Fotos Archivo / Gentileza
Los manuscritos que se encuentran en exposición en el Archivo Nacional de Asunción (ANA) pertenecen al Vol. 12 n1 S.H (año 1598) y son importantes para entender la brutal aplicación del régimen esclavista de la encomienda, cómo se peleaban los conquistadores por lotes de indígenas para ser explotados en sus tierras, ayudando a derribar el mito romántico de la conquista.
En ellos, Hernando Arias de Saavedra, o Hernandarias como era conocido popularmente, señala la falta al deber de la enseñanza religiosa a los indios como uno de los elementos para fundamentar su ordenanza en la que dicta algunas normas que regulan el ejercicio de la encomienda en el Paraguay antiguo.
Firma el documento “en la ciudad de la Asumpcion cabeça de esta dicha governacion y en las demas destas provincias” y lo fecha el 12 de diciembre de 1598.
El documento principal es un manuscrito de 14 páginas que apareció a la venta a un precio de 28.500 dólares en la página web de Martayan Lan, una tienda de libros antiguos de Nueva York, Estados Unidos.
La muestra cuenta con montaje y restauración documental de Cynthia Solís, Susana Carolina Amarilla y transcripción paleográfica de Liz Barriocanal Carísimo.
PROCESO DELICADO
“Esta es una muestra que tiene que ver con los documentos que fueron devueltos al Archivo Nacional tras un proceso delicado porque se recuperaron unos documentos que fueron sustraídos hace tiempo. Se encontró en Estados Unidos, se hizo un proceso vía Cancillería y ya está con nosotros. Es un grupo de documentos que tienen que ver con las ordenanzas de Hernandarias”, explicó.
Luego detalló que se trata de un documento que resulta mayormente ilegible para nuestra época, por lo que su trabajo consistió en la transcripción de esta letra procesal del XVI para su posterior digitalización y acceso para el público en general.
Los documentos están divididos en varios capítulos según su temática. Están las 29 ordenanzas, las ideas políticas, sociales y económicas de la época, un diario de expedición de la Villa Real de la Concepción que fue escrita por el escribano José Ignacio Gómez Ruiz y un inventario de varios negocios instalados en Asunción.
“Los documentos más importantes del grupo que se rescató son las ordenanzas de Hernandarias porque tienen que ver con los abusos que cometían los encomenderos en la época con los indígenas. Él se percata de eso y le hace saber a la Corona aquellos hechos”, expresó.
“Quiero invitar a todo el público a que visite esta exposición, que se difunda por la importancia que reviste sobre el tema en sí y para concientizar sobre el problema del tráfico ilícito de documentos y bienes culturales, que lamentablemente goza de buena salud hasta nuestros días”, puntualizó.
“PROFUNDA SATISFACCIÓN”
Guillaume Candela, historiador francés especialista en el Paraguay antiguo, manifestó su “profunda satisfacción y enorme alegría” por haber contribuido a la recuperación y repatriación de este manuscrito al Archivo Nacional de Asunción.
Dice el historiador Candela que “a través de estas 14 páginas, el lector puede transportarse a la Asunción de 1598 y descubrir cuáles eran las cuestiones más relevantes y apremiantes de aquel momento histórico”.
Destaca a su vez que “en 1598, Buenos Aires continuaba siendo únicamente un puerto anexo a la ciudad de Trinidad, aun después de 18 años desde su segunda fundación. Por ello, resulta fundamental recalcar la relevancia de este archivo para toda la región (Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay). Si se pretende estudiar el Río de la Plata de los siglos XVI-XVII, el Archivo Nacional de Asunción es imprescindible, puesto que numerosos documentos y papeles debían llegar al centro administrativo y de gobierno de toda la región, que era Asunción”.
Para Candela, el gobernador “retoma las numerosas alertas lanzadas 42 años atrás por el cura Martín González. Sigue describiendo un Paraguay colonial temprano violento para con los pueblos originarios y una sociedad sumida en el desorden, en la cual los conquistadores incumplían sistemáticamente las normas. Hernandarias señala que la implementación del sistema de encomienda por parte del gobernador Domingo Martínez de Irala en 1556 resultó desastrosa, puesto que los títulos de encomienda nunca fueron transmitidos ni, por consiguiente, reconocidos por el Consejo de Indias y el rey Felipe II, lo que generó una situación incontrolable”.
Así, los encomenderos se disputaban la propiedad de contingentes enteros de indígenas, de cientos y hasta miles de personas.
Sigue narrando Candela: “Los sucesores de Martínez de Irala podían otorgar las mismas encomiendas a otros españoles y mestizos, declarándolas a la Corona y modificando los propietarios. Como pueden imaginar, este caos legal surgido a partir de 1556 no solo representaba un grave problema para los españoles y mestizos residentes de Asunción, que se veían despojados de sus recompensas, sino que perjudicaba aún más a los nativos encomendados, obligados a trabajar en las casas, chacras, estancias y ranchos de estos encomenderos, siendo frecuentemente trasladados de manera forzosa de una casa a otra y maltratados por las diferentes familias de encomenderos”.

