En el horizonte de Seúl, la Torre Lotte se alza como un símbolo de ambición y modernidad. Con sus 555 metros de altura y 123 pisos, es la estructura más alta de Corea del Sur y la sexta más alta del mundo, redefiniendo el skyline de la capital surcoreana. Su construcción, iniciada en 2011 y concluida en 2016, representó un hito en la arquitectura contemporánea y en el desarrollo urbano de la ciudad.
- Texto y fotos: David Sánchez (*)
La historia de Lotte Group comienza en 1948 con Shin Kyuk-ho, un inmigrante coreano nacido en lo que hoy es Corea del Norte. Tras la guerra de Corea, Shin se trasladó a Japón, donde fundó Lotte Co. Ltd., inicialmente dedicada a la producción de dulces. Con el tiempo, la empresa se diversificó en múltiples industrias, incluyendo alimentos, retail, turismo y entretenimiento, consolidando la marca Lotte como un referente tanto en Japón como en Corea del Sur.
En 1967, Shin regresó a Corea del Sur para establecer Lotte Confectionery, dando inicio a la expansión del conglomerado en Asia y más allá, con la familia manteniendo un control importante sobre su gestión.
La Torre Lotte nació como parte de la visión de la empresa de consolidar su presencia en el sector inmobiliario y ofrecer una experiencia integral que combinara compras, entretenimiento y alojamiento. Con una inversión de aproximadamente 3.000 millones de dólares estadounidenses, la torre se construyó en el distrito de Songpa-gu, en Jamsil, una zona estratégica que facilita la conexión con otras instalaciones de Lotte, como el Lotte World Mall y el parque temático Lotte World Adventure.
EN LAS ALTURAS
Diseñada por la firma estadounidense Kohn Pedersen Fox Associates, con colaboración del estudio surcoreano BAUM Architects, y construida por Lotte Engineering & Construction, la torre combina elegancia y funcionalidad. Alberga oficinas, residencias, un hotel de lujo, un centro comercial, un cine, un acuario y un observatorio. El Seoul Sky, ubicado entre los pisos 117 y 123, ofrece vistas panorámicas de la ciudad y ostenta el récord del piso de vidrio más alto del mundo a 478 metros de altura. Además, la torre cuenta con el elevador de doble cabina más rápido del mundo, conocido como Sky Shuttle, que alcanza velocidades de hasta 600 metros por minuto.
El observatorio Seoul Sky es uno de los atractivos más destacados, con su Sky Deck, que permite a los visitantes observar la ciudad a través del suelo de vidrio, y el Sky Bridge, un puente suspendido a 541 metros que ofrece vistas de 360 grados. En el piso 123 se encuentra el 123 Lounge, el restaurante más alto de Corea del Sur, donde se puede disfrutar de gastronomía mientras se contempla la ciudad.
El Lotte World Mall, adyacente a la torre, es uno de los centros comerciales más grandes de Asia, con tiendas de lujo, marcas internacionales y locales, así como una amplia oferta de entretenimiento, que incluye el Lotte World Aquarium, con una diversidad de especies marinas, y el Lotte Cinema World Tower, un cine multiplex de última generación. A pocos pasos, el parque temático Lotte World Adventure combina atracciones cubiertas y al aire libre, siendo uno de los parques más visitados del país, con montañas rusas, espectáculos y actividades para todas las edades.
IMPACTO PROFUNDO
Más allá de su valor arquitectónico, la Torre Lotte ha tenido un profundo impacto cultural y económico. Ha revitalizado el área de Jamsil, atrayendo tanto a turistas como a residentes, y se ha convertido en un símbolo de progreso y modernidad en Corea del Sur. La torre representa el espíritu emprendedor de la familia Lotte, que ha sabido combinar visión empresarial con innovación arquitectónica y urbanística.
Visitar la Torre Lotte es sumergirse en una experiencia que va más allá de la altura. Cada piso ofrece un mundo distinto: desde oficinas corporativas y residencias de lujo hasta entretenimiento, gastronomía y cultura. Los visitantes pueden ascender en los rápidos elevadores hasta el observatorio, perderse entre tiendas de marcas internacionales, disfrutar de espectáculos y gastronomía en el Lotte World Mall, y terminar la jornada con emociones fuertes en el parque Lotte World Adventure. Es un destino que combina modernidad, tradición empresarial y entretenimiento, consolidándose como un ícono que refleja el crecimiento y la visión de Corea del Sur en el siglo XXI.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Carmen del Paraná: Gneiting renueva mandato con el desafío de consolidar el desarrollo local
El intendente colorado Germán Gustavo Gneiting Rodríguez renovó su mandato para la Intendencia del municipio de Carmen del Paraná y se prepara para un nuevo periodo al frente de la comuna. Desde la administración destacaron que la continuidad de su gestión estará marcada por las demandas ciudadanas y los desafíos de desarrollo de la localidad itapuense.
El jefe comunal que fue reelecto en las elecciones municipales del pasado 4 de octubre en las que obtuvo 2.476 votos, así como los miembros de la Junta Municipal que fueron electos, asumirán sus respectivos cargos este domingo 1 de noviembre, en un acto previsto para las 18:30 en el Parque Municipal Batalla de Tacuary.
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El acto marcará el inicio de un nuevo periodo constitucional de gobierno municipal, con responsabilidades que van más allá de la administración cotidiana, la planificación urbana, la ejecución de obras, el mantenimiento de los espacios públicos y el fortalecimiento de una actividad turística que se ha convertido en uno de los motores de la economía local.
De la capital del arroz a referente turístico
Fundada el 24 de abril de 1843, durante el gobierno consular de Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso, Carmen del Paraná conserva una importante identidad histórica. La localidad también es conocida como la Capital del Arroz, por el peso de la producción arrocera en su economía.
Uno de los principales cambios en su perfil turístico se produjo tras la consolidación de su Costanera, inaugurada en 2011, que transformó el paisaje ribereño y contribuyó a atraer visitantes. Hoy ya es reconocida como uno de los principales destinos turísticos del departamento de Itapúa, gracias a a sus playas, el paisaje de frente al río Paraná, así como espacios destinados al descanso y la recreación. Pero ahora, afronta grandes desafíos para consolidar su desarrollo, potenciar sus atractivos naturales y fortalecer los servicios para residentes y visitantes.
Carmen del Paraná se destaca especialmente durante la temporada de verano, cuando sus playas y espacios costeros reciben a familias y visitantes de distintos puntos del país. Este movimiento representa una oportunidad para dinamizar la economía local, impulsar los emprendimientos gastronómicos y comerciales y generar ingresos para quienes trabajan en el sector turístico.
A ese potencial se suma la importancia de preservar los espacios públicos, mantener en buenas condiciones la infraestructura urbana y turística y promover actividades que permitan atraer visitantes durante todo el año.
Su patrimonio histórico también forma parte de la oferta turística. El Parque Municipal Batalla de Tacuary recuerda el enfrentamiento de 1811, mientras que el Museo Histórico y Ferroviario preserva elementos vinculados con la época en que el ferrocarril era fundamental para la comunicación y el transporte en la región.
Sostener el crecimiento
Al respecto, el intendente electo Gneiting destacó que el atractivo de Carmen del Paraná genera oportunidades, pero exige a la vez una gestión municipal capaz de acompañar ese crecimiento con servicios e infraestructura adecuados.
“La limpieza urbana, el mantenimiento de playas y espacios verdes, la señalización, la seguridad, el ordenamiento del tránsito y el apoyo a los pequeños emprendimientos son aspectos fundamentales para sostener la experiencia de quienes visitan nuestra ciudad”, señaló.
Mencionó que otro de los desafíos que estará afrontando es ampliar la actividad turística más allá de la temporada estival. “La historia local, la gastronomía, la producción arrocera y el patrimonio ferroviario pueden integrarse en propuestas que generen movimiento económico durante todo el año. La articulación entre la Municipalidad, los comerciantes, los prestadores de servicios y las instituciones departamentales y nacionales será importante para aprovechar ese potencial”, remarcó.
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El presidente de Fipresci repasa desde El Gouna la evolución global del cine árabe
- Por David Sánchez, desde El Gouna (Egipto), X: @tegustamuchoelc (*).
El presidente de Fipresci y responsable de CineGouna Funding analiza desde Egipto cómo los fondos de financiación, la cooperación regional y los mercados internacionales han transformado la presencia del cine árabe en el mundo.
El cine árabe ha dejado de ocupar una posición marginal en los grandes festivales internacionales. Su creciente presencia en las programaciones de Cannes, Berlín, Venecia y otros certámenes responde, en parte, a una transformación de sus mecanismos de producción y financiación. Ahmed Shawky, responsable de CineGouna Funding y presidente de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci), analiza este cambio durante una entrevista realizada en la novena edición del Festival de Cine de El Gouna, celebrado del 15 al 23 de octubre de 2026 en esta ciudad egipcia situada a orillas del mar Rojo.
«Si observamos la programación de cualquier gran festival internacional, probablemente encontraremos varias películas árabes. Hace veinte años no sucedía lo mismo», afirma Shawky, quien considera que el desarrollo de los mercados de coproducción ha sido determinante para abrir nuevas oportunidades. Sin embargo, rechaza atribuir el mérito exclusivamente a El Gouna: «No diría que CineGouna haya sido la principal fuerza impulsora, pero sí una de las más importantes».
La plataforma comenzó en 2017, coincidiendo con la fundación del festival, y actualmente selecciona proyectos cinematográficos árabes en desarrollo y posproducción. En 2026 participan diecinueve proyectos, trece en desarrollo y seis en posproducción. «Buscamos los mejores proyectos árabes e intentamos ayudarlos y apoyarlos», explica Shawky, cuya responsabilidad comprende desde la selección hasta las sesiones de formación, mentorías y contactos con posibles financiadores.
El crecimiento del cine árabe tampoco puede entenderse sin la colaboración entre festivales. Abu Dabi y Dubái impulsaron anteriormente mercados de coproducción, mientras que El Cairo, Marrakech y otros certámenes desarrollaron iniciativas similares. «Colectivamente hemos tenido un impacto en cómo se hacen las películas, cómo se desarrollan y cómo se presentan al mundo para conseguir coproducciones, distribución y ventas internacionales», sostiene.
Fondos, cooperación y nuevas oportunidades
La financiación constituye uno de los principales objetivos de CineGouna. El Red Sea Fund, vinculado al Festival Internacional de Cine del Mar Rojo de Arabia Saudí, participa por tercer año consecutivo concediendo un premio a uno de los proyectos seleccionados. También asisten representantes de otros festivales regionales, como El Cairo y Cartago.
«Existe cierta competencia por los estrenos o por algunos invitados, pero eso forma parte del juego. Colectivamente estamos trabajando juntos para apoyar a las películas y a los cineastas árabes», señala Shawky.
La plataforma ha ampliado progresivamente sus actividades. CineGouna Emerge está dirigido a nuevos talentos, CineGouna Funding acompaña proyectos que necesitan financiación y CineGouna Forum organiza encuentros, conferencias y talleres profesionales. A ellos se suman CineGouna Market y el recién incorporado CineGouna Series, dedicado a proyectos televisivos.
«Nuestra situación ideal sería que todas las personas que trabajan o desean trabajar en esta industria pudieran encontrar algo beneficioso en CineGouna», explica sobre el futuro del programa. Su objetivo es ampliar su alcance internacional sin esperar necesariamente otros diez años.
La independencia de la crítica cinematográfica
Su responsabilidad en CineGouna convive con la presidencia de Fipresci, circunstancia que plantea interrogantes sobre la independencia de la crítica frente a los intereses económicos de la industria. Shawky insiste en separar ambas funciones.
«Mi trabajo en CineGouna Funding no consiste en ser parte interesada de ningún proyecto. Intentamos ayudar a esas películas, pero cuando escribo como crítico lo hago de manera completamente independiente».
El presidente de Fipresci asegura que incluso ha publicado valoraciones negativas sobre películas que anteriormente participaron en CineGouna. También recuerda que los premios de la plataforma son decididos por jurados independientes o entidades patrocinadoras, sin que su cargo implique intervenir directamente en esas decisiones.
La situación económica de los críticos constituye otra preocupación. «Cada vez resulta más difícil mantener un nivel de vida adecuado dedicándose exclusivamente a la crítica cinematográfica», reconoce. Muchos profesionales necesitan trabajar también en universidades, festivales o instituciones culturales, una realidad que obliga a establecer reglas para evitar conflictos de intereses.
Shawky explica que quienes participan activamente en la producción, distribución o promoción de películas no pueden integrar jurados Fipresci. «Si existe alguna relación con una película seleccionada, debes comunicarlo. Yo solicitaría ser reemplazado porque existiría un conflicto de intereses», afirma.
Una nueva etapa para Fipresci
Elegido presidente en septiembre de 2025, Shawky se convirtió en el primer dirigente de Fipresci procedente de fuera de Europa y Norteamérica. Considera que su elección refleja una transformación internacional más amplia: «El mundo está cambiando para ofrecer más oportunidades a personas que no proceden del centro occidental que dirigió durante décadas muchas organizaciones».
La federación, fundada en 1925, reúne, según sus cifras, a más de 1.600 profesionales de ochenta países. Su nueva dirección ha sustituido el antiguo modelo concentrado en la figura de Klaus Eder por una estructura colegiada y electa, formada por Shawky y tres vicepresidentas.
La organización también amplía su presidencia internacional. Tras el centenario de 2025, festivales como Doha y Sundance han mostrado interés por incorporar sus jurados. Sundance contará con su primer jurado Fipresci en enero de 2027.
«Mientras se trate de un festival serio, nuestros críticos puedan descubrir películas nuevas y se respete nuestra profesión, podemos incorporar más jurados», concluye Shawky. Una expansión que pretende acompañar los cambios de una industria donde el cine árabe reclama cada vez mayor protagonismo.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Mitología y humor filipino: así se gestó “La isla olvidada”, la nueva joya animada de DreamWorks
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Joel Crawford y Januel P. Mercado, directores de “La isla olvidada”, explican en entrevista exclusiva con La Nación cómo combinaron el humor, la pérdida de memoria y la mitología filipina en una película que recibió una ovación de cinco minutos en el Festival de Annecy.
Cinco minutos de aplausos en uno de los festivales de animación más importantes del mundo se convirtieron en uno de los recuerdos más especiales para Joel Crawford y Januel P. Mercado. La presentación de “Forgotten Island” (“La isla olvidada”), la producción de DreamWorks inspirada en las tradiciones filipinas, despertó una entusiasta reacción durante el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, en Francia. Para sus responsables, aquella acogida representó algo más que un reconocimiento artístico: confirmó que una historia vinculada a una cultura concreta podía emocionar a espectadores de diferentes países.
En entrevista exclusiva con La Nación, los dos cineastas hablaron sobre los desafíos de trasladar la mitología filipina a una gran producción de Hollywood, la importancia de la amistad en el argumento y las dificultades técnicas de combinar diferentes estilos de animación. También recordaron la reacción del público en Annecy, donde comprobaron que los temas centrales de la película, especialmente la memoria y las relaciones personales, podían conectar con espectadores de distintas procedencias.
«La historia y sus temas, la amistad y los recuerdos, realmente estaban conectando a escala mundial», explicaron al recordar aquella proyección. Los directores habían acudido al festival con especial interés por conocer la opinión de un público familiarizado con las técnicas de animación, pero la respuesta emocional superó sus expectativas.
Detrás de esta producción se encuentran dos cineastas que mantienen una amistad de casi veinte años y que han trasladado parte de esa experiencia personal a la pantalla. Crawford y Mercado construyeron una aventura protagonizada por Jo y Raissa, dos amigas que acaban de graduarse del instituto y se encuentran ante la perspectiva de emprender caminos diferentes. Su relación constituye el centro de una historia que combina situaciones cómicas, criaturas fantásticas y momentos de considerable intensidad emocional.
Una amistad que nació mucho antes de la película
La relación entre los dos directores constituye una de las principales fuentes de inspiración de “Forgotten Island”. Ambos han compartido proyectos profesionales y experiencias personales durante casi dos décadas, hasta el punto de que parte de la dinámica entre las protagonistas reproduce sus propias bromas y su manera de relacionarse.
«Toda esta película trata sobre dos jóvenes y su amistad. El espíritu de esta película tiene mucho de nuestra propia amistad», explicaron durante la entrevista. Los cineastas reconocieron que la energía de los personajes, su complicidad y la forma en que se animan mutuamente están directamente relacionadas con sus propias experiencias.
Esa cercanía también explica por qué decidieron situar la amistad en el centro de una gran producción de animación. En lugar de construir una historia alrededor de una amenaza que pudiera destruir el mundo, optaron por un conflicto mucho más personal: la posibilidad de perder los recuerdos que dan sentido a una relación.
«Lo que está en juego es la amistad y los recuerdos de esa amistad», señaló uno de los realizadores. La decisión les permitió explorar emociones que habitualmente quedan relegadas a un segundo plano en las grandes aventuras animadas, donde los conflictos suelen resolverse mediante enfrentamientos espectaculares.
Para Crawford y Mercado, la comedia también desempeña una función narrativa. Las situaciones divertidas permiten que el espectador conozca a los personajes y establezca una relación emocional con ellos. De esta manera, cuando aparecen los momentos dramáticos, la pérdida de memoria adquiere una dimensión mucho más significativa.
Entre «Resacón en Las Vegas» y «¡Olvídate de mí!»
Las referencias cinematográficas que utilizaron los directores para desarrollar “Forgotten Island” resultan tan diferentes como reveladoras. Por un lado, “The Hangover” («Resacón en Las Vegas»), una comedia que convierte los recuerdos perdidos después de una noche de fiesta en el motor de su argumento. Por otro, “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” («¡Olvídate de mí!»), que aborda la memoria desde una perspectiva mucho más dramática y psicológica.
Ambas películas ofrecieron a los realizadores dos maneras de aproximarse a una misma cuestión. La primera demostraba que olvidar podía generar situaciones absurdas y divertidas, mientras que la segunda planteaba las consecuencias emocionales de perder experiencias que forman parte de nuestra identidad.
«Nos encantan las películas que te llevan por una montaña rusa emocional, que tienen una comedia que te hace reír a carcajadas, pero también momentos muy tranquilos y conmovedores que te hacen llorar», explicaron.
La intención era combinar esas dos dimensiones sin que parecieran historias independientes. Los directores insistieron en que los momentos cómicos contribuyen a reforzar el vínculo entre las protagonistas, mientras que los pasajes dramáticos permiten comprender la importancia de preservar las relaciones personales.
El resultado es una película que utiliza los recursos habituales de la comedia de aventuras para abordar cuestiones como la identidad, los recuerdos compartidos y el temor a que desaparezcan las experiencias que nos unen a otras personas.
Las criaturas filipinas encuentran su lugar en DreamWorks
Otro de los elementos fundamentales de la producción es su vinculación con la mitología filipina. Los directores exploraron diferentes criaturas del folclore del país antes de seleccionar aquellas que consideraban más interesantes para trasladarlas a una película de animación destinada al público internacional.
Entre ellas destaca el manananggal, una figura femenina de características vampíricas que, según las leyendas tradicionales, puede separar su cuerpo en dos partes. Su apariencia y sus capacidades ofrecían a los realizadores la posibilidad de construir una antagonista diferente de las que habitualmente aparecen en las grandes producciones del género.
«La descripción de una mujer parecida a un vampiro que podía dividirse por la mitad nos resultaba emocionante», recordaron los cineastas, que también destacaron las posibilidades visuales de un personaje poco habitual en el cine de animación comercial.
Para darle voz recurrieron a Lea Salonga, una de las artistas filipinas de mayor reconocimiento internacional, conocida por sus interpretaciones musicales en películas de Disney como “Aladdín” y “Mulán”. En esta ocasión, la cantante asumió un personaje alejado de aquellas princesas con las que se había asociado su trayectoria cinematográfica.
Los directores celebraron especialmente esa transformación, que les permitió contar con una figura emblemática de la música filipina para interpretar a una villana de DreamWorks. La presencia de Salonga también reforzó la dimensión cultural de una producción que incorpora numerosos elementos reconocibles para el público del país asiático.
Una banda sonora que nació de la implicación del reparto
La música adquirió un protagonismo especial durante el desarrollo de la película. Además del trabajo del compositor Nathan Matthew David, los directores contaron con la participación de artistas que se involucraron personalmente en la creación de nuevas canciones.
Uno de los ejemplos más destacados fue el de H.E.R., quien conoció el proyecto cuando todavía se encontraba en una fase temprana de desarrollo, con secuencias representadas mediante dibujos preparatorios. Después de descubrir la historia, la artista propuso escribir una canción inspirada en sus personajes y en los temas que abordaba.
Posteriormente sugirió que Liza Soberano participara también en la interpretación. La iniciativa dio lugar a una composición que emocionó a los realizadores desde la primera vez que la escucharon y que terminó convirtiéndose en una expresión musical de la relación entre amistad, identidad y cultura.
El videoclip de “BRB”, rodado en Filipinas, prolongó esa conexión cultural. Los directores explicaron que el proyecto musical surgió de manera natural, gracias a la implicación de unos intérpretes que encontraron en la historia elementos con los que se identificaban personalmente.
El reparto de voces también incluye a Dave Franco, quien interpreta a Raww, y Manny Jacinto, dentro de una producción que buscó integrar la interpretación y la música en una misma propuesta artística.
El desafío de combinar dos mundos de la animación
La realización de “Forgotten Island” también supuso importantes dificultades técnicas. Crawford y Mercado querían desarrollar una estética inspirada en el anime de los años noventa, pero utilizando las herramientas de una gran producción contemporánea de animación digital.
Para conseguirlo, el equipo combinó elementos bidimensionales y tridimensionales, una decisión que obligó a encontrar soluciones tecnológicas específicas y a coordinar el trabajo de numerosos departamentos artísticos.
Los directores explicaron que uno de los principales desafíos consistió en conseguir que todos los profesionales implicados compartieran una misma visión visual. La dificultad no residía únicamente en crear nuevas herramientas, sino en trasladar a la pantalla una propuesta artística que requería la colaboración de cientos de personas.
«Creo que es la película más difícil en la que hemos trabajado y también la más gratificante», reconoció uno de los cineastas al recordar el proceso de producción.
Los realizadores destacaron que el resultado final no habría sido posible sin la participación de los artistas que contribuyeron con sus conocimientos y experiencias. Para ellos, la película terminó convirtiéndose también en una celebración del propio cine de animación y de sus posibilidades expresivas.
La combinación de técnicas fue precisamente uno de los aspectos que más interés despertaba entre los cineastas antes de presentar la producción en Annecy, donde esperaban encontrar un público especialmente atento a las innovaciones visuales.
La emoción de los filipinos al reconocerse en la pantalla
Más allá de los aspectos técnicos y narrativos, Crawford y Mercado destacaron la importancia de la representación cultural. La película incorpora numerosos elementos de la vida cotidiana y de las tradiciones filipinas, desde símbolos nacionales hasta vehículos característicos del país.
Entre esos detalles aparecen el sol filipino y los jeepneys, los populares medios de transporte que forman parte del paisaje urbano de Filipinas. Aunque pueden parecer elementos secundarios dentro de una gran producción cinematográfica, su presencia provocó reacciones especialmente emotivas entre algunos espectadores.
Los directores recordaron que las primeras imágenes promocionales ya habían generado comentarios de filipinos emocionados al reconocer aspectos de su propia cultura en una película de DreamWorks. Para ellos, aquellas respuestas confirmaron que la representación podía tener una importancia mucho mayor de la que habían imaginado.
Uno de los cineastas explicó que esa experiencia le hizo reflexionar sobre su propia relación con el cine durante la infancia. Había crecido admirando películas, actores y personajes sin detenerse a pensar en lo significativo que podía resultar encontrar referentes culturales cercanos a su propia identidad.
La producción le permitió comprender esa dimensión de una manera diferente. No se trataba únicamente de introducir elementos filipinos en una historia internacional, sino de ofrecer a los espectadores la posibilidad de reconocerse en personajes y escenarios que habitualmente não ocupan el centro de las grandes producciones de Hollywood.
«Importas, mereces ser visto y mereces compartir tus historias personales, con las que la gente puede conectar y conectará», afirmó uno de los directores al explicar la importancia de esa representación.
Aunque durante la entrevista no confirmaron haber recibido comentarios específicos del Gobierno filipino, ambos concedieron especial importancia a las reacciones de los espectadores. Consideran que esos testimonios constituyen una de las mayores satisfacciones del proyecto, precisamente porque demuestran que los pequeños detalles culturales pueden despertar emociones profundas.
Con “Forgotten Island”, Joel Crawford y Januel P. Mercado han reunido dos objetivos que recorren toda la película: explorar nuevas posibilidades para el cine de animación y contar una historia personal capaz de conectar con espectadores de diferentes países. La ovación que, según relataron, recibieron en Annecy y las reacciones del público filipino representan dos manifestaciones de una misma idea: que las historias vinculadas a una cultura concreta pueden encontrar un lenguaje emocional compartido mucho más allá de sus fronteras.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Éxito colombiano en Polonia: premio para el cortometraje “La muerte de un pájaro”
- Por David Sánchez, desde Varsovia (Polonia), X: @tegustamuchoelc (*).
El cortometraje del director colombiano Felipe Sánchez García fue reconocido en la 42.ª edición del certamen polaco, que reunió 190 películas de todo el mundo. «What Belongs to Others» obtuvo el máximo galardón y «Josephine» conquistó al público.
El cine colombiano vuelve a encontrar un espacio de reconocimiento en los festivales internacionales. Esta vez ha sido en Polonia, donde el cortometraje “La muerte de un pájaro” (The Death of a Bird), dirigido por el colombiano Felipe Sánchez García, consiguió el premio de la Escuela de Cine Speakers’ Avenue, uno de los premios especiales del Festival Internacional de Cine de Varsovia, celebrado del 9 al 18 de octubre de 2026. La distinción llegó en una edición que reunió producciones de numerosos países y en la que el cine polaco, asiático y latinoamericano compartió protagonismo.
La película colombiana, seleccionada para la Competición Internacional de Cortometrajes, recibió el premio de la escuela de cine Speakers’ Avenue, una distinción que reconoce a uno de los realizadores participantes y le ofrece la posibilidad de continuar su formación cinematográfica. El galardón consiste en un taller intensivo de dirección de fotografía de seis días, impartido en inglés y valorado en aproximadamente 10.000 eslotis, equivalentes a unos 2.300 euros.
El reconocimiento tiene una particularidad: en lugar de entregar una cantidad económica directamente al ganador, ofrece formación especializada con profesionales del sector. Entre los cineastas vinculados a anteriores ediciones del programa figuran Łukasz Żal y Bartek Konopka, mientras que Michał Marczak está confirmado entre los participantes de la próxima convocatoria. La elección del ganador correspondió a una comisión designada por los organizadores del premio.
Para Felipe Sánchez García, la distinción supone un reconocimiento a su trabajo dentro de una competición internacional y una oportunidad para ampliar sus conocimientos técnicos. También permite destacar la presencia de realizadores colombianos en circuitos cinematográficos europeos, donde los cortometrajes constituyen una vía importante para presentar nuevas propuestas y establecer contactos profesionales.
Los principales ganadores de Varsovia
El máximo reconocimiento del festival, el Warsaw Grand Prix, fue para “What Belongs to Others”, del director polaco Grzegorz Dębowski, quien recibió un premio de 120.000 eslotis. El jurado destacó especialmente la construcción de sus personajes y la complejidad de su protagonista. Por su parte, el cineasta chino Cai Chengjie obtuvo el premio a la mejor dirección por “Suzhou Quartet”.
Entre los reconocimientos más destacados también figuró “Josephine”, dirigida por Beth de Araújo, elegida por los espectadores como mejor largometraje de ficción. La producción recibió además el premio del Instituto Polaco de Cine, que destina 40.000 eslotis a apoyar su distribución en las salas comerciales de Polonia.
En el apartado documental, “Meanwhile in Namibia”, de Jonas Spriestersbach, consiguió el premio principal del jurado y compartió el reconocimiento del público con “Tede. Forever RAP”, dirigida por Krystian Kuczkowski. En cortometrajes, “Meteorit”, de Elisabeth Werchosin, fue uno de los títulos más premiados, al conseguir el Gran Premio de Cortometrajes, el reconocimiento al mejor corto de ficción y el premio del público.
Diez días de cine internacional
La 42.ª edición del Festival de Varsovia presentó 190 películas, entre 132 largometrajes y 58 cortometrajes, distribuidas en 330 proyecciones. Durante diez días, la capital polaca acogió estrenos, encuentros con directores y actividades profesionales que reunieron a representantes de diferentes cinematografías.
Otros reconocimientos fueron para “Through the Wall”, distinguida por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), y “Mentor”, del japonés Keisuke Yoshida, ganadora del premio NETPAC.
En ese panorama internacional, el premio obtenido por “La muerte de un pájaro” representa una nueva presencia colombiana en el palmarés europeo y confirma que los cortometrajes nacionales también encuentran oportunidades de reconocimiento fuera de las grandes competiciones de largometrajes.
(*) David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.