- Paulo César López
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- Fotos: Gentileza
El próximo jueves 27 de noviembre, a las 19:00, en la sede de la Academia Paraguaya de la Historia (avda. Artigas y Dr. Andrés Barbero), el historiador y diplomático Ricardo Scavone Yegros presentará su último libro, titulado “Las relaciones de Paraguay y Bolivia en las primeras décadas del siglo XX (1902-1928)”, en el que aborda la larga disputa entre ambos países por la posesión del Chaco Boreal.
En este diálogo con El Gran Domingo de La Nación, Scavone Yegros adelanta algunos de los principales tópicos que abarca su investigación, que finaliza con el fracaso de las conferencias de Buenos Aires. Este hecho marcó la clausura de la vía diplomática para la resolución del conflicto y dejó libre el camino para las soluciones de fuerza.
–¿Cuáles son algunos de los principales aspectos que aborda su obra en la relación bilateral entre estos países?
–En esta obra se intenta explicar el desarrollo de las negociaciones diplomáticas entre el Paraguay y Bolivia desde 1902 hasta el fracaso de las conferencias de Buenos Aires. En aquel tiempo, se procuró, mediante la exhibición de los títulos invocados por una y otra parte, concretar un acuerdo que resolviese la controversia de delimitación territorial, ya sea por arreglo directo o recurriendo a un arbitraje de derecho. Mediante libros, folletos, artículos y conferencias, los títulos alegados se difundieron profusamente y forjaron fuertes expectativas en las opiniones públicas de los dos países. Además, en paralelo a las negociaciones diplomáticas, se siguió adelantando la ocupación del territorio controvertido. Entre 1905 y 1912, Bolivia estableció en el occidente una línea de fortines que llegó hasta el estero Patiño siguiendo el curso del Pilcomayo. Por el lado paraguayo, la ocupación de la parte oriental del Chaco progresó bajo el impulso de pujantes establecimientos ganaderos y de explotación forestal. La presencia militar se concentró durante largos años en Fuerte Olimpo, Bahía Negra y dos guarniciones pequeñas más al norte, los fortines Patria y Galpón, sobre el río Negro, así como en Villa Hayes, desde donde se avanzó hacia el sur del estero Patiño.
PRIMEROS INCIDENTES
–¿En qué momento se intensificaron los preparativos militares?
–La ocupación propiamente militar del interior del Chaco cobró mayor impulso a partir de 1922. Bolivia decidió extender su posesión del territorio disputado prolongando la línea de fortines del Pilcomayo hacia el este, con dirección al río Paraguay. En 1924, el Paraguay, concluida la guerra civil en la que estuvo sumido entre 1922 y 1923, constató tal avance y resolvió contenerlo mediante el establecimiento de más fortines. Las guarniciones de los dos países comenzaron a acercarse peligrosamente y, en febrero de 1927, se produjo el primer incidente serio, con la muerte de un oficial paraguayo, el teniente Adolfo Rojas Silva, al intentar evadirse de un fortín boliviano en el que había sido detenido. Esto aceleró la realización de las conferencias de Buenos Aires.
–Llama la atención que el periodo que abarca su libro termina en 1928, antes de la guerra. ¿Qué pasó aquel año para detenerse ahí?
–En 1928, con el fracaso de las conferencias realizadas en Buenos Aires para abordar y solucionar la controversia entre el Paraguay y Bolivia por el Chaco Boreal, se cerró una etapa. La situación se había complicado mucho a consecuencia del avance de la ocupación militar del territorio en disputa y la aproximación de las guarniciones o fortines de uno y otro país. Esto llevó a un incremento de los preparativos militares tendientes a asegurar la posesión propia y contener la expansión de la otra parte. En Buenos Aires, con los buenos oficios de la República Argentina, se trató sin éxito de buscar un entendimiento, ya sea para definir la delimitación territorial sometiéndola a un arbitraje de derecho o siquiera para establecer un modus vivendi que permitiera evitar choques entre las fuerzas militares desplegadas en el Chaco. Nada se consiguió y cuando se clausuraron las conferencias, en julio de 1928, quedó la convicción de que no habría acuerdo posible solo por medios diplomáticos. De hecho, en diciembre de ese año se producirían el incidente del fortín Vanguardia y las represalias bolivianas que pusieron al Paraguay y a Bolivia a un paso de la guerra.
APRESTOS MILITARES
–¿Por qué ya no estalló la guerra en ese momento?
–Si no estalló fue porque ninguno de los dos países estaba suficientemente preparado para encarar un enfrentamiento serio que permitiera expulsar a las fuerzas militares del otro contendiente del territorio en disputa. Pero desde 1928 el Paraguay y Bolivia vivirían al borde de la guerra. Lo que se buscó entonces, entre 1928 y 1932, en lo sustancial fue ganar tiempo para terminar la preparación militar y consolidar las respectivas posiciones en el Chaco.
–Dice usted que las conferencias de Buenos Aires cierran una etapa de las relaciones bilaterales, que es precisamente de la que se ocupa el libro.
–Este libro es la continuación cronológica de otro en el que estudié las relaciones bilaterales en el siglo XIX. Arranca en 1902 porque en ese año el Paraguay exigió que, en lo sucesivo, la solución de la cuestión del Chaco se buscase mediante la exhibición de los títulos históricos y jurídicos. Los tres tratados suscritos antes de 1902 se habían atenido a criterios prácticos, con la finalidad de resolver amistosamente la delimitación territorial y permitir la apertura de vías de comunicación que facilitasen el acceso de Bolivia al Atlántico y brindasen al Paraguay nuevas oportunidades comerciales. Esos acuerdos no fueron aprobados y tanto la valorización de las tierras chaqueñas como las investigaciones realizadas para fundamentar las pretensiones de cada parte determinaron que la negociación se encarase luego mediante la exposición de los títulos respectivos.