- Emiliano Cáceres
- Foto: Corte Suprema de Justicia
Este 26 de noviembre se cumplen 19 años de un crimen que en su momento conmocionó y enlutó a nuestro país. Un niño de 12 años que estaba celebrando el triunfo y consagración de su querido club, Cerro Porteño, perdió la vida a manos de un trastornado personaje que se ganó el repudio y el odio de toda una nación. El asesinato de Josías Valiente, casi dos décadas después de haber ocurrido, sigue doliendo a mucha gente, en especial a su familia y amigos.
Era el 26 de noviembre de 2006. Ya se respiraban aires navideños. Comenzaba la temporada de fin de año. Y sobre todo, el torneo local de fútbol estaba por culminar y el año escolar concluía lentamente. Muchos niños, niñas y jóvenes habían pasado de grado y en algunos casos no solo habían terminado un curso, sino que también concluían un ciclo escolar, pasando de la primaria a la secundaria. Es decir, muchos chicos tenían una colación que celebrar.
Josías Adam Valiente era uno de ellos. Tenía 12 años y apenas había terminado de cursar el sexto grado. Como había aprobado el año e iba a pasar al siguiente nivel, sus padres decidieron premiarlo con lo que él más deseaba: alentar a su querido Cerro Porteño, el cual, ese año, estaba por consagrarse campeón del torneo Clausura. El Ciclón disputaría su último partido en la antigua Olla Azulgrana, donde se preparó una fiesta para celebrar la consagración. Josías estaba muy ilusionado con este evento. Su vida en aquel momento no podía ser más feliz: iba a alentar y ver a su club coronarse campeón e iba a graduarse de la primaria, esperando el tan ansiado día de la colación.
Josías fue llevado por su tía al estadio. También fue acompañado por unos primos. Cerro Porteño logró una victoria por 2-1 ante Sportivo Luqueño en su estadio y recibió la copa de manera anticipada a falta de una fecha para concluir el campeonato. Josías pudo alentar a su equipo y festejar la copa obtenida. Probablemente vivió uno de los días más felices de su vida.
Entre festejos, saltos, risas y felicidad, Josías volvía a su casa en compañía de su tía. Pero, aún estando en Barrio Obrero, sobre 20.ª Proyectada y Parapití, ocurrió lo impensado.
LEONCIO PIATTI, EL LLAMADOR DE RADIOS
En esa esquina vivía Leoncio Piatti, que en aquel entonces tenía 61 años de edad, de profesión contador y divorciado. Se había vuelto un personaje muy conocido en varios medios de comunicación. En aquella época eran muy frecuentes las llamadas de oyentes a las radios. Y, en el caso de Piatti, se trataba prácticamente de un llamador profesional. Lo conocían en todas las emisoras. Constantemente llamaba a distintos programas radiales para, según él, denunciar hechos de corrupción y opinar de diversos temas políticos.
Vivió un tiempo en la Argentina y aseguró haber trabajado para la Cámara de Diputados de dicho país. De vuelta en Paraguay, se involucró en organizaciones de seguridad y de civiles armados, fue miembro de la Comisión Nacional de Seguridad Ciudadana, fue hombre de confianza del ministro del Interior de esa época, Rogelio Benítez, un ferviente seguidor del entonces presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, intentó ser candidato a diputado y aseguraba tener conexiones con el FBI y la CIA estadounidenses.
Entre sus vecinos se ganó la fama de prepotente, violento y temperamental. Pero, por si todo eso no fuera suficiente, también se presentaba como un experto en el uso de armas de fuego. En la fachada de su casa había varios carteles en los que se anunciaba que allí vivía alguien que combatía la corrupción.
Ese día, el 26 de noviembre de 2006, Leoncio Piatti cometió un hecho que marcaría su figura para siempre.
EL CRIMEN
Josías marchaba celebrando el campeonato de Cerro Porteño. Tropezó con un poste de teléfono público que se encontraba en la vereda de la mencionada dirección. El vecino de la casa de esa vereda, Leoncio Piatti, sale con revólver calibre 38 y, sin mediar palabra, dispara contra la humanidad de aquel inocente. Un proyectil dio en la cabeza de Josías, quien quedó tendido en el suelo junto al poste, agonizando. Se generó un gran revuelo entre los presentes. La confusión se apoderó de la escena. Piatti hizo otro disparo, esta vez al poste del teléfono, presumiblemente para luego argumentar que el niño había roto el poste y que por eso le había disparado.
El pequeño fue derivado al entonces Hospital de Emergencias Médicas (actual Hospital de Trauma), donde se constató su deceso. Mientras tanto, Piatti llamó a una radio y fue atendido por el periodista Nery Peña. Este último relató que Piatti le había dicho que le disparó al niño porque “rompió el teléfono y era un patotero sin futuro”.
POR POCO FUE LINCHADO
El entonces fiscal Francisco Ayala, quien se encontraba de turno en ese momento, fue llamado junto al jefe del sistema 911 de esa época, el comisario Viviano Machado. Sobre este último, Francisco Ayala, en conversación con La Nación/Nación Media, dijo: “Él (Machado) fue de suma importancia, él dirigió la parte policial. Él y yo pusimos la cara, hablamos con el señor (Piatti) porque él no quería salir, ya que afuera había una turba que, si Piatti salía, no sé qué iba a pasar”.
Afuera de la vivienda, se desató una auténtica batalla campal entre vecinos, parte de la barra brava de Cerro Porteño y efectivos de la Policía Nacional. Finalmente, Ayala y Machado lograron convencer a Piatti para que se entregue. Este último identificó y hasta entregó el arma homicida. Leoncio fue sacado en un carro hidrante. En los días posteriores, la casa de Piatti debió contar con resguardo policial, pues había amenazas de la turba de que sería saqueada.
LA CONDENA
El 18 de febrero de 2009, más de dos años después de la muerte de Josías, Leoncio Piatti fue condenado a 25 años de cárcel por un tribunal de sentencia integrado por Leticia de Gásperi, Víctor Alfieri y María Doddy Báez al hallarlo culpable por el homicidio del pequeño. Los estudios psiquiátricos a los que el condenado fue sometido determinaron que era un peligro para la sociedad y que no estaba en sus cabales.
Sin embargo, Piatti no llegó a completar toda su condena, pues el 26 de enero de 2016 falleció producto de un ataque al corazón, cuando purgaba el noveno año de su sentencia en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú.
PROFUNDA MARCA
El crimen de Josías Valiente, incluso hasta hoy, casi dos décadas después de haber ocurrido, sigue siendo un tema muy sensible. Aquella vez, un niño de 12 años que solo quería ver a su querido club, que estaba a días de su colación y que estaba a punto de comenzar una nueva etapa de su vida y que tenía todo un futuro por delante, perdió la vida.
“Yo tenía solo seis meses como agente fiscal, pero valió la experiencia que cargaba como asistente fiscal, el apoyo de la Policía Nacional y las capacidades que aprendí como funcionario del Ministerio Público”, puntualiza el exfiscal Francisco Ayala.