El escritor Carlos Bazzano recibió el premio de novela inédita Beatriz Rodríguez Alcalá de González Odonne, que tiene una dotación de 6.000 dólares. El reconocimiento lo anima a seguir construyendo su especial y revelador mundo literario a partir de la investigación y observación del Paraguay contemporáneo.

“Este premio representa un gran estímulo para mi relación con la lite­ratura”, dice Carlos Bazzano con gran felicidad. “Me ale­gra profundamente, tanto a mí como a mis seres que­ridos, y tengo mucho que agradecer a mi pareja, a mi madre, a mi hermana, a mis sobrinos y a mis amigos por la paciencia que me tienen. Como escritor, vivo en una constante soledad, inmerso en mis lecturas y escritu­ras. Un premio como este no solo me estimula a mí, sino también a todas las personas que me acompañan siempre”, expone.

“Es muy gravitante para con­tinuar haciendo lo que amo y odio, me ayuda a lidiar en los momentos de crisis, me ayuda a seguir moldeando los apuntes y trabajos que tengo en proceso, cuentos, guiones, ensayos periodísticos, poe­sía y narraciones más largas, como así también animarme a seguir leyendo los libros pendientes, porque cada día hay más libros pendientes”, asegura.

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–¿De qué va “Librería San Macario”?, ¿cuál es su búsqueda?, ¿su inten­ción?, si es que la tiene.

–Librería San Macario es un local de libros usados ubi­cado en una zona céntrica de Asunción que, sin embargo, logra permanecer oculta a la vista de todos. En ella se entrecruzan historias de poetas y periodistas moder­nistas de principios del siglo XX con la búsqueda de lec­tores compulsivos de libros usados y poetas de principios del siglo XXI. Busco hablar de sus esperanzas, realida­des y utopías. En estos días ya me estoy encontrando con el retorno de los primeros lec­tores de la novela, y encuen­tran una variedad sobre la búsqueda y la intencionali­dad del libro, y eso para mí es muy importante.

LOS PERSONAJES Y LA VIDA

–Poeta siempre, narra­dor de oficio, ¿cómo fue para vos esta verdadera “empresa” de la novela?

–Me desgasté emocional­mente, por meses no pude volver a leer el libro. Tras la llamada de la premiación y los trabajos editoriales, volví a esa frecuencia y a esa fra­gilidad emocional, constan­temente pienso en los per­sonajes y en las situaciones. Sucede que en el momento de escritura llegué a niveles de desgaste emocional muy altos. Mi historia comienza en Luque. Aquí aprendí a leer y a escribir, mis inicios con la literatura se dieron en el mercado de la ciudad, donde mi madre trabajó durante varios años. Ella hizo lo imposible para que mi her­mana y yo accediéramos a la educación primaria y secun­daria. Estudié en la Escuela Don Carlos Antonio López y luego en el Colegio Nacio­nal de Luque. Mi encuentro con la poesía y la narrativa se dio en esta ciudad junto a mis amigos de infancia y adolescencia, y con maestros rebeldes e iconoclastas como Chester Swann.

–Después llegando a Asun­ción, otros escenarios…

–Sí, como vivo en Luque y tra­bajo en Asunción la mayoría de las veces viajo en ómni­bus en las madrugadas y regreso por la noche, tiempo que aprovecho para leer y encontrarme con persona­jes. A la salida del trabajo, voy a investigar principalmente en la Biblioteca Municipal Augusto Roa Bastos, que para mí es clave, porque ahí tra­baja un poeta, Alberto Sisa, con muchos conocimientos literarios, y en el pasado fue dirigida por Jacobo Rauskin, situación que para mí es un privilegio gratuito.

LECTURAS

–¿Biblioteca y espacio público como fuentes y cobertura…?

–Algo así. En la biblioteca for­talezco mis lecturas inicia­das en el colectivo y sucede que cuando no es posible leer, porque el ómnibus está lleno o porque la música está en muy alto volumen, me dedico a aprender de los personajes de la vida cotidiana y de las situa­ciones que voy encontrando, trato de imaginar, enfocarme en las historias subyacentes y, finalmente, cuando llego a casa, generalmente muy car­gado ya sea por el calor o el frío, completo mi lectura y escritura en casa, hasta que me duermo. Cada día tiene su énfasis en lecturas y escritu­ras, pues en más de una ocasión sentí momentos de omnipo­tencia e impotencia absoluta en el mismo instante, viví situaciones de crisis emocio­nales, sin encontrar respuestas a qué es lo que estoy haciendo mientras la vida pasa.

–¿Qué se te hace “literario” en este Paraguay contem­poráneo?

–Desde la forma en que con­cibo la creación literaria, tu pregunta me resulta difícil de responder, pues creo que todo puede ser literario, todo puede ser objeto de un guion, de una novela, de un cuento, de un poema, de un ensayo. Somos seres en situación, el mundo está en situación, en ese con­texto el fondo y la forma de la creación literaria depende de la persona que escribe, de su sed, de su forma de mirar al mundo. Toda situación puede ser literaria, el mismo hecho de que no encuentre literatura en una situación hace que esa sea una situación literaria. En ese sentido, muchas cosas son literarias desde el Paraguay contemporáneo y creo que en “Librería San Macario” pue­den verse algunas de las situa­ciones que para mí, de alguna manera, metaforizan mi forma de ver el mundo.

SOBRE EL AUTOR

Carlos Martín Noguera Bazzano es paraguayo, nacido en 1975. Estudió Psicología Social con Alfredo Moffatt y Mirtha Viamonte. Es licenciado en Comunicación para el Desarrollo por la Universi­dad Nacional de Pilar y actualmente realiza la Maestría en Lengua y Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción.

Ha escrito artículos para el Semanario Cultural El Yacaré y otros suplementos. Vive en Luque y es autor de poemarios y cuentos, habiendo obtenido el primer premio en certámenes literarios nacionales como el Premio Cabildo (Concurso de Cuentos, 2008), el Concurso de Cuentos Breves Dr. Jorge Ritter de la Cooperativa Coomecipar (2015 y 2024), y el Concurso de Arte y Cultura del Banco Central del Paraguay (modalidad Cuento Corto, 2021).

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