Misioneros digitales viralizan en redes la vida y obra de san Roque González de Santa Cruz, el primer santo paraguayo. A 397 años de su paso a la inmortalidad, ocurrido el 15 de noviembre de 1628, aprovechan la efeméride para rememorar su camino a la santidad en diferentes videos breves que ayudan a comprender la magnitud de su obra.

“¿Le cono­cés a este santo? ¿O solamente en el billete de 100.000 le solés ver algunas veces?”, comienza pregun­tando Ana Caballero en uno de los populares reels de Ins­tagram de @misiondigital. En el sitio que reúne el tra­bajo de “Misioneros e influen­cers digitales del Paraguay”.

Ana, en diálogo con La Nación/Nación Media, recuerda: “San Roque Gon­zález de Santa Cruz es nues­tro primer santo paraguayo, fue el séptimo hijo entre 8 hermanos. Nació en 1576, hijo de don Bartolomé Gon­zález (español) y doña María de Santa Cruz (paraguaya). Vivió en la zona de Tacumbú de la capital”, refiere.

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Caballero, quien es diseña­dora gráfica y también lleva adelante el sitio @santhoy.diseño (Seamos Santos Hoy), recuerda: “Roque fue orde­nado sacerdote con tan solo 22 años y tiempo después fue nombrado como cura párroco de la catedral de Asunción. Por su desempeño y vida de santidad se le habría ofre­cido designarle como vica­rio general de Asunción, sin duda un gran honor. Pero él era, como decía el papa Fran­cisco, “un pastor con olor a oveja” y no quiso aceptar. En vez de eso, en 1609 viaja para ingresar a la Compañía de Jesús y así poder seguir su labor como misionero de Cristo”.

LAS REDUCCIONES

Ana cuenta: “Mi vida pasto­ral desde mi juventud estuvo marcada por su presencia, al ser parte de una comunidad juvenil con espiritualidad ignaciana (como Roque), en la parroquia San Roque Gon­zález” de esta capital.

Estudiar la vida del santo fue una consecuencia: “Luego de su ingreso a la Compañía de Jesús el 9 de mayo de 1609, hace gran parte de sus dos años de noviciado entre los indíge­nas guaycurúes del Chaco” para después ser enviado “a la recién fundada reducción de San Ignacio Guasu”.

Agrega que “la lucha por la defensa de nuestros nativos guaraníes, sus ‘nuevos hijos’, como él solía llamarlos, fue muy dura. Debía enfrentarse a españoles y criollos, a los encomenderos, que deseaban aprovecharse de los indíge­nas llevándolos a hacer tra­bajos forzados en sus tierras”.

Desde allí funda una reduc­ción en Itapúa (en lo que hoy es Posadas, Argentina) en 1615 para luego llegar hasta la ciudad de Encarnación, que nacería ese mismo año. Sigue la tarea con las reducciones de Concepción de la Sierra en 1619 y Candelaria, en 1627. Evangeliza en Uruguay y en lo que hoy es Río Grande do Sul, donde también edifica casas, escuelas e iglesias.

CORAZÓN INCORRUPTO

Evangelizaba siempre con la imagen de la virgen María, a quien llamaba la Con­quistadora. Apunta Caba­llero: “También se adentró en la cultura de los pueblos indígenas, aprendiendo su idioma y costumbres. Fundó reducciones con el propósito de evangelizar a través del diálogo, proteger a los guara­níes de la esclavitud, el mal­trato y la explotación de los colonizadores, y ayudarlos a organizarse como comu­nidad. En ellas se enseñaba a trabajar la tierra, cons­truir casas, aprender ofi­cios, hacer arte y música, y también a leer y escribir en guaraní, promoviendo el crecimiento integral de la persona. Fue tanto su amor que hasta dio la vida por la misión”, resume Caballero.

El 15 de noviembre de 1628, hace 397 años, celebraba una misa en Caaró, actual municipio de Caibate, Brasil, donde intentaba erigir una reducción más. Vale decir que ese lugar tiene un san­tuario que es muy visitado por argentinos, brasileños, paraguayos y uruguayos en estos días.

Allí, donde fue atacado por las huestes del cacique Ñesu, el que personalmente le asestó un hachazo por la espalda mientras Roque intentaba levantar una campana.

Su cuerpo y el de sus acom­pañantes fueron arrojados a una pira de fuego. A las horas, los nativos cayeron en la cuenta de que el cora­zón de Roque no había sido consumido por las llamas, e incluso, reitera la historia, lanzó un mensaje de evan­gelización, por lo que un azorado Ñesu lo atravesó de un flechazo para acallarlo.

Hoy se puede visitar la reli­quia, el milagroso corazón del santo y el hacha de piedra que lo ultimó, en la capilla de los Mártires del Colegio de Cristo Rey de Asunción, donde resi­den desde el año 1960.

Fue beatificado en 1931 por el Vaticano y el papa Juan Pablo II, durante su histórica visita al Paraguay, lo santificó. En su homilía, ese 16 de mayo de 1988 en Ñu Guasu, instó: “Católicos de Asunción y de todo el Paraguay: no cerréis vuestros oídos a esta voz. Es el primer santo de vuestro país. Él se ha quedado aquí, entre vosotros, como señal de su amor sin límites. ¡Que sus fatigas no sean vanas! ¡Dad a su corazón la alegría de ver que os amáis como Cristo nos ha amado!”.

UNA PRÉDICA DIGITAL

Ana Caballero, misionera digital, cuenta que @santhoy.diseno es “mi cuenta personal de trabajo, nació en el año 2018 con el objetivo de juntar fondos para viajar a la Jornada Mundial de la Juventud; y en la que actualmente sigo evangelizando a tra­vés de dibujos, diseños en productos y, en ocasiones, videos varios; como medio de sostén”.

Por otra parte, la Comunidad Misionera Digital Py (@mision­digitalpy) nació “hace poco más de un año y forma parte de la Pastoral de Comunicación Nacional y su coordinadora es Ruth Talavera. Se encuentra en etapa de crecimiento, reclutando comunicadores de las diferentes diócesis, parroquias y capi­llas del país”, comenta.

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