Terminada la guerra contra la Triple Alianza, los países beligerantes entablaron arduas negociaciones con vistas a la definición de los diferendos en materia de límites, que se heredaron de la época colonial. Esta semana se conmemoró un aniversario más de un fallo histórico que favoreció los derechos del Paraguay sobre una porción del Chaco.

A 147 años de aquel memorable 12 de noviembre de 1878, el Paraguay conmemora el laudo Hayes, aquel histórico fallo arbitral dictado por el 19.º presidente de los Esta­dos Unidos, Rutherford B. Hayes. De este modo, se puso fin a una larga controversia territorial por los límites entre Argentina y Paraguay, que se disputaban la sobera­nía de la zona conocida como Villa Occidental, actual Villa Hayes.

Para conmemorar este hecho histórico, La Nación/Nación Media recurrió al profesor e investigador Eduardo Ortiz Mereles, quien señaló que, de acuerdo con la actual revi­sión historiográfica, uno de los motivos que propició los grandes conflictos armados fue la falta de definición de los límites territoriales entre los países vecinos en Suda­mérica.

“La disputa por los territo­rios del Chaco se remonta a la época colonial, pero recién fue durante el siglo XIX que las pretensiones y control de todo su extenso territorio se profundizó más al momento de la formación de las pose­siones de los países en Amé­rica del Sur, que cuando eso no tenían aún muy bien defi­nidos sus límites”, indicó.

Explicó que esta falta de definición de la frontera de los países que se fueron for­mando en el periodo indepen­diente fue uno de los motivos que con el tiempo desenca­denaron en los dos grandes conflictos internacionales que tuvo el Paraguay, pri­mero contra la Triple Alianza (1864 – 1870) y luego contra Bolivia (1932 – 1935).

José Falcón fue un experto conocedor de los secretos del Archivo Nacional de Asunción y fue el encargado de recopilar los documentos que respaldaban la posición paraguaya

“Finalizada la Guerra Guasu, muy cara y con mucha san­gre derramada entre los sol­dados de los cuatro países; y a pesar de que el Tratado Secreto de la Triple Alianza del 1 de mayo de 1865 estipu­laba que la paz se debía tra­mitar en conjunto, y con la presencia de soldados argen­tinos y brasileños en territo­rio paraguayo, los victoriosos iniciaron las negociaciones de límites cada uno por sepa­rado con el Paraguay”, men­cionó el profesor Ortiz.

TRATADOS DE PAZ, AMISTAD Y LÍMITES

Explicó que Brasil firmó el primer tratado en 1872, cono­cido como Loizaga-Cotegipe, en el cual se establecieron los límites con el Paraguay. En tanto que con la Argentina las negociaciones fueron más extensas, las cuales llegaron hasta febrero de 1876, cuando se logra la firma del Tratado Irigoyen-Machaín.

Aun con este tratado, una parte del territorio del Chaco, conocido en ese entonces como Villa Occidental, seguía siendo motivo de una fuerte disputa entre ambas nacio­nes que reclamaban la sobe­ranía. Argentina pretendía concluir las negociaciones y cerrar el frente del Paraguay para la consolidación de sus territorios ante Chile.

El doctor Benjamín Aceval elaboró los alegatos finales que permitieron el reconocimiento de las legítimas pretensiones paraguayas

“El límite sería establecido en el río Pilcomayo, quedando el Gran Chaco dividido en dos partes. Por un lado, la com­prendida entre el río Verde hasta Bahía Negra, que era reconocida como territo­rio paraguayo. Pero sobre el territorio ubicado entre los ríos Pilcomayo y Verde no lograban llegar a un acuerdo. Entonces, se decidió someter a un arbitraje y se eligió al pre­sidente de Estados Unidos”, explicó.

Señaló que esta determina­ción quedó establecida en el Tratado Irigoyen-Machaín, que dispuso la evacuación de las fuerzas argentinas de Villa Occidental en un plazo máximo de cinco meses si así lo establecía el fallo arbitral.

Posterior a las correspondien­tes comunicaciones entre los representantes de Paraguay y de Argentina, fue notificado el presidente de los Estados Unidos de América, Ruther­ford Birchard Hayes, quien aceptó esta importante res­ponsabilidad, de conformi­dad a la nota del 28 de marzo de 1877.

En este punto, Ortiz Mereles hizo un paréntesis para des­tacar la figura del presidente Rutherford Hayes, señalando que fue, además de un exce­lente estadista, un brillante abogado, héroe militar y se destacó como humanista y respetado político, que inte­gró la Cámara de Represen­tantes y fue gobernador hasta que el Partido Republicano lo postuló a la presidencia.

LOS ALEGATOS

Volviendo al punto del acuerdo logrado en el Tra­tado Irigoyen-Machaín, por el que se aceptaba recurrir al arbitraje, el profesor Ortiz señaló que en Paraguay fue­ron designados dos ilustres personalidades, que tuvieron la enorme responsabilidad de elaborar los alegatos a favor de los derechos territoriales de nuestro país.

Estos fueron don José Fal­cón, un experto conocedor de los secretos del Archivo Nacional de Asunción y que llegó a ser canciller nacional durante los gobiernos de Car­los A. López y de su hijo Fran­cisco S. López, así como de algunos gobiernos de la pos­guerra. El otro defensor del Chaco fue el abogado Benja­mín Aceval, quien también llegó a ser canciller nacional y ministro del Paraguay en Francia, España y Gran Bretaña.

“Don José Falcón y el doctor Benjamín Aceval tuvieron la enorme responsabilidad histórica de leer, recopilar y fundamentar los genuinos títulos, cuya tesis manifes­taba que el territorio com­prendido entre los ríos Verde y Pilcomayo perte­necía legítimamente a la República del Paraguay. Falcón se encargó de la preparación, compilación y organización de la docu­mentación en que se apoya­ban los derechos posesorios del Paraguay en el Chaco y con ella se fundamenta­ron los alegatos finales del Dr. Aceval, que permitie­ron obtener el fallo histó­rico del 12 de noviembre de 1878 del presidente Hayes a favor de las pretensiones legítimas de la República del Paraguay”, precisó.

La zona sometida a arbitraje incluía el territorio comprendido entre el río Pilcomayo y el río Verde

EL FALLO DE HAYES

Luego de leer detenida­mente los argumentos de ambas partes, el presidente norteamericano Ruther­ford Hayes adjudicó la tota­lidad de la Villa Occidental al Paraguay. La decisión fue inapelable y aceptada por ambos gobiernos.

El mandatario norteameri­cano sentenció en su fallo que el territorio objeto de controversia, compren­dido entre el río Pilcomayo y el río Verde, pertenece a la República del Para­guay. Señala además que atendiendo a que ambos gobiernos reconocen la competencia de este arbi­traje, se han comprometido a aceptar la decisión como final e inapelable.

“Las partes muestran argu­mentos históricos, jurídicos y geográficos de distinto peso y valor; que corres­ponde al árbitro deter­minar, según justicia y equidad, a cuál de las dos naciones pertenece el terri­torio disputado. Declaro que el territorio compren­dido entre el río Pilcomayo y el río Verde pertenece a la República del Paraguay”, reza parte del documento.

Ortiz Mereles mencionó que como consecuen­cia inmediata de este fallo, Argentina retiró sus tropas y entregó la Villa Occidental a Para­guay en mayo de 1879. Ese poblado fue rebau­tizado como Villa Hayes en homenaje al presi­dente norteamericano. “El laudo contribuyó a la recuperación política y simbólica del Paraguay luego de la guerra con­tra la Triple Alianza. La decisión de este arbitraje permitió evitar un nuevo conflicto armado con la Argentina”, concluyó.

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