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El pasado lunes se dio a conocer la noticia de que el músico y médico ypacaraiense Juan Carlos Ayala, más conocido como Doc Ayala, falleció a los 82 años. La comunidad artística en su conjunto manifestó su pesar por la partida de un destacado cultor del folclore nacional que supo traspasar las fronteras internacionalizando su lenguaje musical fusionando jazz, rock y guarania.

“Condolencias por la partida del gran músico Juan Carlos Ayala, Doc Ayala. Desde lo más profundo, nos unimos al dolor por la pérdida de un referente musical y humano. Un verdadero artista, visionario en su fusión musical, apasionado por su tierra y la cultura, entregado siempre a compartir su sabiduría y talento. Gracias, Doc, por las peñas, por tu arte, por tu calidez y por enseñarnos que la música es un puente de emociones y unión. Tu legado vivirá en cada nota, en cada escenario y en cada corazón que compartió tu música. Descansá en paz, Maestro”, fue el sentido homenaje expresado por el gestor cultural Héctor Amadi.

“Foi uma honra receber esse gran artista Paraguaio em nosso festival. Descanse em paz” (fue un honor haber recibido a este gran artista paraguayo en nuestro festival. Descansa en paz), lo despidió el músico y productor musical brasileño Ian Giller Branco, uno de los organizadores del festival Encantadas Jazz Ilha do Mel, de Brasil, realizado en agosto pasado y que contó con la participación de nuestro compatriota.

“Hasta siempre, Doc Ayala. Gracias eternas por todo el arte que nos dejaste a través de tu voz”, señaló, por su parte, el baterista Víctor “Totito” Morel.

FUERZA MOVILIZADORA

Aunque médico de formación, su gran pasión y fuerza movilizadora de su voluntad fue la música. Con sus más de ocho décadas encima, priorizó hasta el último de sus días lo que más le gustaba hacer: cantar.

“La música la llevo muy adentro, desde jovencito. Dentro de la música estoy más bien en el canto. Y dentro de eso tengo algunas obras que introducen el jazz a la música paraguaya”, se había definido en su momento el Doc Ayala, una figura que en la última década y media pudo registrar en grabaciones lo más destacado de su repertorio, actividad que le fue esquiva durante gran parte de su existencia a pesar de que la música siempre fue el motor de su vida.

En julio de 2024, el cantante publicó su último material discográfico, “Jazz a la guaraní”, que fue el resultado de un trabajo que se gestó entre 2017 y 2018, pero que como muchos otros proyectos vio postergado su alumbramiento por los avatares que conllevó la pandemia.

CANTO EN GUARANÍ

“Jazz a la guaraní” presenta nueve composiciones destacadas del repertorio jazzístico internacional interpretados en clave de guarania y en guaraní, incluyendo obras como “Sarambí” (“All of me”), de Gerald Marks; “Nde ha’e” (“All the things you are”), de Jerome Kern y Oscar Hammesrten; “Jasy yvate” (“How high the moon”), de Nancy Hamilton, entre otras.

“Considero muy importante cantar en guaraní porque es parte de mi raíz. Los paraguayos primero pensamos en guaraní, después viene el castellano. El guaraní es parte de mi raíz, es muy importante para mí. Mi primera lengua es el guaraní”, había indicado en una entrevista con La Nación/Nación Media poco después del lanzamiento.

Su vínculo con el arte se dio a una edad muy temprana y estuvo marcado por sus propios tiempos. Su talento lo empujaba a cruzarse con otros músicos, a llegar a los escenarios y a volverse el elegido de las serenatas. “Felizmente fui bien encaminado en la música con varios amigos que me enseñaron a tocar la guitarra. Y muy pronto ya estaba yo con mi guitarra, cantaba mis canciones acompañándome a mí mismo, pero en realidad no soy un guitarrista, la guitarra me acompañó a mí”, había señalado.

“UN LUGAR ESPECIAL”

Tras 20 años en el Brasil, donde se especializó en homeopatía, Doc Ayala regresó al Paraguay y se instaló definitivamente en 1981 en Ypacaraí. Lo aprendido y su audacia lo llevaron a marcar su propio estilo de interpretación de la música paraguaya, caracterizada por la rearmonización que realizaba.

Ypacaraí es ese punto en el mapa donde Ayala eligió seguir construyendo su mundo, un universo que miró de frente a la comunidad y marcó su hogar familiar como centro de convocatoria para talentosos músicos ypacaraienses de las nuevas generaciones, como los hermanos Zacher, Cachito Galeano, Juan Vera y otros.

“Yo creo que Ypacaraí es un lugar muy especial, muy musical, es un gusto estar siempre ahí acompañado de los amigos. Son grandes músicos, están en grandes conjuntos, hay varios estilos que se hacen aquí. Yo creo que algo sembramos, algo hicimos por hacer crecer la musicalidad de este pueblo, que de por sí ya es muy musical. Tenemos el festival, por ejemplo. Ahí se incentivó muchísimo la musicalidad de este pueblo, vino gente de todas partes y pudimos escuchar muchos estilos. Y así fuimos creciendo en este pueblito donde hay tantos valores que hacen de él una ciudad muy musical”, había expresado en la misma entrevista.

Con los años, Ayala se volvió una referencia de su ciudad, primero por su talento y relación con su gente, después por su trabajo y de alguna forma marcó un camino humano y musical.

“Para mí es muy importante ser un artista ypacaraiense, representar a mi pueblito en el arte, decir que soy un cantante de Ypacaraí cuando llevo mi arte a otras partes. Amo mucho a este pueblo y todo lo que hago es en agradecimiento por hacer parte de esta hermosa ciudad tan musical”, había enfatizado sobre su profundo sentido de pertenencia comunitaria.

Las locomotoras volvieron a escupir una densa humareda para llevar al Doc Ayala al último viaje de su estancia terrenal, pero su canto sigue como una voz ubicua que sigue señalando el camino a varias generaciones de artistas que se inspiran en su ejemplo y legado.

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