- Toni Roberto
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Inspirado por el libro de Carla Guillén Balmelli, Toni Roberto memora con nostalgia su infancia en un legendario y desaparecido barrio que nunca fue reconocido como tal.
“Cuidado, el 9 y el 30 bajan como loco por O’Leary. Mucho ojo, chicas; apenas baje el sol, vuelven a casa”. Esas palabras de la mamá Carla Guillén Balmelli me sonaban totalmente a mis recuerdos de infancia a solo cuatro cuadras de distancia: “¡Cuidado cuando doble el 44!”, me decía mi madre. Paisajes comunes de aquellos chicos del legendario y desaparecido barrio Cristo Rey me llenan de nostalgia.
Ciento veintisiete páginas de un libro editado por Servilibro, recuerdos de un barrio que nunca fue reconocido como tal y que en 1976, de un plumazo, pasó a formar parte de Tacumbú.
Ahí, al leer, increíblemente, voy reconociendo personas que en “Cuentos con mi hermana” no son nombradas y que los “santos y señas” de la época me sirven para ubicarlos. Yuri se refería a una vecina que usaba polainas; el estafador, el hamburguesero, los cinco vecinos espías del fondo, la señora buena, la mala, todos personajes del barrio.
EL NONNO BALMELLI
También el patio de La Encarnación, una prolongación de la moderna casa de sus abuelos Balmelli sobre la calle Humaitá casi Alberdi y una foto emocionante. La familia posando frente a lo que allá por 1945 fue la primera residencia más avanzada para su época, iniciada de cero. Al volver de estudiar en Montevideo, Francisco Canese le obsequia en 1942 el diseño de la casa a su amigo Carlos Balmelli, que se puede observar en la foto principal de este artículo. Aunque borrosa, es un gran documento de la llegada de la modernidad a la arquitectura paraguaya.
LOS CANTOS DE CLOTILDE
Ahí, entre el paso de la línea 3 sobre la calle Humaitá, los fantasmas de la iglesia y el canto de Clotilde, su tía, una de las más célebres sopranos de los años 50 hasta los 80, se van tejiendo las historias de, tal vez, los últimos chicos que jugamos en el antiguo centro asunceno de otras épocas, ante la desteñida mirada de la cúpula de la iglesia que sobrevive en el paisaje sur de la ciudad.
VIDA COTIDIANA DE LOS 80
El libro de Guillén Balmelli, un archivo de la vida cotidiana de unos niños de los años 70 y 80, trata de convocar al “dios de los recuerdos” y al final decide recurrir a la memoria de su hermana quien le va refrescando historias de otros tiempos, mencionando anónimamente a familias a las que yo ubico perfectamente de las caminatas diarias de mi infancia hasta el Cristo Rey y que hoy trato de recordarles: los Niella, los Benítez Quesada, los Gostomelsky, los Díaz de Bedoya, los García Ríos, los Gosling, los Heisecke, los Speciale, los Lamar Gorostiaga, los Vera Aramburú, los Hutter Valiente, los Köhn, los Klein, los Gómez Zelada, los Edan, los Ortellado, los Galilea, los Báez Valiente, hasta a Colombia Da Ponte, una parroquiana devota de Cristo Rey que vivía frente mismo al local menos santo del barrio.
Tal vez pueda llamarle a este libro desde mi impronta “Cuentos con dos hermanas y un vecino vagabundo”, que hoy se emociona escribiendo estos pequeños relatos de aquella zona donde nacimos, de donde venimos y con la que nos identificamos con la maravillosa pluma de Carla Guillén Balmelli.