- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo/Gentileza
En el presente tecnológico, los adelantos dejan de ser un fin para convertirse en un medio de emancipación intelectual y cultural, asevera esta especialista para asegurar que “la nueva alfabetización no es solo digital: es cognitiva, ética y humana”. Aquí un panorama sobre cómo acercar la inteligencia artificial a la escuela paraguaya.
Sofía Scheid apunta a la base del problema describiendo que el país cuenta “con talento humano y una voluntad política emergente, pero aún carece de los cimientos materiales y normativos que permitan una alfabetización digital e inteligente a escala nacional”.
Ante ello insiste en que “sin infraestructura, formación docente ni gobernanza de datos, la inteligencia artificial no podrá desplegar su potencial pedagógico, institucional ni social. Sin tecnología en las aulas, en Paraguay no hay IA posible. No se puede enseñar con algoritmos si no hay dispositivos y conectividad, la inteligencia artificial es tecnología para las tecnologías”.
Scheid resume el momento educativo paraguayo explicando que “la educación del siglo XXI no consiste en competir con la inteligencia artificial, sino en aprender a pensar con ella, sobre ella y más allá de ella”.
Aquí un diálogo con esta especialista que busca ser parte de “una nueva generación de líderes educativos latinoamericanos que unen la rigurosidad científica, la visión tecnológica y el compromiso con el desarrollo humano”.
–¿Por dónde empezar para hacer posible esa transformación que propone?
–Lo primero es garantizar infraestructura. Más del 40 % de las escuelas públicas carece de acceso regular a internet de calidad o de equipamiento funcional. Sin conectividad no hay datos, ni plataformas, ni experiencias de uso que permitan enseñar o aplicar inteligencia artificial. Por eso propongo una decisión de Estado: la creación de un Consorcio Nacional de Conectividad Educativa (MEC + Mitic + municipios + sector privado) que despliegue fibra óptica municipal y puntos de acceso escolar, priorizando zonas rurales. El programa “Un aula, un nodo inteligente” busca asegurar al menos un dispositivo docente por aula con acceso estable y seguro.
Con ello podremos instalar laboratorios de lectura, idiomas y matemáticas, y lograr la trazabilidad en tiempo real del aprendizaje.
USO CRÍTICO Y PEDAGÓGICO DE LA TECNOLOGÍA
–¿Y los docentes están preparados para esta nueva era?
–No todavía. Los docentes paraguayos no han sido formados de manera sistémica en el uso crítico y pedagógico de la tecnología, y menos aún en plataformas inteligentes o analítica del aprendizaje. El desafío no es solo técnico: es ontológico y ético. Implica comprender cómo la IA amplifica la enseñanza sin perder la primacía pedagógica. Por eso propongo un plan nacional de formación docente en competencias digitales e inteligencia artificial, basado en el MRCDD, con tres ejes estratégicos: formación modular presencial-virtual sobre IA aplicada y mediación inteligente; creación de laboratorios pedagógicos de IA en los institutos de formación docente; formación de equipos de liderazgo digital en cada departamento educativo.
–¿Qué papel juegan los datos en todo esto?
–Sin datos integrados y éticos, la IA no puede aprender, evaluar ni personalizar. Paraguay aún no cuenta con una arquitectura nacional de datos educativos interoperable. Sistemas como el RUE, SIGMEG o MAPA Escolar operan de forma fragmentada. Por eso propongo la creación de la UGDE-IA (Unidad de Gobernanza de Datos Educativos e Inteligencia Artificial), que integre todos los sistemas y establezca un marco regulatorio ético y seguro (DPIA/AIA). Con esta base podremos incubar soluciones edtech (tenología educativa) nacionales y generar evidencia sólida para la toma de decisiones.
LOS ALGORITMOS Y LA ENSEÑANZA
–Usted menciona los algoritmos metacognitivos. ¿Qué significa eso?
–Son algoritmos entrenados en disciplinas básicas: lectura, lenguaje, matemáticas y ciencias para observar cómo aprende un estudiante y ofrecer retroalimentación inmediata. No solo procesan información: modelan el proceso cognitivo, detectan patrones de comprensión o errores persistentes y ajustan la enseñanza en tiempo real. Su desarrollo exige combinar inteligencia artificial avanzada, ingeniería de software, conocimiento pedagógico y gobernanza de datos. En el mundo, solo unas pocas empresas dominan esta tecnología. Pero en Paraguay ya se usa para el aprendizaje del inglés y las matemáticas.
–Más allá de la tecnología, ¿qué debería cambiar en el currículo?
–En un tiempo de saturación de contenidos, la educación debe centrarse en competencias y habilidades, no en acumulación de información. El currículo debe formar para pensar, crear, convivir y resolver. Esta no es una revolución tecnológica, sino una revolución pedagógica: la tecnología es el medio, pero el cambio real ocurre en cómo aprendemos y cómo enseñamos.
LA IA YA ESTÁ EN LAS AULAS
–¿Cómo se usa hoy la IA en las aulas paraguayas?
–Ya está presente, aunque muchas veces sin planificación. Prohibirla no detiene su uso, sino que amplía la brecha entre quienes la usan con sentido y quienes no saben cómo hacerlo. La clave está en enseñar a usarla pedagógica y éticamente.
–¿Qué usos se le puede dar en el proceso de enseñanza-aprendizaje?
–Como asistente cognitivo ayuda al estudiante a formular hipótesis, resumir información o resolver problemas paso a paso. Como herramienta docente permite crear secuencias didácticas, diseñar evaluaciones y adaptar materiales. Como objeto de alfabetización: enseña cómo funcionan los algoritmos, qué sesgos tienen y cómo usarlos responsablemente. Usar IA positivamente no es reemplazar la enseñanza, sino enriquecerla, el desafío no es prohibirla, sino enseñar a pensar con ella, sobre ella y más allá de ella.
–Vincula IA y videojuegos educativos. ¿Por qué?
–Porque los videojuegos son ecosistemas de aprendizaje: entornos inmersivos donde el estudiante enfrenta desafíos, ensaya estrategias y recibe retroalimentación inmediata. Activan la motivación, la atención y convierten el error en oportunidad de mejora. Desarrollar o jugar videojuegos implica pensamiento crítico, creatividad, trabajo en equipo y resolución de problemas, integrando múltiples áreas cognitivas y socioemocionales. Integrar IA, ABP (aprendizaje basado en proyectos) y videojuegos no es una moda, sino una disrupción pedagógica necesaria que nos lleva del paradigma de la instrucción al de la mediación inteligente, donde el conocimiento se construye en interacción con sistemas digitales y experiencias significativas.
METODOLOGÍAS ACTIVAS
Para la especialista en educación Sofía Scheid, “la inteligencia artificial también amplifica metodologías activas como el aprendizaje basado en proyectos, el aula invertida, el aprendizaje adaptativo o los microaprendizajes. Permite personalizar, analizar y profundizar el aprendizaje sin deshumanizarlo”.
Según explica, “estas metodologías, potenciadas por la inteligencia artificial, no reemplazan al docente ni la pedagogía: las expanden. La IA permite observar y acompañar el aprendizaje humano con mayor profundidad, siempre que el sentido siga siendo educativo, ético y humano”.
Reitera entonces su frase de cabecera: “El futuro no será del que programe mejor, sino del que comprenda mejor”. Se le pide que amplíe el concepto y apunta: “Significa que el verdadero valor humano frente a la IA no está en escribir código, sino en dar sentido, interpretar y conectar. La escuela no debe enseñar solo a usar herramientas, sino a entender los sistemas, analizar consecuencias y razonar éticamente”.
Así, sostiene que una nueva currícula debe integrar “lenguaje y lectura, para interpretar información compleja; matemática y ciencia, para entender modelos y datos; ciudadanía y ética, para evaluar el impacto humano de las decisiones, y arte y creatividad, para imaginar soluciones originales”.
De esta manera, “el rol del docente se transforma, ya que deja de ser transmisor de contenidos para convertirse en mediador de comprensión. La IA amplía su alcance, pero la humanidad del maestro sigue siendo insustituible. Comprender significa leer el mundo, los algoritmos y las intenciones que los mueven”, concluye.
SOBRE LA ESPECIALISTA
Sofía Scheid es doctora en educación por la Universidad Nacional de Itapúa (Paraguay) junto a la Universidad Metropolitana de Santiago de Chile, experta en transformación digital y pedagogía inteligente.
Su formación académica es diversa: es odontóloga cirujana, Universidad Federal de Santa María (RS, Brasil). MBA en Administración y Gestión, Universidad Americana, Asunción, Paraguay, y también se especializó en Planificación Estratégica en Gobiernos Locales, Centro de Investigación Rural y Urbana (CERUR – MOSHAV, Israel) y en Gerencia y Gobernanza en Políticas Públicas, George Washington University, Washington D.C., EE. UU.
En su trayectoria puede mencionarse que es investigadora, asesora y conferencista en políticas educativas y transformación digital del aprendizaje en Paraguay y América Latina. Integra equipos de Visang Learning Inc. (Seúl, Corea del Sur), compañía líder en innovación educativa global, donde participa en el diseño de contenidos, plataformas de aprendizaje adaptativo y programas de formación en habilidades digitales para docentes

