• Fotos: Pánfilo Leguizamón

En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos recibe a los comunicadores Sara Ayala y Fabricio Ferreira para hablar de los desafíos que enfrenta el periodismo y el ejercido por jóvenes en particular en estos tiempos. Esto considerando el escenario de vertiginosos cambios impuestos por los avances tecnológicos, en especial la inteligencia artificial, que ha cambiado para siempre la forma de generar contenidos.

–Hoy me toca conversar con dos compañeros que forman parte de un proceso que renueva y ojalá que renueve definitivamente las prácticas del periodismo porque eso tiene que pasar por razones generacionales. Voy primero a una pregunta de revista de supermercado. ¿Cómo empezaron en esta materia?

–SA: Yo empecé en un diario de economía. Comencé trabajando en el área económica, pero siempre en lo político. Cubría los proyectos legislativos que tenían que ver con la economía. Entonces ahí me fui curtiendo un poco. A mí me costó muchísimo entrar en ese trance de que realmente me guste, pero muchos compañeros economistas realmente me hicieron entender que todo es economía.

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–¿Y en tu caso, Fabricio?

–FF: A mí siempre me gusta decir que en lugar de elegir el periodismo o la comunicación, siento que a mí me escogió. Mi mamá es profesora de comunicación. Un día recuerdo que estábamos en un almuerzo y le invitó a una amiga suya que trabajaba en una radio comunitaria, la 93.7 de San Vicente.

La señora quedó un poco fascinada con un chico de 10 años que hablara de la forma con la que me expresaba. A mí desde que soy pequeño me persiguieron con el tema de hablar bien. Mi mamá siempre fue muy dura en ese sentido. Empecé ahí.

La señora me invitó a hacer un programa un día. No fue bueno el programa, lógicamente, ya que tenía solo 10 años. Después me dijo “bueno, vení a practicar”. Me fui a practicar, me pusieron al aire una hora de programa. Yo no sabía ni qué decir y al programa no le fue bien. Duró solo un mes (risas).

–¿Están felices con lo que hacen?

–SA: Yo ahora estoy disfrutando más. Por más de que de repente la mente a veces te hace querer más o querer planificar ya futuro, que es un poco el trabajo de tratar la ansiedad que tenés que hacer. Pero sí trato de disfrutar porque cumplo 10 años el año que viene.

ENTRE LO INDIVIDUAL Y LO COLECTIVO

– Vos estás militando un poco en lo que es la antítesis del trabajo colectivo. No hablo de individualismo negativo, sino que es muy individual el trabajo tuyo, ¿no?

–FF: Tengo que siempre decir que al menos en lo que es el programa “Antítesis”, que es el que yo tengo acá en GEN, recibo la ayuda de una productora increíble que se llama Lauri. Ella siempre me ayuda a preparar todas las cosas que tenemos, pero sí lo que es investigación, preparar los temas va por cuenta propia y hoy por hoy las redes sociales están marcando una pauta gigantesca, que es lo que hoy es noticia. O sea, lo que hace una hora sucedió ahora ya no es noticia. Se empezó a premiar demasiado la primicia y ya no se valora tanto lo que es la investigación a profundidad. Entonces, ¿cómo podemos intentar que aquellas investigaciones que valen la pena, que duren más de un minuto de un reel corto en TikTok o en Instagram, se puedan ver? Y es lo que intentamos compensar un poco con relato y siempre apoyándonos en la edición de los materiales de apoyo. Tratar de que llegue un material al final al espectador que le valga la pena, ver y decir “bueno, esto me entretuvo, pero también me informó”.

–En tu caso, como presentadora de noticiero también es mucho de autor. O sea, los noticieros son de presentadores concretos, ¿verdad? Pero a vos te tocó estar en una redacción, que es lo más colectivo que existe en materia periodística, ¿verdad?

–SA: Y es hermoso eso. Es como que el trabajo en conjunto es el que se luce y al menos el hojear el diario impreso, pues yo estoy entre las dos generaciones. Es como así una dualidad. Trabajé en una redacción grande como la de La Nación, que es por áreas, cada quien hacía una partecita y después el trabajo completo era una maravilla.

–¿Y es muy distinta toda la línea de enfoque, convivencia, tiempos, disculpame la expresión, egos, entre una redacción de diario y un canal de televisión?

–SA: Sí, es diferente, porque sale tu imagen, sale tu rostro, se escucha tu voz. A veces es como que estás muy pendiente de lo que se ve y un poco menos del contenido, por más que sí importe, para captar al fin y al cabo. Pero yo soy de redacción, trabajo en la tele hace ya tiempo, pero creo que la esencia del periodismo está en una sala de redacción, en cómo titular, en cómo ver la palabra perfecta. La primera palabra que tenés que usar en el título son los tres segundos que ahora tenés que captar.

–Comentame cómo surge una idea, por ejemplo, de vamos a hacer un contenido sobre la contaminación del río.

–FF: Yo tengo muchos amigos que estudiaron medicina, otras carreras y siempre trato de nutrirme de todo lo que me rodea. Siempre trato de investigar también. Unos amigos presentaron una investigación en la universidad, subieron una historia en Instagram diciendo “no se vayan al río”. Y yo le contesté la historia de Instagram y le dije “esto está muy bueno”.

Me acuerdo que yo ya tenía todo listo el programa “Antítesis” que íbamos a presentar esa semana y cuando vi esa investigación, dije “hay que reestructurar todo”. Preparé todo el guion. Siempre digo que pongo mucho de lo mío, pero preparar una investigación tan rápido sería imposible si no existiera la inteligencia artificial también. Te ayuda mucho a analizar temas con más precisión, en especial yo que no estudié medicina y conceptos que se escapan de mí, que logré entender un poco mejor gracias a preguntarle tanto a mis amigos que son estudiantes como un poco apoyarme en la inteligencia artificial.

EL IMPERATIVO DE LA BREVEDAD

–¿Y qué te parece que va cambiando al respecto del arte de hacer presentación de noticias con respecto a hace 10 años?

–SA: A veces cuando se extienden tanto con un solo tema puede llegar a cansar. La información importante tiene que ser cortita, en tres segundos, en una palabra y ya está.

–¿No les preocupa el problema de la profundización en esta regla de juego de hacerlo muy breve?

–FF: Siempre es una preocupación. Y la fórmula que yo intento seguir es “¿cuánta información te puedo dar en la menor cantidad de tiempo?”. Tenés que encontrar herramientas para intentar extender un poco más, porque también la capacidad de retención hoy por hoy se acortó muchísimo. A veces tenés que jugar un poco con el humor, un poco con la sátira, a lo que les puede hacer reír y a la par introducirles de a poco las informaciones que vos querés.

–SA: Pero no solamente en la noticia o en lo periodístico, también en el cine. Una película de hace 5 o 10 años empezaba la intro con el chico que se iba en bici, que nunca llegaba. Ahora eso arranca con algo bien fuerte. O sea, es la comunicación en sí.

–Y la tarea desemboca inexorablemente en las redes, ¿no?

–SA: Impresionante es la versatilidad que tienen las redes y la calidad que tienen que tener los programadores de redes para caer en segmento, digamos, porque tampoco es tirar con escopeta. Vos tenés identificados a los públicos.

–FF: Para mí depende mucho de la red social en la cual van los contenidos principalmente. Yo noto que “Antítesis” o todo lo que yo hago en general tiene diversas repercusiones en las diversas redes donde se suben. En TikTok noto que hay mucha predisposición de los jóvenes a reírse de los chistes que se hacen. Le meto algunos toques de humor negro también. En TikTok la gente se ríe, en Instagram no todos se ríen y en YouTube va la gente que quiere ver el programa completo, donde normalmente ya hay un rango etario un poco más alto, porque los jóvenes no ven programas completos.

–¿Qué esperanzas y qué temores te genera el futuro de la tele?

–SA: Creo que va más hacia donde lo que está haciendo Fabri, a captar la atención en menos segundos.

EL STREAMING

–En Argentina está muy fuerte el fenómeno de streaming donde se mezcla la radio, la tele. ¿Por qué les parece que no engancha con tanta fuerza aún en nuestro país?

–FF: El streaming comienza con influencers o figuras que estaban generando contenido desde la comunidad, muchas veces desde su habitación, con la cámara acá y la cama se veía de fondo. Antes de avanzar a lo que hoy por hoy son estudios y de hecho mucha gente sigue con el formato. Lo que hizo que este modelo pueda funcionar fue la suscripción. Gente que de la nada empezó a ganar en Argentina miles de dólares simplemente con poner la cámara y hablar de algo que le apetecía ya sea fútbol con un lenguaje más disruptivo y a la gente le gustaba y prefería mil veces antes que pagar el cable a fin de mes, prefería pagarle la suscripción que le costaba un dólar a esa persona y ya tenías un montón de beneficios como hablar directamente ya con él. Acá en Paraguay hay streamers, hay gente que genera ese contenido directamente para las plataformas de streaming, pero veo que el fenómeno de la suscripción todavía no llegó del todo a Paraguay.

–¿Alguna vez vas a hacer streaming?

–SA: Estaba haciendo streaming con GEN. Ahora vamos a planificar nuevas cosas me imagino, pero es diferente, no tiene pausas, va corrido. Hay como dos tendencias. Hay lo que es más joda y otros canales con mucho contenido, con mucha producción y lo hacen de forma seria. Yo creo que el camino es este.

–¿Qué opinás?

–FF: Sí, estoy de acuerdo. Siempre tener diferentes productos va a terminar atrayendo distintas audiencias.

SOSTENIBILIDAD

–Bajaste un tema que me parece vital que es la participación de las comunidades en la sostenibilidad de los proyectos. Es un momento en que de alguna manera se está buscando la alternativa de la persona contribuyente para sostener algo en vez del patrocinante mismo.

–FF: Hoy por hoy se valora mucho la figura, que es la que atrae a las personas. Si bien existe el fenómeno de la suscripción, también están las marcas, que son las que deciden con base en tu público si invertir o no en vos como figura. Tuvimos casos recientemente bastante controversiales como la periodista que se comportó de una forma reprochable en vivo y eso terminó posteriormente en que ella decida desvincularse del canal en el que estaba trabajando. Cuando uno vio ese caso, yo personalmente que seguí bastante, veía los comentarios y la gente decía “ojalá se le reclamara también a los políticos”. ¿Por qué la opinión pública es tan influyente en el periodista? Cuando nos toca hablar, las marcas que van a trabajar con nosotros en un futuro quieren invertir en una figura que mínimamente sea algo que tenga una buena presentación después para que la marca también se pueda lucir, que tu público que te sigue a vos pueda ver una buena figura. Entonces, se plantea que la marca podría irse o podríamos quitarle al presentador.

–¿Cómo va a ser la convivencia de futuro con este arte de suplantación que plantea la inteligencia artificial?

–FF: Las redes, la inteligencia artificial están ahí. No vamos a huir de ella, es la evolución de nuestro rubro y de casi todos. Hay que saber utilizar y a nuestro favor. O sea, que las nuevas tecnologías no se presenten como algo negativo. Muchas veces te puede dar una ventaja en un rubro tan competitivo como este. Es importante reconocer como una herramienta y no como un atajo. El que escribe vas a ser vos todavía, puedes tener un supervisor, pero la mano va a seguir siendo tuya.

–SA: Claro, y las emociones. La sensibilidad no va a tener la inteligencia artificial y tampoco la mirada social. Hicimos una prueba cuando había caído una avioneta. Los datos los das vos, pero después al instante teníamos la redacción y vos le editabas algunas cosas. Esa noticia estaba escrita, tenía un título, tenía la volanta, el copete, todo, pero creo que había que cambiar y darle más sensibilidad a lo que transmitíamos y el valor agregado del ser humano.

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