El más reciente trabajo del investigador y guionista Rodrigo Cardozo Samaniego, “Toro Pichãi. El comisionado de Azcurra”, que se publica bajo el sello de AranduBook Ediciones, propone una inmersión rigurosa y estremecedora en uno de los episodios más oscuros de la guerra contra la Triple Alianza: la llamada masacre de Concepción, ocurrida entre abril y mayo de 1869 en Villa Concepción y Villa de San Pedro.

  • Fotos: Gentileza

El libro rescata la figura del sargento mayor de caballe­ría José Gregorio Bení­tez Brítez, apodado Toro Pichãi, jefe de la comisión que cumplió la orden pre­sidencial de lancear a los supuestos “traidores” del norte del país. A partir de fuentes inéditas y de una lectura crítica de los docu­mentos existentes, Cardozo reconstruye los itinerarios, las voces y los silencios que envolvieron a aquel per­sonaje temido, cuya bru­talidad se transformó en símbolo de una violencia desbordada incluso en los límites del conflicto.

Si bien el episodio fue men­cionado brevemente por el general Francisco Isidoro Resquín, fue Héctor Fran­cisco Decoud quien dio lujo de detalles a este hecho al entrevistar directamente al propio Toro Pichãi. Fruto de ese encuentro fue su libro “La masacre de Concepción orde­nada por el mariscal López” (1926), primera obra en reu­nir testimonios de los prota­gonistas de aquel drama.

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Casi un siglo después, Car­dozo Samaniego retoma ese legado y reconstruye, con base en nuevas fuentes y en la lectura comparada de periódicos paraguayos y brasileños, la cronología completa del suceso, desde los inicios de 1869, cuando parte de la escuadra bra­sileña, la cañonera a vapor Henrique Martins, fon­deó en las inmediaciones de Villa Concepción, des­atando una cadena de per­secuciones, ejecuciones y silencios que marcarían para siempre la memoria del norte paraguayo.

El investigador y guionista Rodrigo Cardozo Samaniego

DIÁLOGO CONTEMPORÁNEO

La edición cuenta con el pró­logo de la historiadora, aca­démica y docente de la Uni­versidad Nacional de Rosario (Arg) Dra. Liliana María Brezzo, quien enmarca el estudio dentro de un debate más amplio sobre la violen­cia de la guerra y sus modula­ciones. Brezzo destaca que el autor “nos invita a profundi­zar, en el siglo XXI, sobre un tema universal: la violencia bélica y sus múltiples rostros”. Desde esa mirada, Toro Pichãi no se limita a reabrir una herida del pasado, sino que plantea un diálogo contem­poráneo con las nociones de poder, obediencia y memoria.

La investigación combina fuentes paraguayas y brasileñas. Entre ellas cabe citar el Jornal do Recife, el Diario do Rio de Janeiro, Diario de Sao Paulo, Jornal da Victo­ria y El Semanario, además de manuscritos del Archivo Nacional de Asunción. Este corpus documental le per­mite al autor restituir una cronología precisa de los hechos y desarmar las ver­siones fragmentarias trans­mitidas en el siglo XX. En ese sentido, el autor consi­dera que los periódicos uti­lizados son considerados fuentes primarias porque ofrecen información directa sobre hechos ocurridos en esa época, reflejando opiniones, relatos y datos contemporá­neos.

En su lectura, Cardozo revisa los relatos, confronta testi­monios y aporta evidencias que revelan la magnitud del terror ejercido en los pue­blos de Horqueta, Tacuatí, Laguna y Tupí Pytã.

LENGUAJE NARRATIVO

El resultado es un trabajo que trasciende la simple revi­sión histórica. Con un len­guaje narrativo sobrio, casi cinematográfico, el autor transforma la aridez de los documentos en un relato de tensión constante, donde las víctimas recuperan nombres, rostros y filiaciones. En sus páginas aparecen mujeres lanceadas, algunas emba­razadas, niños lanceados, sacerdotes cómplices, fami­lias enteras borradas de la historia oficial. El libro logra articular la minuciosidad del

archivo con una sensibilidad literaria que devuelve huma­nidad a los hechos, sin renun­ciar al rigor académico.

En esa misma línea de cui­dado y detalle se destaca el diseño visual de la obra, a cargo del artista Alejandro Espinosa Elizalde, quien ilus­tra la portada con una potente figura ecuestre. Gracias a los aportes técnicos y documen­tales del especialista Alberto del Pino Menck, el uniforme del jinete reproduce con fide­lidad los tonos, insignias y texturas propias de la época. Ese diálogo entre investiga­ción histórica y reconstruc­ción visual convierte la edi­ción en un objeto cultural de gran coherencia, donde el color y la forma refuerzan la memoria del relato.

La publicación de “Toro Pichãi” reviste, además, un significado simbólico pro­fundo: durante casi un siglo, esta historia fue silenciada o prohibida, especialmente bajo las dictaduras milita­res del siglo XX, cuando toda revisión crítica de la figura de López o de los excesos de la guerra era considerada una afrenta al relato oficial. Car­dozo Samaniego recupera ahora esa memoria negada, devolviéndole voz a los muer­tos de Concepción y San Pedro, a los testigos olvida­dos y a las familias que carga­ron con la culpa del silencio.

LECTURA AMPLIA

“Toro Pichãi” se inscribe así en una corriente reciente de estudios que revisitan la Gue­rra Grande desde perspectivas locales, con atención a los espa­cios fronterizos y a la participa­ción femenina. Cardozo pro­pone una lectura que amplía la comprensión del conflicto, mostrando cómo la violencia se extendió más allá del campo de batalla para disciplinar con­ciencias y aniquilar comunida­des. La “pedagogía del miedo”, como la define Brezzo, se revela aquí como una política delibe­rada del poder.

El libro también explora las resonancias del episodio en la posguerra y en la memo­ria colectiva del norte para­guayo. La reconstrucción biográfica de Toro Pichãi, su caída y su proceso judi­cial posterior completan un arco narrativo que va de la obediencia ciega a la expia­ción pública. En ese tránsito, el lector asiste al desmorona­miento de un sistema de leal­tades construido sobre la vio­lencia y el dogma patriótico.

Con sus casi 150 páginas, esta obra es la conclusión de casi una década de búsqueda entre archivos, bibliotecas y heme­rotecas de Paraguay, Brasil y Argentina. Su autor consigue enlazar el rigor documental con una escritura accesible y envolvente, que abre nue­vas rutas de interpretación sobre un episodio que, pese a su gravedad, había permane­cido relegado a los márgenes de la historiografía nacional.

En suma, el libro es, al mismo tiempo, una investigación, una denuncia y un acto de memoria. Su lectura recuerda que la historia del Paraguay no puede entenderse sin volver sobre sus sombras, y que esas sombras siguen hablándonos, desde los archivos y las imáge­nes, con la fuerza de una tra­gedia aún no del todo contada.

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