El pasado 17 de octubre se cumplieron 109 años de la trágica muerte del teniente Silvio Pettirossi, el pionero de la aviación paraguaya. Durante su carrera como aviador, maravilló al mundo con su talento y sus presentaciones en vuelos acrobáticos dejaron boquiabiertos a todos los que tuvieron el privilegio de presenciar sus vuelos.
- Por Emiliano Cáceres
- Fotos: Archivo de Antonio Luis Sapienza
La principal terminal aeroportuaria de nuestro país lleva su nombre a manera de homenaje desde 1989. Del mismo modo, existen clubes deportivos, calles y hasta monumentos que honran la memoria de Pettirossi.
Silvio Pettirossi nació en Asunción, Paraguay, el 16 de junio de 1887. Hijo de un inmigrante italiano, Antimo Pettirossi, y de Rufina Pereira Doldán. Tuvo cinco hermanos: Alfredo, Elvira, Delia, Honorina y Luisa. A los 7 años se mudó a Spoleto, Italia, para ingresar a un liceo militar. A los 15 años regresó a Paraguay, donde se incorporó al Ejército y llegó al grado de teniente. A los 27 años se casó con Sara Usher.
“El anciano padre de Silvio, don Antimo, muy emocionado, decía: ‘Mi hijo no es un pájaro, pero vuela mejor que ellos’”, había relatado el profesor Antonio Luis Sapienza Fracchia, miembro de la Academia Paraguaya de Historia, en conversación con La Nación/Nación Media.
CARRERA Y AÑOS DE GLORIA
Su carrera como aviador comenzó poco después de su regreso al país tras estar unos años en Italia. Consiguió un puesto en la Oficina de Migraciones en Buenos Aires. Fue allí que conoció a Jorge Newbery, pionero de la aviación argentina, quien lo introdujo al mundo de la aviación, se encargó de su “bautismo en el aire” y le recomendó que estudiara aeronáutica en Francia. Tras varias gestiones, Pettirossi consiguió una beca en dicho país europeo. En octubre de 1912 partió al viejo continente y fue aceptado en la escuela de la fábrica Deperdussin. La beca le fue otorgada con el compromiso de que a su regreso formara la Escuela de Aviación Paraguaya.
Entre 1914 y 1916, Silvio Pettirossi vivió sus años de gloria. Entre sus hazañas más recordadas está el viaje de 760 km entre París y Burdeos, lleno de acrobacias. El récord de una acrobacia conocida como lopping the loop, logrando 37 giros. Hasta ese entonces, nadie había logrado más de seis giros. “Fue después de uno de sus tantos vuelos que un periodista francés le preguntó cómo se sentía en el aire, a lo que contestó: ‘Me siento dueño del espacio, después de Dios’”, fue otra anécdota relatada por Sapienza. Pettirossi realizó exitosas presentaciones en Paraguay, Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Estados Unidos, entre otros.
Tuvo como fiel compañero a un Deperdussin T, un avión con motor rotativo Gnome de 60 HP. Tenía una autonomía de 2 horas con 30 minutos, un techo de vuelo de 1.500 metros (4.921 pies) de altura. Sus dimensiones eran 10,65 metros de envergadura, 7,3 metros de longitud, 2,69 m de altura y 21 m² de superficie alar. Su peso vacío era de 395 kg, alcanzando los 550 kg como peso máximo. Bautizó a su avión con el nombre de “Paraguay”.
VUELO A LA ETERNIDAD
El 17 de octubre de 1916, Pettirossi se encontraba en Punta Lara, provincia de Buenos Aires, Argentina. Trepó a su Deperdussin T para someterlo a vuelos de prueba a fin de verificar reparaciones recién hechas. Las condiciones climatológicas no eran muy favorables, pues soplaba un viento muy fuerte.
Alrededor de las 9 de la mañana, Silvio despegó y tras unos 10 minutos de vuelo hizo una señal a los que estaban en tierra para indicarles que todo iba bien. Trepó unos 1.400 metros de altura e inició sus acrobacias.
Mientras realizaba su famoso lopping al revés un tensor del ala izquierda se desprendió y golpeó la hélice y la seccionó. El ala izquierda se quebró y la aeronave entró en picada, precipitándose al suelo. Pettirossi murió de manera instantánea a los 29 años de edad.
POMPAS FÚNEBRES
Sus restos fueron velados en el Aeroclub Argentino, donde delegaciones de varios países sudamericanos le rindieron homenaje. Posteriormente, fueron llevados al puerto para ser trasladados a Paraguay en un buque a vapor.
En la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná, el féretro fue puesto en el cañonero Adolfo Riquelme de la Armada Paraguaya, que finalmente hizo llegar el cuerpo del aviador a Asunción. Los restos de Pettirossi fueron recibidos por varias autoridades, tanto civiles como militares. El cortejo fúnebre fue acompañado por miles de personas hasta el Cementerio de la Recoleta. Al ser miembro del Ejército, Silvio Pettirossi fue enterrado con todos los honores militares y sus restos descansan en el Mausoleo Militar de dicho cementerio.
HÉROE PARAGUAYO
“Fue uno de los acróbatas aéreos más extraordinarios de su época, creador del looping invertido y de otras maniobras audaces y arriesgadas que nacieron del espíritu itálico, inquieto y creativo. Pettirossi sembró la semilla de la aviación en Paraguay y a partir de él otros siguieron sus pasos”, indicó Sapienza. Hoy Silvio Pettirossi es considerado un héroe de la aviación, siendo reconocido y homenajeado no solo en Paraguay, sino también en otros países. En el sitio donde ocurrió su trágica muerte en Punta Lara, provincia de Buenos Aires, Argentina, se erige el monumento más importante en memoria del aviador. Este se encuentra en la rotonda que une la avenida Diagonal Domingo Mercante y Almirante Brown.
En esa misma ciudad se fundó, en 1917, el Club Atlético Pettirossi. En Córdoba, una importante calle de un barrio cercano a la Fuerza Aérea Argentina lleva su nombre. En Paraguay, en 1926 se fundó el Club Silvio Pettirossi. En 1989, tras el derrocamiento de Alfredo Stroessner, la principal estación aérea de nuestro país cambió su nombre, pasando de ser Aeropuerto Internacional Presidente Stroessner a ser Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi (AISP).
Finalmente, a 109 años de su partida, cabe elevar la petición de que sus restos sean trasladados al Panteón Nacional de los Héroes por sus sobrados méritos para ello.