• Fotos: Matías Amarilla/Gentileza

El pasado lunes 6 de octubre, día de su cumpleaños número 49 y coincidentemente Día Internacional del Arquitecto, Aldo Cristaldo Kegler, director y fundador del estudio Bauen, recibió a La Nación/Nación Media en la sede del ueno bank de España y Sacramento para conversar sobre el concepto de las innovadoras cinco nuevas sedes de la entidad financiera. Para graficar su propuesta, el destacado arquitecto utiliza la figura de una ameba en constante adaptación ante los cambiantes desafíos que plantea la pospandemia.

Una tenue llovizna echaba sosiego sobre la movida semana que se iniciaba. Al llegar, en la primera mirada lo que más resalta es el techo, unas olas estáticas de ladrillo cocido que protegen al resto de la estructura como la cabeza de un hongo. Pasamos los controles biométricos y Aldo ya nos aguardaba al interior de la burbuja.

Para definir su manifiesto arquitectónico, Cristaldo Kegler utiliza la figura de una ameba, que es un organismo en constante transformación. Al no ser una estructura plana, ciertas secciones del techo proyectan sombras sobre otras y durante las precipitaciones vierten el agua sobre el jardín circundante. Además de ello, el edificio da un paso atrás y ofrece un espacio de descanso y relax al transeúnte. Vale decir, un espacio que, más allá de ser privado, también aspira a contribuir al disfrute público.

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Aquí compartimos los pasajes más importantes de nuestra charla con el connotado profesional compatriota:

–¿Cuál fue el concepto arquitectónico aplicado en el diseño de estas nuevas cinco sucursales?

–La verdad que fue un proceso. Lo que hicimos primero fue la intervención de las 60 sucursales que quedaron del banco Visión y tuvimos que hacerlo en dos meses. Así surgió el concepto de la burbuja. Como teníamos muy poco tiempo, la idea fue demoler todo lo que había adentro de las sucursales, que eran sucursales alquiladas la mayoría, y meter burbujas de atención de madera y de vidrio. Entonces, era demoler todo y meter todo lo más rápido posible. Eso hicimos en dos meses. Una vez que se hizo eso, empezamos a diseñar lo que serían las sucursales definitivas del banco. A estas sucursales las llamamos las amebas, pero se siguió manteniendo el concepto de las burbujas. Diseñamos un techo y un cerramiento perimetral curvo que conjugue toda la burbuja que teníamos de las otras sucursales con la nueva estética de las sucursales nuevas.

Las nuevas sucursales de Asunción están ubicadas en España y Sacramento, EE. UU. y Fulgencio R. Moreno, y Fernando de la Mora y Ponce de León

RED SISTÉMICA

–¿Cómo surge la idea de hacer un techo curvo?

–El techo surge de una idea de analizar lo que es un banco. El banco es una red sistémica, donde hay un lazo de confianza entre el que pone el dinero y el que lo presta, pero el banco funciona por la unión de las partes. El banco en sí no es nada si no tiene todas las partecitas de los aportantes, ahorristas y los que prestan el dinero, que arman una red. Entonces, este techo es básicamente eso. Cada ladrillo es un elemento importante dentro del conjunto, porque el conjunto no funcionaría sin la suma de las partes. Las partes por sí tampoco funcionan. Es un poco una analogía filosófica de lo que es un banco comparado con una estructura en este caso de cerámica, que trata de dar el mismo mensaje.

–¿Podrías ahondar un poco en esa comparación que se hace con las amebas?

–La ameba es un elemento vivo que se adapta. Hoy los mercados son bastante variables. Hay muchas modificaciones. Por ejemplo, la pandemia nos enseñó que el que no se adapta desaparece. Entonces, la ameba trata también de decir que hoy el sistema financiero tiene que ser un sistema más amigable, más adaptado al cliente, donde realmente lo que importan son las transacciones y generar bancarización para que mejore la economía. Uno de los predicamentos que tuvo el banco ueno cuando se acercó a nosotros es decir que el objetivo de ellos era bancarizar a la gente, que todo el mundo tenga una cuenta bancaria y eso hace que la economía florezca. Entonces, nosotros tomamos esa idea y qué mejor forma que la de un ser viviente como una ameba que se adapta a las nuevas necesidades como para ilustrar esa filosofía del banco que tenía de generar un nuevo banco, una nueva forma de hacer finanzas, una nueva forma de entregar un producto financiero.

–¿Cómo interactúan el diseño y la construcción con los factores climáticos, sobre todo con las altas temperaturas que tenemos casi todo el año?

–Estos techos cerámicos tienen muy buena inercia térmica en el sentido de que aíslan bastante del calor y también tenemos un techo bastante alto y están orientados de manera que tengan una incidencia del sol bastante baja. Teniendo en cuenta también que la forma del techo ayuda cuando llueve al rápido escurrimiento del agua. Entonces, el techo también tiene poca absorción de agua. Cuando llueve el agua se va rápido y no hay problemas de filtraciones y cosas así. El tema del calor en Paraguay es siempre un problema. Entonces en los lugares donde tenemos insolación directa se están previendo sistemas de cortina y parasoles. Los vuelos de los techos son importantes de manera que el sol ya en un grado muy avanzado de la tarde recién pueda entrar al interior.

CONSTRUCCIÓN ARTESANAL

–Es muy llamativa la visibilidad que se da a un elemento muy local como estos ladrillos.

–Esta es una construcción bastante artesanal. Hay como una dicotomía, una diferencia, una diferenciación entre lo que es el techo, que es superartesanal, y la burbuja, que tenemos abajo, que es superindustrial. El techo sí es bastante artesanal, donde el ladrillo está hecho por un olero. Incluso todo lo que es el encofrado está hecho a mano. Hay un proceso constructivo supermeticuloso en la mano del colaborador que es muy importante a la hora de las resoluciones finales técnicas del techo.

–¿Cuáles son algunas de las decisiones tecnológicas y materiales más importantes que tuvieron que adoptar en el camino?

–Una de las más desafiantes es la del techo, que es una estructura paramétrica. Básicamente, la estructura trabaja por la forma, no tanto por el material. Esas formas de curvas y contracurvas le dan mucha inercia estructural al planteo. Nosotros tenemos una losa de seis centímetros nomás. Cierto que cuando le revestís, cuando le ponés el ladrillo arriba y abajo se ensancha un poco más, pero la estructura en sí es de cuatro centímetros nada más. Y eso se puede hacer gracias a la forma que tiene el techo y esa estructura a su vez está apoyada solamente en cuatro pilares. Entonces, tenés ausencia de pilares, muchísimo vuelo con poca utilización de material porque estás usando la forma en tu beneficio, que es como funciona el esqueleto humano. El hueso utiliza muy poco material, incluso es poroso. El hueso es un elemento superliviano de muchísima prestación estructural por la forma que tiene.

Vista de las sedes de San Bernardino, ubicada en Luis F. Vache, y de Itauguá, en Santiviago V., km 30,5

–¿Qué es exactamente la inercia estructural?

–Básicamente la inercia estructural trabaja con los vectores estructurales. Si tenés una viga de hormigón, estás asumiendo unos esfuerzos compuestos, donde tenés tracción, por un lado, y compresión, por otro. Eso es muy difícil de solucionar. Por eso las vigas de hormigón tienen hierro y hormigón. El hormigón es para la compresión y el hierro, la varilla, es para la tracción. Entonces, para cubrir por ejemplo cuatro metros hay que hacer vigas muy gruesas. Pero si en vez de hacer recto, vos hacés con la forma de una catenaria, como una bóveda, con muy poco material le hacés trabajar todo a compresión sin que haya tracción. Entonces, no tenés el esfuerzo compuesto de la flexión y eso hace que sea muy eficiente. La forma trabaja a favor de atajar el peso y no el material solamente. Básicamente es trabajar con la gravedad.

LUCES Y SOMBRAS

–¿Cuáles son los criterios de sostenibilidad y accesibilidad que aplicaron en la obra?

–El criterio de sostenibilidad es que nosotros tenemos un techo que trabaja muy bien la incidencia del sol por los pliegues. Estos hacen que el sol no pegue cien por ciento en toda la superficie del techo. En cualquier habitación, el 70 % del calor ingresa por el techo. Entonces, nosotros tenemos una incidencia del sol sobre los techos, al mediodía sí el 100 %, pero el 60 % del día solamente el 30 % sobre el techo. Hay espacio de luces y espacio de sombras. Y eso hace que la entrada de calor por el techo disminuya. Segundo, hacer techo cerámico mejora muchísimo la inercia térmica. Y tercero, al darle los vuelos hacemos muchas sombras sobre los vidrios. Si bien es cierto el vidrio es probablemente el peor material expuesto al sol y tiene muchísima pérdida de energía térmica, es muy bueno para mandar el mensaje de ser una empresa transparente, donde todo se ve, donde no hay nada oculto. Entonces, el vidrio era un elemento prácticamente obligatorio.

–¿Y cómo se trabajó con respecto a los accesos?

–La idea de estas amebas también es que todas las fachadas tienen el mismo protagonismo. Entonces, eso también es un mensaje diciendo que todos los jugadores, todos los involucrados dentro de este ecosistema financiero son importantes y no hay uno más importante que otro. No tenemos un acceso principal donde hay un cliente que es favorecido y un cliente que es de segunda. Y aparte también está el factor ciudad, en donde todos los que pasan por enfrente también gozan de una fachada linda y de un jardín que se vuelve urbano. Entonces, esto aparte de ser solamente un emprendimiento privado, trata de tener una connotación pública en el momento de generar espacios verdes, espacios con mucho retiro. O sea, nosotros no estamos sobre la calle, sino todo el espacio es poco denso, con muy poca construcción y mucho verde, de manera que el que camina por la vereda o está esperando el micro puede gozar de ese espacio urbano verde que, si bien es privado, es de usufructo público.

PICARDÍAS EN LA CIUDAD

–¿Cómo notás la recepción de parte de la gente?

–Estuve hablando con algunas personas y me comentaron que estas sucursales eran como unas pequeñas picardías dentro de la ciudad. En una ciudad tan poluida como es Asunción y donde se piensa muy poco en las personas que caminan por la vereda, en estas sucursales tuvimos muy buena repercusión del que camina por la vereda y te dice que es como pasar en un lugar superagradable que te invita a sentarte, a leer un libro o pasar el tiempo.

–¿Qué conceptos nuevos que se manejan a nivel mundial en cuanto a construcción de sedes bancarias se aplicaron en estas obras?

–La verdad que estamos un poco a contramano de todo lo que se viene haciendo afuera. Quisimos justamente hacer algo totalmente diferente. El cliente nos dio una libertad total como para que nosotros podamos plantear algo totalmente radical. El objetivo fue plantear algo totalmente nuevo, algo con un carácter nacional. Por eso el uso del ladrillo y también el uso de materiales cálidos como la madera, que en su totalidad es reciclada. Después, todo el factor tecnológico. Esta es una sucursal con muchísima tecnología, reconocimiento facial al momento de entrada, un sistema de seguridad con cámaras de primer nivel, todas las transacciones que se hacen acá son digitales. Hay muchísima tecnología con el contraste de una construcción probablemente un poco más vernácula, un poco más tradicional como el uso del ladrillo.

ARQUITECTURA REGIONAL

–¿Cómo ubicarías tu obra en el contexto de la arquitectura paraguaya contemporánea?

–Nosotros no comulgamos mucho con la idea de una arquitectura paraguaya, porque creemos que no existe una arquitectura de Paraguay, sino que existe una arquitectura que soluciona un problema climatológico, social o de costumbres que se da en una zona que llamamos Paraguay. Lo que hacemos acá en Paraguay también se hace en Mato Grosso o se hace en el norte de Argentina, es producto de una región. Entonces, lo que nosotros tratamos de hacer es hacer una arquitectura para esa región, que solucione problemas climatológicos y culturales de la región.

–¿Te gustaría agregar algo más para cerrar la charla?

–La verdad que estamos muy contentos, hay muchísima repercusión. Muy pocas veces se da que se consigue un alto impacto comercial o un impacto alto de marketing con buena arquitectura. En este caso, nosotros primero tratamos de hacer una buena arquitectura y el marketing fue como una consecuencia. Por suerte ambas cosas se alinearon y nos pone muy contentos que esas dos cosas estén dialogando bien.

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