Con el objetivo de ampliar los atractivos turísticos, pero a la vez fomentar una fuerte campaña de concienciación sobre el cuidado ambiental y la conservación de la biodiversidad, así como los recursos hídricos que forman parte el Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA); la Itaipú Binacional abrió el pasado viernes las puertas del Tekotopa Centro Ambiental. La habilitación de este complejo ambiental de referencia de la región se enmarca dentro de un acuerdo estratégico de cooperación entre Itaipú Binacional y el Smithsonian Institution de Estados Unidos.

Este complejo medioambiental busca inspirar el compromiso con la soste­nibilidad como valor tras­cendental para el desarro­llo humano. Ofreciendo una experiencia educativa y cultural a través de espa­cios dedicados a la cultura, la educación, la energía, la flora, la fauna y el agua y la sostenibilidad de todos ellos.

Tekotopa Centro Ambien­tal forma parte del com­plejo binacional ubicado en la ciudad de Hernandarias y abarca unas 42 hectáreas. En esta primera etapa será habilitado al público el Sen­dero del Yaguareté. El tra­yecto, de 1.600 metros de extensión, lleva un tiempo estimado de entre 45 y 90 minutos, con monito­res turísticos ubicados en puntos estratégicos y car­telería interpretativa que acompaña la experiencia.

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En principio, el público podrá acceder al atractivo todos los días, excepto los martes, que serán destina­dos al mantenimiento del parque. El horario estable­cido para las visitas es de 8:30 a 15:30 y en esta pri­mera fase de apertura el ingreso es gratuito, pero más adelante se estable­cerá una tarifa al público.

Con el objetivo de iniciar la socialización, una comi­tiva de 46 trabajadores de prensa de diversos medios de comunicación y creado­res de contenido, del que formó parte La Nación/Nación Media, visitó días atrás este nuevo espacio de la binacional.

ORIGEN DEL NOMBRE

Una de las responsables que dio la bienvenida a este espacio fue la arquitecta Maribel Cabrera, quien señaló que lo primero que hay que saber es que tekotopa es una conjun­ción de dos vocablos pro­venientes del dulce idioma guaraní.

Por un lado, “teko”, que proviene de la palabra “tekové”, que significa vida, existencia; y “topa”, que significa encontrar, hallar, descubrir. Por tanto, explicó que el nom­bre Tekotopa tendría un significado de “encuentro con la vida”.

“Con Tekotopa queremos que los visitantes puedan disfrutar de un encuentro con la vida, recorriendo el Sendero del Yaguareté, dis­puestos a observar lo invi­sible y descubrir nuestra maravillosa biodiversi­dad”, expresó.

El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, participó de la inauguración oficial del nuevo refugio de vida silvestre de la Itaipú Binacional realizado el viernes

OFERTA TURÍSTICA

En conversación con La Nación/Nación Media, José Rodríguez Tornaco, superintendente de Comu­nicaciones de la Itaipú, resaltó que la entidad binacional recibe a más de 600.000 visitantes al año, por lo que se ha visto obli­gado a adicionar nuevos atractivos turísticos para que todo este proceso de “ganar-ganar”, que tiene el Alto Paraná y todo el país, comience a tener más fuerza con el tiempo.

“La Itaipú presenta un atractivo turístico más, pero que tiene que ver fundamentalmente con el compromiso ambiental. La creación de Tekotopa es el desarrollo de una impor­tante cantidad de hectá­reas que forma parte de nuestra reserva y apunta al desarrollo de un con­cepto integrado de un par­que temático ambiental”, explicó.

Mencionó que el objetivo es buscar que este nuevo espacio logre el compro­miso de todas las perso­nas sobre el cuidado de la biodiversidad en todas sus especies y facetas, ya que este planeta finalmente es el único lugar donde pue­den convivir el hombre, los animales y la naturaleza.

El circuito de la reserva lleva un tiempo estimado de entre 45 y 90 minutos, con monitores turísticos ubicados en puntos estratégicos y cartelería interpretativa que acompaña la experiencia

LOS EMBAJADORES DE TEKOTOPA

Durante el recorrido, la arquitecta Cabrera resaltó que se realizó un gran esfuerzo para trasladar a los animales a su nuevo espacio bajo las mejores condiciones posibles de bienestar animal. Actualmente, en este espacio natural se exhiben 12 espe­cies, entre mamíferos, aves y reptiles, que en total abarcan 39 ejemplares.

“Nuestros visitantes podrán observar a los diferentes ani­malitos como Luna, la yagua­reté de 7 años, una de las principales embajadoras de Tekotopa, que junto con los pumas Lázaro y Júnior son los principales atractivos del parque”, señaló.

Luna, el yaguareté de 7 años, es una de las más destacadas embajadoras de Tekotopa

Asimismo, expresó que se pueden observar las estan­cias de las aves más caracte­rísticas del Bosque Atlántico y de la región como los tucanes, guacamayos, la pareja de loros que ya son conocidos como Romeo y Julieta, ya que son inseparables.

También cuenta con una variedad de reptiles, entre ellos la kuriyú que enroscada a su tronco observa pacífica­mente a través del cristal a los curiosos visitantes.

Además, está el infaltable car­pincho o capibara, el ñandu guasu y el tapir, el mamífero más grande y herbívoro, que cumple un rol ecológico clave, porque es dispersor de semi­llas, por lo que se lo llama “jar­dinero del bosque”.

“Todos nuestros embajado­res quieren llevar el mensaje de la conservación de la bio­diversidad y de la necesidad de tener un desarrollo sos­tenible a cada visitante de Tekotopa. Por eso se desa­rrolló esta experiencia única inmersiva dentro del bos­que. Esperamos que al final del recorrido se pueda lograr ese compromiso con la con­servación”, explicó.

EL BIENESTAR ANIMAL, UNA PRIORIDAD

El veterinario Santiago Molinas, responsable de la sanidad animal de Itaipú, señaló que los animales que están bajo custodia fueron rescatados de situaciones como el tráfico ilegal o la tenencia en condiciones inadecuadas.

Remarcó que el pensamiento de bienestar animal es transversal a todo el programa ambiental. “El bienestar animal es la principal prioridad para todos nosotros aquí, pero sobre todo para sus cuida­dores, que son los responsables de todo su bienestar”, comentó.

Señaló que en Tekotopa se les está ofreciendo prácticamente una segunda oportunidad de vida a cada uno de los animales que tienen a su cargo, con todos los cuidados necesarios y ali­mentación adecuada. “Ahora pasan a ser embajadores de su especie a fin de dejar un mensaje claro de que se debe dar por terminado al tráfico de animales”, reforzó.

FUERTE VÍNCULO

Una de las cuidadoras de los grandes felinos, sobre todo de Luna la yaguareté, Elva Viveros, compartió su experiencia personal traba­jando de cerca con estos animales. Indicó que ya lleva 4 años, que le llena de mucha satisfacción y la hace muy feliz.

“Trabajar con animales cada día es algo diferente. Si bien hay como una rutina de actividades, siempre surge algo diferente que marca nuestro día a día. La naturaleza de nuestro trabajo por ese motivo es bastante dinámica, tenemos un plan de acción básico, pero cada día hay nuevos desafíos”, comentó.

Respecto al método de trabajo con los felinos, explicó que se manejan bajo un sistema de recom­pensas para todas las actividades que desarro­llen, sean estas de adiestramiento, entreteni­mientos o para la atención médica.

Asimismo, indicó que con el paso del tiempo los cuidadores logran tener un fuerte vínculo con los animales, que ya los reconocen e identifican aun estando en medio de otras personas.

“Nosotros ponemos el mayor esfuerzo por lograr su mejor bienestar; cada día pensamos qué podemos hacer por ellos para que tengan un día diferente. Ellos no tienen la culpa de estar en cautiverio. Si bien esta vida es una segunda oportunidad porque fueron víc­timas del tráfico y lastimosamente ya no pudieron ser devuel­tos a su vida en la naturaleza”, agregó.

Además de Luna, están Lázaro y Júnior, los pumas, que también reciben todo el cuidado de los integrantes del equipo, quienes también ya los identifican y trabajan cultivando experiencias positivas como juegos, dis­tracciones, cariño, alimentación y enriquecimiento físico.

ESPECIES NATIVAS

Durante el recorrido por todo el Sendero del Yaguareté, también se puede cono­cer la gran diversidad de la flora del Bos­que Atlántico, ya que se ha cultivado una importante variedad de plantas ornamen­tales, árboles de especies nativas que corresponden al Bosque Atlántico del Alto Paraná.

La especialista Carmen Coronel, encar­gada del proyecto de Plantas Medicina­les del Tekotopa Centro Ambiental, indicó que este espacio no solo se trata del cui­dado de la fauna, sino también de la flora.

“Un espacio sin plantas es también un espacio muerto. En todo el recorrido la gente podrá observar las diferentes espe­cies. Incluso aquellas que muchas veces son consideradas como simples yuyos tie­nen un gran valor ornamental para los jar­dines. Por eso, le damos destaque a estas especies para poder valorarlas, de tal modo a poder conservarlas”, destacó.

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