En este Ojo, reporteros gráficos de La Nación/Nación Media te muestran algunos de los momentos más simbólicos de las celebraciones realizadas con motivo de la pasión y muerte de Jesucristo. Desde las misas en los principales templos del país, el baño purificador en las aguas del río Paraguay y la procesión de Tañarandy, la primera sin la presencia física de su creador, el artista plástico Koki Ruiz, estas son algunas de las postales que dejó la jornada del Viernes Santo.
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Paraguay, uno de los cuatro países dueños de su propia electricidad
La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio volvió a dejar al descubierto una verdad incómoda: el sistema energético global sigue atado a los combustibles fósiles y, por lo tanto, a la inestabilidad geopolítica. En ese tablero volátil, donde un estrecho marítimo puede alterar precios y abastecimiento a escala planetaria, emergen con fuerza los países que apostaron por otra lógica: la autosuficiencia energética basada en fuentes renovables.
En ese grupo selecto, Paraguay ocupa un lugar destacado. Y no por proyección futura, sino por una realidad ya consolidada. Así lo sostiene un artículo firmado por Daniel Dickinson y publicado en el apartado de Noticias de la ONU.
Mientras cerca del 20% del petróleo y gas mundial circula por el estratégico Estrecho de Ormuz, hoy condicionado por conflictos, naciones como Noruega, Nepal, Etiopía y Paraguay muestran que existe un camino alternativo: generar energía dentro de sus propias fronteras, con recursos naturales inagotables y sin depender de mercados externos.
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Potencia hidroeléctrica
Paraguay es, desde hace años, un caso singular a nivel global. Prácticamente el 100% de su electricidad proviene de fuentes renovables, con la energía hidroeléctrica como columna vertebral. En ese esquema, la represa de Itaipú, una de las mayores del mundo, no solo garantiza el abastecimiento interno, sino que además convierte al país en exportador neto de energía.
Este modelo ofrece ventajas evidentes: costos eléctricos bajos, independencia frente a shocks internacionales y una fuente constante de divisas gracias a la venta de excedentes, principalmente a Brasil.
Sin embargo, la abundancia energética también plantea interrogantes. Paraguay produce mucho más de lo que consume, pero aún enfrenta el desafío de traducir esa ventaja en desarrollo industrial, diversificación económica y mayor valor agregado. La energía barata, por sí sola, no alcanza: requiere políticas activas que la conviertan en motor productivo.
Relevancia global
El secretario general de la ONU, António Guterres, lo sintetizó con claridad: las energías renovables no están sujetas a sanciones, embargos ni especulación. “No hay subidas de precios por la luz solar ni embargos al viento”, afirmó, destacando que estas fuentes son hoy la base de la seguridad energética.
En ese contexto, la experiencia paraguaya adquiere una nueva dimensión. Lo que durante años fue visto como una particularidad, una economía pequeña con gigantes hidroeléctricos, hoy se transforma en un activo estratégico en un mundo que busca estabilidad.
El caso paraguayo no es aislado, aunque sí excepcional en su escala. Noruega, por ejemplo, combina su rol de exportador de hidrocarburos con un sistema eléctrico casi totalmente renovable, basado en energía hidroeléctrica. Nepal, con limitaciones geográficas y económicas, logró que el 98% de su electricidad sea renovable. Etiopía, por su parte, avanza en una matriz dominada por hidroeléctrica, solar y eólica, apostando al acceso universal.
Cada país responde a su contexto, pero todos comparten una misma premisa: reducir la dependencia externa y construir resiliencia frente a crisis globales.
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Oportunidad paraguaya
Para Paraguay, el desafío ya no es generar energía limpia, eso está resuelto, sino cómo aprovecharla estratégicamente. La industrialización, la electrificación del transporte, el desarrollo de nuevas tecnologías y la atracción de inversiones intensivas en energía aparecen como los próximos pasos.
En un mundo donde la energía se ha vuelto sinónimo de poder, Paraguay parte con ventaja. La pregunta es si sabrá capitalizarla. La transición energética global, como advierten desde Naciones Unidas, es “imparable”. Y en ese proceso, países como Paraguay no solo tienen un lugar asegurado, sino la posibilidad de marcar el rumbo.
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Paraguay debe aprovechar las ventajas del convenio Mercosur-Unión Europea
En el acuerdo suscrito entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), en enero último, se establecieron numerosas medidas con puntos muy ventajosos para las exportaciones paraguayas al viejo mundo, beneficios que las empresas de nuestro país deben aprovechar para vender más productos y generar mayores ingresos monetarios.
Para hacer uso adecuado de esas ventajas aduaneras y articular una mejor política comercial, el presidente de la República, Santiago Peña, y autoridades del área económica se reunieron con representantes de las empresas privadas. La idea es aprovechar de manera apropiada los beneficios que contempla el documento que para Paraguay incluye disposiciones muy convenientes para favorecer la comercialización de productos nacionales.
El primer mandatario refirió que en la reunión se buscó un consenso entre los sectores involucrados para que se puedan articular beneficios empresariales que podrán proporcionar la creación de nuevos puestos de trabajo para la gente. En el encuentro se abordaron aspectos relacionados a la comercialización de carne vacuna, arroz, azúcar, cereales, biocombustibles, tejidos porcinos y avícolas, que tienen gran importancia en el movimiento económico.
Teniendo en cuenta que Paraguay es un país sin litoral marítimo, el acuerdo firmado con la Unión Europea contempla numerosas ventajas que se consideran estratégicas, con aranceles cero, cupos especiales para la carne porcina, azúcar orgánica, biocombustibles. También se incluyen reglas de origen flexibles para favorecer la exportación industrial.
Además de los aranceles cero mencionados, Paraguay está exento de cumplir ciertas cláusulas de salvaguarda y tiene plazos adicionales en las disposiciones de defensa comercial.
En el área de la industria y de servicios, se liberaliza la comercialización de alrededor de 5.000 productos industriales y se da facilidades para la exportación de servicios, teniendo en cuenta la Ley de Maquila y el Régimen de Ensamblaje. El convenio con los europeos también facilita la diversificación de mercados para la producción paraguaya con la inclusión de productos con mayor valor agregado. Para permitir la más alta competitividad industrial, se establecen reglas con mayor flexibilidad para importar insumos no originarios para sectores como el de autopartes.
El documento prevé disposiciones relacionadas a las compras públicas para preservar el mercado para la industria nacional. También incluye un mecanismo de salvaguardas bilaterales para suspender temporalmente las reducciones arancelarias en los casos de aumentos desmedidos de las importaciones luego de la investigación pertinente. Nuestro país tendrá un trato diferenciado en la aplicación de estas medidas para proteger su potencial de crecimiento frente a aumentos a otros países del bloque. Las disposiciones que se incluyen en el documento y que quiere comenzar a aplicar el Gobierno nacional permitirán acceder a más mercados y al mismo tiempo incentivarán la puesta en marcha de nuevas inversiones pensadas en las exportaciones a Europa.
Todos los elementos contemplados en el acuerdo suscrito por Mercosur con la Unión Europea permitirán a nuestro país la consolidación de su sector de agroexportación y diversificar su matriz productiva para las exportaciones. Y en ese sentido constituye un convite muy importante a las empresas de nuestro país para que comiencen a trabajar en la tarea de vender más artículos y servicios que se generan en el territorio paraguayo. Para ello deberán encarar nuevas estrategias comerciales, iniciar nuevos contactos con los posibles compradores y aumentar su producción de cara al desafío. De ese modo podrán hacerse realidad las palabras del presidente Peña de que las oportunidades del comercio internacional se conviertan en beneficios para la gente de nuestro país.
La firma del convenio con los europeos se produjo hace apenas tres meses y se deben comenzar a poner en marcha las diferentes etapas para que entre en vigencia en los hechos prácticos en el plazo más breve posible. Por eso lo que corresponde ahora es actuar con rapidez para recuperar lo que se ha perdido con la demora de años para la firma del acuerdo. Porque no hacer negocios cuando hay posibilidades de concretarlos es un perjuicio que no se borra de ningún modo.
Para el Paraguay, que tiene un trato privilegiado en el convenio con los europeos, este es un gran desafío que debe aprovechar con prontitud. El Gobierno está con ese propósito para que se concreten las exportaciones que tienen aranceles especiales, como carne porcina, azúcar orgánica, biocombustibles, además de los otros productos con otro tratamiento aduanero. Porque el país saldrá ganando con creces con la aplicación de las ventajas comerciales.
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Bajo presión, pero con resiliencia: Paraguay reflexiona sobre el futuro del desarrollo humano
Los avances en desarrollo humano en América Latina y el Caribe enfrentan presiones crecientes que ponen en riesgo el bienestar de las personas. En un contexto de desigualdad y de impacto del cambio climático, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), presentaron el Informe Regional de Desarrollo Humano: “Bajo presión: Recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe”, en un diálogo de alto nivel realizado en la Casa de la Integración.
El encuentro contó con las palabras de apertura del ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, junto a las del representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, y las de Jorge Srur, representante de la CAF en Paraguay y gerente regional Sur. La presentación del informe estuvo a cargo de Ofelia Valdez, analista de Desarrollo Inclusivo del PNUD, mientras que el panel sobre las oportunidades para Paraguay reunió a Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF; Carlos Paris, viceministro de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social y Cecilia Vuyk, oficial de Desarrollo Sostenible e Inclusivo del PNUD.
El informe sostiene que la región ha mejorado indicadores como salud, educación e ingresos, pero advierte que estos avances han sido desiguales, se han desacelerado desde mediados de la década de 2010 y son vulnerables a retrocesos. Esto, porque más de la mitad de la población regional carece de mecanismos adecuados para enfrentar crisis económicas, climáticas o sociales.
Desde una perspectiva nacional, el ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, destacó que la reducción de la pobreza registrada este año en Paraguay no es una cifra aislada, sino el reflejo de mejoras reales en la vida de miles de familias. “Es el resultado de entender que la verdadera riqueza de nuestra nación está en su capital humano”, señaló.
En ese sentido, resaltó el rol de programas como Tekoporã Mbarete, que alcanza a más de 196.000 familias, Hambre Cero, que beneficia a alrededor de 1.050.000 estudiantes, así como la universalización de la pensión para personas adultas mayores, como motores clave para que numerosos hogares superen la línea de pobreza.
A su vez, el representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, subrayó la relevancia del diálogo generado a partir del informe. “Este espacio de diálogo es especialmente relevante porque abre una conversación informada sobre qué implica poner la resiliencia en el centro de las políticas públicas, cómo recalibrar nuestros instrumentos, instituciones e infraestructuras, y cómo hacerlo de manera coherente con las prioridades nacionales. Desde el PNUD creemos que diálogos como este son fundamentales para traducir la evidencia en acción y construir respuestas colectivas hacia el futuro”, remarcó.
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En la misma línea, Jorge Srur, representante de CAF en Paraguay y gerente regional Sur, resaltó el valor de las alianzas estratégicas. “Desde CAF celebramos el trabajo conjunto con el PNUD en la difusión de conocimiento estratégico, promoviendo además el diálogo con instituciones del Estado y la cooperación internacional, conversando junto al gobierno en la construcción de soluciones para abordar estos desafíos a nivel país, reforzando así el valor de las alianzas para impulsar el desarrollo”, recalcó.
Durante el intercambio guiado, Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF, enfatizó que “la inclusión de género, discapacidad y diversidad étnico-racial es parte central de la Estrategia Institucional de CAF. No es un tema accesorio ni paralelo, sino un eje transversal de nuestro mandato de desarrollo en la región. Acompañamos a los países combinando financiamiento, asistencia técnica y generación de conocimiento para fortalecer políticas públicas de igualdad”.
En tanto, el viceministro de Políticas Sociales, Carlos Paris, señaló que el ingreso es importante pero no suficiente para garantizar el bienestar, y destacó el acompañamiento sociofamiliar del programa Tekoporã Mbarete y el proyecto Proeza como ejemplos de desarrollo resiliente que posicionan a Paraguay como referente en innovación y acción climática.
El encuentro concluyó con las palabras de Hanny Cueva-Beteta, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Paraguay, quien afirmó que “las oportunidades están allí. Aprovecharlas requiere visión, alianzas y decisión colectiva. Desde el Sistema de las Naciones Unidas, reiteramos nuestro compromiso de seguir acompañando a Paraguay en este camino, apoyando políticas y acciones que impulsen un desarrollo sostenible y cada vez más resiliente”.
Algunos números de la región señalan que el Índice de Desarrollo Humano cayó del 0,7 % en los años noventa al 0,2 % en el periodo más reciente. Aunque la pobreza se redujo a la mitad en veinte años, un 25 % de la población sigue viviendo en pobreza y un 31 % en situación de vulnerabilidad. En 2025, la incertidumbre regional se situó un 50 % por encima del promedio mundial.
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Paraguay
Desarrollo humano y la vulnerabilidad: forma parte del grupo de países de ingresos medios-altos, pero no ha logrado traducir ese estatus en desarrollo humano a causa de la desigualdad. Se ubica dentro del patrón regional donde una proporción significativa de la población permanece en situación de vulnerabilidad, es decir, justo por encima de la línea de pobreza, con alto riesgo de recaer ante shocks económicos o climáticos.
Brecha digital y conectividad: si bien la conectividad ha mejorado, presenta brechas significativas de acceso a internet por nivel de ingresos, los hogares del quintil más alto tienen un acceso sustancialmente mayor que los del quintil más bajo. Persiste una brecha urbano-rural marcada en el acceso a conectividad digital, limitando ello las oportunidades de desarrollo de las personas.
El informe deja un mensaje claro, que la resiliencia debe ser un eje central del desarrollo. Para Paraguay, esto implica reducir desigualdades estructurales, fortalecer la infraestructura digital y climática y consolidar la confianza en las instituciones, para que los avances en desarrollo humano se traduzcan en bienestar efectivo para toda la población.
La versión digital del informe ofrece además recursos interactivos con datos desagregados por país, así como un Chatbot que introduce herramientas de IA para consultas puntuales sobre el contenido del informe.
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Patrimonio cultural: lo que Paraguay está a tiempo de no perder
Entre el crecimiento urbano, globalización y cambios culturales, el desafío ya no es solo preservar el patrimonio, sino evitar que desaparezca silenciosamente.
Cada 27 de abril, Paraguay conmemora el Día del Patrimonio Cultural. Pero más allá de la fecha, la discusión de fondo es qué parte del país sigue viva en su identidad y cuál está en riesgo de desaparecer.
El patrimonio cultural no se limita a monumentos o sitios históricos. También incluye tradiciones, saberes, expresiones artísticas y formas de vida que se transmiten de generación en generación. Es, en esencia, lo que define la identidad de un país.
Sin embargo, ese patrimonio no es estático. Y hoy enfrenta presiones concretas con el avance de las ciudades, los cambios en los hábitos de consumo y la influencia global que están reconfigurando la forma en que se vive y se transmite la cultura.
En ese contexto, el riesgo no siempre es visible, ya que no se trata solo de la pérdida de edificios históricos, sino de algo más profundo: de tradiciones que dejan de practicarse, de oficios que no encuentran relevo, de saberes que no se documentan.
La pérdida del patrimonio suele ser silenciosa, progresiva y, muchas veces, irreversible. El patrimonio cultural también tiene un valor económico que suele subestimarse.
Sectores como el turismo, la gastronomía, la artesanía, y las industrias creativas, dependen directamente de ese capital cultural. Cuando se preserva y se pone en valor, el patrimonio no solo fortalece la identidad, sino que genera oportunidades, empleo y desarrollo local.
Pero para que eso ocurra, debe dejar de verse como algo decorativo y empezar a entenderse como un activo estratégico. La conmemoración del Día del Patrimonio Cultural tiene un objetivo claro, el de generar conciencia.
Sin embargo, el desafío es avanzar hacia una gestión más activa: proteger, documentar, transmitir, integrar al desarrollo. Es decir, pasar de la intención a la acción.
En un escenario de transformación constante, Paraguay enfrenta una tensión inevitable, el cómo crecer sin perder aquello que lo hace único.
El patrimonio cultural no es solo memoria. Es también presente y futuro, y en esa ecuación, el tiempo juega un rol clave, porque en muchos casos, lo que no se protege hoy, mañana ya no está.