La traductora Susy Delgado acompañada del embajador de México en Paraguay, Juan Nungaray; el ministro de la SPL, Javier Viveros; la directora de Planificación Lingüística, Celia Godoy, y el director de Investigación Lingüística, Arnaldo Casco Villalba. Foto: Gentileza
La poetisa bilingüe trabajó más de medio año en esta traducción que suma el ava ñe’ê a las más de 50 lenguas en que la obra recorre el mundo acercando el México profundo a la humanidad. “El mérito es de karai Rulfo”, remarca con humildad la tesoro vivo de la poesía paraguaya.
La traductora define la obra como “un monumento poético al castellano mexicano, construida con la arcilla del habla del pueblo, modelada y llevada a sus máximas posibilidades estéticas” con la que construyó un puente lingüístico y literario con las potencialidades propias del guaraní.
Explica luego que le fue “obligado invertir el mejor esfuerzo para decir ese inigualable ‘Pedro Páramo’ con una música diferente, surgente de una cultura milenaria y singular que en su momento de mayor esplendor se extendió en una amplia región de Sudamérica”.
En la semana se presentó en la Biblioteca del Congreso Nacional esta reveladora versión de una obra emblemática de la literatura latinoamericana que accede así a nuestra lengua originaria.
La empresa fue posible gracias a la colaboración entre las Secretarías de Políticas Lingüísticas (SPL) y de Cultura (SNC) junto con la Embajada de México. La tarea contó además con el respaldo de la Academia Paraguaya de la Lengua Española y la Academia de la Lengua Guaraní.
La edición bilingüe de “Pedro Páramo” fue realizada bajo el sello de Editorial Rosalba, que hizo posible alumbrar este hito del realismo mágico y del llamado boom latinoamericano en el ava ñe’ê. La traductora destacó que “México valora y respeta mucho las lenguas originarias” y alumbró por ello esperanzas de que la obra ayude al fortalecimiento cultural del guaraní.
–¿Qué sensaciones te deja ver en libro la traducción de una obra del tamaño de “Pedro Páramo”?
–Una emoción grande porque es la concreción de un sueño. Desde la primera vez que leí “Pedro Páramo”, fue creciendo en mí una admiración profunda hacia esta obra que sintetiza el arte literario singularísimo, maravilloso de Rulfo. Y hablo de la primera vez porque de tanto en tanto sentía el llamado de volver a zambullirme en su magia verbal. En cuanto a la tarea de traducir, que con los años se había convertido en mi segunda gran pasión junto a la creación poética, entre los autores por los que me sentí más llamada para esta tarea, desde hace muchos años, estuvo Rulfo. Mi lectura de “Pedro Páramo” y los cuentos de Rulfo tienen la mirada de una cultora de la capuera de la poesía, como tal vez es natural.
LENGUAJE POPULAR
–¿Se siente en el texto que el castellano de Rulfo le debe mucho a las lenguas mexicanas originarias?
–No soy especialista en las lenguas originarias de México, pero sí puedo señalar algo que sobresale claramente en el lenguaje rulfiano: el castellano popular mexicano y algo notable que se constituye en un hermoso hallazgo en esta aventura de traducción de “Pedro Páramo” es el caudal de vocablos comunes que tiene el mismo con nuestro castellano paraguayo y con nuestro guaraní paraguayo, profundamente influenciado a su vez por este. Al leer “Pedro Páramo” encontramos un parentesco profundo que aumenta el interés de nuestra lectura. Tu alusión a las lenguas originarias de México es un buen ángulo para la investigación; por el momento, el lenguaje de Rulfo se nos muestra ricamente matizado de mexicanismos.
–¿Qué sentís que “gana” el guaraní con esta tarea y qué cosas le puede dar nuestro idioma a la obra?
–Gana en su acercamiento y su diálogo con otros universos lingüístico-culturales. Y gana demostrando que tiene la riqueza necesaria para este tipo de aventuras. Gana también ejerciendo un gesto político de resistencia y afirmación hacia el futuro. Imbareteve ha oveve yvateve ohóvo…
MULTIPLICIDAD DE ÁNGULOS
–La novela, además de obra cumbre del realismo mágico, tiene también una denuncia de la arbitrariedad, del patriarcado, de males arraigados en Latinoamérica. ¿Es esto un desafío en lo conceptual para quien lo aborda desde el guaraní?
–Así es. “Pedro Páramo” es una obra verdaderamente rica. Nos plantea todos esos ángulos inquietantes que mencionás y uno que a mí me llega como el más profundo: la imagen del ser humano en su orfandad esencial, el yvypóra de una tierra que se ha convertido en un páramo hostil, un tave’y habitado por los fantasmas de otros yvypóra tyre’y… Y una materia tan delicada como esta por supuesto que es un desafío importante para llevar a cualquier otra lengua.
–¿Cómo empezaste en el camino de la traducción y cómo se amalgama esta tarea con tu labor poética?
–Empecé con mis propios textos poéticos escritos originalmente en guaraní, que, según me parecía, necesitaban del puente del castellano para llegar a más lectores. Esta necesidad se fue convirtiendo en un ejercicio persistente y cuidadoso que de a poco me estimuló a buscar a los maestros especialistas de la traducción. Y así fui pasando de la traducción personal o para antologías colectivas, a la de libros individuales de autores como Augusto Roa Bastos, Gabriela Mistral, Olga Orozco, Rosalía de Castro y otros… El universo y la atracción se me ampliaron enormemente. Por ello, la traducción se convirtió en mi segunda gran pasión.
Susy Delgado acerca poemas de Josefina Plá al guaraní
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
Los versos de la gran maestra de las artes paraguayas adquieren una maravillosa musicalidad en la traducción de “Satélites oscuros”, que se vuelven “Irũmi ypytũ”. Aquí una charla con la poeta bilingüe sobre su tarea, los desafíos que implica y el necesario ejercicio de leer en nuestro idioma nativo.
El volumen de la Editorial Rosalba llama a ingresar al universo mágico de Josefina Plá, española de nacimiento, paraguaya en su andar. Expone el editor Javier Viveros que “al trasladar a su lengua materna la voz poética de grandes autoras, Susy Delgado expande los registros expresivos del guaraní y lo conduce hacia zonas de sentido inexploradas. Lejos de simplemente reproducir contenidos, su trabajo acuña neologismos e incorpora resonancias, giros, modulaciones de estilo y tonos procedentes de la lengua de origen, acercando al lector tanto a la potencia de la poesía traducida como a los desafíos léxicos y simbólicos que esa poesía plantea. En ese proceso, el guaraní se enriquece y fortalece el camino hacia su presencia plena en todos los ámbitos de interacción social”.
Con “Irũmi ypytũ”, versión en guaraní del poemario “Satélites oscuros”, de Josefina Plá, la también poeta Susy Delgado entrega un nuevo fruto de su valiosa obra de traducción que entre las autoras ya cuenta con trabajos hechos sobre versos de Gabriela Mistral, Olga Orozco y Rosalía de Castro. Susy entiende que “Josefina se lo merece, es una gran maestra de las artes, este trabajo es también un homenaje”.
Aquí su diálogo con El Gran Domingo de La Nación:
–¿Por qué elegiste “Satélites oscuros” para traducir poesía de Josefina Plá al guaraní?
–Por varios motivos, pero en principio porque es un buen conjunto como para traducirlo completo. Cuando el poemario tiene cierta extensión, suelo evaluar cuidadosamente si voy a poder abarcarlo dignamente en una traducción, análisis que hago en paralelo al del lenguaje, que concentra en gran medida la primera etapa de trabajo.
–¿Qué fuiste sintiendo al ir avanzando en la tarea de llevar al guaraní esta obra de tu admirada poeta?
–Muchas cosas, en primer lugar la renovación que se siente, paso a paso, verso a verso, de la admiración por la profundidad de la palabra de Josefina, que, en mi caso, sentí desde mis primeras lecturas, durante mi adolescencia. A partir de esa primera recuperación, el proceso lleva a una densificación de ese asombro, con sus nuevos hallazgos y sentires. Y este camino sensible se multiplica al buscarle el camino hermano en guaraní, con una música nueva que realmente gane parentesco con la original.
JUEGO DE CONVIVENCIA
–Josefina es maestra en las letras paraguayas, sostiene Augusto Roa Bastos, por ejemplo. ¿En cuánto pensás que ese permanente juego de traducciones entre español y guaraní que hace al habla paraguaya permeó en su español originalmente peninsular?
–Esta pregunta merecería una conferencia, pero trataré de esbozar lo que considero imprescindible dentro de mi modesta mirada de cultora. Es un enfoque que, de hecho, ya ha inspirado muchos estudios. El juego de convivencia y contaminación mutua de nuestras lenguas desde la época de la colonización ha influido profundamente en la andadura de ambas y ha generado diversos niveles de utilización pese a cierto purismo que sobrevive en algún sector de cultores de nuestras lenguas. Creo que la influencia se da en ambos sentidos, en un proceso muy rico, que los especialistas van midiendo, paso a paso y del que Josefina no queda excluida. Por mi parte, por mi dedicación a la traducción desde hace varios lustros, puedo señalar modestamente que ese proceso es cotidiano, dinámico, imparable. Que afecta desde los costados estructurales hasta los armónicos de nuestras lenguas, los que tienen un valor especial para la traducción de poesía. Y que los escritores y traductores encuentran allí una fuente maravillosa para su trabajo.
–El guaraní en sus narrativas fundantes busca que lo que se hable se parezca siempre a la poesía. ¿En cuánto ayuda el idioma a ver otros matices de un poema?
–Es cierto. Nuestro gran poema, el “Ayvu rapyta”, de los mbyá guaraní, considerado el libro sagrado de nuestros ancestros, tiene un profundo lenguaje poético y ese rasgo fue señalado por sus mejores estudiosos como el padre Bartomeu Melià. Y ese rasgo proviene de la lengua misma, que en su construcción aglutinante juega de un modo admirable con raíces y elementos poéticos. Por ejemplo, la raíz “y”, que es letra y es palabra, se abre en un hermoso abanico que abarca desde el agua hasta una serie de otras palabras que la toman como base: “yvy”, “yga”, “yguasu”…, etcétera.
–A su vez, tus traducciones acercan obra universal al idioma. ¿Cómo abordás la tarea?, ¿qué va sucediendo mientras ocurre?
–Elijo con cuidado las obras que voy a traducir, no me dejo llevar por la celebridad o factores de oportunidad. El aspecto que determina mi decisión es el lenguaje, que debo encontrar trasladable a un instrumento lingüístico muy diferente. Considero que la lengua es hermana gemela de la música, a su manera es también música, ya que es sonido. Para traducir un texto escrito en castellano necesito encontrar los elementos fonéticos para trasladar esa música a la otra lengua. Y si ese camino de búsqueda no puede avanzar lo suficiente, abandono ese proyecto.
ENORME RIQUEZA Y COMPLEJIDAD
–Diccionarios, intuición, sensibilidad. ¿Qué otras herramientas te ayudan en el ñe’ẽasa?
–Leer en la medida en que puedo a los teóricos de la traducción. Yo empecé este atrevido camino llevada por el pensamiento de que los textos en guaraní necesitaban el puente de la traducción para llegar a quienes no leen en esta lengua. Pero avanzando en esa ruta, fui descubriendo su enorme riqueza y complejidad, honrada por estudiosos que le dedicaron su tiempo desde la antigüedad. Esa fuente ayuda a profundizar nuestra propia mirada y nuestra labor concreta, armándonos de más diccionarios y libros de consulta de todo tipo.
–Expresaste que las traducciones al guaraní se leen poco. ¿Pensás que es un fenómeno particular o que se lee poco en guaraní en general?
–Creo que el público lector de textos en guaraní sigue siendo escaso, aunque se ha avanzado un tramo importante desde la oficialización de la lengua en 1992 y la conquista de otras herramientas importantes como la Ley de Lenguas en 2010. El Estado ha incorporado el guaraní en una medida todavía tímida y otros espacios de difusión muestran grandes ausencias todavía. Pero nos alienta que, en contrapartida, el guaraní está más presente en el arte, las comunicaciones y la publicidad, por ejemplo…
–¿Qué pensás que se puede hacer para impulsar la lectura en el idioma madre?
–Creo que se debe insistir en la tarea de difusión del guaraní, pero no me atrevo a dar recetas. Yo solo soy una cultora de la lengua que, con los años, voy descubriendo la inutilidad del plagueo por ciertas cosas. Me han dicho, por ejemplo, que las horas dedicadas al guaraní en la educación son mucho menores que las dedicadas al inglés… Todas las lenguas son respetables e importantes, pero si eso es cierto es una triste falta de comprensión del valor de nuestro ayvu ancestral.
UNOS LABIOS
Nunca playas más resbaladizas
nunca acantilados más subitáneos
nunca peldaños menos seguros
nunca grutas más dadas a cobijar serpientes
nunca ríos de más traicioneros vados
nunca lagunas de más fondo
nunca tembladerales más hábiles para tragar sus víctimas
Y un gemido los cierra para siempre jamás
y se llenan de tierra como una maceta oscura
y les crece en el centro la implacable respuesta de una raíz
Y sus gritos más largos convergen en la punta
de una brizna minúscula de verde.
TEMBE MIMI
Araka’eve yrembe’y isŷiva
yvytykytîmby sapy’agua
jajupiha pyrenda naimbaretéiva
yvykua oñembohupahápe mbói
yga ipy’ajoyvýva okeha
yga ipypukuetéva
tujukua omokôkuaáva tapicha
Ha pyahê ombotypáva umía tapiaite ĝuarâ
ha henyhêva yvýgui, ka’avo ryru hûicha
mbytépe okakuaáva mba’e rapo oporombohovái atâva
ha isapukái pukukuéra ojuajúva hakuahápe
tovyû ku’ikuemi rehe
…///…
UNA GRAN FUERZA RENOVADORA
Josefina Plá nació en las Islas Canarias, España, en 1903 y desde 1926, junto a su esposo, el artista paraguayo Andrés Campos Cervera –Julián de la Herrería– vivió en Paraguay. Falleció en Asunción el 11 de enero de 1999.
Cuenta una semblanza de la organización Kuña Róga de Encarnación: “Fue periodista, escritora, investigadora, poeta, escultora, pintora, dramaturga, artista plástica y una de las precursoras de la incursión de las mujeres en los espacios públicos en el Paraguay. A pesar de la marginación por parte de los círculos sociales conservadores y provincianos de Asunción de los años 20, Josefina Plá –dado su carácter de extranjera por sobre el de una mujer casada– se posicionó en la historia como una de las más grandes promotoras de la cultura paraguaya.
Innovadora, abierta y creativa, Josefina trajo junto con la modernidad un distintivo sello femenino al arte y a la literatura paraguaya del siglo XX. Guió a varias generaciones de escritores y artistas como una referente del movimiento literario renovador y marcó un hito en la cultura nacional, en la investigación de la historia social, poética, en la crítica literaria, en la pintura y cerámica. También fue la primera redactora de un diario paraguayo, El Orden, por eso se le considera pionera del periodismo femenino.
Josefina, en calidad de referente intelectual, se refirió al “olvido” de la obra de Serafina Dávalos como “un crimen de lesa patria” y en uno de sus artículos, titulado “Leyendo a Serafina Dávalos”, Josefina señala que “podemos dar por sentado que a Serafina se la respetó, pero no se le reconoció su auténtica dimensión en el pensamiento de la época”. Desde su trabajo de crítica literaria, promocionó y divulgó las obras de otras poetisas, cuentistas y novelistas paraguayas.
Josefina es la gigante femenina de la cultura, equiparable sin lugar a dudas a la de Augusto Roa Bastos. Fue doctora honoris causa de la Universidad Nacional; fue miembro de las Academias Paraguayas de la Historia y de la Lengua Española y recibió homenajes de los círculos culturales y literarios del Paraguay y del exterior. Fue distinguida con la Medalla de Oro del Bicentenario de Estados Unidos de América en 1976 y la de Bellas Artes de España en 1995 y otros reconocimientos.
Su voz fue grabada en la Embajada de los Estados Unidos en Asunción en 1983 y actualmente puede ser escuchada online, leyendo cuentos y poemas como parte del acervo de la Biblioteca del Congreso en Washington DC”, concluye.
Niños y jóvenes participan del Parque de la Lectura
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El Centro Cultural del Puerto de Asunción se convierte desde hoy y hasta mañana en el Parque Nacional de la Lectura, gracias a una iniciativa innovadora de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP), el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), el Centro Cultural El Cabildo, Punto Divertido y la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).
“A los niños, jóvenes y adultos hay que brindar el derecho al acceso a los libros, la lectura y garantizar la libre expresión, para que podamos construir un país de lectores”, señaló Marcos Ybáñez, presidente de la SEP. Hay una deuda histórica que debemos saldar con las nuevas generaciones, ofreciendo oportunidades de acceso al conocimiento, luego de largos años en que los libros permanecieron vedados para la ciudadanía, si queremos superar el subdesarrollo mental y la pobreza”.
Dos libros unidos por la espalda como hermanos siameses – “Mimbí y su pelotita llorona/ Mimbi ha ipelota’i hasengýva”, y “El pececito volador/ Pira’i ovevéva”, se presentaron este miércoles 1 de octubre en el Parque de la Lectura, en el Centro Cultural del Puerto de Asunción. De la autoría de Susy Delgado, el aranduka’i publicado por Editorial Rosalba e ilustrado por las manos fantasiosas de ADAM, fue presentado por la destacada escritora Milia Gayoso, verdadera maestra en literatura para niños.
En forma de cuentos en verso, estas pequeñas historias escritas en castellano y guaraní por Susy Delgado se presentan como nuevos compinches para la imaginación de los lectores bajitos. Ñane mitänguéra tovy’a, topuka ha toñembosarái moköive ñane ñe’ëme.
Los libros invitan a imaginar, soñar y pensar, expresan los niños y jóvenes que participaron de los talleres de lectura, donde vivieron momentos mágicos de aprendizaje, de una forma amena y divertida, al encontrarse e intercambiar sobre los libros que están leyendo, en el marco del Programa Ñe’ery, del MEC, con sus escritores favoritos, en el Parque Nacional de la Lectura.
Los fantasmas de la novela “Pedro Páramo” ya hablan en guaraní
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La traducción al guaraní de la emblemática novela “Pedro Páramo”, escrita por el mexicano Juan Rulfo, fue presentada el 13 de noviembre en una ceremonia que tuvo lugar en el salón auditorio de la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional. Susy Delgado, destacada escritora y poeta paraguaya, fue la encargada de darle vida a esta obra bilingüe.
En medio de un emotivo discurso realizado en “jopará”, Delgado expresó: “Yo soy un ser del papel, una mujer del papel, mi casita es un javorai de papeles, mi vida es un javorai de papeles, y acá estamos presentando un trabajo que tiene también su sostén en el papel. Mientras viva el libro de papel, los que amamos esa forma de libro estaremos felices”. Además, expresó su alegría pues la finalización del material es “la conclusión de un viejo sueño”.
Gracias a las gestiones de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL) con la Agencia Literaria Carmen Balcells, representante de los derechos de autor de Juan Rulfo, se logró ofrecer en lengua guaraní esta novela precursora del realismo mágico, que tuvo una gran influencia en el movimiento conocido como el “boom latinoamericano”.
El proyecto, publicado bajo el sello de Editorial Rosalba y disponible en librerías como El Lector y Ediciones Técnicas Paraguayas, es considerado por la SPL como un aporte invaluable para la normalización y estandarización del guaraní, idioma mayoritario del Paraguay, en diversos ámbitos de interacción social. Esta obra resalta la riqueza del guaraní como lengua literaria, a la vez que fortalece los lazos culturales entre México y Paraguay. Pedro Páramo, con su legado universal, se presenta hoy como un puente entre el realismo mágico y la herencia cultural guaraní.
La única novela escrita por Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (1917-1986) y publicada en 1955 cuenta con su cuarta adaptación en el cine, nada menos que con producción de Netflix y que marca el debut en la dirección principal de Rodrigo Prieto, destacado director de fotografía de Hollywood, nominado cuatro veces al premio Óscar por trabajos como “El irlandés” o “Los asesinos de la luna” de Martin Scorsese.
La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacío, misterioso, sin vida. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto. Se trata de una novela misteriosa y fantástica cuya atmósfera envuelve al lector y lo transporta a un territorio mágico de sorprendentes ramificaciones.
Teresita de Jesús Delgado Salinas, más conocida como Susy Delgado, es una escritora, poeta, periodista y socióloga bilingüe paraguaya. Nacida el 20 de diciembre de 1949, en San Lorenzo, cursó estudios de periodismo en la Universidad Nacional de Asunción y un posgrado en sociología en la Universidad Complutense, en Madrid. A su regreso a Paraguay, comienza su trayectoria periodística en los principales medios del país.
Escribió una columna semanal en el diario Hoy y fue responsable de la sección cultural de La Nación, desde donde dirigió la exitosa colección escolar Grandes Figuras de la Literatura Paraguaya. A lo largo de su trayectoria ha sido una eficaz promotora cultural y defensora de la preservación y la difusión de la lengua y la cultura guaraní. Ha publicado una gran cantidad de materiales y ha obtenido diversas distinciones como el Premio Cide Hamete Benengeli de la Universidad de Toulouse y Radio Francia Internacional 2005, y el Premio Nacional de Literatura 2017.
El ministro Javier Viveros y el embajador de México, Juan Manuel Nungaray Valadez. Foto: Gentileza
“Pedro Páramo”, la mítica novela del escritor mexicano Juan Rulfo, llega a la pantalla de Netflix bajo la batuta del director de fotografía Rodrigo Prieto, quien dejó Hollywood para sumirse en la fantasmagórica Comala, donde ocurre la historia. Un desierto polvoriento bajo un sol abrasador es el escenario en el que se asoma el pueblo: así empieza la primera película de Prieto como director.
Prieto recién había asumido la fotografía de “Barbie”, de Greta Gerwig, y de “Killers of the flower moon” (Los asesinos de la luna), de Martin Scorsese, cuando adaptó a la pantalla esta obra que aún se lee en colegios de toda América Latina. “Se la mostré a Martin Scorsese y a su hija Francesca”, contó Prieto en el reciente Festival de Cine de Morelia.
Cinéfilo absoluto, Scorsese se mostró interesado, inclusive sin conocer la historia ni la mentalidad del México profundo que quiso retratar Rulfo en la novela publicada en 1955. “Me dijo: ‘Oye, este plano debería ser un poco más largo’. Lo alargué un poquito. Dos planos me sugirió que fueran más largos”, relató Prieto, y añadió que también el hijo del escritor colombiano Gabriel García Márquez, Rodrigo García, fue su consejero.
La historia empieza con la llegada de Juan Preciado (interpretado por el actor mexicano Tenoch Huerta) a Comala para cumplir con la promesa que le hizo a su madre recién fallecida: buscar a su padre, Pedro Páramo. Así retrata Prieto uno de los arranques más famosos de la literatura en español, en algún lugar entre el Quijote y “Cien años de soledad”: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.
El papel del cacique Páramo lo interpreta Manuel García Rulfo, que tiene un lejano parentesco con el autor de la novela. “(Juan Rulfo) era primo hermano de mi abuelo, entonces tío abuelo mío”, contó el actor en un programa de promoción de la película.
“Es increíble la oportunidad que me diera Rodrigo de hacer este personaje tan complejo”, agradeció. “Más allá del tirano, del cacique, yo busqué humanizarlo”, dijo. Además de su fotografía, la película destaca también por las intérpretes femeninas que luchan contra el machismo arraigado en este México tradicional, como Ilse Salas, Yoshira Escárrega, Dolores Heredia, Giovanna Zacarías y Mayra Batalla.