Pachín Centurión, un trovador en gira para historiar la guarania
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Por Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Gentileza
El músico y gestor cultural realizará un concierto y diálogo con el público bajo la máxima de “Conociendo a Flores y sus guaranias”, que se podrá apreciar en distintos escenarios del país. En el espectáculo, además de la audición de las obras más representativas de José Asunción Flores, se podrá conocer más sobre la vida del compositor y el proceso de gestación de su aporte más significativo al folclore paraguayo.
“No hemos podido saber qué pasó con la partitura de Jejuí”, cuenta Pachín Centurión, trovador y gestor cultural que comenzó esta semana una minigira de difusión del origen y consolidación de la guarania, la excelsa creación de su admirado José Asunción Flores.
Recuerda que “Jejuí” vio la luz “en el año 1925 y la composición era instrumental. Flores tenía 21 años y fue ejecutada en público solo dos veces. Luego misteriosamente la partitura se perdió, estaba escrita para un trío de piano, violín y cello”, apunta en diálogo con La Nación/Nación Media.
Este y otros datos históricos se aprecian en el espectáculo “Conociendo a Flores y sus guaranias”, que comenzó el pasado 11 de octubre en el Centro Cultural Arasa de Caacupé.
En él, Centurión con su inseparable guitarra realiza una interpretación cronológica de 14 guaranias de Flores: “Arribeño resay”, “Ka’aty”, “India” (primera versión, todas con letra de Rigoberto Fontao Meza), “India” (segunda versión), “Paraguaýpe”, “Ne rendápe aju”, “Panambi”, “Kerasy” (todas con letra de Manuel Ortiz Guerrero), “Ñasãindýpe”, “Nde ratypykua” (ambas con letra de Félix Fernández), “Che pykasumi” (letra de Cecilio Valiente, música de Eladio Martínez y Flores), “Ñemitŷ”, “Guyra’u” (ambas con letra de Carlos Federico Abente) y “Arribeño” (versión con letra de Augusto Roa Bastos).
“La idea es apoyar la iniciativa para que la guarania sea declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco”, dice entusiasmado el cocreador, junto con su compañera Malena Bareiro, del Centro Cultural La Chispa.
UN CORAZÓN DE PUEBLO
Centurión resume sus estudios y su presentación: “Flores se percata de que esta nueva música se iba a adentrar en el espíritu, por lo que entiende que debía tener letra para que pudieran cantarla los músicos populares y el pueblo. Compone entonces cuatro guaranias en esos años juveniles: ‘Arribeño resay’, la primera guarania con letra; ‘India’, la primera versión, y ‘Ka’aty’, todas con letra de Rigoberto Fontao Meza, y ‘Ñasãindýpe’, con letra del poeta y músico Félix Fernández”, explica.
Esto se dio entre los años 1925, 26, 27 y 28, cuando la guarania ya comenzaba a ser conocida y cantada. Luego, en 1929 se produce el encuentro entre Flores y el gran poeta Manuel Ortiz Guerrero, que fue fundamental porque se dan hermosas piezas en la creación conjunta.
“Flores al crear la guarania como un género nuevo ya pensaba en elevarla a la sinfonía, creando una composición abierta. El aliento de Ortiz Guerrero fue fundamental, sobre todo para que fuera a Buenos Aires, a efectos de seguir su sueño y sobre todo porque en Paraguay comenzaron los envidiosos de siempre a cuestionar la autoría de la creación de la guarania. Ortiz Guerrero muere en mayo de 1933 y dos semanas después arriba a Buenos Aires el maestro”, apunta.
SINFONÍAS PARA LA TIERRA
Pachín sigue relatando que ya instalado en Argentina, Flores intenta grabar sus creaciones, funda la Orquesta Ortiz Guerrero, con músicos paraguayos, argentinos e italianos, donde se encuentra con Óscar Clérici, que fue otro compatriota crucial para la evolución de la guarania.
Después de ser rechazado por las grandes disqueras, Clérici decide solventar la grabación pagando el primer disco con las guaranias de Flores y de otros compositores paraguayos.
“A partir de allí Flores comienza a estudiar y a componer sus poemas sinfónicos, elevando sus guaranias a sinfonías, estudios que son estrenados con coro y orquesta en Rosario y Córdoba. La tercera etapa en la evolución la constituirán las grabaciones de sus obras por la Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión de Moscú en los años 1967 y 1969, realizando su sueño”, relata Centurión.
DISTINTIVO EN EL MUNDO
Pachín recuerda que la guarania es un nuevo género inspirado en la música folclórica, pero cuyo creador se conoce. Es uno de los pocos casos en el mundo, también la bossa nova en el Brasil, cuyos autores se sabe quiénes son. En la época muchos grandes músicos internacionales, dentro de las llamadas escuelas nacionales, compusieron obras inspiradas en el folclore de sus países, pero no constituyeron nuevos géneros musicales. Por ejemplo, Manuel de Falla en España, Antón Dvorak y Bedrich Smetana en Bohemia, Checoslovaquia; Federico Chopin en Francia, Modesto Mussorgsky en Rusia y otros.
“Lo bueno del caso es que la guarania se constituyó en la música del Paraguay y en menos de un siglo fueron compuestas centenares de obras y el género fue reconocido internacionalmente a pesar del poco apoyo oficial”, concluyó.
DÓNDE VERLO
La segunda fecha de la gira “Conociendo a Flores y sus guaranias”, que tiene acceso libre y gratuito, será el sábado 19 de octubre desde las 18:00 en el Galpón Estudio - Ypacaraí Films - Tito Chamorro, al lado de Highland Park & Lagoon, en el desvío a San Bernardino.
Siguiendo con la tarea, la tercera cita será en la Fundación El Cántaro, Areguá, el sábado 26 de octubre a las 10:00, abierta para el público en general y en especial para los alumnos de la institución.
Todas las funciones cuentan con auspicio del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec).
Pachín Centurión, gestor cultural y músico. Foto: Gentileza
Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio
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“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Axander “Suricoma” Babich, mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial.
Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.
En sus redes sociales posteó su ranking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.
Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque este se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca.
Alexander Babich posa con una de sus obras
“HUYAMOS DE LA GUERRA”
Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas, uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.
“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica.
“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, ‘señales de alerta’ y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.
Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.
También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.
Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.
Una nave espacial sobre el Palacio de López
TEMAS FAVORITOS
Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.
“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: ‘Vedutas del Paraguay’, ‘Rohayhu Paraguay’ y ‘Paraguay Futurista’. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.
“De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.
Políptico “Libertad a lo coreano”
En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del Settecento (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.
Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.
En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico (0987) 202-065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.
Suricoma y sus grabados
En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.
LA ANARKIOGRAFÍA
Suricoma desarrolló un concepto particular: la Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.
“Rohayhu verano paraguayo”
Explica entonces que “la idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).
Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.
Detalle de un edifico asunceno
Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.
MIRAR Y SER MIRADO
Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.
Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.
Las series en las que encuentra trabajando el artista actualmente
“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo, hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye.
Alexander y su esposa Anastasia Alforova
Un “marcante” casual
Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.
“¿Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.
Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí Suricoma ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.
Un llamado a la paz
“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Járkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander Suricoma Babich con nostalgia y algún dolor.
Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.
A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime ‘Un viento llamado amnesia’ (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”. Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.
“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudointereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.
Artista paraguayo juntó su pasión por el fútbol y la música pintando remeras para sus ídolos
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Por Karina Ríos
Ignacio Adolfo Villalba Denis es un joven villarriqueño que se dedica a dibujar y pintar desde que tiene 10 años. Siempre dibujó en papel y por un año estudió, pero la mayor parte de sus conocimiento los adquirió siendo autodidacta para mejorar sus técnicas. Hoy, con 20 años está cumpliendo su sueño de reunir su pasión por el fútbol y la música para llegar a sus ídolos.
Ignacio, hijo de Rafael Villalba y Lucía Denis, oriundo de la comunidad Félix Pérez Cardozo de la ciudad de Villarrica, departamento de Guairá, está cumpliendo su sueño de conocer a reconocidos jugadores y cantantes nacionales. Anhelacon llegar a nivel internacional con su arte.
“Soy muy fanático del fútbol y la música, llevo muchos años haciendo esto, siempre dibujé en hojas. Un día quise hacer algo diferente y una camiseta representa muchas cosas, por lo que pensé en plasmar mis dibujos en una casaca y se valora mucho más”, confirmó Villalba, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Hace 10 años comenzó a pintar y la única vez que tuvo una preparación profesional fue a los 14 años, cuando su madre lo inscribió a una clase de dibujo y fue por un año, cuando aprendió algunas técnicas. “Prácticamente todo lo que hago lo aprendí solo”, detalló.
El artista indicó que la primera camiseta que hizo la preparó para Diego Gómez, a quien admira muchísimo y fue una experiencia muy gratificante cuando el jugador aceptó encontrarse con él para recibir el presente.
“Mi primera entrega fue con Diego y cuando llegó el día estaba muy nervioso, me atrevo a decir que fue el único día que lloré porque me superó. Era algo que no esperaba y desde ese día dije que puedo hacer más y llegar a más personalidades con mi arte”, confirmó en LN.
También entregó las casacas a Enzo González, Tacuara Cardozo, Roque Santacruz, Gustavo Velázquez y Rodrigo Villalba.
La primera remera fue para Diego Gómez. Foto: Gentileza
Ignacio indicó que todos los trabajos que llegaron a grandes jugadores nacionales los hizo como un regalo y que eso le ayudó muchísimo para promocionar su trabajo y llegar a más personas. “Gracias a esos trabajos me conocieron y mi mayor premio fue conocer a jugadores tan importantes”, expresó.
Afirmó que uno de sus últimos trabajos fue para los Kachiporros, para los que preparó camisetas para los miembros de la banda que quedaron bastante maravillados con su trabajo y lo compartieron en sus redes sociales.
“La remera para los Kachiporros fue para toda la banda, fue algo muy especial porque cuenta la historia de este grupo tan importante del país desde el 2006 hasta lo que son ahora. Ahora pude ver que compartieron un vídeo con mi trabajo y me siento muy orgulloso”, indicó.
Ignacio junto a sus padres y hermanas. Foto: Gentileza
El joven indicó que su familia está muy feliz por todo lo que ha logrado hasta ahora y se ha convertido en el ejemplo de sus hermanas Luz, de 17 años, y Librada Raquel. de 7 años, que ya tienen planes de seguir los pasos de su hermano.
“Mis padres están muy felices con todo esto. En especial mi mamá, que es bastante sentimental como yo y está muy contenta con todo lo bueno que me sucede. Mis hermanas también ya quieren seguir mis pasos”, expresó en nuestro medio.
Ignacio recomendó a los jóvenes a que peleen por sus sueños y que no se rindan a la primera, que todo esfuerzo y sacrificio tiene sus recompensas, tarde o temprano. Afirmó que él luchó mucho para que su trabajo sea visto y valorado como lo es ahora, que espera perpetuar eso.
“Hay que pelear por los sueños, no tenemos que sentarnos a esperar que las oportunidades lleguen. Soy alguien muy joven para esto, pero quiero animarlos a que siempre lo intenten porque esto parece fácil, pero me costó bastante, nunca hay que darse por vencido”, puntualizó en La Nación.
Agregó que es difícil contactar con los famosos o figuras locales porque manejan una agenda y tienen muchos compromisos, pero hay que andar detrás para lograr cumplir con los sueños. ”Siempre hay que buscar la manera de hacer las cosas bien, proyectar lo mejor de uno. Cuando uno hace con cariño las cosas, al final logra lo que quiere”, concluyó.
Su obra también llegó a Tacuara Cardozo. Foto: Gentileza
Ignacio Adolfo es estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Educación y está cursando el tercer año, busca ser docentes e impartir sus conocimientos en su comunidad.
Con la venta de sus cuadros, dibujos y remeras personalizadas está cubriendo gastos de su universidad y también ayuda a sus padres.
Alejandro Jodorowsky presenta un libro-objeto a sus 97 años
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Con 97 años recién cumplidos, el artista francochileno Alejandro Jodorowsky presenta un libro-objeto que repasa su prolífica e inclasificable trayectoria, desde sus inicios en el teatro hasta sus últimas películas, pasando por su proyecto de “Dune”, en una obra con la que sigue buscando la verdad.
El libro, “Art Sin Fin”, publicado por Taschen en edición limitada, recoge en más de 1.000 páginas imágenes y documentos de su larga y variada producción, empezando por retratos de archivo familiares, fotografías de sus performances teatrales o detalles de sus películas de culto “El Topo” (1970) y “La montaña sagrada” (1973).
“No es un libro, es un instrumento. Y no es un trabajo, es una pasión”, responde tajante Jodorowsky a la pregunta sobre cuánto tiempo le llevó prepararlo, durante una entrevista con AFP en su casa-taller de París la víspera de su cumpleaños, el 17 de febrero.
En total fueron unos cinco años de trabajo con Donatien Grau, filólogo y amigo de Jodorowsky, con quien firma este colosal volumen, que se complementa con un libro más pequeño con frases e ideas del artista y las referencias de las imágenes.
Al azar
“Es arte que no tiene fin. Así que guárdalo y tenlo ahí y vívelo y no lo ordenes como del 1 al 100, sino del 1 al 1.000, del 1.000 al 4, del 4 al 70”, comenta este artista sin límites, proponiendo hojear el libro al azar, sin orden, puesto que no hay números de página.
Es como una “maleta”, añade. “Lo abres y salen cupones de viaje, accidentes, descubrimientos incesantes”.
“Hay que darse cuenta de que hay que buscar qué somos, qué es verdad”, comenta en otro momento de la entrevista junto a su esposa, la también artista Pascale Montandon.
En su apartamento parisino, las paredes están abarrotadas de libros, y muchos llevan su firma. Desde sus novelas y sus antologías poéticas, hasta sus ensayos sobre el tarot y la psicomagia, pasando por los cómics, entre ellos la saga “El Incal”, con el dibujante Moebius.
Precisamente Jodorowsky trabajó con este conocido ilustrador francés, junto con otros como el suizo Giger, a mediados de los años 1970 en la adaptación de la serie de libros “Dune”, de Frank Herbert. Este proyecto faraónico, en el que tenían que participar Salvador Dalí o Mick Jagger, nunca vio la luz por falta de dinero, pero su “storyboard” se convirtió en objeto de culto para los amantes de la ciencia ficción.
El tarot
Pese a su avanzada edad, se mantiene muy activo en las redes sociales. Con el apoyo de “una ayudante perfecta”, su esposa, cada domingo comparte con sus ocho millones de seguidores breves frases poéticas y filosóficas.
“Es una forma de acercarse a la gente permanentemente. También es una forma de acercarme a mí”, dice.
Tras la entrevista, este artista iconoclasta y provocador nato posa para una sesión de fotos. Su mirada brilla y su cuerpo, envejecido, empieza a gesticular y a jugar con la cámara, recordando al mimo que fue de joven.
Ante el fotógrafo, toma unas cartas gigantes de tarot y simula esconderse detrás de ellas.
“El tarot se disfraza de juego de naipes, pero es una forma de crear un elemento nuevo de estudio, el estudio de lo misterioso”, explica sobre este método de adivinación, una de sus pasiones.
Otro de sus grandes centros de interés es la psicomagia, una terapia alternativa que inventó él mismo para sanar a través del arte y el inconsciente. En un documental de 2019 mostraba esta técnica para curar a personas que sufren depresión, fueron víctimas de abusos sexuales o estaban en crisis con su pareja. “La psicomagia es el aceptar toda novedad en la búsqueda de la verdad” de cada uno, abunda Jodorowsky. “Uno anda buscando la verdad de la vida, hay que aceptarlo”.
Celebran el cierre de la muestra “Impermanencia” de Lucy Yegros
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El miércoles 21 de enero, a las 20:00, se realizará el finissage de la exposición “Impermanencia”, con un programa basado en los haikus de la artista Lucy Yegros. Iniciará con la lectura del libro “Haikus Zen”, de reciente publicación, obra que reúne una serie de textos breves que transmiten con intensidad fragmentos de la sensibilidad y el universo poético de la artista.
También se proyectará el video “Haiku” de Mónica Ismael y la animación musical en vivo a cargo de Electro Haiku, con una improvisación melódica del trío integrado por Marcela Lezcano, Juanchi Maida y Dayli Grace. Finalmente, se realizará un brindis para dar cierre a la muestra.
Si bien Lucy es ampliamente reconocida por su trayectoria en el campo de las artes visuales, desde hace años se dedica también a los haikus, ese estilo tradicional japonés de poesía, caracterizado por su brevedad y ausencia de rima. Esta publicación le permite compartir con los lectores retazos de su alma creadora a través de textos concisos y certeros que apelan directamente a la sensibilidad. “Haikus Zen” cuenta con el sello de Eclipsia Editorial.
“Impermanencia”, inaugurada en el marco del 85.º aniversario del nacimiento de la Maestra del Arte, reúne una serie de transformaciones realizadas por Lucy sobre fotografías del arquitecto y fotógrafo alemán Joachim Zangemberg, amigo cercano de la artista, a quien rinde un homenaje póstumo. La muestra incluye, además, piezas audiovisuales de Mónica Ismael dedicadas a la vida y obra de la creadora.
La exposición ha recibido a decenas de artistas y a cientos de visitantes que se acercaron para apreciar la obra de una referente imprescindible de las artes visuales de nuestro país. Muchos de ellos, de diversas nacionalidades y edades, dejaron mensajes de afecto y reconocimiento hacia Lucy.
La muestra, bajo la curaduría de Luis Vera y con el apoyo del Centro Cultural de España “Juan de Salazar”, permanecerá abierta al público hasta el viernes 23 de enero, de lunes a viernes, de 8:00 a 18:00, en la Casa Bicentenario de las Artes Visuales “Ignacio Núñez Soler” del Centro Cultural de la República El Cabildo, ubicado en Azara 845 casi Tacuary, en Asunción, con acceso libre y gratuito.