El X Encuentro de Investigadores y XIII Encuentro de Tesistas se inauguró oficialmente en un evento que reunió a destacadas figuras de la ciencia en Paraguay. La actividad comenzó con el panel “Aprendizaje y ciencia para la generación de conocimiento innovador y sostenible”, en el que participaron el D. Sc. Benjamín Barán, ministro presidente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); la Dra. Nadia Czeraniuk, rectora de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE), y el Dr. Luis Ortiz, categorizado en el nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (Sisni).
El D. Sc. Barán tuvo a su cargo la conferencia magistral “Aprendizaje y desarrollo profesional con la ciencia en Paraguay”, en donde explicó la relevancia del aprendizaje continuo y el desarrollo profesional para enfrentar los desafíos de un mundo en constante evolución tecnológica. Asimismo, explicó que la velocidad con la que emergen nuevas tecnologías requiere de una adaptación constante y que el progreso de la sociedad depende de la capacidad de generar nuevos conocimientos.
TRAYECTORIA INSTITUCIONAL
Durante su exposición, el D. Sc. Barán reflexionó sobre la trayectoria del Conacyt y su impacto en la promoción de la ciencia en Paraguay. Recordó los primeros años, cuando se iniciaron programas clave como el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (Pronii) en 2011, que proporcionó a los científicos los recursos necesarios para desarrollar sus carreras. Otros programas mencionados fueron Procit, Detiec y Prociencia, los cuales han fortalecido la infraestructura científica e innovadora del país, creando más oportunidades para la investigación.
El evento fue un espacio para que los asistentes conocieran las oportunidades que ofrece el Conacyt, fomentando la pasión por la ciencia y la investigación en la juventud paraguaya.
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El MIC apunta a impulsar marcas locales para que compitan en el extranjero
Durante un conversatorio con directivos del Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco), autoridades del Ministerio de Industria y Comercio MIC) destacaron la importancia de vincular la capacidad local con los mercados globales para generar empleo, innovación y desarrollo económico en todo el país.
El titular del MIC, Marco Riquelme, subrayó que el objetivo central es vincular las capacidades locales con oportunidades de mercados globales, generando empleo, innovación y fortaleciendo la economía nacional.
“La revolución industrial que proponemos no es solo un concepto histórico; es un llamado a transformar el presente del Paraguay, impulsando la creación de marcas locales que compitan internacionalmente y asegurando oportunidades para nuestros jóvenes”, afirmó.
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Sostuvo que pese a los avances en atracción de inversiones extranjeras durante los primeros años de gestión, era necesario volcar la mirada hacia los emprendedores paraguayos, quienes trabajan silenciosamente desde hace décadas, muchas veces sin acceso a créditos ni herramientas tecnológicas.
“Nos encontramos con familias emprendedoras que desde temprano producen y sostienen la economía real del país. Nuestra prioridad es apoyarlas con asistencia técnica, financiamiento y capacitación para que sus empresas puedan crecer y proyectarse al mundo”, aseveró.
Así también, destacó que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) son el motor de la economía paraguaya, con 476.000 empresas que representan el 90 % de la fuerza laboral del país y que generan empleo para más de un millón de paraguayos.
Por ello, reiteró que la revolución industrial también contempla la formalización y el acceso a créditos a tasas justas, combatiendo la usura y fortaleciendo la competitividad del sector.
Ejemplificó esta visión con casos concretos de innovación en la agricultura familiar campesina y el cooperativismo, donde pequeños productores pasaron de la subsistencia a generar ingresos sostenibles gracias a la vinculación con mercados globales y la industrialización de sus productos.
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La misión Artemis II calienta propulsores para ir a la Luna el 1 de abril
Más de medio siglo después de que la última tripulación del programa Apolo volara a la Luna, tres hombres y una mujer se preparan para un viaje al satélite natural de la Tierra que se perfila como una nueva página en la exploración espacial estadounidense. La esperada misión Artemis II de la NASA está programada para despegar desde Florida tan pronto como el 1 de abril. No van a alunizar. Sobrevolarán el satélite natural de la Tierra, como lo hizo el Apolo 8 en 1968.
Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, realizarán el viaje de aproximadamente 10 días. La odisea trae una serie de primicias, incluyendo la primera vez que una mujer, un astronauta negro y un no estadounidense parten en una misión a la Luna. También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete de la NASA, llamado SLS.
El descomunal cohete de color naranja y blanco está diseñado para hacer varios viajes de regreso a la Luna en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente que ofrecerá un punto de partida para exploraciones posteriores. “Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte”, dijo en un pódcast de la NASA Wiseman, comandante de Artemis II.
¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo. Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.
China tiene la meta de llevar humanos a la Luna en el 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales. La competencia remite a la carrera espacial de los años 1960 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue “única” y “no se repetirá en mucho tiempo”.
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están “en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos”. La inversión en el programa lunar de Washington es significativamente menor ahora que en la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
“La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis 2 sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación”, comparó Hersch.
Aún así, Artemis 2 no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, que se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
“No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor”, dijo a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
“Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá”, dijo Whitson.
Minimizar los riesgos y prevenir un desastre implicará que la tripulación realice una serie de chequeos y maniobras mientras aún se encuentren en las proximidades de la Tierra.
Si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y una vez allí, sobrevolarán su cara oculta. En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
Calendario exigente
El objetivo de la tripulación será verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en condiciones para operar, con la esperanza de abrir el camino para un alunizaje en 2028, último año de la presidencia de Donald Trump. Ese plazo ha sorprendido a los expertos, en parte porque Washington depende de los avances tecnológicos del sector privado.
Los astronautas precisarán un segundo vehículo para bajar en la superficie de la Luna, un módulo que está en desarrollo por parte de empresas espaciales rivales propiedad de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. El programa Artemis también ha sufrido demoras y enormes sobrecostos.
Aún así, la NASA espera que Artemis II pueda recrear el raro momento de unidad y esperanza que se vivió con Apolo 8, cuya tripulación sobrevoló la Luna la víspera de la Navidad de 1968. A la sombra de un año tumultuoso, aproximadamente mil millones de personas sintonizaron por televisión el monumental viaje de Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders.
Los astronautas que inmortalizaron la famosa fotografía “Earthrise” tomada desde la órbita lunar, recibieron el crédito de haber “salvado 1968”. Casi 60 años después, el país está de nuevo sumido en una profunda división e incertidumbre, y la tripulación del Artemis II pronto tendrá la oportunidad de sembrar algo de inspiración.
Cuatro astronautas seleccionados
Estos son los cuatro astronautas seleccionados para la misión de la NASA Artemis II, los primeros en viajar a la Luna en más de cinco décadas. Con ello se convertirán en las nuevas figuras de la exploración espacial estadounidense. Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch embarcarán con su colega canadiense Jeremy Hansen el 1 de abril para un viaje de unos 10 días que consistirá en volar alrededor de la Luna, sin alunizaje.
La tripulación incluye a la primera mujer, la primera persona negra y el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo, una diferencia considerable con la era Apolo.
Reid Wiseman
A sus 50 años, Reid Wiseman será el comandante de la misión. Nacido en Baltimore, se unió a la NASA en 2009 tras una larga carrera en la Marina estadounidense.
Para Wiseman, la misión cumple un sueño que alguna vez consideró imposible.
En 2014 realizó una misión de 165 días en la Estación Espacial Internacional y luego fue jefe de la oficina de astronautas de la NASA.
Tras la muerte de su esposa por cáncer en 2020, crió solo a sus dos hijas, hoy adolescentes, a quienes explicó abiertamente los riesgos inherentes a su profesión y del viaje que está por emprender.
“Les dije ‘Aquí está el testamento, aquí están los documentos (...) Y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes’”, contó. “Es parte de esta vida”.
Victor Glover
Victor Glover, de 49 años, será el piloto de la nave Orion.
Veterano de la Marina y padre de cuatro hijas, fue seleccionado por la NASA en 2013.
Su interés por el espacio comenzó al ver un lanzamiento del transbordador espacial de la NASA por televisión. “Pensé: ‘De verdad quiero conducir uno de esos’”.
En 2020 se convirtió en el primer afroestadounidense en participar en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional.
Con Artemis II, será el primer hombre negro —y primera persona no blanca— en viajar a la Luna, un hito que él atribuye al camino abierto por pioneros como Guion Bluford, el primer afroestadounidense en ir al espacio.
Christina Koch
Christina Koch, de 47 años, será la primera mujer en integrar una misión lunar.
Ingeniera de formación y exploradora experimentada, ha trabajado en entornos extremos como la Antártida.
Desde niña soñaba con ser astronauta y creció viendo imágenes icónicas del programa Apolo.
Seleccionada también en 2013, ostenta el récord del vuelo espacial más largo realizado por una mujer, con 328 días, y participó en la primera caminata espacial realizada exclusivamente por mujeres, junto a Jessica Meir.
“Siempre le digo a la gente: haz lo que te dé miedo”, dice sobre su lema personal. “Y eso significa que tengo que seguir mi propio consejo”.
Con Artemis II suma otro hito a su trayectoria en la NASA.
Jeremy Hansen
El canadiense Jeremy Hansen, de 50 años, completa la tripulación y será el primer no estadounidense en orbitar la Luna. Expiloto de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense, ingresó a la Agencia Espacial Canadiense en 2009.
Ha trabajado como enlace con la Estación Espacial Internacional y como instructor de nuevas generaciones de astronautas.
Cuenta que cuando era niño se cruzó con una fotografía de Neil Armstrong en la Luna, un momento que despertó su pasión por la exploración espacial. Artemis II será su primer viaje más allá de la órbita terrestre. Con él, este padre de tres hijos cumplirá un sueño.
Fuente: AFP.
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Los perros llevan 16.000 años con los humanos, según nuevo estudio
¿De dónde vienen los perros y desde cuándo acompañan a las personas? Nuevos estudios sitúan su presencia en Europa hace casi 16.000 años, es decir 5.000 años antes de lo que estimaban investigaciones previas. “El origen de los perros -probablemente una mezcla de dos tipos de lobos grises- sigue siendo un misterio fascinante”, afirma el genetista sueco Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, que participó en un amplio estudio genómico sobre los primeros perros en Europa.
Reconstruir con precisión los orígenes de la domesticación de los lobos grises por el ser humano resulta imposible basándose únicamente en restos arqueológicos de cánidos, ya que los esqueletos de lobos y perros son difíciles de distinguir entre sí. Dos estudios publicados esta semana en la revista Nature intentan arrojar algo de luz sobre este misterio mediante el análisis del ADN de estos restos.
En un primer estudio el equipo dirigido por William Marsh, del Museo de Historia Natural de Londres, junto con otros 21 institutos de investigación, descubrió la evidencia de ADN canino más antigua del mundo. “Este perro vivió hace 15.800 años en Pinarbasi, en la actual Turquía, en Anatolia central. Su ADN procede de un fragmento de cráneo. Probablemente se parecía a un pequeño lobo. Era una cría de unos pocos meses, probablemente hembra”, describe Laurent Frantz, de la universidad Ludwig Maximilian de Múnich.
5.000 años antes
Hasta ahora la evidencia más antigua de un perro databa de hace 10.900 años. Estos hallazgos apuntan a una domesticación mucho más antigua de lo que se pensaba.
“No sabemos exactamente cuál era el papel de estos perros. ¿Cazar, servir de alarma...? También se puede suponer que existía un vínculo entre las personas y sus perros, especialmente los niños. Aunque no fueran animales de compañía en el sentido actual, probablemente existía una relación muy fuerte. En Pinarbasi los cachorros están enterrados sobre sepulturas humanas”, señala Laurent Frantz.
Los investigadores constataron la presencia de perros genéticamente similares en Reino Unido, Alemania, Italia, Suiza y Turquía durante el Paleolítico superior, hace entre 15.800 y 14.200 años. Pero ¿de dónde procedían?
Eslabón perdido
En otra publicación el equipo dirigido por el biólogo Anders Bergström comparó genomas obtenidos de 216 esqueletos de cánidos, de los cuales al menos 181 procedían de yacimientos preneolíticos en Europa (Suiza, Bélgica, Alemania, Armenia, Turquía, Suecia, Países Bajos, Dinamarca y Escocia).
Así pudieron demostrar que la ascendencia de los perros de los primeros agricultores del Neolítico (hace unos 6.000 años en Europa) se remonta directamente a los perros de las poblaciones de cazadores-recolectores de hace más de 14.000 años.
Este hecho aporta una nueva perspectiva sobre los cambios provocados por la revolución agrícola del Neolítico.
Mientras que en los humanos el paso a la agricultura estuvo acompañado de migraciones a gran escala desde el suroeste de Asia hacia Europa, con una importante mezcla genética, esto no ocurrió en el caso de los perros.
“Esa fue la gran sorpresa”, explica Anders Bergström. “No observamos esa mezcla en los perros”.
La diferenciación entre los perros de Europa y los de Asia tuvo lugar, por tanto, antes y fuera de Europa, probablemente en Asia. “Aún existe una brecha genética entre perros y lobos. La búsqueda del eslabón perdido continúa”, concluye Pontus Skoglund.
Fuente: AFP.
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Sector público y privado avanzan en la construcción de un ecosistema de innovación
Paraguay dio un paso estratégico hacia la consolidación de su ecosistema de innovación con la primera reunión bimensual del equipo impulsor, integrado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), junto con representantes del sector privado y la academia.
El encuentro tuvo como eje principal la estructuración de una gobernanza sólida y consensuada bajo el modelo de la Triple Hélice, que busca articular esfuerzos entre el Estado, las empresas y las universidades para acelerar el desarrollo productivo con enfoque en innovación.
Tras un proceso de planificación iniciado en diciembre con apoyo técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), durante la jornada se validó la hoja de ruta estratégica y se formalizó la creación de seis mesas de trabajo especializadas, encargadas de ejecutar acciones concretas durante el 2026.
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El objetivo central de esta iniciativa es diseñar e implementar un Ecosistema Nacional de Innovación orientado a fortalecer la competitividad internacional de Paraguay. En ese marco, los participantes definieron cinco actividades prioritarias por cada mesa de trabajo, con metas claras a ser alcanzadas en el corto plazo.
Las seis áreas de acción definidas incluyen la articulación eficiente entre instituciones, el fortalecimiento del ecosistema educativo y la inclusión digital, así como el impulso a la innovación mediante laboratorios territoriales enfocados en soluciones locales.
A esto se suman líneas estratégicas como el impulso al emprendimiento y startups de alto impacto, el desarrollo de infraestructura digital y plataformas inteligentes, y la internacionalización del talento y las empresas paraguayas en mercados globales.
La coordinación del equipo está liderada por el Gobierno, a través del Mitic, MIC y Conacyt, en un esquema de trabajo conjunto con gremios empresariales, universidades y otros actores clave del ecosistema, buscando generar sinergias que potencien la innovación.
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