En esta edición del programa “Expresso”, transmitido por GEN/Nación Media, Augusto dos Santos conversa con Fabricio Vázquez, experto en geografía humana y autor del libro “Evolución del mundo rural paraguayo. De la caza y recolección a la cadena de valor”. Vázquez analiza la evolución de la sociedad paraguaya a partir de la ocupación del espacio, que estuvo condicionada por la baja densidad poblacional, por lo que no existían incentivos para expandirse.

–Quisiera empezar en primer lugar con desmitificar el facilismo de homogeneizar a la sociedad paraguaya.

–Probablemente las raíces de esa necesidad de construir homogeneidad haya sido la necesidad de construir una nación. Después de todas nuestras guerras, tenemos un pasado extremadamente tumultuoso, doloroso, hemos sufrido una hemorragia demográfica muy fuerte. Entonces quizás en ese esfuerzo de construir una sola imagen, de reconstruirnos, hayamos construido eso, pero en el término geográfico crea algunos problemas.

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–¿Qué es la geografía humana?

–La geografía es una ciencia que estudia qué hacemos los seres humanos en el espacio y con el espacio, pero no con el espacio sideral, sino con el espacio terrestre o el territorio. Ahora soy un poco más renuente a usar el concepto territorio porque se ha tergiversado tanto, se ha usado como calcomanía y se ha desgastado un poco. Pero básicamente es cómo administramos nosotros los lugares donde vivimos, cómo construimos ciudades, donde construimos rutas, pero también cómo administramos nuestra casa, qué hacés en el jardín, qué hacés en el patio, cómo vivimos la vereda, etc., etc. Entonces, es una herramienta para comprender cómo intervenimos en el territorio, pero está cruzada por la historia y la sociología.

–La geografía humana es ponerle vida a los mapas, vida humana, vida animal y vida vegetal.

–O al revés, los mapas como resumen y como simplificación de esas complejidades que tenemos todos los días. En el centro de Asunción hay algunas calles que de día hay oficinas, estudios de abogado y de noche hay actividad sexual, por ejemplo. Entonces, la misma cancha sirve para deportes diferentes en horarios diferentes.

–¿Cómo vivía la gente en Paraguay antes de la Conquista?

–Y era un territorio en el que primero no existía la propiedad del espacio tal como la conocemos hoy. Todas nuestras casas tienen murallas, tienen límites. Estos no tenían límites, los límites eran muy diversos y no eran muy estrictos. Entonces, para entender la territorialidad tenemos que tener en la cabeza también la cuestión demográfica, cuántos éramos. Si somos pocos, podemos administrarnos sin mayores tensiones, sin mayor necesidad de una organización social. Podemos decir que los guaraníes no eran extremadamente numerosos y esto les permitía llevar una vida, administrar su territorio de forma particular con las migraciones temporales, con unos usos del espacio, hacían caza, pesca y recolección en un contexto ambiental en el que era relativamente fácil por el clima, había mamíferos, pescaban en los arroyos y se movían bastante.

AGRICULTURA

–¿Existían ya cultivos antes de la Conquista?

–La antropóloga (Branislava) Susnik describe y analiza muy bien la agricultura que hacían los guaraníes; por lo tanto, al hacer agricultura son neolíticos. Un neolítico inferior y una agricultura totalmente complementaria es la que hacían los guaraníes porque tenían acceso a proteínas de la pesca, de la caza, de la recolección y carbohidratos también. Básicamente cultivaban mandioca, batata, calabaza y maíz. Los del Chaco tenían un ecosistema bastante diferente y no hacían agricultura, por lo tanto eran paleolíticos. De vuelta agreguemos la carga demográfica, una carga demográfica extremadamente pequeña. Entonces esto hizo que no existan demasiados conflictos de territorios, de espacio. Entonces la ocupación del espacio fue bastante difusa.

–¿Había ritmos de diferentes culturas y diferentes matices que poblaban este territorio antes de la llegada del europeo entonces?

–Claro, tenían una lógica. Susnik hablaba del ethos del oguata, del caminar. Los grupos que caminan, que hacen transmigraciones y que vuelven a algunos lugares, hace que tu visión de la vida sea diferente. Entonces, si vivís caminando vas liviano y primaba también una lógica de la subsistencia.

–La agricultura suele ser un fenómeno que fija a los pueblos, ¿verdad?

–Sí, pero el sistema de hacer agricultura con el rosado, es decir, con la quema de los bosques, eso generaba una ceniza y favorecía una fertilidad durante dos o tres años. Después los rendimientos iban bajos y luego habría que mudarse de vuelta. Y todo esto Susnik y otros antropólogos hablan de que está muy vinculado a la búsqueda de la tierra sin mal. El paraíso queda en algún lugar entre los Andes y el Atlántico. Entonces había que moverse, había que buscar eso y eso explica en gran parte la poca creación de artefactos de los guaraníes, no hicieron templos, no hicieron canalizaciones, hacían vasijas, esa era su cultura material, porque se estaban moviendo.

–¿Por qué tanta diferencia con otras civilizaciones como la maya o la azteca?

–La civilización maya y azteca eran millones en un valle donde las tierras no eran tan fértiles, eso te exige una organización brutal. Construcción de acuíferos, mantenimiento de caminos, agricultura. Es decir, se organiza la sociedad. Hay una burocracia, hay una estratificación social porque son demasiados, tienen que organizarse para funcionar, para administrar esa gran cantidad de personas.

FUNDACIÓN DE ASUNCIÓN

–¿Por qué se dio la fundación de Asunción?

–Los españoles salen de Buenos Aires porque las condiciones en Buenos Aires eran bastante complicadas, los pobladores autóctonos eran muy violentos, era una pampa, no había cultivos, había que plantar, pero para plantar había que bajarse del barco, nadie tenía que atacarte durante tres meses.

–Muchos vivían literalmente en el barco por la hostilidad.

–Asimismo. Entonces los tipos dicen “bueno, ¿a qué vinimos aquí?”. “Al oro y la plata que están allá arriba, pues vamos”. Y las embarcaciones van surcando el río Paraná y Susnik cuenta que los españoles no veían cultivos, veían indígenas que les seguían de los ríos. Llegan a esta zona, pasando el cerro Lambaré y observan cultivos de maíz y los tipos dicen “esta es la nuestra”. Entonces estacionan un rato en Asunción, fundan Asunción después, no hay un momento inicial. Primero encuentran comida y se bajan. Hay una pequeña lucha obviamente con los carios y después se llega a una negociación interesante.

–¿Por qué deciden instalarse aquí?

–La Corona española al oír todo lo del reino del oro y la plata, el Perú, se pone en campaña para llegar a eso y los españoles tienen dos vías, por el río Paraná y Paraguay, y para eso estaban Juan de Salazar y Espinosa en Asunción, con ganas de subir para llegar a lo que hoy es Bolivia, a Perú, pero se le adelanta Francisco Pizarro, llega, domina y toma el oro para España y la Corona española. Entonces se saca el oro y la plata vía océano Pacífico, luego van al istmo de Panamá, se cruza y eso embarca a Europa y tácitamente la Corona le dice a los españoles de Asunción “terminó la fiesta, ustedes han sido invitados, no comieron nada, no tomaron nada, no bailaron y quédense ahí”. Entonces los españoles se convierten de conquistadores a agricultores. Hay un historiador español, (Pedro) Vives Azancot, que dice que este es el momento del surgimiento de una sociedad frustrada.

ÍMPETU FUNDACIONAL

–¿Qué se tiene en la Colonia?

–Se tiene primero un ímpetu fundacional, se fundan Ontiveros, Ciudad Real, en el Mato Grosso, que rápidamente perdió población porque era muy difícil comunicarse. El poblamiento tendió a orientarse hacia el departamento Central, fundaciones en esa zona y cuando decían la agricultura podemos decir que con las encomiendas los españoles tenían mucha mano de obra para producir mucho. La pregunta es producir para qué, producir para quién, dónde se vende, somos pocos, somos pobres, nadie necesita alimentos. Entonces ni la gran disponibilidad de mano de obra sirvió para generar una producción económica rápida porque estábamos en una posición extremadamente periférica y marginal.

–¿Es en este periodo o después que se produce ese fenómeno de las reducciones jesuíticas y la yerba mate?

–En este momento, en el periodo colonial, los españoles identifican el uso y comienzan a compartir ya el uso de yerba mate y descubren los yerbales naturales que están ahí entre Amambay, Canindeyú, San Pedro, un poquito de Concepción, y los jesuitas la llevan y la plantan a Itapúa. Entonces, construyen ahí todo un imperio con la exportación de yerba mate que llegó a Europa con el nombre de té jesuita.

–¿Y la ganadería se inaugura en términos de vacunos y compañía con los españoles?

–Asimismo, traen las vacas, se reproducen las vacas, son un problema las vacas.

–¿En cuanto a qué?

–En cuanto a que no había cercos, no había alambres. Entonces las vacas entraban por los sembradíos. Entonces, ¿cómo le atás a la vaca?, pero a la vez fue muy positivo, se reprodujeron muchísimo y agregaron un exceso de proteína. Es decir, si antes podíamos cazar tapires y otras cosas y pescado, ahora teníamos una vaca, que además no había ni que perseguirle y eso garantizó la seguridad alimentaria de este periodo.

–Y en este periodo había tensiones en el norte con el avance portugués.

–Y los payaguaes, los grupos chaqueños a quienes los españoles no pudieron controlar después de la Independencia. Después de 1811 todavía continúan estas tensiones y aborígenes que se unían con los portugueses para penetrar, para robar caballos, para robar ganado en lo que hoy es Concepción y Amambay. Eso nos habla también de las escasas capacidades de la Corona española y después de la Provincia del Paraguay en administrar estos espacios.

FACTORES CLIMÁTICOS

–En este momento también vale la pena conversar un poco del aporte que planteabas en una charla al respecto de la diferencia que hay con países que soportan situaciones drásticas de clima y países generosos como este. ¿Por qué los unos tienen ventaja y los otros desventaja?

–Esto ha sido desarrollado por el historiador inglés Arnold Toynbee, que se preguntaba cuáles eran los eventos, los fenómenos que explicaban el desarrollo de la cultura material en ciertas sociedades. Y él decía que los países que se desarrollaban, los pueblos, las sociedades que se desarrollaban tenían que resolver algún problema. Por ejemplo, los países nórdicos de Europa o de otras regiones del mundo, el invierno. El verano es el momento cortito donde tenemos que ir a buscar alimentos para después meterse de vuelta en nuestras casas o nuestras cuevas a soportar el invierno, que es largo y duro. Entonces, esta lógica de invierno impone a la sociedad una capacidad de previsión, de ahorro y de visión de futuro.

–¿Qué características tiene la etapa entre la Independencia y el periodo francista?

–La Independencia fue un evento político, pero no geográfico. No rompió las antiguas estructuras, el poblamiento estaba concentrado en Asunción y la comarca asuncena. Con la creación de las estancias de la patria hay una tenue ocupación del interior de la región Oriental, pero casi nunca lejos del río Paraguay. En ese tiempo más allá de Arroyos y Esteros hacia el este era la nada, era el bosque, era el refugio de los monteses todavía. Teníamos unas estructuras productivas bastante interesantes, pero con un sistema económico basado en la extracción de yerba mate y en la producción de tabaco. La ganadería era muy importante con la yerba mate, porque como no había containers el cuero era el envoltorio.

–¿Había prosperidad y la producción extractiva daba para que el fisco funcione?

–Mínimamente. (Félix de) Azara, en sus escritos, que vino a finales del 1700, y otros europeos que pasaban por aquí decían que los ricos entre comillas de Asunción vivían casi igual que los más pobres. Entonces había una suerte de déficit de infraestructura, déficit de servicio. Había cierta prosperidad, pero esa prosperidad era que unos tengan lienzos de mayor calidad que traían de Buenos Aires. Después te ibas al baño como yo, corriendo allá al fondo, comíamos la misma cosa, tu zapato a lo mejor un poquito más lindo, pero comíamos lo mismo, vivíamos casi con los mismos ritmos.

MEDITERRANEIDAD

–¿Y también el ser mediterráneo es un asunto que marcó?

–Asimismo, en un mundo que juega a los intercambios económicos, no estar en los mostradores, que serían las costas marítimas, es difícil, es pesado, pero agradezcamos la red fluvial de los ríos Paraguay y Paraná, que nos llevan relativamente de forma eficiente y barata al mar, salvo en este momento que el agua está baja.

–¿Qué pasó luego del gobierno de Francia hasta antes de la guerra contra la Triple Alianza?

–No pasó demasiado, no salimos a poblar más allá de la comarca asuncena y sin mayores incentivos para producir y para exportar porque no había compradores, estamos muy al fondo, no teníamos mercado interno, éramos demasiado pobres y además sabíamos subsistir. Si te ponés las pilas, en Asunción podías hacer una huerta en el fondo de tu casa, en tu patio. Y para no ir más lejos, hasta hoy en el siglo XXI se escuchan gallos cantar en varios barrios de Asunción, lo que significa que todavía hay actividades agrícolas.

–¿Y cuánto contribuye en eso que nuestros abuelos eran todos campesinos?

–Totalmente, hay una impronta por eso. Todos tenemos algún pariente en el interior. Por eso en Semana Santa el ethos turístico de los paraguayos es ir al interior.

–¿Y qué pasa en la guerra contra la Triple Alianza?

–Perdimos muchísima población y también perdemos territorio, pero eso quizás habría que hacer más investigaciones y relativizarlo. Perdimos Misiones, pero en realidad no teníamos nadie paraguayo en Misiones, nadie ocupando. En Mato Grosso la misma cosa, no había población, no había ocupación sistemática. ¿Por qué? Porque estábamos o enamorados de Asunción o condenados. Éramos pocos y no había necesidad de expandirnos.

–¿El asunto demográfico siempre fue un asunto de escasez en la historia de Paraguay?

–Asimismo. Y por más de que después de la guerra contra la Triple Alianza la población se haya recompuesto, se recompuso en términos de cantidad, pero geográficamente siguió concentrada en Asunción, esa comarca asuncena y después quizás a lo largo de la vía del tren, que jugó un gran papel geográfico y económico.

–Ahí se va a producir un cambio realmente dramático con la etapa de extracción de los rollos y el palmito que se viene luego de la venta de tierras públicas.

–Después de la guerra el Estado estaba desestructurado, estaba sin recursos, había que hacer plata con lo que había. Con el proceso de venta de tierras públicas los únicos que podían comprar eran inversionistas extranjeros. Entonces los que compran la tierra empiezan a sacarle el jugo con extracciones de palmito, extracción de rollos.

CORRIENTES MIGRATORIAS

–Después en varias regiones se instalaron migrantes de diferentes países.

–Sí, después de la guerra contra la Triple Alianza el Gobierno dice “tenemos que poblar” entre paréntesis, pero también decía “tenemos que traer agricultores de verdad productivos”, porque los productores paraguayos no eran tan productivos porque primaba la lógica subsistencial. Después de las primeras décadas del siglo XX llegan varios contingentes de europeos, llegan los japoneses a la Colmena, que estaban prohibidos. Paraguay por ley impedía la migración de migrantes de raza negra y amarilla. La lógica que hace la llegada de los inmigrantes extranjeros es básicamente “vamos a localizarlos bien lejos donde nosotros no nos queremos ir”. Los paraguayos éramos pocos, teníamos poca capacidad expansiva y estábamos un poco cómodos en los alrededores de Asunción. Entonces, estos extranjeros son herramienta tácita de políticas de ocupación del espacio.

–La llegada de los menonitas fue una odisea extraordinaria.

–Fue una odisea extraordinaria y también un gran logro del Gobierno paraguayo, que metió gente a donde nadie quería ir y en un territorio que no estaba ni delimitado. Entonces fue un gran logro que llevó mucho trabajo también en términos de discusiones en el Congreso paraguayo y en términos geográficos al Chaco nadie se quería ir.

–No quiero pasar por alto esta definición que hacías sobre que recién en los 80 Asunción dejó de ser un pueblo guasu.

Sí, la carga demográfica era tan poca, no hubo refuerzo poblacional. Las migraciones que estábamos hablando se distribuyeron en diferentes regiones porque había que ocupar el espacio. Y eso hizo que Asunción mantenga su perfil cuasirrural. En 1911 Paraguay no celebra su primer centenario en de la Independencia porque tenía déficit de infraestructura, no había hoteles, no le podíamos invitar a nadie. Era un pueblo grande, entonces no era todavía una ciudad en el sentido moderno de densidad y de diversidad. Recién después en los 80 y 90 Asunción adquiere un matiz mucho más urbano.

PLAN TRIÁNGULO

–¿Qué es el plan triángulo?

–El plan triángulo es la última gran política territorial a escala regional que se hizo en este país. Fue la instalación de infraestructura entre Asunción, la actual Ciudad del Este y Encarnación, formando un triángulo y que era a la vez la materialización de todas las soluciones que tenía Paraguay. Estábamos semiaislados por el río, pagamos varios impuestos fluviales, estábamos muy vinculados a Argentina, teníamos mucha tierra y no usábamos, entonces el plan triángulo era “vamos hacia Brasil”. Brasil nos regala el puente de la Amistad, nos presta un puerto franco en Paranaguá. Hay que tener en cuenta este cálculo que es lapidario. Los españoles llegan a Asunción en 1537 y los paraguayos llegamos a Ciudad del Este en 1954. Ir desde Asunción hasta Ciudad del Este son 320 kilómetros, pero nos costó 420 años hacer ese recorrido. Es decir, alrededor de 700 metros por año. Esto demuestra cuán arraigados estábamos en Asunción y cómo no ocupamos el espacio. ¿Porque éramos tontos? No. ¿Porque no teníamos las herramientas? No. Probablemente no había incentivos.

–En rigor Paraguay no es uno, sino muchos Paraguay, ¿no?

–Sí, hay varias regiones no ya en términos naturales, no solamente en términos político-administrativos. Han disminuido de forma brutal las asimetrías entre las diferentes regiones y hoy tenemos un Paraguay mucho más equilibrado y las estadísticas reflejan esto también con el índice de Gini. Tenemos un Paraguay mucho más preparado para el crecimiento que antes


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