El arrollamiento intencional de dos ciclistas de parte de un automovilista en la avenida Costanera el pasado fin de semana encendió el debate sobre una realidad cotidiana que revela la pobre cultura cívica de nuestra sociedad, la precaria infraestructura vial y la acción criminal de personas que atentan contra la vida de otros a raíz de altercados o discusiones en el tránsito.

Las maniobras impru­dentes, las acciones temerarias y la trans­gresión a las leyes de tránsito son la regla en el día a día en el tránsito por las calles, ave­nidas y rutas de todo el país.

En efecto, según datos del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), la tasa de siniestros viales en Paraguay es de 19 muer­tes por cada 100.000 habitan­tes, ubicándose por encima del promedio mundial de 17,4 fallecimientos por cada 100.000 habitantes.

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Aunque el responsable del criminal atentado fue dete­nido el pasado martes y puesto a disposición de la Justicia, la falta de respeto, los insultos y hasta agresio­nes a personas que circulan en vehículos no motorizados, como si no tuvieran derecho de utilizar las vías como cual­quier otro ciudadano, son un problema de larga data que se repite a diario, aunque no siempre quede registrado en las cámaras o se realice con semejante dolo.

En contacto con La Nación/Nación Media, el abogado Vicente Capello, director de Tránsito y Transporte de la Municipalidad de Asunción, señaló que desde la comuna se encuentran muy preocu­pados por el hecho ocurrido en la avenida Costanera, ya que se trata de una situación fuera de lo común que rebasa la gravedad de los diversos percances que se dan diaria­mente en el tráfico vehicular.

La circulación de ciclistas por la ciclovía de la avenida Boggiani se dificulta por las motos estacionadas, los puestos de venta y los peatones que realizan sus caminatas hasta con mascotas

DERECHO A LA VIDA

Capello resaltó que el caso tiene elementos particulares debido a que, independiente a lo que establezca la ley y de si los ciclistas transgredieron o no las normas de tránsito al circular por la calzada en lugar de la bicisenda o ciclo­vía, por encima de cualquier reglamentación que regule el tránsito se encuentra el dere­cho a la vida, un bien superior protegido por la propia Cons­titución Nacional.

“Más allá de lo que dice la norma, este caso en parti­cular tiene un componente especial. Pese al cumpli­miento o incumplimiento de una norma de tránsito, por encima de eso está el derecho a la vida. Hay que poner énfa­sis en esto para que no se trate solamente de una declaración fría. Nosotros desde la Muni­cipalidad estamos muy preo­cupados, aunque entendemos que no es lo que más frecuen­temente ocurre. Debemos entender que lo que se busca en la legislación vigente, la Ley 5430 y la Ordenanza de Tránsito de Asunción, la 9223, es proteger la vida de los ciclistas, peatones y todos los usuarios de vías. En vista de lo que la legislación vigente dice, cuando hay una vía segregada, ya sea una bicisenda (sobre la vereda) o una ciclovía (sobre el asfalto), el ciclista está obli­gado a circular por ese espa­cio”, aseveró.

Posteriormente, en referen­cia a lo expresado por los ciclistas de que la superficie de rodamiento de cemento no permite alcanzar la velo­cidad requerida en los entre­namientos, el funcionario sostuvo que desde el muni­cipio están buscando el esta­blecimiento de una mesa de diálogo para consensuar los espacios seguros y aptos para que los ejercicios de los atle­tas sean eficaces. Esto con el objetivo de que los deportistas puedan llevar en alto el nom­bre del país en las competen­cias internacionales de las que tomen parte, puesto que las ciclovías y bicisendas solo están preparadas para trans­porte y recreación.

Consultado respecto a si en las avenidas donde hay ciclo­vías se pueden realizar entre­namientos donde se alcancen velocidades superiores a las permitidas o posibles en las vías destinadas a los ciclistas, mencionó que la normativa no hace esa diferenciación. En cambio, si se trata de eventos que cuenten con la partici­pación de cuando menos 100 personas, sí es posible el uso excepcional y hasta exclusivo de esas vías por el tiempo que se determine.

A renglón seguido subrayó que donde no existe ciclovía o bicisenda, el ciclista tiene derecho a usar el lado dere­cho de la calzada en todas las vías de la república res­petando todas las normas de circulación como cualquier otro usuario, ya sean los cru­ces semafóricos, límites de velocidad, luces, etc.

La circulación de peatones y otros vehículos por las vías destinadas a las bicicletas está penada con una multa de 4 a 10 jornales

EXPECTATIVA DE PENA

En lo referente a las conse­cuencias penales a las que se enfrenta el responsable del atentado, detenido el pasado martes en el barrio Loma Pytã de Asunción, no quiso ahondar en detalles afirmando que el caso ya se encuentra en el ámbito de competencia del Ministerio Público. No obs­tante, indicó que, además de la exposición al peligro en el tránsito terrestre, podría con­figurarse incluso un caso de tentativa de homicidio, que tiene una expectativa de pena de cinco a quince años de cárcel, y de manera accesoria omisión de auxilio.

En lo concerniente a los obs­táculos e impedimentos que deben enfrentar los ciclistas para el uso de las ciclovías y bicisendas, como los autos estacionados, vendedores informales o peatones, pun­tualizó que claramente existe un problema de conciencia ciudadana y que es preciso trabajar sobre este compo­nente para que se respeten los espacios de circulación exclu­sivos de los ciclistas y las leyes de tránsito en general, pues no resulta posible hacer un moni­toreo permanente en todos los puntos de la ciudad.

En cuanto a las sanciones previstas para los peatones, motociclistas y automovilis­tas que obstruyan o circulen indebidamente por las vías destinadas de manera exclu­siva a los ciclistas, Capello precisó que esto está consi­derado como una falta grave y está penado con una multa de cuatro a diez jornales (G. 412.364 a G. 1.030.910).

Manifestación de ciclistas en la Costanera exigiendo seguridad para circular por las calles

CONSTERNACIÓN

Por su parte, Bertha Hahn, presidenta de la Federa­ción Paraguaya de Ciclismo (FPC), señaló que, aunque circulen correctamente por la parte derecha o en la ban­quina como establecen las normas de tránsito, es parte de la vida cotidiana de los ciclistas soportar distintas formas de hostigamiento y maniobras bruscas de parte de motociclistas y automo­vilistas, pero en esta ocasión los bocinazos, roces y sustos pasaron a un atentado contra la vida que quedó registrado en las cámaras.

“Realmente estamos cons­ternados por lo que ocurrió. Aunque nosotros fomente­mos el deporte y la vida sana entre los jóvenes, nos tratan como un estorbo. Pedimos un apoyo de la sociedad, que sean concientes y que nos respeten como seres humanos. Todos tenemos familia, tenemos tra­bajo y deben tener en cuenta que sobre la bicicleta va la vida de un ser humano”, enfatizó.

Con respecto al debate gene­rado en torno al uso de la cal­zada de parte de los ciclistas en los lugares donde hay vías de circulación exclusivas para estos, alegó que ellos cuentan con una licencia de la Unión Ciclista Internacional (UCI) mediante el cual certifican que son atletas de alto ren­dimiento que están prepara­dos para circular por las vías asfálticas, puesto que las bici­sendas y ciclovías utilizadas para paseos o como medios de transporte no son aptas para realizar entrenamientos.

La mayor parte de los tramos de las ciclovías de Asunción están obstruidos por vehículos estacionados

Por otro lado, Hahn recono­ció que en los últimos años ha aumentado la cantidad de bicisendas y ciclovías para el uso recreativo y utilitario –lo cual es altamente posi­tivo al fomentar formas de movilidad más amigables con el medioambiente y que ayudan a mantener la salud física–, pero insistió en que los ciclistas que se están pre­parando para competiciones necesitan el metro y medio del asfalto que por ley tienen derecho a utilizar.

En conclusión, además de la falta de empatía y conciencia cívica de los conductores de todo tipo de vehículos, es pre­ciso poner de relieve que las normativas de tránsito se dic­tan con el objetivo de proteger la vida y la integridad de las personas, por lo que resulta inadmisible y está penado como una falta mucho más grave atentar contra terce­ros a manera de pretendida represalia por una infracción en el uso de las vías públicas.

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