En un momento en que Asunción no contaba aún con un cuerpo de bomberos, un gran incendio se adueñó de las principales páginas interiores de los periódicos en setiembre de 1943, cuando el mundo entero se debatía en una guerra total y que se encontraba en pleno apogeo.

  • Por Juan Carlos dos Santos
  • Twitter: @Juancads

La respuesta a un artí­culo publicado en el Time destaca por la respuesta dada por un lector de El País, el 25 de setiembre de 1943, indig­nado porque el medio nor­teamericano, entre otros calificativos, denominó “indios descalzos” a las multitudes que se agolpa­ban a presenciar los desfiles por las calles de Asunción.

La nota dirigida el embaja­dor de los Estados Unidos en Paraguay, fue firmada por John M. Vebber, Secreta­rio Ejecutivo del Comité de Coordinación Americana para el Paraguay y advertía que “elementos anti-Esta­dos Unidos y pro-nazis en el Paraguay”, podrían apro­vechar el artículo publi­cado por el Time como medio de propaganda, en plena Guerra Mundial.

Voraz incendio destruyó totalmente un depósito de algodón del Banco Agrícola

En las primeras horas de la mañana de hoy (25/09/1943), aproximadamente, a las 3:00, se inició un incendio en el interior del depósito de algodón situado en el Puerto y adyacente al galpón de encomiendas de la Dirección General de Correos y Telégrafos, sito sobre la calle Buenos Aires y Plazoleta del Puerto.

A la hora indicada, un agente de facción en el citado lugar, dio la voz de alarma disparando varios tiros al aire, a fin de llamar la atención a sus superiores, quiénes acudieron inme­diatamente al lugar a efectos de organizar la lucha contra el voraz elemento que, en pocos momentos, tomó proporciones gigantescas, dada la fácil combustión de los elementos que encontraba el fuego a su paso.

La primera medida fue la de buscar por todos los medios aislar el fuego que amenazaba el depósito de encomiendas y otras propie­dades particulares, como la del edificio de la Industrial Paraguaya que se encuentra a un costado.

La Policía con una dotación de más de 100 hombres y fuerzas de marinería se pusieron a realizar los primeros trabajos, grupos de hombres que destechaban las casas y des­truían paredes, otros con manguera en mano, iniciaron el trabajo por demás peligroso, con­siderando que las llamas producían un calor intensísimo y los medios de aislamiento con que se contaban eran completamente insu­ficientes para esta clase de lucha.

EL FUEGO FUE DERROTADO

Sin embargo se pudo hacer algo. Ese algo fue conseguir que el fuego no traspasara a otros edificios y que las encomiendas del depó­sito de Correos fueran salvadas del alcance de las lenguas de fuego, que de momento a momento parecía que se llevaría todo por delante.

Investigaciones realizadas por la Policía y los intere­sados, no han llegado aún a una conclusión definitiva. Sin embargo, según las averiguaciones practicadas por nuestros propios medios, hemos llegado a saber que desde la 1 hora aproximadamente, una máquina del FCCP (Ferrocarril Central del Paraguay), se encontraba haciendo maniobras frente a los depósitos.

Se supone entonces que muy bien podría ser el origen del siniestro, una chispa lanzada por la máquina y que por cualquier intersticio del edificio se introdujo en el interior originándose el fuego.

En los depósitos incendiados habían, aproximada­mente, 1.500 fardos de algodón tipo exportación, equivalente a más o menos 300 toneladas y su valor en moneda paraguaya se aproxima a la enorme suma de 24 millones de pesos, esto sin contar todavía la des­trucción del edificio del depósito.

La necesidad de un servicio de bomberos

El voraz incendio iniciado esta madrugada en uno de los almacenes del Puerto Nuevo, actualiza una vez más la necesidad impostergable de la creación de un Cuerpo de Bomberos con el adecuado material para que su tarea signifique una garantía contra el devastador elemento.

Varios grandes incendios se han producido en la capital, sin que los medios para evitar su propalación pasaran de la habitual colaboración del vecindario con los grupos de agentes de Policía que tampoco podían hacer mucho, en razón de no poseer ni una sola manguera en condiciones.

Claro está que el sostenimiento de un Cuerpo de Bomberos implicaría un gasto importante. Pero atenién­donos a los perjuicios que ya ocasionaron los incendios en la capital ese gasto queda bien compensado.

Nota aclaratoria en torno a una publicación de la revista Time

Reproducimos a continuación el texto íntegro de la nota remitida al Excelentísimo Señor Embaja­dor de los Estados Unidos, por el secretario ejecutivo del American Coordination Comité for Para­guay, por la cual se expresa la protesta de dicha entidad sobre una nota aparecida en la revista Time.

La nota publicada en el diario El País, el 25 de setiembre de 1943


Fue inaugurado el Centro de Salud y Hospital de Barrio Obrero


Conforme anunciamos en nuestro diario, se realizó ayer por la tarde la inauguración oficial y entrega al Ministerio de Salud Pública del Centro de Salud y Hospital de Barrio Obrero, edificio que ha sido construido bajo la superintendencia del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública.
A dicho acto inaugural asistió al Excelentísimo Señor presidente de la República Gral. Higinio Morí­nigo, acompañado de los ministros del Poder Ejecutivo, del embajador de los Estados Unidos de América y de autoridades civiles y militares.

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