Dos ciudadanas francesas, una residente en Paraguay y otra asidua visitante, encabezaron la organización de una muestra de arte indígena, contemporáneo y popular de nuestro país en la ciudad de París. La actividad fue una iniciativa de Tekoharte y exhibió para la venta obras de la ceramista Julia Isidrez, del artista visual Marcos Benítez y de miembros de la comunidad nivaclé.
Fotos: gentileza
“Gracias al trabajo de Marie-Pauline, que vive en Francia, pudimos alquilar una galería de arte, la Galerie Pal Project, en el VII distrito de París, que suele promover artistas emergentes del arte contemporáneo. La presentación de nuestra selección, la calidad de las obras y el interés cultural lo hicieron posible”, comenta Patricia Foissac, responsable junto con Marie-Pauline de Longueville de Tekoharte, iniciativa que desarrolló en enero pasado una exposición y venta de arte paraguayo en la capital francesa.
“Cuando decidimos lanzar nuestro proyecto, consideramos que la mejor manera de hacer conocer el Paraguay afuera era llevando su arte, en sus distintas facetas, en su diversidad. Cada pieza seleccionada tiene en ella la vivencia del artista y transmite una emoción propia a su comunidad. El eje conductor fue la combinación del arte popular, indígena y contemporáneo”, agregó.
Patricia Foissac y Marie-Pauline de Longueville son dos amigas que tienen cada una un vínculo especial con Paraguay. La primera reside en el país hace más de 30 años y la segunda vivió durante 7 años en suelo guaraní y regresa con frecuencia. Juntas, a través de su iniciativa Tekoharte, dan a conocer ahora el trabajo artístico y diverso del país.
“Esta primera exposición-venta en París nos demostró que el arte de Paraguay tiene un gran potencial. A pesar de las influencias externas, supo conservar la identidad y los saberes de los pueblos nativos. Amerita reconocimiento y debe despertar orgullo en cada paraguayo”, explicó.
DIVERSIDAD
La muestra incluyó trabajos de Julia Isidrez, artesana y artista en cerámica de una larga trayectoria familiar. También se expusieron obras de dibujantes de la comunidad nivaclé del Chaco, que presentaron sus trabajos realizados con biromes Bic sobre cartulina. Algunos de ellos son Richart Peralta, Cristaldo Peralta, Rafael Flores, Estale Julius, Danilo González y Doriana Falcn.
Además, se expusieron creaciones de mujeres de la comunidad nivaclé y manjuy de Pedro P. Peña: telares con karaguata, realizadas por Ester Carema, Rosa Pirancho, Jorgelina Ruiz, y obras de los mbyá guaraní realizadas con fibras.
El arte contemporáneo tuvo como representante al artista Marcos Benítez, con su obra AO, proyecto herbolario. Él plantea con su obra “una lucha contra la deforestación, sacando huellas de los árboles en vías de extinción”, explica Patricia.
EL PROCESO
“Durante el año pasado trabajamos en colaboración con estas personas, con la ayuda del IPA (Instituto Paraguayo de Artesanía), que nos permitió acercarnos a las comunidades del Chaco, con POpore, que nos acercó a las obras de los mbyá guaraníes”, narra la gestora.
Tekoharte llegó hasta los artistas y adquirió las obras de modo de completar la colección que finalmente fue expuesta. Sin embargo, el camino burocrático presentó algunos tropiezos.
“Hoy en día Paraguay todavía no emite certificados de autenticidad de productos hechos a mano, documento indispensable para una exportación de tales productos para que se beneficien de tarifas aduaneras preferenciales en los países que los reciben. También la incidencia del transporte es bastante importante sobre este tipo de operación”, señaló.
BUENA RECEPCIÓN
“El vernissage contó con un público numeroso y tuvimos la visita de la Fondation Cartier, de la Fondation Bic de coleccionistas. La Embajada de Paraguay, gracias a la embajadora Cynthia Filártiga, organizó un cocktail donde contamos con la visita de diplomáticos de varios países. Entraron a la galería ceramistas, artistas plásticos atraídos por las obras, que calificaron de emocionantes y cargadas de mensajes”, comentó Foissac.
Según refirió, la experiencia dejó extremadamente sorprendidos a los asistentes por la diversidad y la calidad de la propuesta. “Demostraron mucho interés en los procesos de fabricación, ponderaron la belleza del arte paraguayo. La combinación de las distintas formas de arte permitió a cada uno encontrar obras que trasmitan un mensaje”, concluyó.
El arte paraguayo brilla en galerías locales y ferias de España
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La Asociación de Galerías de Arte del Paraguay (Asgapa) informó sobre las muestras que continúan habilitadas para visitar este mes de febrero, así como las actividades destacadas previstas a nivel internacional. Una de las esas opciones es “Papeles sobre papel”, que sigue disponible en Verónica Torres - colección de arte, en el pasillo expositivo dentro del Shopping Mariscal.
Esta serie de monocopias de Spatuzza son estampas orgánicas que ofrecen un espesor conceptual que va más allá de lo visible y se vuelve táctil, una experiencia de fruición, de deseo, de proximidad corporal. La semilla, el fruto, la flor, elementos asociados al campo de la seducción y la reproducción. La superposición, la transparencia, la textura, el color y el acento; técnicas visuales que aportan riqueza de lecturas en el ámbito de la representación.
“Herbarium” es una colaboración entre Viedma Galería de Arte y Pablo Ávila - Arte Contemporáneo que presenta este encuentro íntimo con nuestra identidad botánica: donde cada trazo dialoga entre ciencia y poesía, entre observación y memoria ancestral. La invitación a detenernos, observar y reconectar con la belleza que nos habita, en el local de Pablo Ávila, sito en República Dominicana 566 esquina avenida España.
“Ahora es siempre todavía” es la exposición del artista Lucio Aquino que permite confrontar distintos momentos de su trayectoria artística, compuesta por piezas en su mayoría dispersas. Esta muestra busca las conexiones interno entre fases de su producción visual y abre nuevas lecturas de su obra en el contexto de la plástica contemporánea de Paraguay. Disponible en Fábrica - galería de arte, en Sargento Martínez 271 casi Telmo Aquino.
“¡Viva la inteligencia artesanal! ¿Quién cuida el agua?” es la propuesta de Fuga - VillaMorra, en Seiferheld 5144 casi De Gaulle, que incluye objetos de cerámica cocidas a fuego, instalaciones y audiovisuales. Removiendo la conciencia sobre lo fundamental que es para la vida dicha sustancia, en la muestra el Cambuchi es el principal protagonista como recipiente ancestral y artesanal, para filtrarla y conservarla y así compartirla con el otro, participa uniendo el pasado con el presente, los lazos familiares o del hacer, unidos por el cuidado fundamental y necesario del agua para todos los seres vivos.
Ferias internacionales
Matices Art Gallery estará presentando el arte paraguayo en sendas ferias internacionales de arte durante este mes de febrero. En Justmad - Contemporary Art Fair de España, en el Palacio de Neptuno (c/Cervantes, 42, Madrid), sección Just Latam, estand E5, del 5 al 8 de marzo, llega a Europa con una “mirada entrenada en el objeto”, explorando cómo se fabrica el deseo y se enmarca una escena artística desde el corazón de América del Sur. Para esta edición, la galería apuesta por la obra de Sebastián Boesmi, un artista cuya trayectoria encarna el puente cultural entre ambos continentes.
También en la capital española, en la prestigiosa Casa América, del 24 de febrero al 7 de marzo, Bajo el eje conceptual Fronteras difusas: territorios, identidades y cuerpos en el arte latinoamericano actual, las obras reunidas abordan el cuerpo como archivo de experiencias históricas, políticas y afectivas; el territorio como una construcción cultural en permanente redefinición; y el desplazamiento como una condición central de nuestro tiempo, tanto en su dimensión política como estética.
Helena Felip, embajadora de Paraguay en Buenos Aires; Andrea Vázquez, presidenta del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA); Daniel Abate, director
general de Cultura del Senado argentino; Adriana Ortiz, ministra de Cultura de Paraguay; Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos
Aires; Leonardo Cifelli, secretario de Cultura de Argentina, y Jorge Srur, gerente Regional Sur del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).FOTO: GENTILEZA
Como reflejo de su estimable apuesta a la cultura paraguaya, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) acompañó la materialización de un significativo proyecto artístico en la capital argentina: la apertura de la exposición permanente “Volver a casa: una cartografía sensible de Paraguay”.
“Volver a casa: una cartografía sensible de Paraguay” presenta piezas de arte
contemporáneo, popular e indígena
Organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Secretaría Nacional de Cultura y el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), la muestra quedó inaugurada en el Centro Cultural de la República del Paraguay, en la ciudad de Buenos Aires (Tucumán 1833, CABA).
Loren Acuña y Marisol Nicoletti
El acto de habilitación reunió a autoridades del ámbito cultural de Argentina, quienes junto con sus pares del Paraguay e invitados especiales de ambos países hicieron un recorrido por la exposición recibiendo información detallada sobre las particularidades de cada valiosa obra.
Romy Romero, Maria del Mar Leguizamón y la curadora paraguaya Claudia Casarino
La muestra “Volver a casa”, que fue exhibida durante la Expo Dubái 2020 y luego expuesta en la Casa de la Integración del CAF en Asunción, contó con la curaduría de la artista visual paraguaya Claudia Casarino.
Leonardo Cifelli, Jorge Srur, Helena Felip, Gabriela Ricardes y Adriana Ortiz desatan la cinta inaugural de la muestra
La colección está conformada por piezas de arte contemporáneo, popular e indígena, con obras textiles, cerámicas, tallas en madera y cestería, creaciones de reconocidos artesanos paraguayos y de artistas como Koki Ruiz, Félix Toranzos, Julia Isídrez y Carlo Spatuzza.
Alda Saguier y Guillermo Cardozo Ocampo
TEJIDOS TRADICIONALES
Especial protagonismo adquieren el cautivante ñandutí y los tejidos tradicionales paraguayos como el aopo’i, las fajas, el poncho para’i de 60 listas, los tejidos de cuatro lisos y otros.
Rodolfo Serafini, Karina Hugo y Glenda Campos
En este grupo, se destaca un telar comunitario bautizado con el nombre “Tejer raíces”, elaborado por 14 artesanas paraguayas migrantes en Argentina. El público puede visitar este espacio habilitado en la capital bonaerense de lunes a viernes, de 9:00 a 16:00, con acceso gratuito, pudiendo concertar previamente un recorrido guiado.
Los tejidos tradicionales paraguayos cobran especial protagonismo en
este espacio donde el arte plumario también está presenteCentro Cultural de la República del Paraguay en Buenos Aires, sobre la
calle Tucumán 1833 CABA, alberga esta exposición permanente abierta
a todo público
Gustavo Benítez reflexiona sobre el arte paraguayo en un libro
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“Visibilizar la memoria como acto de resistencia/Archivo Gustavo Benítez/Arte contemporáneo paraguayo” se titula el libro del artista paraguayo Gustavo Benítez, publicado en una edición limitada con el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes. El material oficializó su lanzamiento el 21 de mayo pasado, en el marco de una exposición en el espacio Little Italy de Asunción.
Aborda con imágenes y textos los diferentes momentos del arte visual del Paraguay (1977-2024). El autor vivió y se formó en Río de Janeiro (Brasil), en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage (1980-1984), con la maestra Celeida Tostes; posteriormente desarrolló su trabajo en Asunción, participando en exposiciones nacionales e internacionales.
Esta publicación reúne imágenes, textos y documentos clave del trabajo del artista, reflexionando sobre el arte paraguayo desde la dictadura hasta hoy. La edición rescató su trayectoria como diseñador, docente y artista comprometido con los derechos humanos. A través de su obra, Benítez propuso una mirada crítica sobre la historia reciente del país, apelando a la memoria como un acto de resistencia. Informes al 0981 346-672.
La reciente publicación aborda la trayectoria de su autor y ofrece una mirada sobre la creación artística local desde la dictadura. Foto: Gentileza
Arte y ética de la alteridad
El curador de arte Fernando Moure realizó este comentario sobre el material: Esta edición, un archivo de gran necesidad para el estudio visual de nuestra escena artística, constituye una valiosa herramienta para comprender las sendas del arte contemporáneo en Paraguay. A través de la mirada y la experiencia personal del artista Gustavo Benítez Galeano, nacido en 1959, el libro es una bitácora visual y narrativa, en la cual se recopilan imágenes y recuerdos de su vida y trabajo, al tiempo de profundizar un contexto general del sistema del arte local durante las últimas décadas de la dictadura hasta hoy.
La publicación reúne contenidos como imágenes y textos que abarcan diferentes momentos del arte visual en Paraguay, desde 1977 hasta 2024. El título Visibilizar la memoria como acto de resistencia refleja la intención del artista de hacer visible su trayectoria y dibujar una memoria del arte paraguayo de esos tiempos.
Como asunción de lo que sabíamos, el trabajo artístico del artista Gustavo Benítez Galeano en las últimas cinco décadas prevalece en nuestro medio a fuerza de calidad, tesón y hondo significado ético. Su obra ha enraizado y fructificado a fuerza de calidad y experiencia, añejada por la distancia y el silencio de un ecosistema agreste como el nuestro.
La reciente publicación aborda la trayectoria de su autor y ofrece una mirada sobre la creación artística local desde la dictadura. Foto: Gentileza
Identidad y memoria vivas
Finura, sensibilidad, generosidad y audacia. Es lo que se evidencia tras la lectura de este libro preciosamente diseñado, y cuya edición primorosa incluye textos e imágenes inéditos. Un rescate enorme y que le ha ocupado cuatro años de deseo y cuya realidad florece en álbum gráfico, en un catálogo razonado.
Recién publicado y apoyado económicamente por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), la edición recorre sincrónicamente los primeros pasos de un jovencísimo Gustavo en el Centro de Estudos Brasileiros, en 1971, junto a Edith Jiménez y a Livio Abramo, para luego continuar con Olga Blinder y Ofelia Echagüe Vera. Vendrá el tiempo de su migración al Brasil, a Río de Janeiro, donde continúa su formación como artista e inicia su carrera de Diseño Gráfico e Industrial.
Como alumno en el Centro de Artes Visuales del Parque Lage de Rio, ahonda en procesos creativos, en dinámicas de comprensión de la experimentación de las artes de la transformación. Concluido este rico capítulo brasileño, Gustavo regresa al Paraguay con una obra actualizada y que avizora un desarrollo de primera magnitud.
El libro continúa con su regreso al Paraguay, su carrera ascendente en el arte, el diseño, la comunicación y la docencia. Comienza el desarrollo de una obra de radical humanitarismo y ecologismo, que será el leit-motiv su lucha existencial, su rebeldía moral en una sociedad en la que campean injusticias, prebendas y el narcisista status quo de algunas figuras culturales.
Esta biografía personal señala con gran atención un contexto político y social, fuertemente marcado por la resiliencia del arte. La edición es un racconto de los años del miedo, los de la deforestación masiva y demasiado rápida de las selvas y biomasas del Bosque Atlántico, el etnocidio de los habitantes originarios, la desaparición de animales y plantas, las represas hidroeléctricas, las violencias de un Estado sin derechos contra sus hijos.
La reciente publicación aborda la trayectoria de su autor y ofrece una mirada sobre la creación artística local desde la dictadura. Foto: Gentileza
Quimera invertida
Con el fin de la dictadura en la década previa al siglo XXI, las luchas civiles enfrentando el autoritarismo, o el mismo lugar e importancia de las artes en esos años en Asunción dibujan el compromiso de GB con nuevas sensibilidades. Su trabajo apuesta por una abstracción no objetivista, utlizando materiales no convencionales, oscureciendo la comprensión, cual reflejo silente de lo indecible.
Benítez hace suya la causa de la libertad personal y colectiva en la capital paraguaya, involucrándose en las esperanzas de un nuevo tiempo. El tenso pulso sostenido por la comunidad artística comprometida con los derechos humanos y la libertad ante el inmovilismo de la dictadura y de las élites que la sostienen, tiene claros ejemplos de su activismo a lo largo de estas 264 páginas.
También cabe un retrato retrospectivo de nuestra sociedad civil del arte de esos años, endogámica y cerrada en sí misma, una escena poco receptiva a las novedades expresivas como el arte de instalación o el objeto. El hacer de Gustavo insistió en materializarse en el secreto, el enigma o la metáfora oblicua y a contrapelo de una estética complaciente, decorativa y que olía a trementina.
El despliegue, el despegue hacia poéticas vegetales, cósmicas y del paisaje natural serán las nuevas señas de identidad de su obra, anhelante del bosque y de sus seres vivos, de un territorio hoy yermo y vacío. El simbolismo de la misma materia y los temas que de ella se conjugan habilitan abundantes narrativas sobre el tiempo, el cambio y la transformación, como un ejercicio de memoria que es a la vez, visionario para el presente y futuro.
El arte de Gustavo Benítez es uno de imágenes y pensamientos cuyo corazón construye una cosmogonía ficticia pero viva, palpitando en árboles, animales, minerales, aguas, personas, lunas o bólidos celestes. Motivos funcionando como portales, como espacios de penetración visual y de comprensión analítica de una realidad que requiere de verdad, coraje y resistencia para ser comprendida. Un arte interpelador, a un nivel ético, para quienes transitamos este tiempo y lugar, una obra de afectos y efectos movilizadores por y para la vida.
El comunicador cultural y artista visual Toni Roberto es esta vez el protagonista de “Ellos saben”. Gran conocedor del arte, la arquitectura y las historias urbanas, en esta ocasión nos invita a rescatar del olvido a ocho artistas plásticos del siglo XX que a su parecer son figuras clave del arte paraguayo, pero que con el pasar del tiempo han ido perdiendo visibilidad o no han sido valorizados en su justa dimensión.
“Este es un tema poco tratado. No siempre lo más popular debe ser lo preferido. Son mis artistas favoritos del siglo XX, no tan conocidos y que deberían estar en las colecciones de muchos paraguayos que creen que el arte se limita a cinco o seis nombres, que tenerlos en la pared es un símbolo de estatus”, considera Toni Roberto.
Refiere que con la llegada de los vientos modernos del arte a mediados del siglo anterior se empezó a construir un nuevo lenguaje en el arte paraguayo. “Con ello nacieron artistas que por las circunstancias de la vida a pesar de componer una obra contundente no llegaron a cotizaciones importantes de sus obras, por ello muchos debieron dejar por el camino y dedicarse a distintos rubros, a la publicidad gráfica o a la enseñanza de arte en las escuelas y colegios”, señala.
Recuerda que después llegó la generación de oro del dibujo paraguayo de los años 70, grandes nombres, muy ligados a la intelectualidad de aquella productiva década del arte. “Así aparecieron artistas que hoy, muchos de ellos están casi olvidados y otros no, como Joel Filártiga, Gabriel Brizuela, Julio González, Mabel Valdovinos, Nicodemus Espinosa, Nelson Martinessi, Luis A. Boh y hasta un poco conocido Ricardo Migliorisi, dibujante del que muchos andan detrás de alguna colorida pintura comercial de su última época, no teniendo idea que también existió el otro Migliorisi”, apunta.
Cuenta que debido al boom de Itaipú, donde una nueva clase accedió a la posibilidad de coleccionar arte que, con la premisa de que se debía priorizar la durabilidad antes que la calidad estética de la obra, fueron desplazados por la mentalidad de que el arte era solo poseer un óleo sobre tela. “Así, muchos de los exponentes de esa década terminaron haciendo lo que aquella nueva burguesía demandaba: una obra demasiado comercial, logrando notoriedad en ciertas divisiones de las artes visuales, pero fueron poco conocidos en otras disciplinas como el dibujo, que en muchos casos lograron importantes resultados estéticos”, entiende el artista visual.
“Hace poco me decía un artista croquisero, ‘primero voy a hacer un dibujo y después la obra’, sin tener idea de que el dibujo puede ser autónomo a la pintura, es un problema de educación, es muy complejo, es muy difícil porque se trata de “deconstruir” un esquema instalado en la educación artística, que hoy sufre los mismos avatares de educación en general y que además no ayuda al análisis genuino hasta el de un pensamiento social crítico”, lamenta el comunicador.
Pero, volviendo a aquellos años 50, 60 y 70, “debo confesar mi preferencia total por algunos artistas que, perteneciendo a un mundo popular, llegaron a expresar a nivel visual los más altos estándares de virtuosismo en sus obras, alejados de los caprichos del mercado, sumados al complicado análisis artístico dominante. La selección de los ocho artistas no reconocidos por el mercado me fue muy difícil. Ahora yo creo que son estos una sencilla preferencia personal que no desmerita otras elecciones”, aclara.
“Debo confesar mi preferencia total por algunos artistas que, perteneciendo a un mundo popular, llegaron a expresar a nivel visual los más altos estándares de virtuosismo en sus obras, alejados de los caprichos del mercado”.
“Por las circunstancias de la vida a pesar de componer una obra contundente no llegaron a cotizaciones importantes de sus obras, por ello muchos debieron dejar por el camino y dedicarse a distintos rubros”.
JENARO MORALES
Jenaro Morales. Capiatá, 1999
¿En qué estilo podemos ubicar a Jenaro Morales? ¿Naif? Sí. Morales, capiateño de alma y nacimiento, realiza una obra que refleja su mundo suburbano, habitando en una compañía de Capiatá donde hasta hoy, en su pequeña granja, su mundo rural es retratado con mucha autenticidad: sus gallinas, vacas, la capilla familiar donde hasta hoy enseña catecismo.
Jenaro Morales
Junto a Ysanne Gayet figura en la selección Presencia del Arte Naif en América Central y Latina. “Prèseence de L’ Art Naïf en Amérique centrale et latine”, siendo un orgullo para los paraguayos. Sin embargo, hasta hoy, su obra no es conocida por la media de los ciudadanos, como se merece.
FABIOLA ADAM
Fabiola Cabrera de Adam
Una gran exponente del arte guaireño, Fabiola Cabrera de Adam vive en Asunción desde hace muchas décadas. “Una de mis artistas preferidas poco visualizadas en el mundo del comercio del arte”, resalta Toni. Cautiva y fascina con su mirada de los mitos y leyendas del Paraguay, temas tratados con mucha altura, llevando aquellas historias al campo de las artes visuales con gran maestría. Estudió desde 1965 con el brasileño Lívio Abramo, luego con Olga Blinder y Edith Jiménez.
Fabiola Adam. As. 2003
JACINTO RIVERO
Jacinto Rivero. Asunción c. 1979Jacinto Rivero
Jacinto Rivero, grabador de alta talla que a través de las décadas consolidó una obra sencilla, austera pero contundente con la simple gubia y la madera, haciendo un importante aporte de valor plástico. De él ya me referí en un artículo publicado en este mismo diario hace unos meses denominado “Jacinto Rivero, el artista de Cateura”. El artista jamás apartado de su realidad urbana y suburbana al mismo tiempo fue formulando a través de décadas su fidelidad referencial, que lo convierte junto a otros elegidos míos en pioneros del arte social paraguayo.
MARGARITA SÁNCHEZ MINELLA
Margarita Sánchez Minella. C. As. 1988
Con la misma emoción y en el mismo camino, Margarita Sánchez Minella, una niña del Bañado Sur de Asunción a la que el maestro Lívio Abramo conoció en la calle Palma, en situación casi de calle, un día de los años 60 realizó un concurso de arte de niños lustrabotas del centro. En ese lugar se presentó una niña que quería participar con los varones, era la que luego se convertiría en figura fundamental del arte moderno paraguayo.
Margarita Sánchez Minella
Con el tiempo logró hacer una importante obra gráfica muy emparentada con su realidad social en la que se desenvolvió dignamente toda su vida, fiel a su realidad. Margarita podía vender sus cajas de caramelos al mismo tiempo que sus obras de arte, una dignidad incomparable.
GENARA MEDINA INSFRÁN
Genara Medina Insfrán. C. 1975
Si uno googlea, el nombre de Genara Medina Insfrán no encontraría en ningún caso. Genara era una mujer muy particular, se paseaba por las calles de Asunción con un aire de misterio siempre con ropa oscura y anteojos grandes. Decía que vivía en Trinidad en una casa que era de los López, vivía casi en situación de calle. A principios de los 80 ya era una mujer de avanzada edad y siempre fue protegida del maestro Livio Abramo. Aprendió a grabar y realizó una rica obra gráfica, a tal punto que fue seleccionada por el maestro Abramo para participar de la legendaria carpeta Tagra realizada a mediados de los años 70.
Su delicado grabado estaba adornado con frutas exóticas con un detallado entorno realizado con gran preciosura, a pesar de lo complicado que era manejar esa manera de hacer arte trabajando sobre la madera. Dentro de todos los artistas de esta selección el caso de Genara Medina Insfrán es el más enigmático y poco conocido, pues por su situación de vida su obra se fue perdiendo, tal vez yendo de un lugar a otro, tan misteriosa que un día ya no volvió. Es un caso casi de rescate antropológico, que debe ser estudiado más adelante en el arte paraguayo.
MABEL VALDOVINOS
Mabel Valdovinos. As. 1977
Nacida en Sáenz Peña, Chaco argentino, pero residente desde muy joven en Asunción, donde formó un hogar paraguayo, participó de los más importantes talleres de arte de los años 70. Siempre en la punta de la investigación sobre la línea, sorprendió con su arte óptico generativo, denominado mundialmente Op Art.
Mabel Valdovinos
“Desde muy chico conocí el trabajo de Mabel Valdovinos que miraba maravillado en el viejo Correo Semanal”, cuenta Toni. “Su obra influyó enormemente en mí y en otros coetáneos, asegurándonos la posibilidad de poder retomar el dibujo que fuera marginado en los años 80″, dice.
Mabel reside desde hace dos décadas en su ciudad natal, pero muy ligada a Asunción por sus hijos y nietos, estando siempre fuerte con sus más de 80 años.
RICARDO YUSTMAN
Ricardo Yustman. As. 1972
Por el camino aparecen grandes dibujantes, entre ellos Ricardo Yustman, dueño de una obra de profundo contenido de la reflexión sobre la humanidad, que impresiona y se puede comprobar en un dramático dibujo que se encuentra en un libro ya agotado, que fuera editado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil en el año 2000.
Ricardo Yustman
Yustman por las circunstancias de la vida se refugió en el mundo de la publicidad, siendo uno de los directores de la agencia publicitaria que fundara con su amigo Dani Nasta en el año 1968.
CONCEPCIÓN LÓPEZ AQUINO
Concepción López Aquino. As. c. 1975
Representa una mirada fresca de lo auténticamente paraguayo. Mujer sencilla de vida urbana austera. Empezó en los talleres de Lívio Abramo en 1968, representó su entorno de plantas y flores del Paraguay con gran maestría, dominando la rigidez que representa enfrentarse con la dura madera a la hora de grabar, transformando sus piezas en sonoros poemas visuales que llegan a su más alto grado con la aparición en la escena de su obra de aves, que me transporta a “Canto de mi selva” de Herminio Giménez. Formó parte de la selección Tagra realizada por el maestro Lívio Abramo a mediados de los 70, pero poco y nada se sabe de ella que hoy contaría con 74 años.