El capítulo de hoy de “Aldea de penitentes” nos acerca a la realidad de los pequeños hermanos de Antonia. La muerte de la madre y la “solución” al problema para Cuenca con las instrucciones del Comandante. Una nueva historia para las niñas que se reencontrarán lejos de su valle.
- Pepa Kostianovsky
-Al reconocer la voz de Stroessner en el teléfono, se puso de pie y se cuadró.
-Ordene, mi comandante –dijo sin abandonar su absurda postura.
-Mire, Cuenca, Antonia quiere ir a ver a su gente y llevarle unas chucherías por Navidad. Mande mañana a un jeep a buscarla y que le traiga otra vez el viernes.
-Pero...
-¡Qué pero ni qué pero!¡Haga lo que se le ordena!
-Es que hubo una desgracia, mi comandante. La mamá se murió.
-¿Cuándo? ¿De qué, piko?
-Hace diez días por ahí. Parece que el hombre le pegó mal.
-¡Cómo lo que no me avisó?
-No quería molestarle por pavadas, mi comandante.
-¿Y el tipo?
-Ya era pues nuestro capataz. Se le tuvo que echar porque se emborrachaba todo el día. Ahí anda de vago, dando vuelta. Justamente mi señora quería que se le saque los mitã'i kuéra y se les mande en el asilo, por lo menos a la nena, para que no anden saracuteando.
-¿Cuántos años tiene la nena?
-Y once por ahí ha de tener y los varones si que uno ha de ser de diez y el otro de ocho.
-Heee. La mitãkuña’i que venga junto a su hermana. Y de los otros hágase cargo ahí en la Villa. Al padre, échelo a patadas. Que desaparezca.
-A su orden, mi comandante. ¿Cuándo quiere que se le mande a la chiquilina?
-Inmediatamente. Ya sabe dónde.
-Positivo, mi comandante.
Cuenca se desplomó sobre el sillón. El asunto lo había tenido preocupado. Temía la reacción de su jefe.
Finalmente, la había sacado barata.
Ordenó a dos oficiales que fueran a buscar a los niños y que lo asustaran al infeliz como para que no volviera a mostrar el pellejo por la zona. Luego llamó a Asunción para avisarle a Clota que el problema estaba solucionado.
-¡Gracias a Dios! –exclamó la mujer. ¡Lo que recé por esos inocentes! La Virgen me habrá escuchado. Voy a prenderle velas ahora mismo. ¡Rosalía, vení que tenemos que rezar un rosario!
Al rato volvieron al cuartel los oficiales encargados del rescate, trayendo a los tres niños asustados, famélicos y mugrientos.
Angélica Céspedes asumió su rol de consorte:
-Hay que bañarles, pobrecitos. Yo me voy a ocupar de la nena.
-Denles primero algo de comer –intervino Cuenca en uno de sus ocasionales arrebatos de sentido común.
A la chiquita le dolía la barriga. El enorme plato de guiso y el vaso de leche eran un peso extraño en su estómago. Angélica la fregaba una y otra vez con jabón y cepillo.
El enmarañado cabello estaba invadido por los piojos, pero tuvo lástima de cortárselo, de modo que le hizo cerrar con fuerza los ojos y cuidadosamente lo embadurnó con kerosén para luego lavarlo con shampoo; el olor era algo nuevo y delicioso. Le puso un líquido rojo en las heridas y carachas, la vistió con ropa de uno de sus hijos y le ató el pelo con una cinta de seda.
Sin despedirse de sus hermanos fue subida a un jeep que la trajo hasta Asunción. El oficial que conducía le preguntó su nombre. Nadie le había dirigido la palabra desde que aquellos hombres amenazaron al padre y los metieron en el vehículo militar.
-Catalina Merele -respondió con voz fuerte y segura que sorprendió al chofer.
-¿Vos pa sabés dónde te estoy llevando?
-No.
-Junto a tu hermana
-¿Junto a Antonia? –dijo con una sonrisa que tenía perdida.
-Sí, señorita– respondió el hombre. Y fue como si se borrara todo lo padecido. Un ventarrón de alegría envolvió a Catalina, que permaneció muda el resto del viaje. Sin siquiera pensar. ¿Cómo podía soñar con la felicidad si no la conocía?
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¿Es la IA un nuevo Dios?
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la Aneaes
“Dios no existe, pero puede existir un día”, solía decir Quentin Meillassoux en sus clases de filosofía en la Sorbona. Esto, que puede parecer una broma, toca el corazón de una de sus tesis: nada garantiza que algo exista, aunque tampoco hay nada que impida su advenimiento, incluida la divinidad.
En nuestra época, la frase adquiere una resonancia inesperada. Ya no nos limitaríamos a esperar una inteligencia superior, sino que como sostiene de manera provocadora “El nuevo Dios. La inteligencia artificial y la búsqueda humana del sentido”, de la filósofa y teóloga Claudia Paganini, el ser humano habría creado un dios al atribuir a la inteligencia artificial poderes que durante siglos reservó a la divinidad.
Paganini afirma que nos comportamos como si la IA pudiera saberlo todo, resolver cualquier problema y estar presente en todas partes. Le confiamos trabajos, decisiones privadas, dudas sobre nuestra salud y hasta preguntas sobre el sentido de la vida.
Es en este marco que la autora analiza cómo históricamente actuamos, percibimos y nos relacionamos con lo divino. Si los dioses antiguos podían callar, la máquina, en cambio, debe estar disponible a toda hora y adaptarse a cada usuario.
Es el Dios imaginado por una generación que vive la espera como una falla del servicio y convierte sus deseos en expectativas de cumplimiento inmediato.
La inversión en el orden de las causas tiene una larga historia. La tradición judía imaginó en el “golem” un cuerpo modelado por manos humanas y animado por el Nombre, carente de palabra propia, que termina desbordando a su hacedor. Mary Shelley reescribió esa figura en Frankenstein o el moderno Prometeo.
Feuerbach pensó la proyección de cualidades humanas ante las cuales luego nos inclinamos, y Marx trasladó esa estructura al trabajo alienado, donde el producto se independiza y somete a su productor. La novedad de la IA, su eficacia como objeto de profunda idolatría, reside en que el ídolo ahora conversa y adapta su respuesta a quien lo interroga.
Una respuesta humanista y cristiana necesita reconocer estas relaciones para mostrar con más eficacia el límite del enfoque de Paganini.
En contra del Dios a medida de los nuevos tiempos, la fe auténtica no es un método para obtener prestaciones, sino “la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”, como dice el libro de Hebreos.
Es habitual que la oración incluya pedidos, pero también gratitud, arrepentimiento, espera y silencio. Sin embargo, la relación con la IA funciona en la dirección contraria, porque el sistema aprende a adaptarse al usuario y a ofrecerle una respuesta cada vez más ajustada a sus preferencias, en el tiempo de la instantaneidad.
El creyente no pierde la fe ante el misterio de Dios, el usuario de la IA espera una respuesta que lo satisfaga aquí y ahora. Por eso, incluso desde el punto de vista práctico elegido por Paganini, la analogía de la IA con Dios no resulta del todo persuasiva.
En un nivel más fundamental, para el cristianismo y gran parte de las tradiciones monoteístas, Dios no es un “ente entre los entes”, no es tampoco una inteligencia hiperpoderosa que pueda ser comparada a otras inteligencias de igual o menor grado.
Dios se sitúa en otro plano, el de la auténtica trascendencia, porque es la misma posibilidad de que exista un mundo donde tenga sentido hablar de entes inteligentes. La IA, por su parte, pertenece enteramente al mundo de lo creado, depende de electricidad, minerales, capital, datos y trabajo humano, todos elementos de la finitud. Por eso, no posee una promesa propia de redención: produce respuestas mediante cálculos de probabilidad sobre lo ya dicho por la humanidad, mientras que el perdón y la reconciliación no se deducen del pasado, sino que advienen como acontecimientos de la gracia divina.
En este sentido, la asignación de un atributo de divinidad solo puede significar una regresión pagana anterior incluso a los momentos más altos de la filosofía antigua, como el las “Enéadas” de Plotino que tanto fascinó a San Agustín. Se concebía ahí a lo trascendente como el Uno más allá del ser, más allá del mundo.
La mayor virtud del libro de Claudia Paganini reside en la lucidez con que examina una tentación característica de nuestro tiempo, la de concebir lo divino a la medida de las necesidades, expectativas y preferencias de cada individuo.
Justamente por ello, su lectura puede interpelar también a quienes comprendemos la trascendencia desde un horizonte radicalmente distinto, pues nos exige hacer explícita la posición desde la cual pensamos aquello que rebasa al sujeto y resiste toda reducción a sus deseos. Toda auténtica experiencia de lo trascendente remite a una tradición recibida, a una comunidad que la custodia y a vínculos que nos preceden y nos constituyen.
Allí donde la cultura posmoderna impulsa la fragmentación de toda pertenencia y la construcción de un “Dios customizado” para cada conciencia aislada, la tradición recuerda que nadie accede por sí solo a la verdad. La trascendencia quiebra el repliegue del individuo sobre sí mismo y lo convoca a participar en una comunión que lo precede y lo desborda.
En esa apertura se revela que el lazo que nos une no es un límite para la libertad, sino la condición misma que hace posible una vida plenamente humana.
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Todos tenemos debilidades, pero en Dios podemos vencer
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
En el libro de Romanos capítulo 7:14-25, está un pasaje donde el apóstol Pablo expresa su profunda lucha contra su naturaleza caída.
El libro de Romanos fue escrito por el apóstol Pablo y es su carta más larga y ocupa el primer lugar en orden en la Biblia (aunque no fue su primera carta de las 13 que escribió).
La ubicación de esta carta es por ser la más larga, pero también por ser la más teológica y sistemática, o sea, el que entiende el libro de Romanos entenderá perfectamente el resto de la Biblia.
El libro de Romanos es el que expone de manera más clara la salvación por gracia, pero antes de mostrarnos la salvación, de manera sistemática, nos muestra primero el problema.
En el capítulo 1:16, 17 nos da un fundamento clave de la doctrina cristiana. Nos dice que el evangelio, o las “buenas nuevas” que los apóstoles anunciaban, es “poder de Dios para salvación de todo aquel que cree” y el verso 17 dice que se “revela por fe y para fe, pues el justo vivirá por fe”.
En otras palabras, la salvación es de Dios, es su poder actuando en nosotros, no nuestra propia fuerza, es para el que cree, o sea, para aquel que da por verdad lo que Dios dice y que esta verdad es una revelación espiritual, una convicción espiritual interna en la persona que hace que viva por fe y para fe, nuestro caminar es por fe, o sea, en dependencia total de Dios.
Luego desde el 1:18 al 3:20 responde a la pregunta ¿por qué el hombre necesita de la salvación? Pablo explica la culpa de los gentiles o no judíos (1:18-32), la culpa de los judíos (2:1-3:8) y luego que toda la humanidad es culpable delante de Dios (3:9-20). La culpa de los judíos fue pecar con la ley y la de los gentiles o paganos contra su conciencia. Hasta que llegamos al capítulo 7, donde el apóstol Pablo nos cuenta su testimonio en cuanto a su lucha personal contra el pecado o su “naturaleza caída”.
Son palabras impactantes más aún porque vienen de uno de los hombres más poderosos espiritualmente de toda la Biblia, un titán de la espiritualidad. Si hubiera alguien íntegro, victorioso, espiritual, inspirador, ese era Pablo. Si esas palabras venían de un hombre común y corriente sería comprensible, a nadie le sorprendería, ¿pero de Pablo? Es por eso que sus palabras son absolutamente impactantes.
Pablo reconoce que la ley santa de Dios saca a luz su pecado y el pecado nos convence que necesitamos de un salvador.
Este pasaje podría llenarnos de frustración, pues si él, aparentemente, no podía librarse de sus instintos carnales, ¿cuánto más nosotros? Pero la verdad es que esto está escrito para nuestra esperanza. Si Pablo lidió consigo mismo, ¿por qué yo no? Si él venció, ¿por qué yo no?
La Biblia es clara en que no hay superhombres. Todos, absolutamente todos tenemos grandes luchas y esas luchas se hacen más evidentes a medida que más queremos parecernos a Cristo.
Conozco muchas personas que han cambiado. Conozco personas que han vencido muchas cosas y hoy son mucho mejores que antes. Conozco personas que han logrado cosas importantes, conozco personas que su solo cambio me hacen creer más en Dios. Lo que no conozco es un hombre sin una lucha, sin una cruz, pero lo más bueno es que siguen caminado, no paran.
Podríamos resumir estos versículos en los que Pablo habla de su frustración con una sola frase: no comprendo mi proceder.
Nuestra lucha es espiritual. No podremos vencer la naturaleza caída con nuestras fuerzas, o sea, reprimiéndonos. Tenemos que enfrentar nuestra lucha, ser sinceros en que no podemos superar, aborrecer ese pecado y buscar a Dios. Una persona con esta actitud va a vencer.
Podría haber luchas que tomen años superarlas, otras se volverán como “aguijones” en nuestro ser, o sea, nos perseguirán siempre, pero así también siempre la venceremos.
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“Narciso” de Marcelo Martinessi se estrena el 9 de abril en cines
La nueva película paraguaya “Narciso”, dirigida por Marcelo Martinessi, llegará a los cines paraguayos el jueves 9 de abril, luego de su debut mundial en la Berlinale 2026 y de alzarse con el prestigioso premio Fipresci de la crítica internacional. Ambientada en Asunción de 1959 e inspirada libremente en la novela de Guido Rodríguez Alcalá y en hechos reales, la obra recrea una historia en la que el deseo y la libertad chocan de frente con la represión.
La película se desarrolla en el marco de un régimen militar que comenzaba a consolidarse, donde surge la figura magnética de “Narciso” Arévalos, un joven cuya única pasión es el rock and roll y cuya muerte prematura deja entrever una trama de deseos ocultos y de opresión política.
“Narciso” llega a las salas de todo el país luego de su estreno en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín en febrero pasado, para introducir al público paraguayo a una Asunción de finales de los años 50. Se trata de una coproducción internacional que involucra a socios de siete países.
Los actores Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Alberto Sánchez Pastor, Aníbal Ortíz, Mimí Monte, Maca Candia, Liz Fernández, Florencia Boccia, entre otros, forman un elenco al que se suma la participación especial del actor franco-argentino Nahuel Pérez Biscayart (Premio César al Actor Revelación, 2018) y la española Mona Martínez (nominada al Goya por Mejor Actriz de Reparto por Adiós, 2020).
Imagen y sonido de una época
En “Narciso”, el diseño visual y el sonoro han sido claves para la reconstrucción histórica. La dirección de arte estuvo a cargo de Carlo Spatuzza y de la brasileña Babi Targino; la fotografía, del reconocido venezolano-francés Luis Arteaga; el sonido (directo, diseño y mezcla) a cargo de Tiago Raposinho, Fernando Henna y Miguel Martins; y la música, grabada especialmente para la película en Budapest con músicos de cámara, es obra de la compositora española Zeltia Montes, quien recientemente obtuvo el Premio Giuseppe Becce en la Berlinale por la banda sonora original de “Narciso”.
“Narciso” construye el retrato de una época a través de la música, con temas icónicos del rock and roll, así como piezas tradicionales del cancionero popular paraguayo (“Che La Reina”, “Galopera”, “Bienvenido Hermano Extranjero”, entre otros).
La película fue filmada íntegramente en Asunción, con escenas en más de diez locaciones y en calles de la ciudad, con un equipo técnico conformado por alrededor de 60 profesionales paraguayos y extranjeros. Las etapas de montaje, edición, diseño y mezcla de sonido, postproducción de imagen y finalización se realizaron durante más de un año entre Montevideo, São Paulo, Toronto, Lisboa y París.
Asociaciones estratégicas
Para llevar adelante un proyecto de esta escala, La Babosa Cine se asoció con las productoras Pandora Filmproduktion (Alemania), Esquina Filmes (Brasil), La Fábrica Nocturna Productions (Francia), BTEAM Prods (España), Oublaum Filmes (Portugal), Bocacha Films y Guay Films (Uruguay).
El productor ejecutivo Sebastián Peña explicó que “la estructura de financiamiento fue un rompecabezas de siete países, con más de 24 fuentes de apoyo y participación”. Así, el proyecto, que inició hace más de seis años, logró captar fondos públicos internacionales y apoyos de institutos de cine de Alemania, Francia, España, Portugal, Uruguay, Brasil, Holanda y Paraguay.
“Un pilar fundamental fue la contrapartida local”, agregó Peña, quien afirma que la alianza con el sector privado en Paraguay fue estratégica. La producción comercial, a cargo de Belén Vierci, Camilo Guanes y Sebastián Peña Escobar logró asociaciones con marcas como Banco Itaú, Personal, Pilsen, Chevrolet, Superseis, Burger King, Coca-Cola, Tiendas Pilar, La Consolidada de Seguros, Chaco Films, AM lighting, The Hub, entre otras; y el apoyo del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo, la Secretaría Nacional de Cultura, el Fondo Nacional para las Artes y la Cultura, la Dinapi, Itaipú, la Comisión de Educación y Cultura del Senado, entre otros. “Es la prueba de que cuando el Estado y el sector privado se alinean tras un proyecto cultural sólido, Paraguay puede jugar en las grandes ligas del cine mundial”, finalizó.
Sinopsis
Paraguay, 1959. El país vive bajo un sofocante régimen militar. “Narciso” regresa de Buenos Aires, trayendo la rebeldía del rock & roll. El joven seductor y carismático pronto se convierte en una sensación radial y en símbolo de libertad. Su presencia cautiva a la juventud, pero inquieta los cimientos de una sociedad profundamente conservadora. Tras un último show, su cuerpo aparece totalmente quemado. En una sociedad regida por el silencio y vigilada por el miedo, esa muerte prematura revela una trama de deseos reprimidos y de opresión política que marcará el futuro de todo un país.
Sobre Marcelo Matinessi
Asunción, 1973. Director y guionista paraguayo. Estudió comunicación en la Universidad Católica de Asunción y cine en la London Film School y en la New York Film Academy. Ha participado del Curso de desarrollo de proyectos cinematográficos de Casa América/Fundación Carolina, de Torino Film Lab, Berlinale Talent Campus, La Residencia de la Cinefondation, del Festival de Canne,s y del Locarno Filmmakers Academy.
Desde 1991 trabajó en documentales y ficciones breves que tienen a Paraguay como eje. Sus cortometrajes Karai Norte (2009), Calle Última (2011) y El Baldío (2013) han tenido un amplio recorrido internacional, con diversas distinciones.
Participó de la creación y fue el primer director ejecutivo de TV Pública Paraguay desde el 2010 hasta la crisis política del año 2012. Capturando esa coyuntura traumática para su país, escribió y dirigió La Voz Perdida, que obtuvo el Premio Orizzonti al Mejor Cortometraje en la edición 73 del Festival Internacional de Cine de Venecia en el 2016.
Su primer largometraje, Las Herederas, se estrenó en la Competencia Oficial de la Berlinale en febrero del 2018 y recibió dos Osos de Plata. Desde entonces ha obtenido decenas de reconocimientos en festivales de todo el mundo y ha sido distribuida para su estreno comercial en un total de 30 territorios. “Narciso” es su segundo largometraje.
Ficha técnica
Una película de Marcelo Martinessi
2026, Paraguay, Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay
Una producción de: La Babosa Cine
Guión: Marcelo Martinessi
Basado en una novela de: Guido Rodríguez Alcalá
Dirección de fotografía: Luis Arteaga
Dirección de arte: Carlo Spatuzza y Babi Targino
Montaje: Fernando Epstein y Marcelo Martinessi
Sonido directo: Tiago Raposinho
Diseño de sonido: Fernando Henna
Mezcla de sonido: Miguel Martins
Música original: Zeltia Montes Muñoz
Diseño de vestuario: Diana Leste
Estilismo: Carmen Arbués
Maquillaje: Sofía Sellanes
Producción general: Sebastián Peña Escobar
Productores ejecutivos: Sebastián Peña Escobar y Marcelo Martinessi
Productora asociada: Belén Vierci
Coproducción: Julia Murat, Ico Costa, Christoph Friedel, Claudia Steffen, Alex Lafuente, Xavier Rocher, Marina Perales Marhuenda, Agustina Chiarino y Fernando Epstein
Compañías coproductoras: Esquina Filmes, Oublaum Filmes, Pandora Film Produktion, BTEAM Prods, La Fábrica Nocturna Cinéma, Bocacha Films y Guay Films
Ventas internacionales: Luxbox
Producción comercial: Belén Vierci, Camilo Guanes y Sebastián Peña Escobar
Prensa y difusión en Paraguay: Adri Morro Prensa + Contenidos
Distribución en Paraguay: Filmagic
Género: Drama
Idiomas: español y guaraní
Duración: 101 minutos
Reparto: Diro Romero, Manuel Cuenca, Nahuel Pérez Biscayart, Mona Martínez, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Alberto Sánchez, Aníbal Ortíz, Mimí Monte, Maca Candia, Liz Fernández Casabianca, Florencia Boccia, Mario González Martí.
Redes sociales: @narciso_lapelicula
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El accidente que truncó la vida de una controvertida figura
El 2 de febrero se cumplieron 13 años del fallecimiento de quien en vida fuera el general Lino César Oviedo. Se trata de una de las figuras políticas más controvertidas de la historia reciente de nuestro país. Participó en el golpe de Estado de 1989 e intentó más de una vez llegar a la Presidencia de la República.
- Por Emiliano Cáceres Periodista
- Fotos Archivo
Oviedo es sindicado como responsable de los acontecimientos del Marzo Paraguayo y en su momento puso en jaque la incipiente democracia instaurada tras el golpe del 89. Se trata de una figura que sigue despertando polémica, pues hasta hoy muchos de sus seguidores afirman que Oviedo fue víctima de un asesinato.
La mañana del 3 de febrero de 2013, el Paraguay amaneció con la noticia de que el entonces candidato presidencial por el partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), el exgeneral Lino César Oviedo Silva, había fallecido en un accidente aéreo. El helicóptero que lo transportaba se precipitó en una estancia en Presidente Hayes. En ese momento, el exmilitar tenía 69 años y se preparaba para las elecciones generales de 2013. En aquella ocasión, Oviedo retornaba a Asunción tras un acto político en Concepción. La noticia sorprendió al país y algo muy llamativo fue la fecha y hora en que sucedió todo. Ese mismo día se cumplían 24 años del derrocamiento de Alfredo Stroessner, acontecimiento en el que Lino Oviedo tuvo una participación protagónica.
INICIOS
Lino Oviedo nació el 23 de setiembre de 1943 en el municipio Juan de Mena, en el departamento de Cordillera. Fue hijo de Ernesto Oviedo, un veterano de la guerra del Chaco y participante de la Guerra Civil de 1947. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital. A la edad de 14 años ingresó a la Academia Militar Mcal. Francisco Solano López. Egresó a los 19 años siendo promovido al grado de subteniente de la Caballería. Posteriormente, iría escalando de posición hasta llegar al grado de coronel en 1985.
En lo que respecta a su vida familiar, contrajo matrimonio con Rosalía Raquel Marín y fue padre de seis hijos.
GOLPE DE 1989
Entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989, se dio un golpe militar que derrocaría al dictador Alfredo Stroessner, quien ya llevaba casi 35 años en el poder. El derrocamiento fue encabezado por el Gral. Andrés Rodríguez, consuegro de Stroessner y hasta ese entonces su mano derecha.
En aquella operación militar, Lino Oviedo jugó un papel de suma importancia. Fue él quien concretó la rendición del presidente en la sede del Comando en Jefe y quien arrestó personalmente a Stroessner para posteriormente llevarlo a punta de cañón junto a Andrés Rodríguez.
CARRERA POLÍTICA Y MARZO PARAGUAYO
Su carrera política posterior al golpe fue muy controvertida. Con trampas, hizo que el ingeniero Juan Carlos Wasmosy ganara las internas coloradas de 1993 a Luis María Argaña. Posteriormente, cuando Wasmosy ganó las elecciones generales y asumió la Presidencia, Lino Oviedo fue nombrado comandante del Ejército. Sin embargo, la relación entre Oviedo y Wasmosy posteriormente se resquebrajó. En 1996, el presidente pasó a Oviedo a retiro, pero este se atrincheró en su cuartel y hubo amenazas de golpe de Estado. Para calmar las aguas, Wasmosy le ofreció a Oviedo ser ministro de Defensa, pero le retiró la oferta por presión popular y con el visto bueno de la Embajada de EE. UU.
Lino Oviedo a partir de allí se metió de lleno a la política, fundando un movimiento interno en el Partido Colorado, la Unión Nacional de Colorados Éticos (Unace), con el objetivo de ser el candidato presidencial de la ANR en las elecciones de 1998. En las internas, derrotó a Luis María Argaña. Pero Wasmosy lo encarceló alegando su intento de golpe de Estado en 1996.
En la candidatura a presidente entró la dupla de Oviedo, Raúl Cubas Grau, y como candidato a vicepresidente quedó Luis María Argaña. Ganaron las elecciones de 1998. Cuando Cubas asumió, liberó a Lino Oviedo, lo que llevó a una enorme crisis política y a un pedido de juicio político contra el mandatario. Inesperadamente, el 23 de marzo de 1999, el vicepresidente Argaña fue asesinado por sicarios ligados al oviedismo, lo que dio inicio al Marzo Paraguayo.
El juicio político contra Raúl Cubas tomó fuerza mientras miles de personas se manifestaban frente a la sede del Congreso. El 26 de marzo de 1999 se perpetró la masacre por francotiradores que mataron a 7 jóvenes. Finalmente, Raúl Cubas renunció a la Presidencia siendo sustituido por Luis González Macchi. En tanto, Lino Oviedo huyó del país y obtuvo temporalmente asilo político primero en Argentina y luego en Brasil. Luego, retornó a Paraguay y guardó reclusión en una prisión militar por sus intentos de golpe de Estado. Sin embargo, en 2007, tras un incidentado proceso fue absuelto.
ÚLTIMOS AÑOS Y MUERTE
Ya con su propio partido político (partido Unace), Lino Oviedo se presentó como candidato en las elecciones generales de 2008, quedando en tercer lugar. Posteriormente, se postuló de nuevo para las elecciones de 2013.
El 2 de febrero de ese mismo año, Lino Oviedo realizó un mitin político en Concepción. Esa misma noche debía volver a Asunción. El retorno sería vía aérea en un helicóptero Robinson R.44. Oviedo iría con su custodio Denis Galeano y el piloto Ramón Picco.
Expertos afirman que esta aeronave no estaba certificada para vuelos nocturnos. El piloto le habría advertido a Picco que no solo estaba anocheciendo, sino que había un frente de tormentas muy amplio y que era muy inseguro volar. Sin embargo, según relato de los testigos, Oviedo insistió vehementemente en volar de manera inmediata a Asunción.
El helicóptero de Lino Oviedo despegó de Concepción a las 21:00. Poco después, se perdió contacto con la aeronave. A la mañana siguiente, 3 de febrero de 2013, exactamente 24 años después del golpe de Estado que derrocó a Stroessner, el Servicio de Búsqueda y Rescate encontró en una estancia de Presidente Hayes el helicóptero completamente destruido y sus tripulantes fallecidos.
En su momento, familiares y seguidores de Oviedo afirmaron que el exgeneral fue víctima de un atentado. Sin embargo, se estableció que la causa del accidente fue por desorientación espacial y factores climáticos.