“Ya no me interesa demasiado esa gran revolución, sino que esa pequeña revolución”
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POR JINMMY MARÍA PERALTA
El cantautor paraguayo se encuentra grabando junto a Lito Vitale en Buenos Aires, luego de concluir una colaboración con Juan Carlos Baglietto.
“¿Cuánto puede transformar el mundo una canción?”, se preguntaban. La idea del canto comprometido en Latinoamérica parece haber sido devorada por el tiempo, o puesta en reposo bajo la sombra de los fracasos de los intentos de mundo nunca mejor, mientras, en el escenario, hoy casi todo es purpurina, estallidos y seducción. Hubo un tiempo en el que se creía que la canción era un arma, pero no solo lo creían aquellos que con guitarra en mano que se escondían de la policía, sino también el mismo poder lo creía, y se prohibían canciones y conciertos, se exiliaban voces, se secuestraban instrumentos, y se mataba a algún que otro trovador en estadios.
Con las reconfiguraciones políticas, la canción de protesta fue juzgada como anacrónica, pero al parecer ella no solo resiste ante el sistema, también resiste al olvido y al estanco.
Hugo Ferreira, miembro del recordado movimiento cultural Canción Social Urbana, desde su hogar actual, Montevideo, bosqueja y ejecuta su plan de resistir con la canción, su herramienta de trabajo y de vida, varios discos después de sus inicios, la voz no se apaga y en su nuevo país logra abrirse puertas a fuerza de sueños y osadía.
“Con esto de la pandemia se retomó un poco eso de buscar la canción más pura, por decirlo así es. Volver a los referentes. A mí por lo menos me pasó ese proceso”, explica Hugo, desde Uruguay.
Él separa música de entretenimiento. La música es para él un arte que se vincula con lo real del ser humano, con sentimientos, por fuera la producción de un bien de consumo, a lo que llama en este caso entretenimiento.
Ferreira grabó en los últimos meses con Hugo Fattorusso un candombe, uno de los músicos más importantes de Uruguay. Recientemente arrancó un nuevo proyecto de tres canciones con el reconocido pianista y productor argentino Lito Vitale, una de ellas la canta con el talentoso Juan Carlos Baglietto.
“Juan y Lito son realmente tipos muy grandes, que ya están más allá del bien y del mal, ¿verdad? O sea, no sé cómo decirlo, Vitale ya tocó con absolutamente todos los músicos de la Argentina, Juan cantó con todos”, comenta Hugo.
Los temas para un disco nuevo de Hugo ya están compuestos, pero la producción de ellos se va haciendo en tanto se crea un plan y se lo ejecuta. Se van grabando por ahora entre Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. El cantautor paraguayo se gestiona en solitario, y ha recurrido a la virtualidad con canal para contactar con estos referentes del arte del Río de la Plata.
“Le mandé primero una música, y le gustó mucho. Ahora ya son tres canciones las que voy a grabar con Lito, una de ellas la grabé con Juan Carlos”, agregó.
Ambos músicos argentinos formaron parte de la segunda generación de nuevos de artistas de la metrópoli porteña que emergió a comienzos de los ‘80. Baglietto perteneció a lo que se conoce como La trova rosarina, y que desembarcó en Buenos Aires con un disco producido por quien fuera por entonces su pianista, Fito Páez.
“La sombra del águila”, “Profundo”, “Claro y fuerte”, “Delitos y fantasmas” y “Vacíos” son los títulos de todos discos lanzados por Hugo. El nuevo proyecto se va forjando en tanto el cantautor aún no decide si recurrirá o no a la presentación de un material en formato físico, o si solo publicará las canciones de manera individual a través de las plataformas musicales. Pero ya tiene comprometida la grabación de un tema más con Fernando Cabrera y la colaboración de Alejandro Dolina en un texto.
La canción resiste en todos los formatos, también desde el candombe con Hugo Fattorusso. (foto: gentileza)
UN HOMENAJE A LA TROVA
A fines de los ‘90, Hugo, Aldo Meza y Víctor Riveros crearon Canción Social Urbana, buscando ser la renovación del Nuevo Cancionero, que en los ‘70 tuvo una incidencia política y cultural dentro de la sociedad paraguaya, con letras de Maneco Galeano y Carlos Noguera, se lucían como en un campo de batalla grupos como Vocal Dos, Ñamandu y Sembrador.
Aquel proyecto de cantautores que arrancaba a una década del surgimiento del Paraguay democrático, tuvo también como inspiración a creadores e intérpretes de la canción latinoamericana.
“Esta canción que grabamos con Baglietto también es un homenaje a la trova rosarina, que está cumpliendo ahora 40 años. Yo soy como un músico fuera de su tiempo que canta canciones de antes”, señala el paraguayo.
IDEALISMO Y LA CANCIÓN
“Ya no me interesa demasiado esa gran revolución, sino que esa pequeña revolución”, comenta Hugo, al hacer referencia respecto a la tensión de idealismo y pragmatismo ya casi inexistente por la supremacía de este último, tanto en la sociedad como en la creación artística.
Una mirada de añoranza tiñe la canción que finalmente reafirma su condición de resistencia en el arte mismo de crear e interpretar canciones.
“La canción habla eso, finalmente no es una queja. Aunque pareciera ser que hay algo de rabia por la derrota de ese idealismo de otros tiempos cuando dice, ‘¿a dónde fue, dónde quedó?’, pero, al final, termina diciendo otra vez, ‘no queda más que reincidir y delirar en este asunto de cantar’”, finalizó.
La guitarra es la eterna compañera del cantautor que tiene como balas precisas la palabra. (foto: gentileza)Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto compartieron estudio junto a Hugo Ferreira. (foto: gentileza)
Se trata de un proyecto gestado desde Uruguay, donde el cantautor paraguayo vive desde hace unos años, en el que reúne a figuras de la música regional.
La canción es una forma explícita de la expresión artística, donde las metáforas y los signos tienen formas definidas que sirven de insumo reflexivo y sensitivo para aquellos que logran llegar hasta ella.
En algún sentido, la canción es el fragmento de un diálogo con un otro ausente, es una conversación que para el oyente es solo un monólogo, pero que para el compositor tiene un interlocutor ante quien se confiesa, se responde, se muestra o se oculta.
Ese otro, para quien se hace el arte, ese espectador de primera fila, ese oyente privilegiado, ese lector anhelado, cambia todo el tiempo para el artista. Para Hugo Ferreira primero fueron sus amores, sus pares, sus ídolos, su generación, y ahora comienzan a ser sus hijos.
El reconocido cantautor paraguayo presentó en la última semana “Carrusel”, su último trabajo discográfico que cuenta con la colaboración de artistas internacionales Hugo Fattoruso, Fernando Cabrera, Nicolás Ibarburu, Popo Romano, Juan Carlos Baglietto, Litto Vitale, Alex Mesquita y Thiago Rabello.
Fiel a su forma, Hugo se centra para este disco en el respeto que siempre le ha tenido a la palabra, la forma y la fuerza que se plantea en ella, dentro del oficio de cantautor.
La Nación conversó en el músico que sigue dialogando, desde Uruguay, con el Paraguay, con su Asunción, con la gente de su tierra y ahora también con sus hijos.
–¿Qué te motiva hoy por hoy a la hora de iniciar un nuevo proyecto como este?
–Hacer un disco completo de canciones inéditas, melódicas y con mucha letra, hoy por hoy resulta un tanto desafiante, quizás delirante, dado que lo que se consume es otra cosa, al menos mayormente. Sin embargo, este material lo trabajé mucho desde la introspección y resultó catártico para una etapa de mi vida en donde hubo mucha reflexión y cambios.
La motivación principal de continuar haciendo música propia luego de casi 30 años e invertir tiempo y recursos en grabarlas, es principalmente eso, continuar caminando y creo yo, empezar a dejar un pequeño legado en la cultura paraguaya. No obstante, también creo que en este disco nuevo, “Carrousel”, hay canciones que pueden reflejar lo que muchas personas sienten en el mundo actual.
Es un disco que encara temas muy presentes en la vorágine que vivimos: la soledad, el repensarse, el volver a empezar, el no rendirse, el seguir creyendo en el “todos”, contra esa constante loa al “yo primero” que está haciendo mucho daño, a mi entender.
Siempre se encuentran cómplices que validan lo que a veces parece un desatino, no toda la música debe ser para “alegrar”, hay veces que se necesita parar, pensar, llorar, y ahí es donde entramos los cancionistas, cantores o cantautores.
CREACIÓN Y VIDA
–Tu obra transita una parte de tus propios procesos internos, ¿cómo se articula creación y vida así?
–Sí, muchas de mis canciones nuevas hablan de mi yo más profundo, de los conflictos que uno tiene, de los fracasos o pequeñas conquistas, del día a día, de cosas más simples pero a la vez contundentes. Ya quizás no es tanto esa discursiva que intenta encarar las grandes ideas desde grandes consigas, sino desde los pequeños detalles del vivir.
Es un desafío también, porque yo suelo tender a llenar mis canciones de lemas grandilocuentes, algo medio común en los cantautores quizás.Yo creo que creación y vida, para un cantautor en edad difícil, diría el cubano Frank Delgado (demasiado viejo para ser una revelación y demasiado joven para que me hagan homenajes) es lo más común, ya que no existe la presión de escribir algo específico, sino que vas componiendo sobre lo que te pasa cotidianamente, sin pensar en crear algún hit, solo reflejarte en la música, como antídoto, o elixir renovador de vida.
Algunas canciones incluso nacieron solas, como espasmos creativos podría decirse, así de la nada, caminando por la calle, y se hacen en una hora o dos… como si algo inexplicable me susurrara al oído los versos. De hecho son las canciones que más me gustan, porque son como esos regalos inesperados que te da la vida.
–¿Qué imaginario sentís que te aportó tu residencia en Uruguay y qué parte de tu mirada sobre el Paraguay o lo paraguayo se amplió?
–Uruguay ha sido un viaje muy complejo en lo personal, una aventura agridulce, muy difícil desde la distancia y la soledad, de mis hijos, de mis amigos más cercanos, de la familia, pero así también, el descubrimiento de un país con enorme cultura, con mucha inquietud social, con mucho arte, por todos lados, con gente fascinante.
Mirar al Paraguay desde el Uruguay me mostró que hay mucho tramo, nos falta como país cultural, es decir, ese tesoro que es Paraguay en su riqueza cultural todavía necesita mucho apoyo para que deje de ser solamente un detalle de nuestra identidad en el exterior.
Que no solo sirva para adornar un evento protocolar, sino que empiece a ser un lenguaje cotidiano y una marca país genuina, que reditúe no solo aplausos sino ganancias materiales y mejor vida para los artistas, como lo es aquí en Uruguay, que también tiene sus dificultades como toda vida por el arte, pero tienen mucho desarrollo en estructuras, sistemas, gremios, apoyos, y principalmente conciencia del potencial de la cultura como generadora de valor.
Desde Uruguay, y quizás desde cualquier otro país desde donde uno mire al Paraguay, como paraguayo, puede darse cuenta que existe un potencial enorme en sus características culturales para erigirse como referente de la amalgama de culturas autóctonas y foráneas, y de cómo desde ahí, desde ese “arte paraguayo” creaciones de todos los géneros artísticos pueden consolidarse y multiplicar beneficios.
PROCESO
–¿Cómo se da el proceso de producción en tiempos de la virtualidad? ¿Con quién lo fuiste llevando?
–Es un mundo distinto. Anteriormente era todo un tema juntar la banda en el estudio y hasta grabar por separado. Luego de la pandemia y los avances de la tecnología casi que se hace natural a veces trabajar a distancia. La capacidad tecnológica hace que prácticamente todo pueda hacerse por separado y con la mejor calidad.
Recuerdo que mi primera colaboración a distancia fue con Drexler, en el 2003, cuando su grabación me vino en un CD por correo postal, porque no existía capacidad de red que soporte el tamaño de un archivo de voz. Hoy, hay invitados que grabaron su voz en un teléfono, y con la tecnología quedaron impecables en la mezcla.
Este disco “Carrousel” fue un aprendizaje hermoso de cómo construir consenso a partir de la idea de la canción, viendo cómo los que formaban parte, desde su lugar, Brasil, Paraguay, Argentina, Estados Unidos, Perú, Cuba, hicieron que pareciera cercana la distancia.
El comando en jefe del disco estuvo a cargo de Willy Suchar, desde Asunción, por donde pasaban todas las ideas que yo pergeñaba desde Montevideo, en Asunción se pulían y ensamblaban los aportes que fui recibiendo de los músicos y arreglistas con los que grabé.
En Asunción, Willy Suchar y César Da Costa se sumaron al proyecto de Hugo Ferreira
–¿Pensás en la imagen de tus hijos interpretando y hablando con tu obra?
–Y ese creo, básicamente, es la razón por la que sigo escribiendo canciones, para que alguna vez ellos las tengan como suyas. Te hablaba del legado, a la cultura paraguaya, sí, pero primordialmente es el legado para mis hijos, una forma de seguir con ellos cuando ya no esté. ¡Mi hija ahora está empezando a aporrear el piano y mi hijito canta cuando escucha cualquier música… la sangre no es agua dicen! Veremos.
COLABORACIONES
–¿Podrías hablarnos un poco de las colaboraciones que lograste en este proyecto?
–Creo que es lo lindo de este disco, cuando hablábamos de virtualidad y de la capacidad que te da la tecnología de acercarte a personas que antes hubiera sido muy difícil. Pero, igualmente, creo que no solo se trata de la posibilidad de grabar con una leyenda, sino que esa leyenda quiera hacerlo.
Creo que esto último me llena como artista, el poder compartir con estos músicos que grabé, no por obra de alguna compañía o productora, sino por voluntad propia, porque no se sintieron incómodos al hacerlo.
Grabé en Uruguay con Hugo Fattoruso, Fernando Cabrera, Nicolás Ibarburu y Popo Romano; en Argentina con Juan Carlos Baglietto y Litto Vitale. Después están los músicos de Brasil, de Campo Grande, Alex Mesquita en bajo y Thiago Rabello en batería.
Dani Cortaza desde Estados Unidos puso algunas guitarras, Aldo Mesa grabó una voz aquí, en Montevideo; Juanma, mi hermano, y Susana Zaldívar también pusieron voces en el estudio de César da Costa, en Sajonia; Willy Suchar, por supuesto, el gran maestro Óscar Fadlala piano y arreglos de la canción que da nombre al disco: “Carrousel”. Mezcla y mastering de Ricardo “Rapái” Zucarelli.
Y así, realmente, un puzle fantástico, un dream team y un honor haber grabado con todos ellos.
El artista paraguayo también trabajó con los emblemáticos músicos argentinos Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale
Cantautor paraguayo se destaca con videoclip de su sencillo “Entre los Faroles”
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El cantautor paraguayo, Javier Solís Moreno, hace unos meses presentó el videoclip de su sencillo musical denominado “Entre los Faroles”, que ya cuenta con más de 20.000 reproducciones desde su lanzamiento. El material fue compartido por “The beatles LatinFanpage”, página oficial latinoamericana de la legendaria banda.
Según Javier, se trata de una pieza que profundiza en su nostalgia y reflexión personal que replicó en sus emotivas letras y melodía cautivadora. El video se encuentra disponible en YouTube como “Entre los Faroles”, y se destaca por su atmósfera melancólica.
“La canción fue producida por César Da Costa; mezclado y masterizado por Sergio Cuquejo, productor que trabajó en el mítico estudio 2 de “The Beatles” en el Abbey Road", destacó Moreno en entrevista con La Nación/Nación Media.
En el videoclip ofrece una puesta en escena sobria y evocadora, en la que el artista logra capturar la esencia de sus palabras, acompañadas de imágenes que transportan al espectador a un universo de sentimientos y recuerdos.
“Este lanzamiento marca un paso más en mi carrera de artista y busco seguir consolidándome como una voz auténtica dentro de la música paraguaya, fusionando géneros y ofreciendo composiciones que tocan el corazón”, puntualizó.
Portada del nuevo álbum de Javier Solís. Foto: Gentileza
Javier también destacó que el videoclip fue publicado en las redes por “The Beatles LatinFanpage”, esta sería la página oficial en Latinoamérica de la legendaria banda británica The Beatles.
“Principalmente influenciado por The Beatles y el rock británico, el artista latino Javier Solís Moreno estrena en YouTube su videoclip oficial de su single “Entre Los Faroles”. El video fue producido por Cinexpression con el director José Eduardo Duarte", dedicaba el posteo de Facebook.
Javier se destaca por una voz autentica y consolidar géneros. Foto: Gentileza
Artistas paraguayos participan en festejo del Mercosur en Montevideo
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Paraguay ante el Mercosur ofrecerá un bloque artístico en el marco de una actividad de dos días por el Día del Patrimonio del Uruguay, con la participación de los artistas paraguayos Herencia Guaraní, Las Juky, Dina María Paz y Hugo Ferreira. El sábado 4 y domingo 5 de octubre, el Edificio Mercosur abre al público en Montevideo, en horario de 10:00 a 16:00.
Los visitantes podrán disfrutar de un recorrido guiado por las emblemáticas instalaciones del Edificio Mercosur, sede de la Secretaría del Mercosur (SM), ubicada en el antiguo Parque Hotel. Específicamente podrán conocer el Salón de los Presidentes y el Salón de los Plenarios. También se deleitarán con diversas exposiciones y actividades culturales representativas de los Estados Partes del bloque: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Entre las actividades permanentes, se destacan las visitas guiadas por funcionarios de la SM y la Unidad Técnica FOCEM, quienes brindarán información sobre el proceso de integración y la contribución del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur en los países miembros.
También se podrá disfrutar de la exposición de las fotografías mejor rankeadas del 7.º Concurso de Fotografía del Mercosur y de los videos cortos del 1.º Concurso de Reels, cuya temática de este año es «Gastronomía y Sabores del Mercosur». Además, se expondrán las fotografías ganadoras de la 6a edición, cuya temática fue “Mercosur en Acción: Obras emblemáticas del FOCEM”.
La Unidad de Comunicación e Información del Mercosur, corresponsable del evento, proyectará una serie de materiales audiovisuales, incluyendo campañas relacionadas al Estatuto de la Ciudadanía y a los proyectos financiados por el Fondo no reembolsable del Mercosur.
Asimismo, se realizará una exposición de pinturas de artistas argentinos residentes en Uruguay, así como una muestra de fotografías del Edificio Mercosur, tomadas por fotógrafos de Uruguay y Argentina, contribución de la Embajada y Representación Permanente de la República Argentina ante el Mercosur. Se proyectará también el concierto del emblemático músico uruguayo Rubén Rada, en el marco del Bicentenario de la Independencia de la República Oriental del Uruguay, espacio ofrecido por la Representación Permanente de Uruguay ante Mercosur.
Ayer sábado arrancaron los recitales con la participación del Coro Departamental de Tacuarembó Carlos Gardel, “Mujeres Sambistas Uruguay” con las “Matriarcas do Samba”, además del Coro Montevideo, de la Escuela de Música Vicente Ascone (EMVA). El domingo 5 de octubre, a las 11:00, el músico Fabián Arias dará a conocer más sobre la música de Bolivia en una presentación hecha a medida para la ocasión.
A las 12:30 de hoy, la Embajada y Representación Permanente de Paraguay ante el Mercosur ofrecerá un bloque artístico paraguayo empezando con el dúo “Herencia Guaraní” de guitarra y arpa paraguaya, seguido del elenco folklórico “Las Juky” del Club de Residentes Paraguayos en Uruguay.
Enseguida, a las 13:00 horas abrillanta la jornada la solista paraguaya Dina María Paz, quien viaja a Uruguay exclusivamente para ofrecer su interpretación artística. El bloque paraguayo cierra con la actuación del diplomático y cantautor paraguayo Hugo Ferreira, ganador del reciente concurso municipal de la capital paraguaya “Una guarania para Asunción”.
El Coro Vox Populi del Uruguay se presentará a las 14:30, y el broche de oro estará a cargo de la pareja de bailarines de tango Rodrigo Freitas & Sara Olivera a las 15:30 horas. Los visitantes también podrán disfrutar de una muestra gastronómica representativa de los países miembros del Mercosur. Se ofrecerá una selección de platos salados y dulces típicos de la región, permitiendo que los asistentes no solo conozcan el arte y la cultura, sino también saboreen la diversidad cultural del bloque.
Hugo Ferreira: “Hay que potenciar la industria cultural como política internacional”
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Fotos: Cristóbal Núñez
En este “Expresso” a puro guitarreo y canción, Augusto dos Santos recibe al cantautor, abogado y diplomático Hugo Ferreira, quien recientemente ganó el primer premio en un concurso municipal de composición de guaranias. Ferreira repasa los inicios de su carrera, sus influencias, los nuevos desafíos de la canción testimonial y enfatiza la importancia de promover la industria cultural como política de proyección a nivel internacional.
–Si tuviéramos que bucear en los orígenes del Hugo Ferreira cantante, músico y creador, ¿a qué tendríamos que atribuir?
–Y en realidad al colegio, a una búsqueda del lugar del mundo del uno. Hay algunos que jugaban fútbol, básquetbol, a algunos se les daba por bailar, etc., etc., y bueno, yo no estaba encontrando nada. Como mi papá tocaba la guitarra en casa, dije “capaz que por este lado”. Y, bueno, así empezó.
–¿A esta altura ya te pasa que empezás a percibir que alguien está cantando o está hablando de una canción y no sabe que lo escribiste vos?
–Ojalá más, pero sí. Había una frase que decía Facundo Cabral que cuando ya nadie sabe el autor de tu canción, es cuando llega la gloria. Me pasa mucho con “Crecimos”, que es una canción que la escribí en el colegio, que es para la época del colegio y últimamente con “Mi país”. De la voz de Ricardo (Flecha) especialmente y también de otra gente que la escucha y la canta.
FACETA DIPLOMÁTICA
–¿Cuál es tu tarea en el ámbito diplomático?
–Yo estoy trabajando en la Embajada de Paraguay en Uruguay. Ahí me encargo de los temas que tienen que ver con el Mercosur.
–¿De formación sos abogado?
–Soy abogado y estudié Relaciones Internacionales y Administración Pública en España en un máster hace casi 20 años ya. Y bueno, siempre estuve vinculado a lo que tenga que ver con relaciones internacionales, organizaciones sociales, políticas.
–En cuanto a lo que es la diplomacia cultural, que existe, que se nota, da la impresión de que siempre se puede hacer mucho más al respecto de eso, ¿no?
–Sí, yo creo que es un proceso también de identificación nacional dentro de una larga historia con varios capítulos. Está la historia de la independencia, de la guerra, la posguerra, la dictadura, la democracia, etc. Y creo que hubo varias aristas desde las cuales se enfocó la identidad cultural de Paraguay. Y creo que ahora, con este tiempo de democracia más larga, se está encontrando un lenguaje común que tiene que ver mucho, por ejemplo, con la guarania, tiene que ver con el guaraní, tiene que ver con el mismo desarrollo urbano de Paraguay y sus expresiones culturales y artísticas. Eso está empezando a llamar la atención a nivel internacional y está generando interés no solamente desde el punto de vista cultural meramente, sino de las industrias culturales mismas y se está mirando un poquito hacia Paraguay. Potenciar eso como política internacional es muy interesante porque genera un rédito genuino.
ECLOSIÓN
–En qué momento te ubicás al respecto de toda esa historia que vino antes de vos con gigantes como Maneco Galeano y compañía.
–Nosotros somos los Salieris del nuevo cancionero. Hay mucha gente que surgió a finales de los 90, 2000 básicamente, especialmente Aldo Mesa y Víctor Riveros que estuvieron conmigo cuando la música urbana todavía no era reguetón (risas). Queríamos darle ese carácter porque en esa época la música estaba muy identificada con la realidad campesina, con ese discurso muy de la tierra, de la lucha del campo. Entonces, si bien el nuevo cancionero ya empezó a tocar temas que tenían que ver con la dictadura, la canción contestataria a esa realidad, nosotros tomamos ese hilo del nuevo cancionero con referentes como (Carlos) Noguera, Maneco, Jorge Garbet, Ñamandú, Sembrador, todos los grandes. Y tratamos de sumar.
–Hablanos de cómo se formó ese movimiento.
–Hubo una especie de vacío en los 90 hasta el 97, 99 más o menos. No hubo casi nada nuevo, por lo menos que llamara la atención, desde lo último de Maneco, desde lo último de Ñamandú. Hay que mencionar a Rolando Chaparro porque él siempre fue como un hilo conductor. Rolando y Alberto Rodas. Son tipos que nunca dejaron de cantar desde el nuevo cancionero, fueron parte del nuevo cancionero y dieron un impulso a lo que fue la nueva música después. Siempre me acuerdo de ellos porque somos muy ingratos a veces y nos olvidamos del peso gigante de canciones como “Polcarera de los lobos”.
–¿Cuánto tiempo duró canción social urbana?
–Y dura todavía... Hasta que Mesa se fue a Uruguay, Víctor siguió grabando, pero creo que los tiempos también cambiaron. Fue una época en la que había mucho el tema de los festivales, de los proyectos que tenían que ver con la canción popular y demás. Y creo que llegó un momento en que dijimos “misión cumplida”. Ahora sigamos como amigos y colaboradores, pero no hace falta que toquemos los tres juntos todo el tiempo. Hubo un momento en que se pensaba que éramos un grupo y en realidad lo que queríamos era un movimiento y vincular a más gente. Estuvo en su momento Ulises Silva, Yenia Rivarola, no formando parte del movimiento, pero sí vinculándonos y haciendo ruido con esa gente. David Portillo...
–Ya después de ustedes vendrían Cristian Silva y otros.
–La siguiente camada y ya empieza más a diversificarse, entra la gente de La Secreta, aunque ellos son ya veteranos como nosotros, pero empezaron a hacer cosas nuevas. Entra Cristian, mi hermano también, Juanma Ferreira y mujeres también.
–Y en términos de matices, de tonadas, de estilos musicales, ¿qué se ve en todo ese tiempo de los 90 hasta principios de 2000? ¿Canciones era el género?
–Sí, la canción de autor más vinculada a la nueva trova era todavía lo que se hacía en los 90 tardíamente en Paraguay, porque esa ya era una cuestión setentosa, ochentosa en la región.
INFLUENCIAS
–Si tuviera que pedir tres referentes tuyos, Silvio Rodríguez estaría indudablemente.
–Aunque yo varío un poco de lo que es lo tradicional, aunque la gente me escucha y me dice es la misma voz de Silvio, pero en realidad es una mezcla de eso, también de (Juan Carlos) Baglietto y mucho de la trova rosarina que tenía esa forma de cantar.
–¿Quiénes serían tu podio en términos de referentes para vos?
–Alberto Cortez me parece exquisito en su letra, en sus composiciones. Ha escrito sobre absolutamente todo, cantaba con una pasión impresionante y a mí me quedó muy grabado lo de él. Me cuesta hacerte un podio, pero seguro está Alberto, seguro está Silvio, seguro está (Luis Eduardo) Aute, seguro está (Joan Manuel) Serrat. Y después nuevos por la cercanía de edad y porque me tocó conocerlos. Soy un admirador tardío de (Joaquín) Sabina por ejemplo. (Jorge) Drexler, Ismael Serrano.
–¿Cuáles son algunas colaboraciones que te resultan inolvidables o importantes en tu camino?
–La primera vez que me jugué, porque siempre fui medio cara dura, pedir directamente a alguien, siendo bastante desconocido, o sea, totalmente desconocido en algunos lugares, fue con Drexler. Drexler grabó conmigo en 2003 y me dijo “encantadísimo”.
–¿Qué otras colaboraciones recordás?
–Después vino Ismael Serrano, otro gran referente para mí, a quien admiro hasta ahora muchísimo. Coincidimos mucho en formas de escribir, de encarar la canción desde la letra y una sensibilidad genial. Con Ismael fue complicado porque nuestras tonalidades son muy dispares. Después en ese mismo disco está Frank Delgado, también un trovador cubano, de la novísima trova, canta un tema dedicado al Che, una salsa que Willy (Suchar) arregló, que tiene la particularidad que la parte de tamborín lo llevé a Cuba para grabar con Frank. En realidad en esa época era medio todavía raro. No era demasiado usual el tema de las invitaciones y las colaboraciones.
REINVENCIÓN
–¿Qué se canta a partir de los 2000?
–Hay temas universales, por ejemplo la pobreza, la desigualdad. La canción justamente cambia a partir de irreverentes como Sabina. La canción de amor misma se vuelve una canción testimonial a veces porque se reinventa ese romanticismo, un trasegar de la lírica muy pura a esa lírica más sarcástica, a una canción un poco más inteligente. Yo creo que lo testimonial o la protesta entre comillas pasa por la reinvención de esa protesta a factores sociales mucho más complejos. El enemigo es más difuso, antes era la dictadura, ahora está en todas partes.
–Tuviste una premiación muy importante en estos días que tiene que ver con la guarania, ¿no?
–Sí, una guarania para Asunción, una canción que trata de hacer una canción más para Asunción, pero diciendo un poquito más de actualidad. Gané el primer puesto de la categoría de guarania tradicional. Hay otra categoría que era guarania moderna, como fusión. Me fui por lo tradicional y por suerte gané. Vamos a ver si se difunde lo suficiente para que se escuche.
MARGINALIDAD
–¿Cómo te llevás con esta irrupción casi hegemónica de nuevos ritmos como el reguetón?
–Quizás es cíclico. Tiene mucho que ver con factores como la tecnología, el acceso masivo, la inteligencia artificial, que hace que cualquiera pueda hacer una canción hoy en día. O sea, balbucea algo, te afina. Si escribís algo y no te sale bien, la inteligencia artificial te hace rimar lo que estás pensando. Fito Páez decía que es inútil enfrentarse a algo que es hegemónico. Aparte, la canción de autor y la canción testimonial, eso lo decía Caetano Veloso, siempre vamos a ser marginales, pero marginales en el sentido lato de la palabra. Siempre vamos a ser para un público muy chico. Si sos cantautor y querés ser masivo, te equivocaste de carrera. Luis Miguel por ejemplo es un tipo que nunca jamás va a hacer reguetón y ni en inglés quiere cantar él, él se mantuvo en su postura. Claro, estamos hablando de un genio, el mejor cantante para mí, el mejor cantante de música en castellano de la historia. Y otros tipos como Serrat que no van a ceder. Sin embargo, hay otros melódicos, por ejemplo, que tuvieron que hacer eso para sobrevivir.
–¿Quiénes, por ejemplo?
–Estamos hablando de Luis Fonsi, de David Bisbal. Gente que tuvo un éxito rotundo en los 2000 y para seguir viviendo tuvieron que hacer reguetón o juntarse con Daddy Yankee, juntarse con Fulanito para poder seguir comiendo. Charlie García decía y Fito lo confirmó que la música es melodía, armonía y ritmo, pero hoy en día solo tienen ritmo. El reguetón es ritmo y letra. Entonces le faltan como dos elementos para ser música. Es entretenimiento, es expresión cultural, eso nadie niega. Ahora, no sé si es música técnicamente, quizás es ritmo, quizás es una expresión cultural rítmica. La música en sentido estricto es melodía, armonía y ritmo, y ahí se va mezclando, siempre fue así.
–En estos últimos tiempos tuviste unas colaboraciones muy potentes que te reivindicaron un poco con la historia de tus propios referentes, ¿no?
–El hecho de estar en Uruguay y también un poco la pandemia que bajó los precios de muchas cosas, de estudio, de grabación, de costo de músico y demás, en su momento me llevó a estar más cerca de referentes muy importantes en mi historia de la música uruguaya y de la música argentina. En Argentina principalmente mi ídolo de adolescencia, el tipo que me enseñó a cantar a la distancia sin saberlo, Juan Carlos Baglietto, junto con Lito Vitale. Ese dúo material de ellos me marcó mucho.
–Se nos fue el tiempo. Muchísimas gracias por venir y muchísimas gracias por tanta creación para la música contemporánea en Paraguay.
–Muchas gracias a vos, Augusto. Hasta la próxima. Muchas gracias.