Fotos: NADIA MONGES – PÁNFILO LEGUIZAMÓN – JORGE JARA
Después de un año atípico como fue el 2020 con un Santuario de Caacupé vacío en pleno 8 de diciembre, este año los feligreses volvieron con su fe a peregrinar para pagar sus promesas y ofrendar ese sacrificio a la Virgen María de Caacupé. Miles de personas se volcaron a las calles de Caacupé para estar nuevamente este año, agradecer por las bendiciones y también para rezar por el alma de los que ya no están. Estos dos últimos años fueron muy duros para el país, ya que la pandemia golpeó con fuerza a miles de familias paraguayas, dejando varios asientos vacíos en la mesa familiar. Los devotos aprovecharon para hacer unos días de reflexión y para curar un poco el alma con la fe.