Entre el 9 y el 17 de febrero de 1931 tuvo lugar el segundo congreso pedagógico en la historia del Paraguay. Fue convocado por el director general de Escuelas, Ramón Indalecio Cardozo, y respondió a varias finalidades: el espacio del congreso debía servir para “someter a prueba la preparación del profesorado, (…) oír lo que piensa el profesorado sobre la reforma, unificar sus conceptos e ideales, estrechar los lazos de solidaridad que unen a los docentes”; pero, principalmente, para legitimar la reforma iniciada en 1921 y sancionada por Ley 689 en 1924.

La política cardociana en educación tenía múltiples bases: la pri­mera, su amplia experiencia personal docente, iniciada en 1898 cuando fue desig­nado director de la Escuela de Varones de Villarrica. La segunda base, su objetivo, siempre explícito, de crear una pedagogía paraguaya, en diálogo crítico con las principales tendencias con­temporáneas en educación, y en ruptura con la influen­cia argentina hasta entonces dominante. Otra base funda­mental fue la experimenta­ción y la innovación educa­tiva, a la que concedía gran importancia quizás desde 1903 cuando inició, con el agrónomo José Benítez, en la escuela de Villarrica, su experiencia de huertas escolares. La experiencia de las huertas estimuló en Car­dozo el desarrollo de varias ideas respecto de la natu­raleza, el valor de la agri­cultura para el Paraguay y la importancia pedagógica del experimentar, del hacer. Estas ideas son centrales en su proyecto pedagógico, como se lee en su obra “Por la educación común”.

EL PRIMER LABORATORIO

Esta tendencia a la expe­rimentación condujo al maestro a organizar expe­rimentos e investigaciones de distinta índole desde que asumió el cargo: de su época es la primera medi­ción de peso y talla de niños y niñas en edad escolar; la implementación, también por primera vez, de los test psicológicos; la primera encuesta sobre valores de la niñez, en 1922, con niños y niñas de la Escuela Brasil; los experimentos del Plan Dalton y el Método Winne­tka, desde 1926. En 1931, la Escuela Normal del Para­guay, dirigida por María Felicidad González, orga­niza el primer laboratorio de psicología experimen­tal. La revista La Nueva Enseñanza, órgano ofi­cial de la Dirección Gene­ral de Escuelas, difunde los resultados de las investi­gaciones realizadas por maestras y maestros.

Autoridades.

El Congreso Pedagógico es el escenario en el que se habla con base en el conocimiento pedagógico de época, y los resultados sistematizados de las experiencias realizadas con los métodos de la Escuela Nueva, bajo esta impronta de dotar a la reforma de la solidez de lo más avanzado del cono­cimiento de época.

“Por encima del gran progreso escolar de nuestros vecinos, por encima de su pedagogía frondosa, de sus monumen­tales casas escuelas, diri­gíamos nuestra mirada más lejos para buscar inspiración” –dice Cardozo en su discurso de apertura. “Veíamos ini­ciarse un gran movimiento pedagógico impulsado por Montessori, Dewey, James, Kerschensteiner, Decroly y Ferriére” –agrega el educa­dor. A ello suma la “falange de maestros abnegados y entu­siastas capaces de luchar por la grandeza de la escuela paraguaya”. La meta que per­sigue el proyecto cardociano es ambiciosa: “nos atrevimos a idear la emancipación de la didáctica nacional”.

EL CONGRESO

Este enérgico postulado se materializó a través de todo el Congreso, en exposicio­nes en las que eran mencio­nados pedagogos, métodos, estrategias e instrumentos del escolanovismo, junto a la reflexión autónoma del magisterio paraguayo sobre temas como la Escuela Rural.

Maestras.

Con respecto al papel edu­cativo de la familia, el maes­tro Cristóbal Pérez cita en su conferencia Escuelas Rurales. Observaciones preliminares, al pedagogo soviético Alberto Pirkié­vich (o Pirkevich); mien­tras que en su conferencia sobre la Orientación Pro­fesional, Esperanza Abra­ham Esteve menciona a Frank Parsons, a quien se considera el padre y pionero de la orientación profesional y de la elec­ción de las carreras. Cita igualmente a Alfred Adler, discípulo de Freud. Recu­rre a Jean Piaget, enton­ces una figura en ciernes en el ámbito educativo; a John Dewey, a Jean Piaget; y sugiere el uso de psicogra­mas según los modelos de Decroly, Christeaens, Cla­parede, Rossolimo, Van Ginneken y otros.

Clotilde Bordón, la maes­tra guaireña, se refiere a las Escuelas Normales, desde su función de Direc­tora de la Escuela Normal de Villarrica. En su expo­sición trae a colación a James P. Wickersham para respaldar sus concep­tos sobre organización de la escuela normal. Recu­rre a Guillermo Martínez Achembach, quien llegó a ser Director del Museo Ameghino de Santa Fe, en lo relativo a la enseñanza de la ética y la moral. Por su parte, Ermelinda M. de Ros apoya parte de sus dis­quisiciones sobre la rela­ción entre la escuela nor­mal y la escuela nueva en la creadora del llamado Plan Dalton, Helen Parkhurst.

Asignaciones.

La centralidad de la niñez y sus intereses en el pro­ceso educativo según la perspectiva de autores como Rousseau, Fene­lon, Pestalozzi, Spencer, Tolstoi, Kerschenstei­ner y Ferriére, es mencio­nada por Adolfo Ávalos, destacado docente y diri­gente gremial del magiste­rio paraguayo. Manuel B. de Mendoza, con base en los conceptos de Montes­sori, desarrolló su exposi­ción sobre la importancia del kindergarten; mien­tras que Cristina Bogado rescata la importancia de Montessori para el preesco­lar, mientras sostiene que el método Decroly es pro­pio de los grados inferiores y medios. Para los grados superiores recomienda el método de Proyectos.

Adelaida V. Rossi, en una exposición que merece una recuperación contemporá­nea crítica y más extensa que estas líneas, desarro­lla un concepto propio de la Escuela Nueva, luego de recorrer crítica y detalla­damente a autores como Coutou, Grunder, Ferriere, Helen Key, Parkhurst; y los diversos métodos escola­novistas: los ya conoci­dos Plan Dalton y método Winnetka; pero además el Método de Proyectos, el Método de Jena y otros.

EXPERIMENTOS

La V Sección del Congreso transcurrió con la sociali­zación de los experimen­tos educativos del Plan Dalton y el método Win­netka desarrollados desde 1926 en algunas escuelas de la Capital. María J. Rodiño presentó la expe­riencia sistematizada y crítica de la aplicación del Plan Dalton en la escuela de su dirección, la Escuela graduada No. 2, “Manuel Amarilla”; aplicación lle­vada a cabo por las maes­tras Flora Lataza y Rosalía Quidiello. “Laboratorios”, “asignaciones” y “contra­tos” recorren todo el expe­rimento educativo, a partir del cual Rodiño propone adaptaciones que hagan al método viable en el marco de la realidad educativa de aquellos años. Mag­dalena Sosa Jovellanos, Directora de la Escuela experimental No. 3 tam­bién presentó la experien­cia del Plan Dalton, desa­rrollada por la maestra de Historia, Ofelia Gómez Bueno. La Directora de la Escuela Brasil, Adela Ruiz, explicó las dificul­tades que implicó “dalto­nizar” varias materias con una única maestra.

En el último capítulo del Congreso, la Sección VI, Federico Meza, inspector de escuelas, expuso acerca de los desafíos de la Ins­pección de Escuelas, tam­bién a partir de experien­cias estimuladas desde las funciones y activida­des propias de dicho orga­nismo, como las coopera­tivas escolares.

Además del estudio de la pedagogía moderna, merece destacarse el carácter de la reflexión basada en la realidad para­guaya, especialmente en los párrafos relativos a la Escuela Rural: pensa­mientos acerca del rol del magisterio, de la familia (con referencias empíri­cas acerca de la situación de la familia rural); la importancia de las huertas escolares; el estímulo a las industrias domésticas; la escuela rural como espacio comunitario; la necesidad de una inspección escolar especializada rural; discu­siones sobre si aumentar o no el número de escuelas; la calidad de la formación normalista; forman parte de las contribuciones de un magisterio dotado de un fuerte carisma misional.

Público asistente a la inauguración del Segundo Congreso Paraguayo celebrado en Asunción en febrero de 1911.

Una mirada al pasado, con la advertencia de no caer en la tentación de pintar una “edad de oro” que no existió, es importante para identificar con claridad los rasgos que hicieron posi­ble estas asunciones, con sus límites, del magis­terio respecto del saber pedagógico. ¿Fue solo la Escuela Normal la que estimuló esta apropiación del magisterio respecto de las ideas pedagógicas? ¿Qué papel cumplieron las conferencias pedagógicas? ¿Cuál pudo haber sido el rol las asociaciones magis­teriales? ¿Qué papel juga­ron los liderazgos visibles: Manuel Riquelme, Ramón Cardozo, Adelaida V. Rossi, María Felicidad González? Quizás la Transformación Educativa también con­sista en transformar nues­tro saber sobre el pasado de la educación paraguaya.

Fuente: El Congreso Peda­gógico de 1931. Publica­ción digital de la Escuela de Gobierno y Políticas Públi­cas Norberto Bobbio, con textos introductorios de Francisco Giménez, Silvia Teresa Núñez y el autor de este artículo. Disponible para descarga gratuita en: www.escuelabobbio.edu.py.

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