Fotos: Richard Moral

El médico catedrático español Rafael Toledo Navarro conversó con Augusto dos Santos (ADS) para el programa “Expresso”, del canal GEN, sobre la situación global del covid-19 y de cómo, a su criterio, la comunidad médica y científica en todo el mundo actuó a destiempo. Sin embargo, dice que considera que esto puede terminar en un corto plazo si se logra vacunar al menos al 40% de la población de riesgo de cada país. Afirma que no se puede erradicar el virus del covid-19, pero que cree que, en unos años más, será tratado como una gripe más o incluso con menores consecuencias en la salud de las personas.

Au g u s t o dos Santos (ADS): Doctor Toledo, ¿cómo se explican de nuevo los encierros en España y qué falló, si algo falló, o era una evolución esperable?

–Yo creo que era una evolución esperable. Realmente es que creo que se han cometido muchos errores desde el principio de la pandemia y además muchos errores de comunicación. Creo que eso está creando desesperanza en la gente porque desde el principio, por ejemplo en Europa, que yo tengo más analizado, se hablaba más de la eliminación del virus y eso es algo que desde un punto de vista científico es algo inviable. Es decir, llevamos años peleando contra la gripe, contra un virus regeneratorio y no lo hemos podido erradicar. Creo que al principio se actuó por reflejo y empezaron los confinamientos. Esos problemas crearon mucha desesperanza en la gente y ahora se ve que se está actuando con pocos recursos. Prácticamente el único recurso que se está utilizando es ese, someter a confinamientos, a cierres perimetrales de determinadas áreas y así es que estamos combatiendo y peleando contra el virus sin tener éxitos grandes porque, obvio, no son las mejores medidas.

–ADS: ¿Se puede decir que los errores fueron más estratégicos que científicos?

–Yo diría que se actuó más de forma estratégica que científica. Y me explico. Imagínese usted, o sea, mejor, tenemos todos claro que es una enfermedad de distribución simétrica. Fundamentalmente los casos más graves se dan en un determinado grupo poblacional, los mayores. Imagínese que la enfermedad afectara en igual medida a todos los grupos de edad. ¿Qué habríamos hecho diferente? Probablemente hubiéramos hecho lo mismo. Hemos actuado con medidas simétricas frente a una enfermedad que se distribuye de manera asimétrica. Es ese el gran problema, no hemos, desde el punto de vista del establecimiento de medidas, no hemos tenido en cuenta parámetros tan importantes como es la distribución asimétrica. Probablemente hubiera sido mejor, tanto sanitariamente como sociopolítica o económicamente, medidas específicas de protección para aquellos grupos en que la enfermedad cursa de manera más grave y una mayor libertad en el resto de la población en que la enfermedad se presenta asintomática o da más leve. Siempre hablando de gente joven, que va a sufrir muy levemente. Eso hubiese creado algunas barreras para el virus que hubiera permitido que la población más susceptible pueda volver a la vida social.

–ADS: Me gustaría mucho, profesor, tener de su parte una reflexión respecto al proceso genético de esta crisis. ¿Cómo es posible que un mundo tan confiando en su civilización pudiera tener a esta altura un evento que lo paralice durante un año?

–Creo que no se midieron bien las consecuencias que podía tener. El tema aquí es que se tiene que hacer la evaluación costo-beneficio. El confinamiento es efectivo, pero tiene un costo. Creo que fundamentalmente aquí lo que tuvimos fue que no se pudo o no se supo medir. Se pensaba que se había controlado y cuando se actuó, se actuó tarde. Y con medidas, no diría poco científicas, no las más científicas, medidas que todos sabíamos, con problemas que después tienen muchos daños y en algunos casos son irreparables.

–ADS: Tenemos que observar este fenómeno como un episodio centenario o podemos vislumbrar la posibilidad de un nuevo capítulo a consecuencia de los procesos de degradación ambiental que se atribuye también como componente de esta erupción. ¿Qué puede pasar en el futuro?

–Con virus respiratorios es complicado que se dé en un tiempo relativamente largo. Para que se pueda dar una pandemia con un virus respiratorio, el virus tiene que tener unas características muy determinadas, tiene que ser muy transmisible y poco patógeno, porque de lo contrario no va a poder expandirse. Vamos a suponer un virus que es todo lo contrario, muy patógeno y muy transmisible, como el ébola. ¿Por qué no provoca pandemias? Porque debido a esa patógena tan rápida y florida es muy fácil aislar a los enfermos. El grave problema que tiene una enfermedad como la de este virus es que en la mayoría de los casos cursa de manera muy leve, con lo cual es muy difícil de identificar al transmisor, y este transmisor está compartiendo en la comunidad y transmitiendo el virus y se va expandiendo, y para cuando queremos controlarlo, como decía hace un momento, ya está completamente establecido e infiltrado en la sociedad. Para que se den pandemias, en cualquiera de los casos, tienen que cumplir todas esas características y no es sencillo. Se pueden dar brotes como el de ébola, de zica y de otros, pero que llegue a pasar desde los animales a los hombres que cumpla todos esos requisitos no es tan sencillo.

–ADS: Yendo ya al versus que existe entre vacunas y antivacunas, o esa otra comunidad que es mucho más honesta que es la desesperanzada, porque reitero, ve la noticia respecto al conglomerado enorme de personas que vuelven a enfermarse en regiones que señalan donde hay cifras de vacunaciones bastante razonables. ¿Por qué la gente vuelve a enfermarse?

–No es que vuelve a enfermarse. Ese es el matiz. Yo al principio hablaba de infección y enfermedad, pero como la infección tiene características más especiales, entonces pasé a hablar de contagio y enfermedad. Yo lo que quiero decir es que una cosa es estar contagiado, pero puedo estar contagiado y no estar enfermo. Todos estamos continuamente en contacto con muchos multiorganismos y no necesariamente enfermamos. Enfermamos cuando se dan una serie de condiciones.

–ADS: ¿Cuando estamos contagiados estamos contagiantes también a pesar de no estar enfermos?

–Depende. Si es después de una vacuna o después de un segundo contagio, ya no se suele ser contagiante. No se suele transmitir la infección porque la carga viral es poca. Lo único que sucede es que si me hacen una prueba a mí PCR, daré positivo, pero eso no quiere decir que esté enfermo, sino que estuve en contacto con un patógeno. Eso no plantea problemas. Incluso puede tener ventajas y digo esto porque ayuda a la inmunización, en este caso natural y no a través de la vacuna, de la persona que se vuelve más resistente a nuevas reinfecciones. Realmente el problema no lo plantea el contagio, el problema lo plantea la enfermedad y las muertes. Entonces, luchar demasiado contra el contagio supone un coste enorme, lo hablamos recién, lo de confinamiento, cuando realmente no es un problema. ¿Qué sucede?, ¿por qué la gente se vuelve a enfermar? Hablo sobre todo por la experiencia en España y además he trabajado con algo de determinadas residencias de ancianos, donde están todos vacunados, pero hay nuevos contagiados, en cambio ninguno ha enfermado. Son todos asintomáticos porque la reinfección y la vacuna lo pueden evitar. Para que una vacuna sea efectiva y pueda combatir el virus, tiene que estar en contacto con él. Se tiene que contagiar y a partir de ahí activarse los mecanismos que pone en marcha la vacuna para eliminar la infección. La infección va a ser muy corta, muy leve y la persona quizás ni se dé cuenta que está infectado. Ahora, lo que sucede con el caso del covid es que es una pandemia en streaming, lo estamos viendo todo en vivo y en directo. Entonces, claro, en las residencias en las que yo tuve experiencia, claro hubo contactos, pero no tuvieron ninguna enfermedad, pero sí tuvieron contacto, van a dar positivo. Cuando vacunamos de sarampión, no volvemos a hacer prueba. Probablemente la persona entra en contacto y tenga, pero elimina el virus en unos días más.

–ADS: ¿El tema de las mutaciones o las nuevas cepas alcanzará a ser tan importante que escape de la neutralización de las vacunas?

–Es muy difícil que se generen variantes tan importantes como para que pueda llegar a librarse de la vacuna. Para que sean resistentes a la vacuna, hay que pensar que una vacuna, por la respuesta inmunitaria en una persona vacunada, no ataca solamente a un punto de una proteína, ataca a muchos. Y los cambios en esas proteínas que atacan son puntuales. Entonces el resto del punto de ataque sigue abierto, siguen siendo varios para que las vacunas los neutralice. Puede perder algo de eficiencia, es cierto, pero pasar de una eficacia de un 80% a un 60% no será algo significativo. Porque para que sea significativo, tendría que tener cambios tan importantes que el propio virus perdería aptitud para entrar en la célula. Y no sé si me explico, él (virus) entra a la célula por la proteína spike, que es conocida y es la que le permite el acceso. Las vacunas están centradas en generar respuestas frente a esa proteína spike. Si los cambios son muy grandes en la proteína spike, la respuesta inmunitaria no va a ser efectiva. Pero esa misma proteína spike no va a poder infectar a la célula porque ya sería diferente a la original. Es como si tuviéramos una llave y la vamos modificando, introduciendo pequeñas modificaciones en la llave. Va a llegar un momento en que no vamos a poder abrir la cerradura con esa llave.

–ADS: Doctor Toledo, la pregunta más sencilla. ¿Las vacunas van a derrotar al covid?

–¿Qué es derrotar al covid? Erradicar el virus no lo va a erradicar. Porque es muy difícil erradicar el virus respiratorio. La única enfermedad infecciosa que está erradicada es la viruela, que fue la primera para la que hubo vacuna cuando fue la viralización y nos llevó más de 300 años eliminarla. Lo que sí podemos eliminar es el covid, que es la enfermedad.

–ADS: Disculpe por favor lo poco científico que puede sonar esto. Una especie de domesticación del virus. Aprender a convivir con él.

–Claro, lo que va a suceder, que además es la tendencia evolutivamente, es que es eso, porque ahora es un virus pandémico o epidémico, pase a ser un virus endémico. Es decir, que pase a ser un virus respiratorio más de los que sufrimos en invierno todos los años. Las distintas variantes de las gripes y que este se convierta en uno más. Incluso podría ser menos grave que la influenza. Esa es la tendencia. Erradicar el virus será muy difícil porque no hay políticas de control comunes en todos los países. Hay muchos reservorios de animales y además es una enfermedad que tiene una característica que permite que haya muchos asintomáticos, pero mientras se mantengan asintomáticos, no va a plantear ningún problema. Y yo creo que en un plazo corto pasará a ser un virus respiratorio más. A lo mejor dentro de unos años ni los médicos se pararán a diferenciarlo si es gripe o covid.

–ADS: Probablemente suene fastidiosamente obvio, ¿pero por cuánto tiempo más esta comunidad mundial vivirá con ese atuendo renovador como son las mascarillas?

–Bueno, que sean necesarios yo creo que es poco tiempo. Estoy hablando en Europa. Creo que en Europa habrá oleadas mucho más suaves que las anteriores, pero creo que la clave va a ser octubre, que es cuando empieza aquí en Europa la temporada de gripe e influenza. Ahí es cuando se ha dado el peor pico, la peor oleada de covid, coincidiendo con la gripe, lo que es otoño-invierno aquí. ¿Por qué en Europa? Porque los ciclos de enfermedades respiratorias en el hemisferio sur no son los mismos que en el hemisferio norte. Entonces, se verá ahora lo que puede suceder. Porque la temporada de virus respiratorio empieza dentro de dos meses, cuando llegue otoño e invierno.

–ADS: Una última consulta tiene que ver con los volúmenes de vacunación. Hay varias teorías que se debaten acá en cuanto a los porcentajes para garantizar la inmunización de rebaño. ¿Cuál es el porcentaje realmente?

–Calculo que con un 40% de personas vacunadas puede ser suficiente como para empezar a recuperar todos los viejos hábitos. Lo que pasa es que hay que tener en cuenta otra cosa y es lo que yo siempre trato de diferenciar entre enfermedad y contagio. Es decir, la enfermedad se distribuye asimétricamente, la inmunización también tiene que ser asimétrica. Desde el momento en que tengamos protegidos a través de la vacuna todos los grupos vulnerables, se puede volver a la normalidad. Hay que priorizar en la vacunación a las personas mayores, todos los grupos de población que sufren de la enfermedad de forma más rápida. El resto de la población no es necesario que se vacune a todos para recuperar los viejos hábitos, porque esas personas, mayoritariamente, sí llegan a contagiarse. Lo importante es proteger a los grupos que terminan cayendo enfermos, que son fundamentalmente los mayores.

–ADS: ¿Cómo ve a España para finales del 2021?

–Creo que tendrá controlada la pandemia. Fundamentalmente por el ritmo de vacunación, que es lento, pero que sí que haya asegurado provisión de vacunas, por más que el ritmo sea lento, de aquí a fin de año quedan ocho meses y es un tiempo más que suficiente para vacunar a toda la población. Aquí se tenía pensado tener vacunado al 70% de la población a principios de año, pero ahora se estima para agosto. Por eso le dije que la clave será en octubre, con la temporada de frío para ver cómo reacciona la gente.

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