Hoy Toni Roberto nos invita a “reflexionar en silencio” a partir de siete dibujos de siete iglesias realizados “in situ” en estos tiempos de pandemia.
- Por Toni Roberto
- tonirobertogodoy@gmail.com
Reflexionando en estas fechas difíciles de pandemia, viajo imaginariamente a mi antiguo barrio Gral. Díaz que se iniciara unos años después de la finalización de la Guerra Grande a partir del loteamiento de lo que fuera la gran quinta del Ingeniero Inglés John W. Whytehead que poseía varias hectáreas en la zona. En su geografía, acoge parte del poético barrio Palestina, a la legendaria Loma Tarumá, a la zona del Perpetuo Socorro, a la antigua Iglesia del Beato Roque González (hoy Santo), al Templo Evangélico de Independencia Nacional y Rodríguez de Francia diseñado a finales de la década del 40, a la Iglesia Ortodoxa Rusa inaugurada en 1928 y según antiguos planos de las primeras décadas del siglo XX, también cobijaba –en su límite oeste– al predio de la parroquia de Cristo Rey en Ygatimí y Colón.
UN PEQUEÑO RECORRIDO
Desde esa geografía empiezo un pequeño recorrido dibujando iglesias, desde la de San Roque González –a la que los de antes conocíamos como el Beato Roque– sobre la calle Tercera Proyectada, esa angosta pero esbelta arquitectura en cuya cumbre se destaca la imagen de Roque González mirando eternamente hacia el Sur.
A partir de allí, caminamos en silencio hacia otras seis piezas fundamentales de la Asunción, dirigiendo la mirada al Oeste llegamos a la moderna y cilíndrica Crucecita Milagrosa, cuyo nombre oficial es el de Iglesia de la Santa Cruz –que acoge al Cristo de Hermann Guggiari– inaugurada a finales de los años 60. De ahí, en un vuelo imaginario. vamos al Este, hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, obra de Alejandro Ravizza. Por el camino dibujo otras, la Catedral de Asunción atribuida a Pascual Urdapilleta, la Iglesia de los Migrantes, obra del arquitecto Tomás Romero Pereira.
Después, me paro en el lugar más alto de Ciudad Nueva –al que llamo el barrio de dos pisos por su particular geografía– tratando de interpretar la Iglesia de San Miguel Arcángel diseñada por el ingeniero Gómez en los años 30, recordando a uno de sus “ilustres voluntarios albañiles” el antiguo vecino don Demetrio Ortiz uno de los creadores de las guaranias más populares del Paraguay, quien acarreaba en carretilla ladrillos desde la hoy desaparecida Laguna Pytã para su construcción.
UNA ENORME LUNA LLENA EN EL CAMINO
Antes de terminar el recorrido, llegamos al templo de San José, donde nos recibe una luna llena que hace juego con el enorme rosetón de su fachada. Finalmente, llegamos a las alturas de la monumental Iglesia de la Encarnación, tratando de encontrar algunos recuerdos contados por una de sus antiguas vecinas, doña Muñeca Ventre, o tal vez a su diseñador el italiano Juan Colombo.
En este Domingo de Pascuas reduzco las palabras para dar lugar a la reflexión, “desde el silencio de estos siete dibujos”.
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“La Peregrina” movilizó a más de 400 jóvenes a través del arte y la reflexión
Más de 400 estudiantes y docentes de cinco instituciones educativas de los departamentos de Cordillera y Caaguazú pudieron presenciar la puesta teatral “La Peregrina – Solo se trata de sobrevivir”, de la directora y dramaturga Natalia Benítez, mediante la Gira Peregrina – Teatro en Camino, una iniciativa que contó con el respaldo de la Secretaría Nacional de Cultura a través de los Fondos de Cultura 2026.
La experiencia llevó una muestra teatral que conjuga diversos elementos y emociones a lugares que no tienen un circuito frecuente de teatro, además de un espacio de reflexión, ya que la obra toca temas de relevancia a nivel social, como la trata de personas, la violencia contra la mujer y el fenómeno de la migración.
La gira incluyó al Colegio Nacional Don Leandro Salcedo, de San Bernardino, donde se realizaron dos funciones; al Colegio Nacional Capitán Roa, de Coronel Oviedo; el Instituto de Formación Docente de Eusebio Ayala, y el Instituto de Formación Docente de Itacurubí de la Cordillera.
LA OBRA
“La Peregrina - Solo se trata de sobrevivir” es un unipersonal a cargo de la actriz Aura Brítez que narra la historia de Lola, una mujer paraguaya que mientras avanza por los caminos de su memoria, reconstruye los momentos que dieron forma a su vida.
La obra entrelaza temas como la identidad, la fe popular, los vínculos familiares, la migración, la violencia contra la mujer, así como la trata de personas, la resiliencia y la búsqueda permanente de un lugar donde volver a empezar. Entre el humor y la emoción el relato propone una mirada sensible sobre las decisiones, los encuentros y las ausencias.
Todas las funciones en las instituciones fueron gratuitas y posteriormente a las puestas se desarrollaron conversatorios con los alumnos y docentes, en un espacio de intercambio de opiniones y puntos de vista sobre el tema que se aborda.
LA REFLEXIÓN
Luego de presenciar la obra teatral, Shirley Villaverde, presidenta del Centro de Estudiantes del Colegio Capitán Roa, señaló: “Fue impactante. No me esperaba tantos giros en la historia, porque hay muchos casos así en la vida real, en Paraguay y en especial acá en Coronel Oviedo. En esta obra no solo podés escuchar, sino que podés ver y a la vez interactuar. Entre risas y llantos podés identificar cómo las personas se sintieron y eso te puede inspirar a hablar si estás pasando por ese tipo de cosas”.
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Por su parte, para Blanca Sosa, integrante del grupo Luna Nueva, organización que trabaja en violencia, explotación sexual y trata de personas con fines de explotación sexual, valoró el uso de teatro como herramienta de concienciación. “Con esta técnica de teatro y presentando en los colegios se trabaja muchísimo en la prevención. Para mí es un elemento muy bueno porque puede llegar a muchísima gente. Esto llega más, es más de tú a tú, más de cara a cara. Se siente la emoción, el sentimiento, lo que esa persona está sintiendo. Eso penetra mucho más porque es un contacto directo”.
La obra presentada también a alumnos se están formando para la docencia. Luisa Garay, docente y directora de Formación Docente Inicial de Itacurubí de la Cordillera, destacó que “es una brillante oportunidad para estos jóvenes que se están preparando para ser docentes. La temática que aborda esta obra de teatro es sumamente importante y prácticamente vivencial, correspondiendo a lo que es nuestra sociedad.”
EL EQUIPO
La Gira Peregrina – Teatro en Camino se sustenta en el trabajo de un gran equipo de personas, artistas y profesionales de diversas áreas: Aura Brítez da cuerpo y voz al personaje, mientras que Natalia Benítez tiene a su cargo la dramaturgia y dirección teatral.
También se integra con: Andrea González, asistencia de dirección; Santiago Schaerer, proyectista y responsable del diseño de luces; Vivi Amaral, acompañada por Paloma Cabaña y Kiara Nicora, en producción general; Ana Brisa Caballero, diseño gráfico e ilustración; Mona Airaldi, David Martínez y Javier Godoy, en musicalización; y Mónica Matiauda, fotografía. Renato Giménez, Luis Arce y Gladys Gauto, están a cargo del estilismo, maquillaje y vestuario.
“La Peregrina - Solo se trata de sobrevivir” se presentará próximamente en otra serie de funciones en Asunción y Areguá, dirigidas a todo público.
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Dibujo antiguerra de niña rusa marcó un calvario de prisión, separación y exilio
Cuando María Moskaliova tenía 12 años, hizo un dibujo de unos misiles volando sobre una bandera rusa hacia una mujer y un niño de pie junto a una de Ucrania. “No a Putin y la guerra”, escribió sobre la bandera rusa. Moscú acababa de invadir el país vecino, y el dibujo antiguerra cambió para siempre la vida de la niña, llevándola a ella y su padre soltero, Alexéi, por una ruta de separación, encarcelamiento y exilio.
La directora contactó a las autoridades de la pequeña ciudad de Yefremov, al sur de Moscú, donde vivían los Moskaliov, y rápidamente llegaron la policía y los servicios de seguridad. Alexéi comentó que la policía le mostró el dibujo de María por primera vez. Él sostuvo que no habían hecho nada de malo. “¿Qué tiene eso de delictivo?”, preguntó a la policía. “Mi hija y yo no estamos en guerra contra Ucrania y su pueblo”.
La policía amenazó con quitarle la patria potestad y examinó sus perfiles en redes sociales, donde encontró comentarios críticos de la guerra. Alexéi sacó a María de la escuela, esperando que los dejarían en paz. Pero meses después fue puesto en arresto domiciliario y luego sentenciado a dos años de prisión por “desacreditar a las fuerzas armadas rusas” por sus comentarios en redes sociales.
Intentó huir, pero fue atrapado en Bielorrusia y devuelto a Rusia. “Pasé por cinco prisiones”, comentó Alexéi, de 58 años. Dice que sufrió presión, abuso y celdas de castigo, pero lo más difícil fue la separación de su hija, a quien crió solo desde sus tres años.
Aislamiento
Rusia intensificó la represión de sus críticos tras invadir Ucrania en febrero de 2022. Pero la separación de Moskaliov de su hija como castigo por criticar la guerra causó impacto en el país. El Kremlin ha defendido el caso, y calificó a Moskaliov como un padre “”deplorable". Tras la detención de Alexéi en 2023, María fue llevada a un albergue donde estuvo un mes, separada del mundo exterior.
“Estaba completamente aislada”, recordó María, ahora de 16 años. “No sabía a quién preguntar sobre lo que estaba pasando”. Cuando Alexéi intentó huir del país, las autoridades le dijeron a María que “su padre la abandonó”. Eventualmente se fue a vivir con su madre, luego de que las autoridades la convencieron de recibirla. La separación fue dolorosa para Alexéi. Semanas después de su captura en Bielorrusia, recibió una carta de su abogado informando que María estaba a salvo.
Sin arrepentimiento
Recordó cómo otro preso intentó matarlo, un ataque que cree orquestado por las autoridades carcelarias. Su compañero de celda era un mercenario de Wagner que intentó convencerlo de combatir en la guerra. Cuando Alexéi se negó, intentó estrangularlo de noche. “Logré liberarme, pero sufrí heridas en la cabeza, había sangre, me golpeó la cabeza en la cama metálica”.
Las semanas que pasó en la celda de castigo fueron intolerables. “Para mí era una celda de tortura”, dijo. “Era horriblemente frío. Nos despertaban a las cinco y apagaban las luces a las nueve, y todo este tiempo tenía que estar de pie y moverme para no congelarme”, contó De noche tenía que cubrirse fuertemente para evitar mordeduras de ratas.
Alexéi pudo reencontrarse con su hija tras ser liberado de prisión en octubre de 2024, pero le quedó claro que la policía no lo iba a dejar en paz. Poco después, él y su hija partieron a Armenia. Querían ir a Alemania, pero ese país endureció sus reglas de asilo. Pasaron un año y medio esperando las visas alemanas, pero nunca llegaron. Al final, Francia los recibió.
Viven desde marzo en Estrasburgo, donde han buscado rehacer sus vidas. María intenta aprender francés para poder concluir la escuela. Dice querer entrar en la política. “Realmente espero que las cosas en Rusia mejoren”, comentó la adolescente. Ninguno de los dos lamenta haber hablado contra la guerra. “Mis convicciones valen más para mí que cualquier riqueza en el mundo”, declaró Alexéi.
Fuente: AFP.
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Las formas del silencio: escribir bajo censura
- José Ignacio Sánchez Durán
- Foto: Óleo de Fidel Fernández
En el marco de la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, se realizó el conversatorio “Las formas del silencio: escribir bajo censura”, una actividad organizada por el área cultural de la Embajada de la República del Paraguay en la capital argentina, que reunió a escritores, lingüistas y referentes indígenas paraguayos para reflexionar sobre la censura, la resistencia cultural y la vigencia de las lenguas originarias en América Latina.
La charla, desarrollada en español y guaraní, contó con la participación del poeta y comunicador indígena Brígido Bogado, la lingüista Ladislaa Alcaraz, y la escritora y traductora Lilian Aliente. A lo largo del encuentro, los expositores abordaron las políticas de silenciamiento ejercidas históricamente sobre las lenguas indígenas, la censura durante la dictadura de Alfredo Stroessner y el papel de la escritura como herramienta de identidad, denuncia y resistencia cultural.
El conversatorio fue un espacio de memoria colectiva. Allí se discutieron las múltiples formas del silenciamiento: desde la represión estatal hasta las formas más sutiles de marginación cultural y autocensura que aún pesan sobre las comunidades indígenas y sus producciones literarias.
La apertura estuvo a cargo de Lilian Aliente, quien destacó la importancia de abrir espacios para la literatura digital en guaraní y en lenguas indígenas, subrayando la necesidad de ampliar los circuitos de circulación y publicación para estas producciones culturales históricamente relegadas.
Luego tomó la palabra Brígido Bogado, quien reconstruyó parte de su experiencia personal y relató cómo la palabra se convirtió en refugio y resistencia. Contó que durante su infancia fue adoptado por una familia paraguaya ajena a su comunidad y que, durante años, vivió alejado de su cultura y de su lengua originaria.
“Durante mucho tiempo estuve muy mal porque había perdido mi identidad y mi idioma”, recordó. “Cuando regresé a mi comunidad me dijeron: ‘No te preocupes, nosotros te vamos a enseñar todo otra vez para que te quedes con nosotros’”.
CENSURA Y AUTOCENSURA
Su relato atravesó el problema de la censura y de la autocensura. Bogado reconoció que la represión sobre la escritura en guaraní durante el estronismo dejó marcas profundas que aún persisten. Sin embargo, señaló que muchas veces las barreras también aparecen como formas internas de inseguridad y silenciamiento.
“Yo mismo me preguntaba si lo que tenía para decir iba a valer”, expresó. “¿Van a querer escucharme los demás?”.
El escritor recordó que ganó su primer concurso literario a los quince años, aunque incluso entonces debió enfrentar prejuicios y desconfianza.
“Ahí sentí la censura porque muchos no creían que yo hubiera escrito esos poemas”, señaló.
Con el tiempo, este escritor de la comunidad mbyá-guaraní fue construyendo una voz propia y logrando reconocimiento entre lectores y editoriales. Sin embargo, todavía existen muy pocos escritores indígenas en Paraguay y en gran parte de las comunidades originarias continúan luchando por hacer visibles sus saberes y sus formas de narrar el mundo.
RECORRIDO HISTÓRICO
Por su parte, Ladislaa Alcaraz, docente universitaria, investigadora y exministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, realizó un recorrido histórico por las políticas de silenciamiento que afectaron a las lenguas indígenas desde la colonia hasta las dictaduras del siglo XX.
La lingüista analizó las distintas políticas de exclusión lingüística desarrolladas desde la colonización española. Explicó que las lenguas indígenas fueron consideradas “lenguas ágrafas” y que la escritura funcionó históricamente como un instrumento de control cultural.
Para profundizar esta reflexión, recurrió a los aportes de la investigadora brasileña Eni Puccinelli Orlandi y a su obra “As formas do silêncio”, donde distingue entre el “silencio fundante” –aquel que produce sentido– y las “políticas de silencio”, entendidas como mecanismos de poder destinados a excluir determinadas voces del espacio público.
En esa línea, Alcaraz sostuvo que el guaraní continúa siendo una lengua “minorizada”, no por la cantidad de hablantes, sino por las relaciones de poder que históricamente condicionaron su legitimidad social y cultural.
La investigadora repasó distintos momentos históricos en los que el guaraní fue prohibido o marginado de las instituciones educativas y de los espacios públicos, desde el gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia hasta las disposiciones posteriores a la guerra contra la Triple Alianza.
DIARIOS DE TRINCHERA
Sin embargo, remarcó que durante la Guerra Guasu (1864 - 1870), el guaraní encontró un espacio singular en la prensa y en la propaganda bélica a través de periódicos de trinchera como El Cabichuí, El Centinela y Cacique Lambaré, publicaciones que incorporaban textos en guaraní y grabados xilográficos destinados a los soldados en el frente de batalla.
Alcaraz señaló que, tras el final de la guerra, el idioma volvió a ser desplazado del ámbito educativo y académico, replegándose nuevamente hacia la oralidad. Ese proceso, sostuvo, implicó también el silenciamiento de las memorias y cosmovisiones indígenas.
Como parte de una tarea de rescate, la lingüista destacó los trabajos antropológicos de Curt Unkel Nimuendajú y León Cadogan en la recopilación de relatos y tradiciones guaraníes, aunque posteriormente insistió en la necesidad de distinguir entre la “literatura en guaraní” y la “literatura guaraní”, escrita por integrantes de los propios pueblos indígenas.
En otro tramo de su exposición, abordó las formas de censura ejercidas durante los gobiernos autoritarios de Higinio Morínigo y, especialmente, durante la dictadura de Alfredo Stroessner, periodo marcado por el exilio de escritores, la persecución intelectual y la censura a la prensa.
POLÍTICAS PÚBLICAS
Más allá de las referencias históricas, el conversatorio dejó planteada una discusión contemporánea: la fragilidad actual de las lenguas indígenas y la necesidad de políticas públicas sostenidas para su preservación. En ese sentido, Alcaraz valoró iniciativas vinculadas a la publicación de diccionarios bilingües, la producción literaria indígena y el registro audiovisual para el resguardo de los relatos orales.
El encuentro concluyó con una reflexión compartida por los expositores: la escritura y la memoria funcionan hoy como herramientas fundamentales de resistencia frente al olvido y la homogeneización cultural.
Con los nuevos desafíos de la actualidad, la lucha por la defensa de las lenguas indígenas en Latinoamérica también es una disputa por la memoria, por la identidad, por el derecho a narrar la propia historia o por salvaguardar las cosmovisiones ancestrales.
Como un homenaje a la libertad y a la resistencia de la palabra, los expositores coincidieron en que la literatura guaraní y el resguardo de las lenguas indígenas en forma escrita no solo preservan la memoria, sino que constituyen un acto de justicia frente a la homogeneización cultural y al silenciamiento histórico de las voces indígenas, censuradas y excluidas desde tiempos de la colonia hasta el presente.
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Un momento de reflexión
- Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
La Semana Santa conmemora uno de los momentos centrales en la historia del cristianismo: la muerte y resurrección de Jesús. En estos días, desde la Iglesia se llama a la reflexión sobre el actuar como cristianos ante los ojos de Dios. Es un tiempo que invita a la renovación de la fe y también a la reflexión.
Se define el acto de reflexionar como “pensar con profunda atención” (RAE), como un “proceso consciente de pensar detenida y profundamente sobre un asunto, experiencia o emoción para comprenderlo mejor, evaluar acciones y tomar decisiones informadas”. Ciertamente, el ritmo de la Semana Santa cambió bastante desde aquellos días de nuestra niñez en que en un Viernes Santo no se movía ni una hoja en el barrio. Hoy uno encuentra comercios abiertos las 24 horas y la idea de los feriados santos se ha volcado con mucha fuerza al turismo.
Pero, entre lo religioso o lo turístico, es también un tiempo interesante para pensar en lo que está pasando en el país; aprovechar la calma de unos días libres, esa salida al campo o el descanso en el hogar para tratar de ver la película un poco más clara. Para evaluar, entender y tomar decisiones informadas.
La vorágine del día a día nos engulle. Cada vez hay menos tiempo para más cosas y a ese fenómeno se adaptaron los medios de comunicación en la actualidad, ofreciendo información más escueta, más rápidamente digerible, de más impacto, dejando menos espacio quizás para el elemento de contexto, del dato que haga comprender el fondo y no solo la superficie de lo que estamos consumiendo.
Tenemos a un sector de la prensa diciendo esto y a otro sector diciendo lo opuesto. ¿Con cuál versión nos quedamos? La respuesta debería ser: con la información que se sustenta en datos reales, contrastables, documentados. Pero eso exige también un ejercicio: antes que nada, tener fuentes confiables, y también ir un poco más allá, contrastar, interesarnos.
En este escenario, las redes sociales han aparecido para contribuir con la masificación de la información, pero también con la confusión, con las fakenews y con la exasperación del debate, lo que lleva muchas veces a una difícil comprensión del fondo de la cuestión. La guerra de los posteos nos arrastra, nos lleva y nos separa.
El escritor, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco fue muy crítico en su mirada hacia las redes sociales. Eco decía en una entrevista allá por el 2015: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Quizás la Semana Santa es buen momento para darles un descanso a muchos de ellos.
Tenemos en frente momentos importantes en cuanto al futuro próximo del país. Primeramente, las elecciones municipales de este año, donde se definirán las autoridades locales en 262 distritos, más Asunción. Las internas simultáneas de los partidos se realizarán el 7 de junio, mientras que las municipales tendrán lugar el 4 de octubre.
En Asunción, por ejemplo, venimos de dos pésimas experiencias en los dos últimos gobiernos comunales, el de Mario Ferreiro (electo en 2015) y el de Óscar “Nenecho” Rodríguez (electo en 2021).
Ambos intendentes no terminaron sus mandatos, envueltos en acusaciones de corrupción. ¿Soportaremos otro bluf en Asunción? Un hecho que da para reflexionar, y profundamente.
Más adelante, las elecciones generales de abril de 2028, en las que se elige al presidente de la República del Paraguay para el periodo 2028-2033, además de vicepresidente, senadores, diputados, y los gobernadores y concejales departamentales de los 17 departamentos. Cada cargo tendrá una influencia en lo que sucederá a partir de esa fecha en nuestras comunidades y en el país. ¿Iremos como borregos a poner nuestros votos por uno u otro discurso? ¿Y si reflexionamos un poco antes de ejercer nuestro derecho democrático?
Evaluar, entender y tomar decisiones informadas a partir de la reflexión. Qué importante ejercicio para trasladar desde los feriados de Semana Santa hasta nuestro cotidiano. Difícil pero no imposible tarea, que puede significar mucho para el presente y futuro del país.