Para conocer pasajes del pasado de un barrio es necesario recurrir a sus protagonistas, en esta ocasión Toni Roberto hace un recorrido imaginario con “Muñeca” Talavera, antigua socia del Club Deportivo de Puerto Sajonia, quien a sus casi 90 años cuenta historias como si fuera que fuesen ayer, para estos Cuadernos de barrio.
Sentada en su amplio sofá que paradójicamente perteneciera al primer presidente del Club Centenario, “Muñeca” Talavera de Ventre nos cuenta sus recuerdos del Club Deportivo de Puerto Sajonia, cuyo nombre recibe naturalmente del puerto que le debe su denominación al legendario buque Sajonia, que se constituyó en pieza fundamental para la victoria de los liberales en la Revolución de 1904.
Ella empieza a contarnos sus recuerdos: “Era prácticamente un club familiar, todas éramos familias conocidas, muy dadas unas con otras. Nosotras no éramos socias pero después tuvimos que ser, porque o si no, ya no nos dejaban entrar”.
“Mi hermana Graciela Talavera de Ballario salió reina del Club Deportivo de Puerto Sajonia allá por 1951, cuando éramos solteras teníamos que irnos con una mamá o con un primo porque no nos dejaban entrar solas”.
UNA FIESTA Y EL ÚLTIMO COLECTIVO
“Se hacían unos cócteles bailables los sábados, recuerdo que allá por 1949 vino una orquesta argentina muy famosa, la de Juan Carlos Barbará. Bailábamos hasta las 11 o las 12 de la noche porque teníamos que volver a la hora que nos decían nuestros padres, en una ocasión nos pasó el último colectivo que nos llevaba a nuestras casas y tuvimos que regresar caminando a altas horas de la noche, pero la diferencia con hoy es que no había peligro en aquellos finales de los años 40”.
“Todos los sábados se hacían fiestas, y como la cantina era un poco cara, nosotras preparábamos un pan grande y le poníamos paté y eso se convertía en nuestra cena, nos íbamos varias amigas, las de Balmelli, las de Bestard, las de Casola, las de López Moreira, siempre acompañadas de una mamá, solas no nos íbamos. Ese era el programa en el Sajonia los sábados desde la tarde hasta la noche, los domingos volvíamos al deportivo a eso de las 9 de la mañana y se hacía un cóctel hasta las 12 del mediodía”.
“Son para mí inolvidables las fiestas de carnaval de aquellos lejanos años 50, eran famosas las carrozas del Deportivo para los carnavales y ahí mi hermana volvió a salir reina, en este caso del Carnaval del Deportivo de Puerto Sajonia; también participaba mi prima ‘Mañica’ Guggiari Echeverría de González Ravetti, quien salió vicerreina, ella era hermana de la beata Chiquitunga. Otra cosa importante era el club de ‘bochófilos’, al cual pertenecía mi suegro Félix Ventre. También algo memorable fue cuando se construyó la hermosa pileta siendo presidente Félix López de Filippis”.
MUCHAS FOTOS Y NATACIÓN EN EL RÍO
“Muchos hacíamos natación en el río, había una playa hermosa frente al club con unas casillas individuales, había un pontón y desde ahí nos tirábamos al agua, me acompañaba el único novio que tuve en mi vida desde los 16 años que fue el Dr. Manuel Ventre, él era muy aficionado a las fotos, siempre capturaba imágenes, tanto en el río, en el club, en las fiestas, en Navidad o en Año Nuevo, también los 21 de setiembre cuando se hacían las fiestas de primavera con las debutantes, donde todas nos vestíamos sencillas con un vestidito de organza o de boal, a mí me confeccionaba una modista que quedaba en la calle 15 de Agosto, que se llamaba Deidamia”. En este recorrido imaginario por el pasado también recuerda en un momento con mucha emoción a los Paats que vivían sobre la avenida Carlos Antonio López y a los Casamada.
Así termina contando “Muñeca” parte de sus recuerdos de Sajonia, dentro del proyecto “Un viaje a Sajonia con Habitalis”, conociendo las pequeñas grandes historias que hacen a la memoria de este legendario y particular barrio capitalino que se resiste a perder su identidad en el “rincón oeste” de la ciudad de Asunción.
Puerto Casado, una ciudad con historia industrial que apuesta al desarrollo
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Puerto Casado (también conocido como Puerto La Victoria) es un municipio del departamento de Alto Paraguay, ubicado a 650 km de Asunción.
Durante gran parte del siglo XX, Puerto Casado vivió uno de los períodos de mayor prosperidad económica registrados en el interior del país. La empresa Carlos Casado instaló en la zona una poderosa industria dedicada a la extracción de tanino a partir del quebracho colorado, un producto altamente demandado por la industria mundial del cuero.
Según contó a La Nación/Nación Media el intendente Domingo Vera, la fábrica llegó a convertirse en el principal motor económico de la comunidad y empleó a gran parte de la población local. “La empresa ofrecía empleo estable, seguro social y una serie de beneficios que hicieron que muchas personas migraran hasta Puerto Casado en busca de oportunidades”, recordó.
La compañía llegó a poseer más de 6,5 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo y desarrolló una infraestructura inédita para la época. Contaba con puertos, talleres, viviendas, servicios básicos y un ferrocarril de trocha angosta que se internaba hasta 145 kilómetros dentro del Chaco.
El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay. Foto: Gentileza
Sin embargo, a finales de la década de 1980 el mercado internacional comenzó a sustituir el tanino por productos alternativos. La actividad perdió competitividad y los costos de producción aumentaron progresivamente. Finalmente, en 1995 la empresa cerró su planta industrial, marcando el fin de una etapa que había definido durante décadas la vida económica de la ciudad.
El cierre provocó una profunda transformación social. Muchos habitantes tuvieron que abandonar la ciudad y buscar nuevas nuevas oportunidades hacia otras regiones del país, especialmente al departamento Central, mientras otros optaron por permanecer y buscar alternativas de subsistencia.
Conservación ambiental
Tras la salida de la empresa taninera, gran parte de las tierras remanentes fueron adquiridas por grupos vinculados a la organización Moon. Actualmente, una parte importante de esas propiedades está destinada a proyectos de conservación de bosques y captura de carbono.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono.
Sin embargo, la generación de empleo dista mucho de los niveles registrados durante el auge industrial. Mientras la antigua fábrica llegó a emplear entre 700 y 800 trabajadores de manera directa, actualmente los proyectos ambientales generan alrededor de 150 puestos laborales.
La ganadería constituye hoy una de las principales actividades económicas del distrito, acompañada por pequeños emprendimientos comerciales y de servicios.
Uno de los programas más conocidos es Chaco Vivo, iniciativa orientada a la preservación de ecosistemas nativos y al desarrollo de actividades relacionadas con los mercados de créditos de carbono. Foto: Gentileza
Guerra del Chaco
La importancia de Puerto Casado trasciende ampliamente el ámbito industrial. La ciudad fue uno de los principales centros logísticos de Paraguay durante la Guerra del Chaco.
Las instalaciones de la empresa Carlos Casado permitieron movilizar tropas, armamentos, alimentos y suministros hacia el frente de batalla. El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo.
Desde el puerto llegaban embarcaciones con materiales y soldados que posteriormente eran transportados hacia el interior chaqueño. Esa infraestructura permitió sostener las operaciones militares en una región caracterizada por las enormes dificultades de acceso y comunicación.
“Puerto Casado fue la base de gran parte de la operación logística del Ejército paraguayo. Sin esa estructura hubiera sido mucho más difícil sostener el esfuerzo de guerra”, señaló Vera.
La ciudad también mantiene vínculos con una de las figuras más emblemáticas de la cultura nacional. El poeta y compositor Emiliano R. Fernández trabajó en la zona como hachero de la empresa Carlos Casado antes de convertirse en una de las voces más representativas del Paraguay.
Desafíos
Hoy, el principal obstáculo para el desarrollo sigue siendo la falta de conectividad vial. Puerto Casado depende de una balsa para cruzar hacia la zona de Vallemí y mantiene una conexión de aproximadamente 90 kilómetros de camino de tierra hasta la ruta Bioceánica.
Durante períodos de lluvias, esos trayectos suelen volverse difíciles o incluso intransitables, limitando el acceso a servicios, mercados e inversiones. Para las autoridades locales, la construcción de caminos de todo tiempo representa una necesidad urgente para mejorar la calidad de vida de la población y aprovechar el potencial económico de la región.
Aunque la ruta Bioceánica está transformando el norte del Chaco, Puerto Casado todavía observa ese proceso desde cierta distancia. La ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros de Carmelo Peralta, uno de los principales polos de crecimiento impulsados por el corredor internacional.
El ferrocarril construido originalmente para la explotación forestal se convirtió en una herramienta estratégica para el Ejército paraguayo. Foto: Gentileza
La expectativa es que futuras inversiones en infraestructura permitan conectar más eficientemente a la localidad con esa nueva dinámica económica.
Plantas de naranja hái (naranja agria o apepú) frente a la casa Bibolini Quaranta. Calle Alberdi. Asunción. Fuente: Ramón Gutiérrez / Evolución Urbanística y Arquitectónica del Paraguay. Asunción, mayo de 1983
En los programas de radio de Toni Roberto surgen hasta neologismos. Esta vez nos comparte relatos nacidos a partir de una charla entre dos vecinas de Sajonia que se declararon “apepunadas” por la devoción a las frutas de las legendarias naranjas hái de las calles asuncenas de antaño.
El pesado tráfico de las cinco de la tarde de mediados de junio en el semáforo de España y San José. Cae una fruta de la planta de naranja hái. Se pone verde, cruzan los autos y el enorme cítrico rodaba como si entendiese que tenía paso, sorteando la esquina rumbo al centro perdiéndose en el asfalto gris.
UN FENÓMENO NATURAL
Tal vez, varios transeúntes o conductores de esta arteria del novel barrio San José hayan observado este fenómeno natural de los apepú en esa bocacalle, que sirven de escenario a la arquitectura de la iglesia que le dio nombre a este enclave.
Los vecinos de Asunción a través de las décadas hacían culto a la amistad y a la solidaridad culinaria. Eran otras épocas en las que las naranjas hái de largas veredas hacían un escenario maravilloso en muchas calles de la antigua Asunción, hoy representadas ordenadamente por estos ejemplares al costado de dicha iglesia.
BRUNHILDE DE MASI
Tanto era el amor a este árbol que, a principios del siglo XX, allá por 1913, el intendente Egusquiza declaraba, palabras más, palabras menos, que plantaban estos naranjos porque daban “sombra, perfume y amor”. En una de las hermosas charlas que tuve con la acuarelista Brunhilde Guggiari de Masi, en el barrio Recoleta, recordaba a su padre, el intendente Bruno Guggiari, quien quería que Asunción sea la “Ciudad de los azahares”.
Dos apepú. Edith Jiménez. Asunción, c. 1975
LA NOCHE DE LA “APEPUNADA”
Era una noche serena de radio hace ya varios años por la 970 AM, cuando una oyente escuchó las gloriosas recetas y técnicas para la preparación del kosereva de parte de Nuria de Rojas Vía, vecina de Sajonia. Al instante llamó y le contó que, en su cuadra, del mismo barrio, también había naranjos y que era una tradición familiar hacer ese manjar paraguayo.
Siguió la charla, la devoción a esos hermosos árboles con sus frutos y la mujer identificada como Gladys Palella, con un vozarrón y un tonito formoseño, le dice: “Entonces esto es una apepunada de vecinas”, a partir de ahí quedó para siempre esa frase que encabeza este domingo.
LA CIUDAD DE LOS NARANJOS
Durante décadas fue la inspiración para muchos músicos y poetas, siendo inmortalizadas por varios de ellos. Una de las más conocidas, la de Altinier y Aparicio de los Ríos: “Canto al Paraguay:
“Asunción del Paraguay, capital de mis amores
Tus naranjos y tus flores, tus recuerdos sin igual”
Todo esto me lleva a recordar esas frutas que la inolvidable Edith Jiménez plasmaba en sus más importantes grabados, dibujos y pinturas, como en esta pequeña joya, una acuarela de la década del 70 que hoy publicamos en estas páginas, de la misma época que ganara la Bienal Internacional de São Paulo.
Tal vez de ahí provenga hasta aquella rodante fruta que cayó del arbusto de la iglesia de San José y que partió rumbo al centro, indicándonos de alguna manera que aún están vivas, como el sabroso kosereva que se resiste a desaparecer, ese manjar paraguayo preparado también en Sajonia por aquellas “dos apepunadas vecinas” de Asunción.
Naranja hái (apepú) en la fachada lateral de la iglesia de San José. Asunción, junio del 2026
Solitario ladrón asaltó una boca de cobranza dentro de un supermercado
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Un solitario ladrón asaltó una boca de cobranza dentro de un supermercado en el barrio Sajonia de Asunción. El hombre ingresó al local ubicado sobre la avenida Carlos Antonio López y Colón y se alzó con dinero en efectivo tras intimidar a la cajera.
El presunto hecho de robo agravado ocurrió ayer en horas de la tarde en una sucursal de Itaú Express que se encuentra dentro de un supermercado de la cadena Super 6, según informe de la Policía Nacional.
Las cámaras de seguridad captaron el momento del atraco. Los investigadores trabajan en la identificación del autor, quien aparentemente actuó sin el apoyo de cómplices y logró huir tras concretar el robo.
El comisario Pablo Insfrán, de la Comisaría 2da Asunción, dio detalles de lo sucedido, en declaraciones a la 1020 AM. “Un sujeto que vestía pantalón jean color azul y campera tipo canguro color oscuro con franjas blancas y tapaboca de color blanco se acercó a la ventanilla y solicitó a la cajera la entrega del dinero que tenía en la caja”, indicó.
La mujer manifestó a la policía que el asaltante llevó la mano a la cintura simulando estar armado. “El hombre dio a entender que tenía un arma de fuego bajo su campera, pero ella no pudo divisar si era real”, precisó el jefe policial.
El delincuente ingresó hasta la ventanilla como cliente y tras intimidad a la trabajadora se alzó el dinero disponible en la caja. “La cajera accedió porque supuestamente el hombre tenía un arma”, manifestó el interviniente.
El monto sustraído no fue establecido. Se trata del segundo asalto a una boca de cobranza en menos de una semana. El hecho fue comunicado al Ministerio Público.
Con 63 años cumplidos, Gustavo Alfaro tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva, esta vez dirigiendo a Paraguay, donde aspira a dejar una semilla para el futuro
La increíble historia del hombre que revivió la ilusión de todo un país
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo / Gentileza
Aunque nunca jugó en primera e incluso pensó en abandonar la dirección técnica, Gustavo Alfaro estará al frente de una selección por segunda vez consecutiva en un Mundial. Aquí un repaso por la vida y obra del hombre que ilusiona a la Albirroja y a todo un país.
La locutora irrumpe al aire con energía de programa matinal de radio: “¡Saben que lo que más se vende en Areguá son las alcancías del profe Alfaro, los “Alfaritos…!”, dice y explica que se consiguen a 50 mil guaraníes y que los “alfareros” no dan abasto y las risas y voces se mezclan en comentarios sobre el Mundial, las expectativas, en la espera del contacto con los enviados, yendo al corte que vende televisores.
El fenómeno, más allá de la felicidad que aportó la clasificación, tiene mucho que ver con la capacidad motivadora de Alfaro, algo que construyó en el tiempo, desde el joven futbolista, el empecinado técnico del fútbol de ascenso en la Argentina, su llegada a primera división, su paso por Boca Juniors y el salto final a ser técnico de selecciones.
Ahora sueña con dar junto a la Albirroja el paso más grande de su carrera. “Nosotros tenemos que pasar de ser un equipo que amenaza de contragolpe a un equipo que tiene letalidad de contragolpe, que va a definir de contragolpe”, dice Alfaro tras el último amistoso y anticipa una figura táctica que tomará forma definitiva en los tres partidos de la fase de grupos.
Un hombre que, con trabajo, enciende una ilusión, una constante en su vida. Gustavo Alfaro nació en Rafaela, Santa Fe, y le dicen Lechuga, porque de joven su cabellera encrespada se parecía a un atado de hojas de la hortaliza.
En el Atlético de Rafaela de Santa Fe pegó el salto del amateurismo al profesionalismo en 1989
LIDERAZGO INNNATO
Cuenta Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias, que el actual técnico de la Albirroja era volante central, número 6 en nuestro país, 5 en la Argentina. “Siempre fue caudillo, líder dentro de la cancha, más bien rústico, no era un creativo. Era más de marca, despliegue, de estar apoyando. Esporádicamente llegaba al gol, pero hizo goles importantes, siempre era el que hablaba, ponía la cara, el capitán”, describe. “Flaquito, parecía endeble, pero era aguerrido como jugador, mucha marca, estaba en todos lados, gran líder”, agrega.
Jugó en Sportivo Norte y Villa Alvear de Chaco y entre los años 84 al 93 jugará en el Atlético de Rafaela en una carrera en la que “pega el salto del amateurismo al profesionalismo en el 89”, cuenta el colega. “Juega un torneo que le permite clasificarse al ascenso Nacional B, actual primera nacional, y él fue el capitán, caudillo, referente principal, porque se había formado en el equipo y era un técnico dentro de la cancha, era muy profesional, serio, estudioso”, memora.
Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias
Perseguir ese ascenso era como un sueño impensable para un club de una ciudad mediana que tenía una liga local de poco más de 10 equipos, pero lo hicieron, ganaron un regional provincial y clasificaron al nacional. “Arranca como futbolista, desde las formativas, se hace capitán del equipo y es el referente que logra ascender”, resume.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela, confirma lo anterior: “Lo sigo desde el 89 cuando consiguió el ascenso con el Atlético”, cuenta. Desde Miami, donde cubre en estos días la participación de Argentina en el Mundial, cuenta que mantiene una buena relación con Alfaro, que sus familias son amigas y que también estará atento a la suerte de Paraguay en el torneo.
De su liderazgo apunta que “viene de su personalidad, de joven, era la voz cantante, el que ponía el umbral del temperamento y siempre tuvo buena comunicación con los compañeros y el entorno. Tiene un aire intelectual, pero se debe a su formación, que fue importante”.
DISYUNTIVA
Alfaro contó en primera persona que debió elegir entre su carrera universitaria o seguir su pasión por el fútbol: “Mi camino empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo. Fue cuando llegamos con Atlético de Rafaela al Nacional B. En una categoría así, ya tienes que entrenar todos los días, sin tiempo para enfocarte en los estudios u otros asuntos. “Déjenme hacer esto que es lo que soñé toda mi vida. Porque ingeniero puedo ser a los 40, pero futbolista no”, les dije. Y ellos aceptaron”, apuntó en el sitio Coaches Voice (La voz de los técnicos).
Sigue contando el profe: “Entonces jugué tres años y medio, y después me retiré. Ya me había sacado el gusto por jugar. Pero al volver a la ingeniería no cumplí con mi parte del trato con mis padres: terminar la carrera.
Ahí sentí que la pasión por la ingeniería se había muerto y había nacido mi verdadera pasión, que era la que tenía de chico cuando soñaba con los domingos del fútbol de primera división. Como no lo había alcanzado como jugador, sí quería hacerlo como entrenador de un equipo de primera.
Debió pasar diez años en segunda división para poder hacer realidad la ilusión de poder disfrutar el privilegio de estar en primera, pero llegó. Por eso digo siempre a mis jugadores –también a mis hijas– el valor de perseguir los sueños. Lamentablemente mis padres ya no estaban con vida para poder verlo hecho realidad”, narró. Quizá de la ingeniería le venga el afán de mantener el orden y las estructuras en sus equipos.
CONDUCTOR DE GRUPOS
Más tarde, dice González: “Asciende, juega en el profesionalismo, comienzan a codearse con el futbol nacional, cuando se retira, pasa a ser el técnico del equipo y en su cuerpo técnico hasta hoy está Carlos González, que jugaba de 8 a su lado en Atlético Rafaela y Sergio Chiarelli, que es el preparador físico de sus equipos, era también del club y se conocen desde chicos”, cuenta.
Clivati agrega que “Claudio Cristofanelli lleva 20 años con ellos. Habla muy bien de él, saber rodearse y mantener el equipo en el tiempo”. Entiende que allí está una de las claves de su desarrollo: “Esa química que logra en los vestuarios viene de la que él generó en su cuerpo técnico y sus ayudantes. Si bien es notorio el caso de Paraguay, no es la primera vez que despierta un grupo, ya lo hizo con otros planteles en otras campañas, no es infalible, pero sus jugadores siempre destacan esa empatía que logran él y su cuerpo técnico que lo respalda”.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela
Dirigiendo Atlético Rafaela en su primera experiencia, cuenta González que “estuvo a punto de ascender a la primera, llegó a jugar definitorias con Estudiantes de La Plata, donde el capitán era Juan Sebastián Verón”, apunta.
Después pasa a Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano, Quilmes y en un tiempo más consigue llegar a dirigir en primera división y disputa la Copa Sudamericana con Arsenal de Sarandí. “Es todo mérito suyo, porque no era un tipo de Buenos Aires que crece codeado con los más grandes, viene del fútbol del interior, de una liga provinciana”, destaca.
SEGUNDO MUNDIAL
Alfaro lo cuenta así: “Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido…Yo he estado en cuatro mundiales seguidos, desde Alemania 2006 a Rusia 2018, trabajando para una televisión de Colombia. Antes de cada partido, miraba abajo desde la posición de la cabina de televisión y me fijaba en los seleccionadores y siempre me hacía las mismas preguntas: “¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?”.
Clivatti recuerda que “pensó en dejar de dirigir después de Boca, que fue traumático para él, pero después hace un quiebre positivo y pasa de ser entrenador de seleccionados”. Primero en Ecuador (2020-22), con el que fue a Catar, luego Costa Rica (2023-24) y finalmente Paraguay. Con 63 años cumplidos el 14 de agosto pasado, tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva.
González apunta: “Desde siempre fue un conductor de grupo, líder, un tipo preparado, estudioso, formado, lector de muchos temas. No solo estudia el fútbol, sino también las cosas cotidianas, no es que vende humo”. Señala que “su familia tenía una pequeña industria metalúrgica que quebró en una época difícil, creo que de autopartes, no viene de un hogar de carencias, y el equipo del que es referente es del centro de la ciudad. Al Atlético le dicen la Crema es un club importante en lo social”.
Entiende que es un emblema de Rafaela, “una ciudad con poder adquisitivo que sobresalió en la región y en el país. Tiene una idiosincrasia de gente que provino en gran medida de la inmigración italiana que dio empuje y desarrollo, e instaló fábricas de caramelos, colchones, lácteos, frigoríficos, etc.”.
El Atlético de Rafaela administra además el autódromo de la ciudad, reconocido internacionalmente, al punto de que “los autos de las 500 millas de Indianápolis corrieron aquí en el 71 y allí en ese predio está el centro de entrenamiento que tiene el complejo de canchas e instalaciones del fútbol”.
UN REFERENTE EN SU COMUNIDAD
Perfila a Alfaro como “un muchacho de clase media que aprovechó oportunidades y que trabajó duro. No sé si soñó lo que le dio el fútbol” y comenta que “es muy reconocido y querido en la ciudad como un referente de fútbol en el mundo, no viene muy seguido, pero cuando lo hace suele dar charlas a los juveniles y se lo escucha con respeto”.
Clivati agrega que “es una figura admirada por sus valores, su compromiso, tiene una identificación con Atlético, pero lo quieren en general. Hace muchos años se fue de la ciudad donde quedan algunos familiares”.
A la hora de trazar un perfil, apunta que “es una persona presente, es amigo de los amigos, es afectuoso, tiene siempre buena memoria emotiva y creo que en dosis se nota cuando puede llegar a un grupo de profesionales”.
Agrega que “si repasas sus declaraciones, las matiza con alguna riqueza conceptual, con hechos que tienen que ver con el jugador persona y es un recurso que lo hace un entrenador distinto, que llega al jugador y le toca la fibra más íntima, lo que le agrega valor a su liderazgo como jefe de grupo”. En diciembre de 2025, lo homenajearon en la fiesta del deporte en su Rafaela natal.
UNA CAMISETA ESPECIAL
“Fue una experiencia impresionante, el profe Alfaro me trató como su hijo, me sentí como un niño chiquito al que su papá le da un abrazo”, cuenta Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño que pinta camisetas biográficas de futbolistas y personalidades destacadas.
Comenta que esperó media hora en la portería de la APF en Ypané “hasta que escuché la radio que decían ‘déjenle pasar a Ignacio Villalba’. La seguridad era tremenda y cuando logré entrar vi la locura que genera el profe, porque cuando él salió incluso hasta los que trabajan todos los días allí se acercaron para tomarse una foto con él”, recuerda.
“Fue superamable supercorrecto, tenía un aura y me puse muy nervioso, fue tan lindo y emocionante. Me hicieron un video los de la Albirroja y ahí le dije a Alfaro que esto es por todos los paraguayos, por lo que nos devolviste y cuando vio el cuadro se le iluminaron los ojos. Casi se me escapan algunas lágrimas y me abraza el profe y me dice ‘muchísimas gracias, voy a llevarme a un recuerdo muy bonito de Paraguay’”, concluye.
Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño con el profe Gustavo Alfaro