Lady Gaga y Jennifer López pusieron la nota glam en la ceremonia de asunción al mando de Biden-Harris. Ben Afflek y Ana de Armas terminaron su relación. Meghan preocupada por juicio por carta al padre y Tiffany, la hija de Trump, anunció que se casará 24 horas antes de dejar la Casa Blanca.

NADA ES PARA SIEMPRE

El año pasado y hasta hace ape­nas semanas, los medios abunda­ban en imáge­nes de la pareja abrazada y feliz, paseando por las calles de Los Ángeles. Parece que estarían jun­tos mucho tiempo pero, hace unos días nos explotó la bomba de su rup­tura. Ben Affleck y Ana de Armas están separados, afirman sin dudar los medios norteamericanos y aseguran que la ruptura de la pareja es un hecho. Muchos de esos medios habían dicho que las salidas públicas de la pareja no eran otra cosa que una “intencionada campaña” y que nunca estuvieron enamorados sino que estaban ayudándose mutuamente a construir una imagen positiva, especialmente para él, cuyos escándalos, borracheras, etc., habían afectado a su carrera. Eso nunca se confirmó ni se desmin­tió, pero especulaciones hubo y hay. Hoy, sin embargo, todo apunta a que ellos ya no están jun­tos ni para la foto. El amor que comenzó en la filmación de la película que todavía no se estrenó, terminó supuestamente –según los mismos medios– por diferencia de agendas, ya que Ben tiene que seguir viviendo en Los Ángeles porque allí viven sus tres hijos con su madre Jennifer Garner. Según People, la ruptura se ha producido en “excelentes términos”, sin peleas.

EL “SUPER BOWL” DE LA POLÍTICA

Aunque todo el mundo esperaba el discurso del flamante presi­dente de EEUU Joe Biden y sobre todo las mujeres, el juramento de la primera mujer en la historia que jura como vicepresi­denta de ese país, las que se llevaron todas las miradas (y los aplausos) de la intensa jornada de asunción al mando en el Capitolio fueron ellas.

¿Quiénes son ellas? Nada menos que Lady Gaga y Jennifer López. Gaga, megadiva y megafan de Biden a quien acompañó durante toda la campaña apoyando su candidatura públicamente. Ella fue la encargada de cantar en el acto central que se vio en todo el mundo, el himno nacional de Estados Unidos. Y lo hizo, como una diva. Emocionada pero entrando al palco oficial como si se tratara de un teatro gigantesco y ves­tida como una diva real. Llevó un diseño de la firma Scjiaparelli Haute Couture personalizado, diseñado por Daniel Roseberry. Un sweter entallado de cachemir azul marino con un broche dorado de la paloma de la paz y una enorme y teatral falda de seda roja, tal como la vimos muchas veces pasear por las alfombras rojas. El peinado especial era toda una obra de arte, diadema de terciopelo, flor en la parte de atrás de sus trenzas, llamativa y colorida. Por su parte, JLo encandiló al universo con su total look en blanco nieve, de Chanel, compuesto por pantalón y abrigo impecable de bouclée de lana y blusa clásica de seda con jabot y lazo. Un look invernal deluxe. Y hablamos de encandilar, lo hizo con sus diamantes, especialmente por el “tremendo” de su anillo de compromiso que lució orgullosa en su dedo. Ella cantó “This Land Is Your Land” y cantó un fragmento en español e impactó a todos con su look al igual que Gaga.

MEHGAN: CARTA EN LA JUSTICIA

La duquesa de Sussex, Meghan, esposa del prín­cipe Enrique, sabrá en dos semanas si su demanda contra el diario sensacio­nalista británico Daily Mail se resuelve con un “juicio sumario” o por el contra­rio tiene que exponerse en otoño a un proceso poten­cialmente explosivo. Ella ha acusado a la empresa edi­tora Associated Newspa­pers de violar su privacidad al publicar extractos de una carta manuscrita enviada en el 2018 a su padre, Tho­mas Markle, con el que mantiene una muy tensa relación. Intentando evitar un proceso mediático, sus abogados solicitaron un “juicio sumario”, que en el derecho anglosajón permite resolver un caso sin juicio. Del juez depen­derá si se celebran nuevas vistas. En una declaración escrita al juez, divulgada el martes, Thomas Markle (76) dijo que la carta de su hija “no era un intento de reconciliación” sino “una crítica a mí”. “La carta no decía que me amaba. Ni siquiera preguntaba cómo estaba yo. No mostraba preocupa­ción por el hecho de que yo había sufrido un ataque al corazón y no hacía preguntas sobre mi salud”, afirmó. “En realidad señalaba el fin de nuestra relación”, aseguró, dando un anticipo de lo que podría ocurrir si ambos se enfrentaran en un juicio, algo que sería escandaloso.

EL COPROMISO: ÚLTIMO ACTO

Como si le faltaran condimentos a la conflictiva historia de Trump, el ex presidente en su estadía en la Casa Blanca, en las últimas 24 horas de su residencia allí, antes de tomar un vuelo a Florida para vivir en el lujoso exilio en la casona de Mar a Lago, la noticia ama­ble fue el anuncio de que la hija de Trump, la “pequeña” Tiffany, hija del magnate y su segunda esposa Marla Mapless de la que se separó hace años antes de casarse con Melania, se había compro­metido. Tiffany, que es la menos mediática de los hijos de Trump y que habitualmente vive con su madre en California con estadías en la residencia paterna (no se llevó muy bien con sus otros hermanos ni con Melania), anunció su compromiso con el joven Michael Bou­los. El muchacho es hijo de un magnate (off course) de origen liba­nés y francés con el que está de novio desde que se conocieron en Mykonos, Grecia, en el 2018. “¡Me siento bendecida y emocionada por el próximo capítulo de nuestras vidas!”, dijo en sus redes mos­trando una foto de ambos en un salón de la Casa Blanca, Tiffany. Ahora, comprarán un terreno en Miami para construir su casa.

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