La histórica bajante del río Paraguay fue un tema que generó preocupación y debate en diversos ámbitos este año. Pero pocas personas quizás hayan estado tan pendientes de esta situación como lo estuvo –y está– el capitán de navío retirado Jaime Grau, un referente en cuanto a historia y conocimientos de navegación en el país. El mismo se encuentra realizando un trabajo de recopilación de lecturas diarias del nivel de las aguas desde 1904 hasta nuestros días, mediante el cual se puede tener un profundo conocimiento del comportamiento del río, uno de los recursos más importantes de nuestro país.

Por Arturo Peña

arturo.pena@gruponacion.com.py

Fotos Archivo

En diciembre del 2019, el descenso de las aguas del río Para­guay ya empezaba a ser noti­cia. Uno de los primeros efectos fue la repentina apa­rición en la zona del Puente Remanso de los restos del buque Paraguarí, embarca­ción que fue adquirida por el Estado paraguayo en 1862 y tuvo participación en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), época en que fue hundido. El “rescate” de este patrimonio, por la forma en que se realizó, fue motivo de varias críticas y una de las voces que se manifesta­ron con mayor fuerza fue la del capitán de navío en situa­ción de retiro, historiador y perito naval Jaime Grau, quien para ese momento ya había realizado una inves­tigación de unas 20 páginas sobre el Paraguarí, desde que fue construido en Europa.

Así como ocurrió en aque­lla oportunidad, el nombre del capitán Grau aparece siempre entre los referen­tes de todo lo relacionado a historia y conceptos sobre los ríos y la navegación en nuestras aguas. El militar retirado estuvo aportando y liderando diversos proce­sos de gran importancia en torno a la actividad naval en el Paraguay, así como la recuperación y estudio del patrimonio histórico, desde hace ya varias décadas.

Con la situación de la bajante histórica de las aguas del río Paraguay, que superaron un pico de descenso de hace medio siglo (llegó a -54 bajo el cero hidrométrico, una medida internacional que establece el nivel de seguri­dad para la navegación), los conceptos de Grau volvieron a escucharse y leerse en diver­sos medios de comunicación.

Pero lo que no tuvo mucha divulgación es el impor­tante trabajo de investi­gación que el militar reti­rado viene haciendo desde hace muchos años y que está justamente vinculado a las variaciones del río, fenó­meno que tiene efectos directos en la economía y en la vida de miles de perso­nas cada año. Grau está tra­bajando en una compilación de registros diarios del nivel del río desde 1904 hasta la actualidad, basado en cen­tenares de documentos de diversas fuentes y en obser­vaciones y mediciones que él mismo realizó durante su extensa carrera militar y tam­bién como perito y consultor naval, de forma privada.

MÁS DE CIEN AÑOS

Por la pandemia, Jaime Grau, de 87 años, pasa los días ais­lado en su departamento de Sajonia, en Asunción. Su médico no recomienda visi­tas pero a través de una serie de contactos telefónicos pudi­mos ahondar un poco en su trabajo y en su trayectoria.

“Decime una fecha cualquiera de estos últimos 100 años y te digo en qué nivel estaba el río”, desafía amablemente Grau en una de esas conver­saciones. “El 25 de diciembre de 1960” es la fecha elegida al azar. Al otro lado de la línea se escucha el ruido de papeles en movimiento: “El río medía 2 metros sobre el cero hidromé­trico, fue el nivel máximo que tenía en esa fecha”, es la res­puesta del historiador, segun­dos más tarde. Esos papeles que se acomodan son plani­llas que contienen los datos de las variaciones de los niveles del río Paraguay durante los últimos 116 años, los cuales están siendo sistematizados por el capitán Grau. Es pro­bablemente el registro más importante en este aspecto con que se cuenta en el país. “Estoy revisando mis traba­jos anteriores, aumentando y corrigiendo los datos. Es un trabajo muy difícil pero nece­sario”, afirma Grau.

“Originalmente las lectu­ras no las hacíamos noso­tros antes. Desde 1904 ya estaba instalado un sistema de medición en el puerto de Pilcomayo, en Argentina, y de ahí recibíamos los datos que preveían los argenti­nos. Recién en el año 1922 se empezó a tomar mediciones desde nuestras institucio­nes”, explica el historiador.

UNA INSTITUCIÓN

El historiador cuestiona por qué, siendo nuestro país tan dependiente de sus ríos, en especial del Paraguay y el Paraná, no existan más insti­tuciones abocadas al estudio y conocimiento de los recur­sos hídricos del país, que no existan más especialistas, que no se invierta más en tecnología y sistemas para mejorar la navegación o res­ponder más efectivamente a las diversas situaciones que plantean las variacio­nes en los ríos (ya sea en sequías o inundaciones).

“El río (Paraguay) es muy caprichoso y su abasteci­miento depende directa­mente del caudal de agua que reciba de su naciente, en el Pantanal. Depende la acu­mulación de lluvias en esta zona”, explica Grau, y agrega que hay varios puntos donde se toman registros del nivel del río, pero no se hacen de forma correcta, de forma res­ponsable y sistemática. “Yo me voy al Puerto de Asunción y veo una regla o escala hidro­métrica llena de suciedades. ¿Cuántas veces se cambió esa vara? Es una parte metálica sobre una madera y la madera mojada modifica su tamaño, así como la madera seca tam­bién. No se toma en serio la medición. Si nosotros gastá­semos en tecnología, en vez de controlar algo que supone­mos que es correcto cuando no tenemos certeza, sería otra cosa. ¿Cuánto puede costar un hidrómetro auto­mático electrónico? Pero claro, eso implica que se le tiene que poner una fuente, se tiene que mantener. Pero sobre todo se tiene que crear una institución que se haga cargo. Con el estudio diario, se debe unificar cuál es la institución amparada y por quién. Debe estar amparada por Aduanas, por la Marina, por empresas de navegación, etc. Tiene que tener su pre­supuesto y al menos 20 fun­cionarios bien pagados. La medición te da los valores reales del río. Una inundación es más impredecible, pero si uno puede entender mejor las variantes se pue­den prever muchas situa­ciones, con el equipamiento necesario”, señala Grau.

El otro objetivo del estudio también es aportar a desarro­llar una legislación determi­nante para aplicar tanto a la navegabilidad como también a las ocupaciones urbanas que se ubican en las riberas de los ríos y otros recursos hídri­cos, que generan periódica­mente problemas sociales.

EDUCACIÓN

Jaime Grau egresó de la Escuela Militar en diciem­bre de 1950 y lleva realiza­dos innumerables trabajos sobre la Marina paraguaya y sobre la navegación en nuestro país. También hizo importantes aportes en cuanto a la historia y el papel fundamental de la Armada durante las grandes guerras que enfrentó el Paraguay. Actualmente es miembro de número de la Academia

Paraguaya de Historia y de otras academias afines a nivel nacional e internacional. Sus trabajos fueron publicados también en el exterior, hasta donde trasciende su nombre y trayectoria. “Estuve 14 años embarcado navegando los ríos de nuestro país. Conozco el río Paraguay de punta a punta”, relata Grau.

Su interés es que sus inves­tigaciones lleguen en algún momento a la gente, en espe­cial a los estudiantes, por­que para él todo lo que se emprenda para mejorar la situación del país, en el aspecto que sea, pasa pri­mero por la educación. “Estoy escribiendo de dos formas lo que es la navegación del río y sus valores, una es una forma en la que el lector pueda com­prender y la otra es la lectura más técnica”, explica.

Grau se encuentra trabajando también en el que podría ser uno de los tratados más com­pletos sobre la historia de la navegación en el Paraguay, para el que fue contratado por una firma naviera.

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