Por Juan Carlos Dos Santos

Fotos: Pánfilo Leguizamón

El piki vóley se ha convertido en un deporte que acaparó la pasión de miles de personas en todo el país y en el que incluso ya se ha tenido logros a nivel internacional. Desde los partidos en patios, calles improvisadas, pasando por apodos llamativos y las infaltables apuestas, el piki vóley se ha instalado definitivamente como una parte de la cultura deportiva en Paraguay.

Serían necesarias varias páginas más, para poder narrar todas las historias y anécdotas que surgen durante cada jornada, en esta apasionante como simple competencia deportiva que calladamente fue cubriendo todo el país desde hace poco más de dos décadas, cuando comenzó a ser más practicado y conocido.

Mezcla de fútbol, donde se puede utilizar todas las partes del cuerpo menos los brazos y las manos, con el voleibol, por la altura de la red y la manera de ir contando los puntos en cada jugada, su nombre internacional es el futvóley, pero en Paraguay, como claro ejemplo de nuestra sencillez y practicidad para muchas cosas, ha sido rebautizado simplemente como piki.

Hace algunos meses, un video que había sido viralizado en redes sociales, llamó la atención a quienes no estaban familiarizados con este juego por los simpáticos apodos de los jugadores que estarían participando en dicho evento. De este video surgió la idea de preparar un material que pueda mostrar un poco más que los apodos de un juego al que todos conocen pero que no se le presta la atención debida.

Escuchar los sobrenombres como “Velo”, “Chorê'i”, “Anguyita”, el gran “Guasu’i” o “Chopeto” sería una parte jocosa y hasta superficial de este juego. Pero el piki vóley o futvóley no es nada superficial, ha hecho raíces bastante profundas a juzgar por la estructura y los recursos que se mueven a su alrededor, así como la pasión de los jugadores, organizadores y apostadores.

ES TIEMPO DE PIKI

El tiempo que antes los niños, jóvenes o adultos del barrio dedicaban a largas jornadas de fútbol o quizás algún que otro juego de vóley, ya es historia del pasado. Tampoco se pretende que desplace a otros deportes tradicionales, pero cada vez más, los pequeños espacios que antes estaban dedicados al fútbol barrial, hoy son hogares del piki.

Un terreno baldío, el patio del fondo de la casa o bien en el frente así como cualquier terreno desocupado, sirven para que el piki tome posesión de él sin muchos trámites. Se le suma una red de vóley, una pelota de fútbol, alguna manera de marcar el campo de juego, pueden ser piolines, mangueras o una simple raya en la arena, y eso es todo para que el piki cobre vida y comience a hipnotizar a quienes lo miren.

Pero claro, en casi todos los casos, por más humilde que sea el lugar, aparecen las cantinas, los reflectores, un árbitro que lleva el tanteador, el que toma las apuestas, el que organiza los juegos, el dueño que cobra entradas y en los casos más profesionales, aparecen los “empresarios” que traen a sus jugadores y en otros, está presente el comisario que llega a probar suerte, fuera de la cancha, por supuesto.

Absurdamente estigmatizado, el piki no reconoce clases sociales, de hecho es como el fútbol, no existen diferencias más que las que se generan entre los deportistas amateurs y los profesionales. Desde lujosas camionetas hasta pequeñas motos saturan los alrededores de cualquier lugar donde se esté desarrollando una jornada de piki, algo que, al parecer, sucede a diario.

ORGANIZACIÓN

El futvóley es ampliamente practicado en Brasil, considerado el centro mundial de este deporte, con Romário de Souza Faria, el astro brasileño, campeón mundial con su selección en la Copa del Mundo Estados Unidos 94, como el gran impulsor de esta práctica deportiva.

Romario logró que el futvóley sea parte de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 como deporte de exhibición. En aquel entonces una dupla paraguaya derrotó a los locales en la final, de manera similar a lo sucedido en el Mundial de Futvóley en el 2011 y que se volvió a repetir en el 2016.

La calidad del piki nacional obliga a que este juego vaya tomando seriedad y de esa manera ayudar a que sea insertado en el calendario mundial deportivo, tal como las Olimpiadas. Existen federaciones regionales que tratan de organizar este juego y se esfuerzan por convertirlo en una modalidad deportiva, pero hasta ahora todo es muy disperso, aun cuando el piki llegó para quedarse y ya cubre todos los rincones del país.

ALTO PARANÁ

Desde el Alto Paraná, Francisco Ortiz, jugador de piki y administrador de la página Futvóley Alto Paraná, explica que existe una Asociación Paraguaya de Futvóley y sus asociados son los que representan a Paraguay en las competencias internacionales. A nivel mundial este deporte ya tiene sus reglas, por ejemplo, cuando se realizan en Brasil, son de equipos de dos jugadores y se juegan hasta 18 puntos de manera corrida.

“Existen páginas en redes sociales donde están reunidos los ‘pikiseros’ y desde allí se promociona este deporte. Pero en Paraguay, la mayor parte se juega en los barrios y por dinero. Las reglas por ahora, la ponen cada grupo que organiza su juego”, explica Ortiz.

VILLARRICA

Don Juan Martínez, de 73 años, vive en Paso Pé, Villarrica, y es uno de los que aprovecharon el crecimiento del piki para poner una parte de su terreno a disposición de los “pikiseros”. Los encuentros le generan ingresos como para subsistir, pues cobra el alquiler de la cancha, el consumo de la luz, las entradas cuando el evento es masivo y administra la cantina del lugar. Las “bolsas” por las que compiten los jugadores suelen variar entre dos a diez millones de guaraníes.

Hasta este lugar han llegado a participar en los juegos desafío, personas bastante conocidas como ex jugadores de equipos de Primera División, políticos locales y hasta algunos comisarios.

“CHORÊ'I”

Sin dudas puede ser considerado el número uno de este deporte en Paraguay. Es como una leyenda viviente sobre quienes todos desean opinar o contar alguna historia cuando se menciona a “Chorê'i” en un campo de piki. Su nombre es Fernando Lugo y junto a su compañero de equipo, Esteban “Piru” Delgado, lograron derrotar dos veces a los brasileños en las Olimpiadas de Río de Janeiro y además fueron campeones en el 2017 en un torneo internacional en Tel Aviv, Israel.

Intentamos conocer más del recorrido de “Chorê'i” Lugo, pero se excusó amablemente explicando que se encontraban en Río de Janeiro con su compañero de equipo, Esteban, invitados para participar de la Copa Brasil Futvóley de las Favelas, un torneo internacional en las playas de Copacabana y que sería transmitido por la red Globo de Brasil.

CAPIIBARY

El norte del país también resulta una fuente inagotable para el piki. En la ciudad de Capiibary, en el departamento de San Pedro, Laura Paredes y Cinthia Cáceres son dos jugadoras, cuyas destrezas compiten de igual a igual ante cualquiera y no rehuyen los desafíos que se les plantean, contra los varones o en piki mixto. Admiten que aunque lo hacen por diversión, las apuestas agregan motivación sobre todo para entrenar antes de cada desafío.

CAPIATÁ

Buscando en grupos de Whatsapp algún contacto que estuviera vinculado al piki, ya sea como jugador, apostador o simples aficionados (estos son los menos), me respondió Juan Torres, un amigo y ex compañero de trabajo, hoy licenciado en psicología, capiateño de nacimiento y docente de la cátedra de Psicología Social en una universidad privada de su ciudad.

A través de él pudimos contactar con Javier “Itauguá”, otro de los conocidos jugadores actuales del piki en Paraguay. Inicialmente él iba a estar presente en un desafío en la ciudad de Capiatá, pero esto no se

pudo concretar por compromisos que le surgieron a último momento. De todas maneras, con la ayuda de Torres, llegamos hasta el predio ubicado en el barrio Laurelty de Capiatá y afortunadamente, la jornada de piki vecinal ya estaba en pleno desarrollo.

A medida que iban rotando los equipos, primero en parejas de a dos, luego ya en grupos de tres, también iban subiendo los montos de las apuestas y por supuesto, el nivel deportivo de los competidores. “Hoy le toca a esta cancha, mañana iremos a la mía”, nos cuenta un joven que observaba atentamente las jugadas mientras saboreaba un choripán y que llevaba inscripto el nombre de “Claudhiao” en la espalda.

La curiosidad y un poco de desconfianza por nuestra presencia, obligó a explicar que únicamente queríamos conocer los detalles de una jornada de piki como la que estábamos disfrutando, para así ayudar a promover esa actividad. Era muy complicado mantener una conversación con alguien del público presente porque el piki hipnotiza a quienes lo miran y transforma a quienes lo juegan.

Los gritos, reclamos y excusas entre compañeros del mismo equipo eran permanentes y subidos de tono. Había mucho en juego. Los jugadores apuestan por ellos mismos y no está en sus ánimos perder dinero por errores del compañero. En las pausas, cuando terminaba un encuentro y mientras se decidía a quiénes les correspondía ingresar, el árbitro reiniciaba su tablero, retornando al 0 los tronquitos que iban ocupando los huecos numerados en columna en la tabla.

“YA NADIE JUEGA PARTIDOS”

Eran también momentos en que podíamos conversar con los presentes. “Ya nadie juega partido, todo el día es esto”, nos explica el propietario del terreno, que acomodó el frente de su propiedad para que se pudieran disputar allí los juegos. “Los jugadores deben pagar un derecho de partido, parte de eso va para el árbitro y otra parte es para mí”, nos explica.

Tocayo del mismo quien alquila su cancha en el barrio Paso Pé de Villarrica, don Juan agrega: “Cuando van a venir los famosos, entonces tengo que dar aviso a la comisaría, porque es un evento público, sin embargo, eso ya no sucede desde que se inició la pandemia. Esos jugadores no vienen gratis, se les tiene que pagar por lo menos un millón y medio de guaraníes a cada uno”.

“Pero eso sí, yo cobro las entradas, pongo la cantina y me pagan el alquiler más el consumo de la luz, pero siempre tenía que dar aviso a las autoridades por si pasaba algo, porque esto se llenaba”, comenta don Juan, quien solo espera el momento en que se acabe la pandemia y que los encuentros de piki en su terreno vuelvan a la normalidad.

Actualmente está permitido que hasta 30 personas se junten en un lugar, por lo que las actividades deportivas, no solamente las relacionadas al piki, se han visto resentidas.

EN TODO EL PAÍS

Javier “Itauguá” tenía un desafío en Ñemby, “Velo” en Luque mientras que en Ciudad del Este, Salto del Guairá, Coronel Oviedo y Villarrica, los grupos de piki, piki vóley o futvóley, en redes sociales, promocionan sus eventos donde participarán figuras conocidas por sus pintorescos apodos. También se puede observar en las carteleras de las competencias que las mujeres ya están incursionando igualmente en el juego.

Los apodos que se escuchan en el entorno del piki, muchos de ellos vinculados a lugares de origen de los jugadores, generan una cierta personalidad característica al juego y convierten a estas personas en una especie de embajadores de sus respectivos pueblos o ciudades.

Javier “Itauguá”, Héctor “Tobatí”, Palolo “Caacupé”, Joselo “Coronel Oviedo”, “Kure’i Acahay”, Kaio “Quiindy”, “Pirulo Mbuyapey”, “Alvarito Ybycu’i” o “Lolo Lambaré” rivalizan en las carteleras publicadas en redes sociales con referentes del piki como “Chopeto”, “Caballito”, “Píkoro”, “Pakova”, "Rulo o “Resorte”, que son solo algunos de los cientos de apodos peculiares que le dan una identidad singular a esta actividad deportiva.

¿NUESTRA SIGUIENTE MEDALLA OLÍMPICA?

Tal como sucediera alguna vez con el fútbol de salón, que con paciencia y persistencia fue adquiriendo organización y crecimiento tanto en Brasil como en Paraguay, para luego expandirse a todo el mundo, el piki o futvóley puede llegar a seguir el mismo camino y no por ello dejará de ser una diversión como lo es hoy para miles de personas que lo disfrutan, con o sin apuestas.

Tampoco dejará de ser una forma de ganarse la vida para algunos jugadores sobresalientes, pero si se lo acompaña con organización y seriedad, quizás el piki algún día sea responsable de la próxima medalla olímpica que pondría a la bandera paraguaya en el podio de los mejores.



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