Por Toni Roberto (tonirobertogodoy@gmail.com)

Hoy Toni Roberto nos lleva hasta la calle Brasil a conocer de cerca, a través de los recuerdos de uno de sus hijos, a Aurora Netto de Sequera, una de las más importantes diseñadoras de moda de Asunción ya desde finales de los años 40.

Un día en plena pandemia revisando un viejo depósito familiar, encontré un vestido que decía “Nena de Sequera”, eso me transportó hasta una casa de la calle Brasil casi Fulgencio R. Moreno, donde residía y trabajaba Aurora Netto de Sequera, una de las más grandes diseñadoras de la capital desde finales de los años 40, que naciera el 23 de marzo de 1922 en Asunción, en el seno de una familia muy trabajadora de varios hermanos, entre ellos el prestigioso médico Juan S. Netto y otros dos renombrados empresarios de varias décadas atrás, Carlos y Óscar S. Netto.

En una larga charla mantenida con uno de sus hijos, José Enrique Sequera, nos cuenta detalles de la trayectoria hasta ahora no escrita de una de las pioneras de la moda en el Paraguay que se dedicó al diseño desde muy joven y nos cuenta: “Ella empieza a coser desde muy chica haciéndole a sus muñecas vestidos de novia. Siendo niña iba en las vacaciones a la casa de su prima a Ypacaraí y ahí llevaba sus muñecas a las que les hacía vestidos de novia y también a todo el cortejo y jugaban al casamiento, haciendo unos barquitos de papel que ponían en el arroyo, dándole así movimiento natural a sus juegos”. Así transcurría la vida de los niños de aquella época, ejercitando la creatividad y aprendiendo a través de sencillos juegos. Sigue diciendo José E. Sequera: "Era muy hábil, desde muy chica sabía hacer las casitas y los autos para las muñecas de tela. Estudió en el colegio de Las Teresas y música con el profesor Juan Carlos Moreno González, dando conciertos en el Teatro Municipal y en el antiguo Ateneo Paraguayo, en la esquina de Independencia Nacional y Pdte. Franco.

JUAN CARLOS MORENO GONZÁLEZ Y UNA CARICATURA

“Un día cuando le contó al profesor Moreno González que estaba enamorada y que se iba a casar, él le dijo que no lo haga, que tenía un futuro promisorio como concertista y que tenía que ir a Europa”. "En ese momento –relata José Enrique– “el maestro quitó un papel y le hizo una caricatura en la que ella estaba con su marido, dos hijos a la derecha y dos hijos a la izquierda, con uno en brazos y le dijo: ‘este es su futuro señorita’, pero ella tomó la decisión y se casó en 1947 con Guillermo Sequera, mi padre”.

“En esa misma época, estudió corte y confección con la señorita Anita Torrás que se dedicaba a formarles a las señoritas de la sociedad para que tengan algún conocimiento para defenderse en la vida, en aquella época las madres les confeccionaban las vestimentas a sus niños, porque casi no salían a comprar ropas, antes había pocas tiendas”.

UNA PAREJA DE ARTISTAS

“Con esa base ella empezó a dedicarse a la costura, era algo que le gustaba mucho y se dio cuenta que tenía habilidad para eso”, nos sigue contando José E. Sequera: “Ella se casó en plena revolución del 47, mi papá era contador y tenía afición por el dibujo y era lo que llamaríamos hoy un diseñador gráfico, les hacía a sus clientes sus logotipos y las hojas de sus membretes, la verdad que era una pareja de artistas”, dice José. “Mi mamá siempre dibujó sus diseños, yo recuerdo que las clientas venían para pedirle sus vestidos de novia o de 15 años y a veces estaban un poco inseguras en cuanto al diseño, entonces les daba algunas revistas de moda de la época como Jours de France, Claudia, Hola Moda, también revistas americanas, después les preguntaba lo que querían, entonces cuando las novias le explicaban ella tenía una carpeta donde les hacía rapidísimo dibujos con mucha habilidad que se nota en la soltura de los trazos”, explica. “Al lado de los diseños, ponía el nombre de la clienta, las medidas, para qué fecha querían y cuándo les iba a esperar para probar el vestido o la fecha que saldrían a comprar telas finas de La Riojana, de Lyon o de otras tiendas de la época”.

“También me contaba que siempre en su constante aprendizaje estaba su prima Semí Salerno Netto, ella siempre decía que le debía mucho porque en todo su proceso la ayudó, otro momento de mucha experiencia fue cuando mi padre fue contratado por la editorial Kapelusz y fueron a vivir de recién casados a Buenos Aires donde residieron un año y en ese tiempo trabajó con una importante diseñadora de la capital porteña”.

TRADICIÓN DE ESTILO

“Ella primero hacía solamente vestidos, pero la primera que le insistió para hacer trajes de novia en 1948 fue su amiga Edith ‘Cuca’ Kuebler, que se había casado con el gran otorrinolaringólogo de los años 60 y 70 Alarico Quiñones, después le hizo a las hijas y a las nietas siguiendo la tradición en tres generaciones, como en muchos otros casos”.

“Mi mamá falleció a los 85 años y trabajó hasta los 84, normalmente tenía hasta cuatro costureras, pero en épocas de debut llegó a tener hasta diez modistas trabajando, llegó a entregar algún sábado hasta cuatro vestidos de novia. Se concentró en diseñar vestidos de novia, madrinas, 15 años y debut. La que siempre le acompañaba era Esperanza de Portaluppi, que fue la primera en Asunción que empezó a aplicar en los tocados de novias flores naturales y le gustaba muchísimo su trabajo, tan es así que le contrató en forma permanente”, relata orgulloso su hijo.

CUATRO DISEÑADORAS Y LA TV

Otro recuerdo que nos comenta José Enrique Sequera estaba ligado a la antigua televisión paraguaya y nos cuenta: “A principios de los años 70 el legendario programa de televisión ‘Nosotras’ la eligió junto con Chichú Villamayor, Chafana Sienra y Semí Salerno como las cuatro diseñadoras de moda más importantes de Asunción”.

“Mi mamá no quería subir mucho los precios, quería mantenerlos, recuerdo uno de los casos, cuando le había hecho el vestido de novia a una de las hijas del Dr. Luis María Argaña y a su esposa Marilín Contreras, cuando le pasó la cuenta con todos los detalles, el tiempo que le dedicaron sus empleadas y demás, dijo el Dr. Argaña: ‘por lo visto es una señora muy honesta’”.

“Otro detalle muy particular, mi mamá era una señora de mucha fe y les enseñaba a rezar el rosario a las costureras mientras cosían”, entre otras muchas anécdotas de esta dama de la alta costura asuncena que naciera en Asunción en el año 1922 y falleciera en el 2007 a los 85 años, a cuyos recuerdos y su archivo dibujístico pudimos acceder hoy para Cuadernos de Barrio, gracias a la privilegiada memoria de unos de sus hijos, que mantiene vivos esos hermosos momentos que ya son parte de la historia urbana de la ciudad de Asunción.

“La casa Netto”, donde se casó Aurora Netto Meza con Guillermo Sequera en 1947. Asunción.
Aurora Netto con su hermana y una prima frente a la casa Netto sobre la calle Tte. Fariña. Asunción 1943.
El matrimonio Sequera Netto y dos de sus hijos. Asunción c. 1962.
Edith “Cuca” Kuebler von Glassenap con su esposo Alarico Quiñones, luciendo su traje de novia realizado por Aurora “Nena” de Sequera. Asunción 1948.
Con lujo de detalles, los dibujos llevan detalles de última moda.
Bocetos dibujados por Aurora a sus clientas.


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