Por Mario Rubén Velázquez, ruben.velazquez@gruponacion.com.py

Hace al menos tres décadas, las mujeres tomaron sus instrumentos y se instalaron para siempre en la escena de la historia del rock nacional. Pero todo empezó lentamente, como casi todas las cosas buenas que suelen suceder en esta parte del mundo. Desde fines de la década de los ’70–-cuando California Súper Star sacudió cabezas con su rock & roll estilo Bill Haley y sus Cometas– hasta los años ’90, pocas siguieron la cuesta arriba que sembraron las pioneras de Catunga. Tal vez el prejuicio provinciano y represivo no dejaba nacer del todo a las herederas de Janis Joplin, Patti Smith o Tina Turner. En los años finales del “lobo feroz” el miedo superó al talento. Hasta que llegó como un destape tras el 3 de febrero de 1989, estallido que no pudo sostenerse en el tiempo y el espacio. Algo siempre faltó o sobró. El nuevo siglo trajo a grupos y solistas del rock, blues, pop y metal, los estilos más destacados en cuanto a participación femenina se refiere. Hoy –por fin– reaparecen nuevas referentes para ponerle cuernos, riff y glam a la aburrida del encierro por decreto.

Principios de los ’80. Los pubs empezaban a abrir sus puertas en una Asunción censurada por un edicto que prohibía ser felices. Tratando de imitar a la movida londinense o neoyorquina, los locales nocturnos invitaban a grupos de rock, blues, jazz o pop a tocar en vivo. Entre los que sonaban –y cautivaban por la potente voz y figura de su vocalista femenina– se encontraba la banda de blues rock local “Luanda Deeks”. La vocalista: Menchi Barriocanal.

Mucho tiempo pasó hasta que otra voz –poderosa y clara– llegó a despertar el interés de la gente que disfruta del pop rock, sin tanto ruido molesto ni gritos exacerbados. La vocalista: Belén Pinto (28), una mujer que divide su tiempo y espacio entre dos bandas, Evas y Tribu Sónica. “Dicen que comencé a cantar desde que aprendí a hablar”, sostiene entre risas. Vive en la ciudad de San Antonio y, como muchas, estudió Comunicación en la UNA. “Me dediqué por 8 años a cantar en bandas de covers y ahora estoy cantando temas propios”, cuenta.

En el 2015 fue llamada por Evas como vocalista y desde el 2019 canta para Tribu Sónica. Escribe, trabaja y es madre de Joaquín, un niño de 4 años, que es su soporte y motor, explica. Todo fue muy rápido para Belén: de los eventos folclóricos y culturales, cantando en intercolegiales, pasó a los grandes festivales de Ypacaraí, Guarambaré, Takuare'ê, y otros.

Como la gran mayoría de las cantantes talentosas, su formación es autodidacta. Siendo adolescente empezó a escuchar hard rock en inglés y rock argentino. “Me apasionaban las voces estridentes y potentes de bandas como Guns N' Roses, Aerosmith, Bon Jovi, Joan Jett, Skid Row, Janis Joplin, entre otros, y en el año 2008, con 16 años, conformé oficialmente una de mis primeras bandas de covers ‘Strain Cover Band’, con mi hermano mayor, en la que posteriormente fui cantante y también bajista”, relata.

En el 2015 tocaron en el festival American Experience con otras bandas internacionales de tributos. Durante ese tiempo se dedicó a cantar y a seguir sus estudios de Comunicación en Filosofía UNA.

EVAS

2015. La llaman para ser la vocalista del grupo de Evas y comienza el camino de la composición y los temas propios. “Evas es una banda bastante reconocida en el ambiente musical, especialmente por ser una de las pocas bandas conformadas solo por mujeres, con influencias de folklore, rock y pop. Recorrimos varias ciudades y en el 2018 tocamos en Formosa. Este año (abril/2020) lanzamos un single, ‘Inmóvil’, grabado en el Estudio Lobo Récords, con un video lírico, producido por Evas, y se encuentra disponible en las plataformas digitales”, informa.

Estar en una banda sólo de mujeres fue algo que cambió muchísimo su forma de ver la música sostiene Belén. Conoció, a través de ellas, a otras mujeres que están peleando en el ambiente, sacando materiales, haciendo cosas nuevas, y “armando una movida independiente que funciona como una red de apoyo entre las artistas, y es muy lindo ese nivel de sonoridad que compartimos. Ellas me inspiran muchísimo y me hacen sentir muy segura también”.

Un momento importante: Con Evas fue de visita al Correccional de Menores de Itauguá, llevando música a los chicos de la institución. “Fue una experiencia única, pudimos hablar un poco con ellos, y fue bastante fuerte ver a tantos jóvenes privados de su libertad a tan corta edad, que nos recibieron con muchísimo entusiasmo y mucho respeto. Fue emotivo y muy duro”, sostiene.

TRIBU SÓNICA

2019. Belén ingresa a Tribu Sónica, banda de renombre en la industria del pop rock nacional. Lanzan dos singles, “Eclipse”, que fue la primera composición de la nueva conformación, y “Fuego en el desierto”, que tuvo la participación de Mauri Román en la producción. Y subraya: “el año pasado integramos la cartelera del festival Asunciónico, y este año tocamos en el Festival Reciclarte En Casa. También grabé colaboraciones con otras bandas y artistas locales”.

Integrar esta banda fue la gran oportunidad para la talentosa vocalista. “Siempre voy a agradecer a mis compañeros por confiar en mi para darle voz a este proyecto. Desde el primer día fue un constante aprendizaje, trabajar en un estudio profesional, y poder participar en todo el proceso de grabación de preproducción, con gente muy profesional”, dice.

Fue en el aniversario 482 de la Fundación de Asunción. Belén Pinto estaba prácticamente sin voz y tenía que cantar con Tribu Sónica esa noche. Estaba aterrada: “no podía hablar, no me salía la voz. La plaza de la democracia estaba llena de gente. Los chicos de la banda estaban preocupados y yo muerta de miedo, no sabía cómo iba a salir. Pero confié en mi potencial y decidí subir igual. Al empezar, no supe cómo, pero canté, con muchísimo esfuerzo, pero canté como nunca. Y fue un show increíble. Sigo sin saber cómo pude hacerlo. Eso me fortaleció muchísimo, me dio muchísima seguridad el hecho de haber cantado así, en mi peor momento”, sostiene.

EVAS. Belén Pinto en acción. Esta banda femenina de pop rock está conformada, además, por Paula Rodríguez (bajo), Jimena Riso (guitarra) y Sofi Amarilla (batería).

MUIREADACH: METAL SINFÓNICO DE LOS “GUERREROS DEL MAR”

LOS MUIREADACH. Niahm y Morgan Muireadach (vocales), Murray Muireadach y Mario Armoa (guitarras), Ben Os (bajo), Roger Teixeira (teclados) y Cristian Mennelli (batería).

Muireadach es una banda de Power Metal Sinfónico fundada en diciembre del 2005 en Asunción, aunque realizaron sus primeras presentaciones dos años después, en diciembre del 2007. Alentados por la escuela de compositores barrocos y clásicos como Beethoven, Bach y Mozart, y de grandes bandas como Iron Maiden, Yngwie J. M, y Helloween, Muireadach dedicó tiempo y ganas a la composición, postergando las presentaciones en vivo para más adelante.

El resultado de este período intensamente creativo fueron doce temas musicales terminados (además de otros en los que aún están trabajando), y cuatro de ellos fueron escogidos para formar parte de su primer material discográfico “Omnine Secundo”, lanzado el 21 de diciembre del 2007.

Sus integrantes: Niahm y Morgan Muireadach (vocales), Murray Muireadach y Mario Armoa (guitarras), Ben Os (bajo), Roger Teixeira (teclados), y Cristian Mennelli (batería).

Su inspiración proviene de experiencias, sueños, lecciones de vida, o simplemente de su imaginación, de la fantasía que encierran las historias de batallas, de bravos guerreros, y sus gloriosas hazañas. Los Muireadach grabaron sus demos en casa. La misma noche del lanzamiento de Omnine Secundo, debutaron en el Show del “Conviction Tour” de la banda HANGAR (para el material “The reasson of your conviction”).

EL NOMBRE

El nombre masculino “Muireadach” parece derivar de “murchadh” o la palabra céltica-goidélica para decir “guerrero del mar”. Murchadh es el nombre que los celtas dieron a los escandinavos o vikingos que llegaron a Escocia en los inicios del siglo noveno, en ataques costeros de piratería al inicio, pero no pasó mucho tiempo desde estos ataques hasta que partes de Escocia se convirtieron en territorio Noruego.

Gran número de nórdicos se asentaron y contrajeron matrimonio con gaeles. En estas sociedades, aquellos que tuvieran ancestros nórdicos eran conocidos como murchadh, y se cree que este término es uno de los cuatro posibles orígenes del apellido “Murdoch”, sostiene el portal de la banda.

La forma gaélica moderna “Muireadach” se interpreta como “hombre de mar” o “señor del mar”, aunque algunos estudiosos prefieren la interpretación de “dueño y señor”.

MENCHI & “LUANDA DEEKS”

Esta banda nace en 1983, en principio como trío, y sus pioneros fueron Caden Brugada (bajo), Hoja Rojas (batería) y Norman Breuer (guitarra y voz). Habían tocado juntos en un experimento de jazz-rock llamado Fuzz, y en la versión inicial del grupo de blues rock Luanda Deeks, con Menchi Barriocanal en voz.

Los tres integrantes venían de antecedentes diferentes pero relacionados: Caden, del universo de los Beatles; Hoja, del heavy, Deff Lepard, Iron Maiden y AC/DC, y Norman, que tenía influencias eclécticas como Rory Gallagher, Clapton, Santana, los Allman brothers, Howlin´Wolf y Deep Purple, relata una publicación de época.

El grupo ensayaba en varios sitios improvisados hasta hallar el “Bunker”, sitio ideal para la creatividad y donde se podía poner en 10 el volumen sin molestar a nadie. Comienzan con covers de Hendrix, Stones y otros, pero luego deciden pasar rápidamente a la composición, llegando a tocar conciertos conformados 100% por temas propios.

LA CHICA METALCORE QUE VINO DEL ESTE

Empezó a tocar guitarra gracias a su hermano Chopo. “En Asunción conocí a los amigos de mi primo, todos músicos. Con ellos conocí lo que es tener una banda y tocamos en mi fiesta de 15 años”, sostiene Polly Ane, la guitarrista que pisa fuerte en metalcore. En Santa Rita, Alto Paraná, conformaron –con sus amigas del barrio– “Le Femmes”, una banda de nenas. “Teníamos entre 14 y 17 años y tocamos en conciertos y ciudades como Encarnación, Asunción, Ciudad del Este y Foz de Yguazú”, relata.

Vestida de cuero y con una guitarra en la mano, Polly no está para detenerse ante ningún desafío destinado al fracaso. De ahí que pelea por su espacio, que no fue sencillo ganarlo. “Hay machismo en todos lados, a simple vista o indirectamente. Nunca va a faltar el clásico ‘tocás bien para ser mujer’. Son cosas que dependiendo de como lo tomes te pueden tirar al piso o levantar y seguir adelante aún más fuerte”, explica.

POCAS CHICAS

Sin embargo, lamenta que la presencia femenina en las bandas de rock sea aún poca. “Es notable la escasez de mujeres en los escenarios de los grandes festivales. Creo que tiene más que ver con el estilo musical que tiene más cabida hoy en día en los festivales de rock, ya que la música popular o latina resulta ser más factible a nivel económico para los organizadores”, analiza.

De pronto Polly relata algo original: cuando empezó con “Le Femmes” existía el festival Kuña Fest, en el que tocaron con Carnival Prozac Dreams y otras bandas. El evento consistía en que todas las bandas debían tener, por lo menos, a una mujer entre sus miembros. “Una iniciativa respetable de mujeres que luchan por lo que quieren”, define.

En el 2014 armó “Jejuka” con su amigo Gary Giralt (bajo). Existe un solo video casero de imágenes, conciertos y ensayos “en la ‘cripta’ del baterista Sigfre Feldmann. Nada hubiera sido posible sin la ayuda de Iván Kostianovsky, que se encargaba de la difusión y de mantenernos alentados a seguir haciendo música a puro pulmón”.

DESTRUYE TODO...

Después la invitaron a tocar en “Destruye todo imperio”, integrado entonces por Juan Colmán, Paolo Rodríguez, Carlos Rojas y Sergio Solalinde. “Luego salió Carlos y entró Alejandro Cantero, quien hoy es mi pareja y padre de mi hijo Theo”, relata. “Llegamos a grabar y tocar juntos en Argentina y fuimos teloneros de Northlane, una banda australiana que admiro mucho. También en Argentina pudimos compartir con bandas nacionales como Nhandei Zha y Dürbuk, experiencias únicas...”.

Con Ale armaron en su casa el "The Beach Home Studio, un estudio profesional de grabación que aún con la pandemia sigue trabajando a distancia y adaptándose a las necesidades de cada banda, sostiene Polly. Mientras, graban y experimentan con covers de grandes músicos internacionales “que me inspiraron a optar por el metal, como Lamb Of God, Tool, Meshuggah, Pantera, entre otros”, concluye.

POLLY ANE. La guitarrista en acción, con la banda metalcore “Destruye todo imperio”.



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