Por Daniel Miranda, (@dani_miranda96), danimiranda96@outlook.com

Que la mujer paraguaya es una de las más valientes del mundo, no es novedad. La “garra guaraní” se aplica perfectamente y entabla con el perfil de la extraordinaria Carmen Morán. Un refuerzo de “10” se llevó Guaireña para su histórico debut en un torneo organizado por la APF. Además de su habilidad con la pelota, Carmen se destaca con el micrófono, distintos instrumentos musicales y administra su propio negocio. Una historia que debés conocer…

De cuna futbolera y también musical, Carmen Morán ya sabía a qué venía a este difícil mundo. Sus hermanos, padres y abuelos practicaron el deporte rey, mientras que la pasión por la música la heredó por sus familiares maternos. Con 27 años de edad, es una histórica del fútbol femenino paraguayo. Cuando era apenas una niña e iba a la escuela, escribió su nombre como la campeona más joven en la historia del Nacional de Interligas. Lo hizo con la selección caaguaceña con 12 años de edad…

“Recuerdo el momento en que vino el profe Julio Díaz de la Escuela de Caaguazú, me invitó a practicar y me di cuenta de mi talento. En esa primera práctica me caí y tenía vergüenza (risas). Era la más joven y la más experimentada tenía 28. Las chicas más grandes decían que yo no iba a quedarme, pero en la práctica hice fútbol más un golazo y desde ahí me decían que yo era la estrella de Caaguazú”, empezó diciendo.

Rápidamente, rememoró su consagración cuando apenas era una novata. Fue figura contra Guaireña y sobre el final del partido hizo el gol para ganar. En la tanda de penales hizo su gol bajo una lluvia torrencial, recuerda, lo que sirvió después para ser campeonas. “Fue el campeonato de mi vida”, agregó Morán.

Su rutina diaria empieza a las seis y media de la mañana: se prepara y limpia el negocio, una casa de equipamientos. Luego se equipa de nuevo para ir al gimnasio, al volver se baña y directo a trabajar. Después de su almuerzo toma té, ahí por fin tiene su break y toma un poco de aire ejecutando su guitarra. Luego va al negocio y toma su tereré hasta que cierra el local. Si no sale a desestresarse, estudia canciones e idiomas. Por último se acuesta y ve series. Ah, con Guaireña el entrenamiento es a las 17:00.

SUEÑO MUSICAL

Ella hizo hincapié en su faceta de música: “Con 14 años empecé a cantar en la iglesia y me encantaba cuando mi amigo ejecutaba la guitarra. Comencé a cantar y ejecutar en la iglesia. Llegué a componer cinco músicas y tres canciones grabadas”, afirmó la ejemplar mujer.

Pero no termina ahí: “El bajo se compró en la iglesia y no había bajista, como soy atrevida, le dije que me den y desde ahí ejecuté. Yo soy muy autodidacta, me desenvuelvo mejor con la guitarra”, expresó la multifacética y no descarta proyectos futuros con la música. Asegura que le gustaría crear un grupo o una banda musical. “Sería hermoso que yo pueda ejecutar y cantar en la final del fútbol femenino o componer una música para el fútbol femenino paraguayo”, dijo con una sonrisa.

ESTUDIOSA

Además de su amor por el deporte y la música, no descuida sus estudios. "Me enfoco más en gestiones administrativas que contables, no me voy a lanzar como contadora. No por la ganancia, sino por la carga. Tenés que dedicarle toda tu vida a eso. Soy más emprendedora.

Me gusta tener tiempo y espacio. Me recibí en el 2017 en la UNA, Facultad de Ciencias Económicas", aseguró.

MUJER “EQUIPADA”

En la casa de equipamientos de la familia, Carmen hace de todo: administra el negocio, es cajera, ayuda en la colocación de polarizados y en la terminación de lavados de autos. “Mi hermano trabajó para una empresa como diez años, tengo otro (hermano) que está en España y pensaron en qué negocio poner para cuando él venga. Íbamos a abrir en marzo y la pandemia no nos permitió, pero lo hicimos en julio. Nos va muy bien, no podemos quejarnos, trabajamos juntos en familia”, destacó.

PASO POR LA ALBIRROJA

Por supuesto que todo su esfuerzo y buen juego en algún momento tenía que ser recompensado con el mayor premio; una convocatoria a la selección paraguaya, a la que fue llamada para una prueba. “Al terminar la prueba, el profe nos dijo que nos quedamos. Fue un viernes y el lunes nos fuimos a las 5:00 de la mañana, fui sola. Practicamos en Parque Guasu, después iba a Lambaré y a la tarde teníamos práctica en Ypané. Un primo me buscaba y llevaba. Fue muy emocionante cuando me dijeron que me quedé, me fui con mucho miedo porque iba a competir con chicas de la Primera, pero también fui con mucha ilusión”, indicó muy emocionada.

Morán trajo a la memoria uno de los momentos más gratificantes de su existencia: “Cuando nos dieron el atuendo de práctica, fui al baño a equiparme con mucha emoción, fue uno de los momentos más lindos de mi vida. Estoy dispuesta y por eso nunca dejé de entrenar, quiero dar lo mejor de mi en Guaireña y que de ahí pueda surgir algo mejor, alguna convocatoria nuevamente. Le veo a Paraguay en el Mundial 2023, en este momento las chicas salen al exterior y vienen con otra mentalidad. Y las que estamos acá, estamos con ganas. Hay muchísima esperanza”, afirmó.

¿QUÉ LE FALTA AL FÚTBOL FEMENINO PARAGUAYO?

El “boom” del fútbol femenino está llegando a Paraguay, pero en forma lenta. En otros países, las chicas tienen la oportunidad de jugar en las canchas principales de sus equipos, a las cuales asiste una multitud. Pero en Paraguay, es como que falta ese “algo”. El plan de profesionalización por parte de la APF empezará el año que viene.

Según Morán, falta más apoyo por parte de los clubes profesionales. “Muchos se presentan por obligación nomás en el fútbol femenino. Ojalá crezca de nuevo la UAA por ejemplo, cuando se interesen así como los varones, ahí va a crecer todo esto. Falta más seguimiento e interés por parte de los clubes. Y por supuesto, marketing. Falta que se transmitan los partidos, que pasen los resúmenes en radios y televisión. En cuanto a infraestructura, faltan escuelas de fútbol en el interior”, aseveró.

GUAIREÑA, CLUB EJEMPLAR

Morán fue una de las flamantes incorporaciones de Guaireña para el ansiado debut en la Primera División. Lastimosamente, la pandemia del coronavirus obligó a la suspensión del torneo y el estreno aguardará hasta el 2021.

“Acá se llenan las canchas e imagino un debut así, con toda la gente alentándote. Es una emoción grande ser refuerzo, hay que hacer el doble de esfuerzo. Nos preparamos con muchísima ilusión, tenemos objetivos, metas y sueños de estar en Primera División. Nos preparamos para competir, no solo para jugar”, advirtió.

Aún así sin torneo, las chicas albicelestes siguen practicando. Es que las ansias de una de las instituciones más ganadores del fútbol del interior, son grandes. La expectativa en el cuarto departamento es gigante por su balompié de mujeres. El hincha se siente plenamente identificado, prueba de ello es que siempre se juega a cancha llena. Ellas se preparan para enfrenar a las campeonas de América (Libertad/Limpeño), al más ganador (Cerro Porteño), al tradicional Olimpia, como a las protagonistas Sol de América y Deportivo Capiatá.

Las ansias de las guaireñas es la misma que la del primer día. Solo esperan que suene el silbato y empezar a escribir su propia historia en las “grandes ligas”, porque están bien preparadas. Tienen el apoyo de la dirigencia, acompañamiento de la prensa de esa zona y el seguimiento del público.

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